lunes, diciembre 29, 2008

Yasha termina construyendo una prisión en donde sólo cabe él, una silla, un banco en donde pone los libros sagrados y una pala para enterrar su excremento. No puede con la culpa. Así termina el libro. Me quedo un poco ansiosa después de ese final. ¿Por qué no podemos inventar nuevas formas de liberarnos de la culpa? Quiero decir, Yasha encierra su culpa en el cuerpo y por eso construye una prisión en el jardín de su casa. Y tal vez el escritor pensó en dejarlo ahí por el resto de sus días.
La otra vez después de un disgusto, me dieron ganas de llorar. Y no lo hice. Dije qué estupidez llorar por esto. Entonces me puse a escribir una carta en donde decía lo ridícula que me sentía ante esa situación. Después ya, se calmó todo. Y no lloré, sólo se quedaron las cosas libres, con cierto aire. Sin esa necesidad de construirle una prisión a las palabras.
Y no sé por qué pienso que llorar es estúpido. Quisiera pensar que es algo normal, tanto como escribir.

viernes, diciembre 26, 2008

En enero hago mi tesis, lo juro que sí. También de vuelta al francés, je ne comprende pas pour qua mais je ne m'inquiete pas. Mientras felicidad, vacaciones, vino tinto, excelentes novelas, películas malonas pero no importa si puedo estar en piyama y estar comiendo ensalada de manzana.


Isaac Bashevis Singer, premio nobel 1978. Estoy encantada de leer su novela "El mago de Lublin" qué bueno es caray.

"-el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- le habían parecido a Yasha aún más increíbles que los milagros que el Hassidim atribuía a sus rabinos. ¿Cómo era posible que ella creyera semejantes cosas?, se preguntó. No. lo que hacía es fingir que las creía. Todos fingen. El mundo en pleno no hace más que representar una farsa porque todos tienen vergüenza de decir: no sé."

"Cuando estaba en la taberna, Yasha presumía de ateo, pero, en realidad, creía en Dios. La mano de Dios estaba presente en todas partes. El capullo de cada fruto, cada guijarro, cada grano de arena eran una manifestación de Él."


Así es diciembre, así se termina este mes, con Yasha y su tobillo roto y su presentación en Varsovia.



sábado, diciembre 20, 2008

Vacaciones Rules.
Estos días que he hecho muy pocas cosas. Pero cada cosa es demasiado larga. Como dormir. Como escribir. Estoy escribiendo aunque no para mi blog. Los días de vacaciones se pasan tan rápido que ahora no sé por dónde empezar. Bueno, Henning Mankell me ha mantenido ocupada. He leído su obra de literatura infantil: "El perro que corría hacia una estrella", y después la continuación, "Viaje al fin del mundo", que es la continuación pero hay dos libros antes de éste. Está muy bien que sea así porque tampoco quería leerlos todos.
La historia de Joel me gusta, pero me gusta por frases como:
"Ser adulto quizá sea no decir lo que se piensa"
"Es fácil engañar a los adultos. Sólo porque la lámpara esté apagada creen que uno duerme".



Bueno me voy a cenar banana maki.


Después hablaré más sobre las siestas tan largas que he tenido.

