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lunes, julio 04, 2011

Actividades que hago cuando estoy de vacaciones.

Fui a los viveros porque necesitaba comprar unas macetas. Una vecina me regaló una violeta africana, no sé porqué siempre pienso que las violetas son para abuelitas. Quizá porque mi abuela Queta tenía una mesita llena de macetas con violetas que casi nunca daban flor. Tristes hojitas verdes aterciopeladas... Nunca me han gustado. Pero bueno, esta vecina me la regaló en una maceta medio fea y además sin platito. Estuvo como un mes sobre una tapa de plástico y hoy compré una maceta digna de las hojitas sin flor de la violeta africana. También era necesario comprar otra maceta para mi cactácea. Un amigo me regaló el pequeño cactus que no sé bien cuál sea su nombre, pero me lo regaló diciendo que lo había comprado bebé y que tenía ya cinco años. Me lo dio en una maceta de plástico y yo decidí pasarlo a una maceta con mayor dignidad. El caso es que una planta que parece un sapito porque tiene puntitos rosas en sus hojas un día apareció junto a la cactácea, pequeñita como si fuera un amiguito. Y creció y creció hasta apropiarse casi de la maceta. Hoy pasé a la cactácea a una nueva maceta y además lo cambié de lugar porque le estaba cayendo lluvia todos los días y se puede morir de tanta agua.
Así que aquí las fotos.
La maceta color ladrillo es en donde vive la violeta de abuela. La naranja también es nueva pero es de una plantita que me regaló Ofelia. Y la que está al fondo, en la maceta azul (esta maceta no es nueva ya la tenía) también Ofelia me trajo una ramita chiquita que pensé que ni se daría y ahora ya creció enorme.

Esta es la planta tipo sapito, aunque quién sabe cómo se llame en realidad. Esta planta se apropió mañosamente de la maceta en donde vivía la cactácea.


La nueva maceta de la cactácea y su nuevo rincón de la casa a salvo de la lluvia.
Y mi helecho... Cómo he sufrido con este helecho. Primero porque le caían los pelos de los perros del vecino, después porque le cayó plaga y lo tuve que podar por completo y echar tabaco que casi lo mata. Después comenzó a crecer y creo que no le daba la suficiente luz y se comenzaron a secar sus hojas. Es una lata tener un helecho porque no les puede dar luz directo pero le tiene que dar un poquito, pero si se tiene en sombra dentro de la casa no le da aire, y si le da mucho aire también es un problema... No tendría helecho si por mí fuera pero me lo regaló mi abuela Lupe apenas me mudé a este departamento, incluso tiene nombre: se llama Simoneta. Y una vez escribí un cuento sobre cómo le cayó la plaga y pensé que se iba a morir. Una vez le platiqué a mi abuela de la lata que me daba el helecho con su plaga y me dijo que lo tirara a la basura y me daba otro. Mi abuela si tiene el corazón para tirar una planta enferma y que se muera de una vez por todas, pero yo no, no pude tirarla aunque sólo eran dos ramitas con gusanos.
Y bueno ahora espero que le venga bien el nuevo lugar, con más luz pero con sombra y no sé si con demasiado aire pero con vista a la calle.