Mostrando las entradas con la etiqueta año-nuevo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta año-nuevo. Mostrar todas las entradas

miércoles, enero 01, 2014


Este blog cumple 7 años.
Comencé escribiendo una larga entrada y de la nada se borró. Tenía años que no me ocurría esto.
No me sorprende, últimamente ya nada me sorprende. Perder todas las palabras escritas es triste, pero no pasa nada, soy yo la que las está escribiendo.
Entre las cosas que decía ahí... enumeraba cosas bellas que pasaron en el año.
Algo así como la mejor película que vi, el mejor álbum, la mejor actividad, el mejor libro.
¿Vale la pena decirlo? Hace diez minutos, antes de que perdiera toda la entrada apretando una tecla, creía que sí, ahora siento que todo es tonto.
¿En qué momento las cosas comienzan a carecer de sentido?

Aquí va, sólo para archivar que hubo cosas que me dejaron una sonrisa en la boca al salir:

La mejor película: El documental "Calle López".
El mejor álbum: Tales of a grasswidow de Coco Rosie.
El mejor libro que leí: Los ingrávidos de Valeria Luiselli.
Mejor concierto: John Zorn con Moonchild.

En septiembre escribí esta entrada pero nunca la publiqué porque pensé que era pesimista y que de alguna forma tengo esta ley de oro: no escribir cosas deprimentes.
2013 fue un año complicado, difícil, todo parecía avanzar pero al mismo tiempo retroceder, sentía que me perdía y no sabía por qué, sentía que aunque estaba trabajando nada tenía sentido, algo estaba insípido, es como hacer una pregunta cuando en realidad hay que dar una respuesta, cuando los pensamientos se convierten en galimatías.
Esto fue lo que escribí:

Entré a la librería para caminar un poco.
Le había hablado a mi hermana para decirle: Tengo ganas de morirme. O no sé si estoy confundiendo las ganas de llorar con las ganas de morir ¿será posible? Eso pensaba mientras me comunicaba.
No contestó el teléfono.
Segundos después me marcó: ¿Qué pasó?
Es un ¿qué pasó? como si le fuera a pedir un favor.
Yo: Nada, me dieron ganas de hablarte.
Ella: No te escuché bien, ¿que te dieron ganas de hablarle a quién?
Yo: A ti.
Ella: Ah, qué pasó.
Yo: Estoy en Puebla.
Ella: Ah, y qué tal se la están pasando.
Yo: Vine a una biblioteca, muy linda, llamada Profética, estuve todo el día trabajando.
Ella: Ah, pues qué bueno que no pierdas el tiempo. Oye, luego hablamos me tengo que ir.
Yo: Ok. Bye.

Ella: Bye.

Me fui a pasear a la sección de Poesía.
A lo mejor debería de escribir poesía.
El problema es que siempre he despreciado a los poetas. Tal vez he llegado al punto de despreciarme tanto que sólo escribir poesía podría salvarme. Los poetas siempre me han parecido farsantes por eso no me gusta mucho ese género. Por otro lado, la poesía más hermosa es la que de pronto da un golpe rápido que se queda por siempre en la memoria. La dirección de mi blog es un verso.
Un verso. La historia que más me gusta que yo escribí es en forma de verso, quizá incluso algunas frases de esa historia son los versos más bellos que haya podido imaginar y están ahí.
Tengo ganas de vomitar.
La poesía me revuelve el estómago. Aunque me guste, no lo puedo evitar.
Leí un verso:
Has visto Eternal sunshine?
No.
Nos vemos en Mourdok.
Eso fue suficiente para que comprara el libro. De ese tamaño tengo la sensibilidad.
Hay algo de los buenos poetas que me fascina, pero ese algo no lo puedo describir.
Quiero ser poeta.
Me imaginé llegando al hotel por la noche. Alberto está sentado sobre la cama quitándose los pantalones y luego los calcetines. Y yo también me estoy desvistiendo y de la nada le digo hoy descubrí que quiero ser poeta.
Él sigue quitándose los calcetines, porque se toma su tiempo para cada cosa, sólo me dice “oh, la pájara poeta”.
Y yo: sí.

Es así: compré tres libros de poemas, los abrí y me gustaron unos versos que leí y dije sí quiero comprar este libro. La última vez que sentí fascinación por la poesía fue leyendo a Casariego.
Mi vida necesita poesía en este momento.

Aunque sea para vomitar.

Ahora leo esto y trato de reconocerme ahí. Evidentemente soy yo.
"No olvides quién eres".
Esta frase es como la de Píndaro.
Soy y no soy. Un día te quieres morir y al otro quieres estar escribiendo que el blog cumple años y que hay que celebrar. Lo único que celebro es que la escritura sigue siendo parte de mi vida.

No creo en los propósitos de año nuevo. Sobre todo cuando uno tiene un propósito en la vida y ese proyecto no respeta el cambio que se da en los calendarios. Mi escritura está ahí siempre, exigiendo, a veces escondiéndose, otras veces siento que se apaga pero palpita como el corazón delatador de Poe.

Escribir, escribir, escribir, escribir, esa es la consigna.
Escribir y reconocerme ahí, sin nombres, reconocerme siempre en la escritura. 
Nunca se me hubiera ocurrido escribir: 
"Era un ángel, alguien dulce con flores en el pelo".