domingo, diciembre 07, 2008

Día largo.
Cinco de la mañana: Dejar a mi mamá en el aeropuerto.
Llegar a casa de mi abuela a dormir hasta las diez de la mañana.
Y luego hacía mucho tiempo que no me bañaba en la casa de mis abuelos, qué extraño fue. 
Espacio diferente, shampoo de manzanilla, jabón dove.
Mi abuela me hizo de desayunar, todo un desayuno con papaya, huevos revueltos, jugo de toronja y bolillos con mantequilla. Amé con locura su desayuno. A ella también la adoré porque se entregó a pasar el día conmigo como si eso fuera lo más natural que podría pasar, y creo que sí, que si no está mi mamá y mi hermana, entre ella y yo hay una complicidad secreta que sólo las dos compartimos.
Después fuimos al "nuevo" centro comercial parque tezontle que queda muy muy lejos del sur, pero muy cerca de su casa, es una especie de perisur a la ene potencia, aunque sigue siendo más grande mundo e, y también más lejos que éste. Y ahí la pasamos viendo zapatos, buscando unas botas que quería mi abuela y que cuando las encontró eran muy caras, pero al final las compramos entre las dos y es muy chistoso pero mi abuela tenía un brillo especial en su mirada, estoy segura que estaba feliz, pensarlo me emociona. Comimos ahí mismo en la plaza, enchiladas suizas que estaban más ricas que nunca, agua de jamaica, y totopos con salsa verde, nos terminamos la salsa de tan buena. Pedí un café y ella estuvo platicando cosas fuera de lo normal, no se estuvo quejando de sus dolores ni de la fibromalgia. Hubo diálogo, cosa difícil. Me platicó de cuando se iban a Veracruz en el bocho que tenía Checo, de cómo estaban todo el día tomando el sol y luego se regresaban el mismo día, de como ahora tenía muchas ganas de salir a la playa. Mi abuela hablaba y yo estaba muy contenta a su lado. El lugar estaba bien cuidado, y las dos escogimos gabinete al mismo tiempo que nos preguntaban.
Después la fui a dejar y pasé a probarme un vestido que me arreglará del largo y cuando me despedí le dije que la había pasado muy bien y me dijo: "yo también me la pasé muuuy bien" y su "muuuuy" me hizo el día.
Al último me regaló un listón con luces para el arbolito de navidad.
Abuela y nieta.
muuuy bien.




martes, diciembre 02, 2008

nuevo hogar, 
piano en el centro,
arbolito en la ventana, 
aguilar de bolsillo, 
diccionario santa, 
Anubis olisqueando 
la navidad, 
té verde, uvas, pie de árbol, 
pie de página, 
hip hip urra, 
ensalada, pasitas, queso roquefort, higo dulce, diciembre, 
dos de diciembre, 
martes, santa fe, 
la mesera del vips me dice "pequeñita", 
me pregunta ¿lo de siempre? 
me dice "pequeñita hace frío, abrígate", 
y yo la quiero porque se llama Isabel
y eso me recuerda Monkiki go home!
y me da risa
como Banana Yoshimoto en la chamarra
me da risa, y sonrío y no puedo evitar
esa palabra de cuando todo está bien
y siento emoción
creo
por primera vez me emociona harto esta navidad.
Y Anubis estará con nosotros.
Qué bien decir nosotros.



"welcome back"

miércoles, noviembre 26, 2008

Mañana llega el piano.
Es como recuperarme un poco a mí misma.
Y casi me emociona como la primera vez que lo llevaron a mi casa y mi mamá invitó a mis abuelos y apenas lo bajaron del camión lo comencé a tocar y creo que todos nos emocionamos y cuando aplaudieron estaba tan feliz, entonces sí que estaba muy feliz. Mi abuelo me regaló ese día un reloj de arena. Y se quedó encima del piano todo este tiempo.
Mañana también viene el reloj de arena.
Fue antes de navidad que llevaron el piano, y en enero los reyes magos todavía me llevaron una barbie que tenía estampitas de colores para pegarlas en donde sea. Las estampitas me gustaron tanto que pegué una junto a la marca del piano. Quería pegar todas pero me daba miedo que me regañaran, así que sólo pegué una. Mañana cuando traigan el piano, lo abriré y lo tocaré y veré la estampita y seré feliz como ese día, ese día especial.
Mañana es un día especial.






