Acabo de regresar a mi trabajo, me escapé un rato quesque para comer. Caminé por Altavista hasta llegar a Insurgentes, tomé esa callecita a la que llaman Miguel Ángel y llegué, cha cha cha chan, nada más y nada menos que a la zona de librerías. Según yo estaba muy decidido a salir únicamente con un libro y exclusivamente por la circunstancia (necesitaba cambiar un billete "Grande"). "No más de 80 pesos, no más de 80 pesos" Me lo repetí como cuarenta veces, y, al final, estaba tan seguro de mi mismo que en verdad creía haberme comprado todo el choro. Total: 319.50, tres libros. Soy un fiasco. El caso es que me compré un librito que seguro que te gusta (no es novela, pero estoy seguro que te interesa), creo que ya te había hablado de él: "Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental" Luego te lo enseño. Compré además un libro de Foucault (nunca hay suficientes motivos para no comprar un libro de Foucault) y otro de Roger Bartra (mmmm, a unos minutos de distancia me parece que mejor hubiera comprado otro).
viernes, mayo 08, 2009
lunes, febrero 11, 2008
Sputnik, my love o despedida del compañero de viaje
¿Qué piensas?
Ahora.
En este momento.
Un segundo antes de preguntarte.
No me importa que sea un pensamiento absurdo.
Quiero saberlo.
No importa que no entienda.
Escribo con una sola mano mientras con la otra sostengo la secadora de pelo que hace un ruido impresionante. Sólo escucho la secadora cerca de mi cabello y las palabras que escribo ahora. Escribo mientras mi cabello húmedo se peina a toda velocidad.
Sputnik, my love está a la vista, la diferencia entre signo y símbolo en mi memoria. La rueda de la fortuna y las canas de Myu. El calor entra en cada uno de mis cabellos y yo pienso en el otro. En el otro que observamos desde un parque de diversiones. El otro perdido en una isla griega. Otra Sumire. Otra Idalia. Otro pensamiento. Otro reflejo en la mañana. Otra ciudad de México que se vacía por completo en el camino. Otra vez con la secadora en la mano y este ruido que marca el tiempo.
"Nunca te lo he dicho pero después de conocerte entendí que uno tenía que hacer de sí mismo un grandísimo personaje de novela".
Pienso en Sputnik, my love, y me doy cuenta que se trata de un libro que llegó a mi vida para cerrar una amistad. Sumire es el signo de un momento de mi vida y es también el símbolo de la mano que se agita a lo lejos; del otro lado; el eterno adiós.