Coco Rosie canta:

I was an angel, someone's sweet thing
With flowers in my hair
'Round the corner, flash of silver
And it's alright to recognize me
It's alright to recognize me
Call out my nameless
It's alright to recognize me
Call out my nameless

jueves, diciembre 30, 2010

2010



Año en el que me convertí una ama de casa con todas las de la ley.
Muy bien, comencé con clases de cocina Sukabumi en enero. Y terminé con clases de tejido en julio pero el gusto me durará toda la vida.
Además de que mi relación con Isolda ha mejorado notablemente. Antes nos odiábamos un poquito y ahora hasta la confundo con mi esposa. Primero nos hicimos cómplices en Sukabumi y después en las clases de tejido. Cocinamos juntas un par de veces y fuimos felices. Creo que nos hemos hecho buenas amigas.
Se termina el año en que hice lo que quería: aprendí a cocinar suculentos platillos orientales y aprendí a tejer amirugumis y cuellitos y hasta un chaleco. Además de que en mayo comencé el diplomado de Ilustración que me hizo la mujer más feliz del mundo porque no sólo he aprendido hartas cosas sino que conocí un montón de personas que se metieron en mi corazón, como mis amigas Bárbara, Leslie y Mariana.
También aprendí algunas técnicas de ilustración que seguirán los primeros meses de 2011.
La verdad es que a veces cuando estoy en el diplomado me da mucho miedo de que termine, me entra una nostalgia adelantada muy rara.
2011 comienza con la maestría en historia del arte y sigo con el diplomado de ilustración, así que mi horario se complica cada vez más… pero me pone contenta saber que un día a la semana comeré con mi Comadre.
Debo de confesar que en Agosto comencé a sentir la necesidad de tener que ir a la escuela y estuve de oyente en la maestría, así que entro con una materia adelantada. Bien Nerd, pero está súper. Los martes estuve yendo a tomar clases al muac con Ana María Martínez de la Escalera que es buenísima, todo el semestre giro sobre “mal de archivo” de Derrida y quizá la mejor lectura fue la que hicimos de “Ante el tiempo” de Didi-Huberman. Los martes saliendo de clase me iba a comer con mi Comadre. Qué buenos momentos, buenos chismes y viboreadas, te quiero Paola.
2010, adiós.
Ir a la bodega Colofón fue uno de los mejores momentos del año. Aunque también ir a la FIL este año fue increíble, fue el fin de semana más largo que he vivido, y ya quiero Volver.
La publicación de “Checo” también me deja muy contenta, además de que he recibido buenos comentarios.
Espero que en 2011 salga un nuevo libro. Está la promesa, ya está el texto y todo a ver qué tal. Tiempos editoriales… ojalá estén de mi lado.
El mejor libro que leí este año… Bueno hubo varios y muchos se los debo a la gran Eva Janovitz que nos invitó a Colofón.
Greta la loca, Geert De Kockere, Carll Cneut. En su momento les dejé por aquí el link.
Los conejos, John Marsden, Shaun Tan. De los mejores.
El mejor cuento que leí, sin duda, “La dama del perrito” de Chéjov. Me compré una edición de “Cuentos imprescindibles” de Chéjov, que entre otros cuentos trae uno de mis favoritos: “Kashtanka”.
De las novelas más fuertes que leí este año: El palacio de las blanquísimas mofetas de Reinaldo Arenas. La novela tiene un ritmo de letanía que a veces es como si quisiera intercalar cierta agonía en la narración. Muy fuerte la historia, en partes autobiográfica, pero en la parte de ficción creo que los personajes femeninos son increíbles. Me gusta la decadencia, el calor insoportable, las moscas, la luna, la muerte jugando en el patio. Sin duda retrato de la miseria en un pueblito perdido en Cuba.
De las novelas más conmovedoras: El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon. Es la historia de un niño autista escrita desde la primera persona.

Este año fui muy amiguera (mucho más que otros años).
Ya mencioné a mis amigas del diplomado pero a eso se suman:
Muy buenos momentos con Elsa Brondo, además de que me enseñó photoshop, me presentó con sus hijas y fui muy feliz yendo a su casa. También compartimos las clases de yoga. Oh sí. Este año hice mucho yoga y hasta aparecí en un programa haciendo yoga con mi maestra Yvette.
Me fui a tomar café con mis amigas del Yoga: Eulalia y Luz María. Y con ellas me convertí en el cliché de la señora que toma café con sus amigas de yoga, pero fui feliz.
Compartí con Mónica, Isolda y Elsa las clases de tejido y después nuestras sesiones de tejido clandestinas, jajajaja…
También apareció de nuevo en mi vida una amiga de la infancia con la que había perdido contacto y cuando nos encontramos nos hicimos amigas de nuevo. Georgina <3
Además de comer todas las semanas con Paola.
¿Qué más puedo pedir?
Grace estuvo todo el año en Berlín pero nos estuvimos skypeando y escribiendo.
A mi amiga Zaida no la vi tantas veces en este año pero estuvo en los momentos especiales: cumpleaños, concierto de Air, presentación de libro y cervezas con viejos amigos.
Pues me la pasé todo el tiempo rodeada de amigas y sin duda hicieron del 2010 un año bien especial.
Y claro de las emociones más fuertes:
La llegada de mi gatita Persia.