martes, noviembre 25, 2008

Hoy,
sorpresa agradable.
Mi hermana viene a visitarme, así que compré higos dulces en el mercado y verduras para cocinar.
Cuando pienso: "hoy vino Isolda", pegado a ese pensamiento surge: la quiero la quiero la quiero la quiero, así nomás. Porque en el fondo, a pesar de nuestras enormes diferencias, hay ese "no sé qué", esa parte de la historia que tenemos juntas que me hace quererla casi sin restricciones.
Además Anubis estuvo de lo más adorable, esa gatita uraña que se robó la cabeza de mi santa y la fue a dejar a la cocina, esa gatita estuvo de-un-amor con Isolda.
El i-pod no funcionó.
Pero comimos fusili con crema y queso de cabra y agua de limón y calabazas...
En el carro, cuando la fui a dejar a su casa, veníamos en silencio con el sol pegándonos en la cara, escuchando el radio y nada más por decir. Isolda no se siente nunca incómoda por este tipo de silencios, ni yo tampoco.
La quiero.








lunes, noviembre 17, 2008


OH SÍ.

¿Listos?



... qué emoción caray.
De vuelta a Max Frisch, Digamos que me llamo Gantenbein:

... sin curiosidad por lo que viene después, sin la espera ciega, sin la incertidumbre que hace que todo pueda soportarse-
Sería un infierno.
La experiencia es como un presagio de esta certidumbre, pero sólo un presagio; al fin y al cabo mi experiencia no me dice qué pasará, mi experiencia sólo limita la espera, la curiosidad -



Tenemos esto: seguir en nuestra curiosidad. Ese asombro que produce un libro, una película, un dibujo en la pared.


miércoles, noviembre 12, 2008

Hoy, por primera vez en su vida, Grace come un higo con miel.
Me encantó que fuera yo la que compré los higos aunque la miel se haya escurrido a otras bolsas y la señora se enojara horrible y regañara a la niña que me los dio.
Todo muy bien, mejor no podría ser, hoy compartí mi ritual de ir al mercado y cocinar con Grace. 
Estas cosas me parecen tan íntimas que hacerlo con otra persona es como hacer un regalo, ay... además Pola Paris, hoy me pareció más linda que de costumbre.





Aquí pondría el dibujito de un higo en el platito blanco.



domingo, noviembre 09, 2008

Hoy estuve arrancando limones.

 

 

 

Mi abuelo Checo despide a la gente especial arrancando un limón y aventándolo sorpresivamente a la persona. Checo hace ese tipo de cosas, lanzar bolitas de migajón en la comida, poner envolturas de dulce en la cabeza de las personas, acomodar servilletas en el cuello, lanzar limones.

sábado, noviembre 08, 2008

ya, por encima de las cosas la esperanza de ver a Radiohead en Valle de Bravo.

El tiempo sigue siendo un kleenex, una tos, una sonrisa, un gorrito negro.

Tiempo libre. Ya no intento ningún orden, apenas prendo la máquina me pongo a escribir una serie de cosas que tienen que ver con el arte y la clase que daré el miércoles. También aquí, pequeño refugio sin gripa y sin las orillas del papel para poner unos cuantos dibujitos, garigoleos, ménsulas.

En este momento: No ladran los perros de arriba.

Anubis, tejedora de los hilos que hay en el sillón verde, tejerá un suéter su estómago si sigue así. Araña en particular los libros de Marx.

Ya no gruñe.

Más simpática aunque sigue arisca, así como yo con los carros y el tráfico.

 

 

 Escribir aquí es un poco el chocolate caliente.

 

Quiero dormir un rato, brillar tantito, sin estornudar, transparente, hacer unos pasitos nuevos, un baile pequeño, tenis blanco, manos limpias, todavía es temprano, cinco y veinte, un chocolate caliente, un radiohead, du ihnen Tempel im Gehör

 

 

Wakey wakey

Rise and shine

It's on again off again on again

Watch me fall

Like dominoes

In pretty patterns

 

Fingers in

You're backward, lying

I'm tingling tingling tingling

It's what you feel now

What you ought to what you ought to

Reasonable and sensible

 

 

 



 

martes, noviembre 04, 2008

Hoy fui al mercado. Puedo decir con seguridad que es un lugar en donde no hay prisa, y decir eso en la ciudad de México es extraño, por eso me gusta tanto ese recorrido que me he ido inventando con cada paso y que ahora mismo puedo decir que es sólo mío. El mercado, las flores, Anubis oliendo las cosas que traigo en la bolsa, mi felicidad se reduce a estas cuantas cosas que me provoca un pequeño paseo por la mañana.



sábado, noviembre 01, 2008

ahora noviembre con su arroz con leche y sus flores artificiales.
Anubis está por encima del escritorio y hacia mi izquierda escucho click click click...
Estoy leyendo unos poemas inéditos de Julio Cortázar que publicaron en una edición bastante cara de Galaxia Gutenberg círculo de lectores, malditos, la edición no puede ser más cara. En fin, me he encontrado con sorpresas gratas:

La mano que acaricia está cavando,
y si el invierno viene, Shelley, ya es verano,
ya es muerte, ya eres sombra de palabras.
Cómo tejer las riendas de esa nube
que murmura: Sí, hay tiempo, hay tanto tiempo.
Y otro que amé:

piedra de gas
piedra palabra: SOY.

Varias sorpresas que se unen a las lámparas hechas por Antar que acomodé en el pasillo. Así, siguiendo a Bernini, tengo círculos en la estancia, el primer cuerpo y triángulos abiertos en el segundo cuerpo; el pasillo. Semicírculo en el estudio, círculos de nuevo en las recámaras. (Me acordé en este momento de la frase de Pavic: "los pensamientos son como cuartos") Aquí, los espacios son como cuerpos y se acomodan en sus remates de lámpara contra toda norma, teniendo como resultado una Anubis en el friso que sostiene los libros para niños.
Sigo leyendo a Cortázar:

Me parece que una tormenta en una rosa
ha de ser como uno de esos pensamientos
que sólo en sueños desovillan sus dientes horrorosos
y que olvidamos necesariamente, atraídos
por el perfume del despertar,
por los pétalos del día y el reloj.


No puedo dejar de amarlo, aún en sus poemas más histéricos, lo adoro.






viernes, octubre 31, 2008

Pensamiento de una nube: los pájaros hacen cosquillas

Julio Cortázar


Pensamiento de ayer: quiero unas manos de Bernini para inventar otras caricias.

Además, especialmente hoy, tengo las manos más alargadas,
 tal vez por eso Bernini y los pájaros,
también tus ojos y la alergia de las flores.

viernes, octubre 24, 2008

En las intrucciones para lavar adecuadamente una prenda de autor anónimo, se olvida lo más importante: Una brevísima historia de las pelusas. Esto haría más comprensible la lista de sugerencias.


Vacíe los bolsillos.

Cepille las pelusas.

Coloque las prendas de punto al revés para evitar que hagan bolitas.

 

 

Las pelusas son pedacitos de ropa o cualquier otra cosa que contenga tejido, de ahí el famoso mito de las pelusas que salen de los ombligos. Las pelusas no nacen de los ombligos, pero sí son unos animalillos que caben hasta en el crecimiento de las uñas. Las pelusas habitan en los bolsillos y cualquier espacio pequeñito y caliente, aunque no se reproducen como los hongos, de ahí que no se les pueda clasificar en algún reino. Para la desgracia de estos seres se ha inventado una máquina quita pelusas que las atrapa y encierra en un contenedor para después tirarlas a la basura. Las pelusas de electrolux corren con mejor suerte al sugerirles a sus clientes que sólo cepillen las pelusas y que coloquen las prendas al revés para evitar que hagan bolitas.

 

Habría que hablar detenidamente de las mencionadas “bolitas”.

martes, octubre 21, 2008

La otra vez mientras ordenaba la cocina (me he vuelto fan(s) de la cocina) me acordé de un fragmento de 62/Modelo para armar, lo recordé como se recuerdan las novelas, como imágenes que hubiera visto y no leído, entonces lo busqué hace rato y ahora lo pongo aquí: “dónde guardaría Hélène el azúcar y los piyamas… (pero entonces Hélène no era tan, Hélène tenía frascos de sales de baño y toallas de colores preciosos) … el olor de un jabón violeta que resbalaba como una ardilla en la mano, y secarme con la toalla verde puesta por Hélène en el soporte de la izquierda así como mi ropa estaría a la izquierda del placard y seguramente yo dormiría a la izquierda de la cama”.

Lo recordé porque cuando leí este libro, y esta parte del libro hace tres años, estaba de viaje y me quedaba en casa de una amiga, Diana, y así de la misma manera en la que Celia observa a Hélène y se pregunta cómo será su vida en ese departamento en donde las cosas están dispuestas de cierta forma, con un orden, con la armonía que cada quien lleva y le impregna a sus objetos y que ella, Celia, sabe que algún día tendrá, cuando ella como Hélène tenga unas toallas y las disponga en un anaquel del baño y acomodará el cepillo de dientes del lado izquierdo, y los jabones tendrán que ser de un tamaño para las manos y para el cuerpo de otro como de diferentes tamaños son los lápices que colecciona… Esa era la misma sensación cuando veía a Diana acomodando un bote de basura que era del tamaño de una bolsa para sándwich, y después un salero blanco en medio de la mesa del comedor, una tetera pequeña de porcelana japonesa para el té… Diana estaba tan llena de esos detalles que me emocionaban igual que Celia con Hélène, y justamente eso que tenía olvidado regresó de pronto cuando pacientemente alisaba el alambrito que cierra la bolsa de las tortillas y que guardo junto con otros alambritos en un cajón del especiero que era de mi mamá Yuyis, y ese especiero, ese sillón, ese cuadro pequeño, ese mantel blanco, ese corcho, ese gatito rojo sobre el estéreo, esa cuchara de barro, eso que ahora está en mi casa y que por eso mismo puedo decir que es mi casa me regresan a Diana con sus vasitos de sake, con sus alambritos alisados, me regresan los detalles que quería de Diana y que me asombraban y que sin darme cuenta me apropié y ahora tengo en mi casa; no tengo un basurero miniatura, pero sí esa misma paciencia de poner el salero en el especiero, las servilletas, los platos hondos, los cubiertos, y en algunos detalles sé que está ese deseo que sentía cuando veía a Diana acomodar los trastes, me emociona tanto, quiero decir: me emociona mucho esta inauguración de rutinas y de cosas por hacer, que siempre han estado ahí pero que hoy me sorprenden porque son sólo mías, me emociona al grado de encontrarme con esta fuga de recuerdos en donde sé que Diana, aunque ahora no sepa en dónde está, me compartió esa parte de su vida cotidiana que yo sin darme cuenta aprehendí. Y ahora al escribirlos se vuelven un homenaje… un homenaje de lo cotidiano y de las cosas que quiero y me gustan y disfruto (buenos días a las cosas de aquí abajo)… buenas noches a las quesadillas con jocoque, buenas noches al vino tinto, a la música del i-pod, a la luz que está encendida en el baño, buenas noches vaso de agua, lápices de colores, sacapuntas, atril de madera…

Antes ya había escrito algo al respecto, pero desde el presente, ese presente de hace tres años y medio que encapsulé con detalles, señas y signos para que al leerlo de nuevo tuviera el recuerdo así:

 

¿Quieres cenar Yakitori? / Roppongi/ ¿Quieres caminar un poco para allá? / Roppongi/ ¿Quieres subir al último piso? /Roppongi/ ¿Quieres comprar algo?/ Roppongi/ Mira ese sumo/ Roppongi/ ¿Vas a dejar el libro ahí?/ Roppongi/ Pero nadie lo tomará/ Roppongi. Diana juega a contestar con puro “Roppongi”, pero no le sale, se ríe antes de hacerlo. Diana con sus pestañas caídas arrastra las palabras: Rrrrroooppongi… las arrastra como lo hace la voz del metro al anunciar la parada de Roppongi Hills.

Diana me cubre con su paraguas transparente.

Diana tiene la sombra de las gotas en su rostro.

 

 

jueves, octubre 16, 2008


Me vi con Ana y le estuve contando un montón de cosas que no vienen a cuento, pero al final sólo me dijo, “sí, ya sabemos que sos la guardiana de los nombres”. 

Esta es la tercera vez que me hace este comentario.

 

Sí, la guardiana de los nombres, que observa el mundo a través de un vasito de vino.

Y el vino se mece para arriba después para abajo y las cosas se mecen con el vino, se deforman, adquieren nuevos colores hasta que se toman en un trago. Lo único que queda por delante es el tiempo, moviendo las fichas como se mueve el vino y como se mueven las huellas de la memoria, una ficha del dominó que tiembla antes de caer y anuncia el instante vivo, aquí ya no flota el presente, ese presente que amarraba con tanta necesidad a las palabras ha comenzado a soltar los nudos, hasta los más pequeños y complicados. Red, blue, ¿de qué color pinta el amarillo? Nudos, tiempo, vino, guardiana de los nombres.

 

Bien. Estoy agripada, pero eso no me quita el ánimo, de hecho, creo que casi nada me lo quita. Ahora lo cotidiano se inaugura, se abre como seguramente sólo las piedras deformes del barroco se abrían sobre la fachadas. Ahora, qué bien decir “ahora”, ahora la fachada, la cara que aparece en el espejo de hoy me recuerda a Rhoda cuando dice:

Comienzo a soñar con un lenguaje ingenuo como el que emplean los amantes, hecho de palabras cortadas, desarticuladas, somos herederos de continuar esas rupturas.

 

A Rhoda habría que decirle que vamos suturando ese lenguaje ingenuo, está lleno de pequeñas aberturas, sí, rupturas pero rupturas por donde se puede salir todo lo que configura el sentido hasta quedar sin nombres, sin guardianes.

miércoles, octubre 08, 2008

Primer día en mi nuevo hogar. Me gusta la palabra “hogar” porque me hace recordar el cuento de Grischa, tal vez porque todo parece esa palabra que grita el niño al final del día cuando no puede dormir: ¡fogón!

Todas las nuevas impresiones se juntan en su cabeza y le queman, si le preguntaran a Grischa qué es lo que le quema, no sabría decir si es el cristalito que brillaba en el suelo, o si es la naranja, o si son los caballos sin nomenclatura que el confundió con enormes perros. Me pasa un poco lo mismo, las cosas adquieren nuevos nombres, la rutina ha girado unos cuántos grados y me tiene en ese mismo borde, no sé si el bienestar me está quemando por las noches como a Grischa, sólo sé que cuando termina el día me siento inquieta y no puedo dormir, de alguna manera esta semana, esta primera semana, aprieta lo cotidiano a lo desconocido, y me sorprende, esos caballos sin nombre que pasan por mi mente cuando llego a mi hogar se agitan apenas abro la puerta y todo está quieto, la oscuridad está en los objetos, y me siento en casa.

Anubis espera en un sillón a que prenda la luz y sus ojos brillen, ese instante también me quema por las noches. No es tanto felicidad lo que siento, me abruma a veces la palabra felicidad, creo que se trata de un humor, un aliento que me hace sentir tan bien, que no es necesaria la agitación arrebatadora de la felicidad, está cercana, pero mucho más tranquila, me siento tranquila, me siento a la medida de las cosas; los cuadros, las cajitas pequeñas, el atril, los libreros, todo se mezcla con el otro mundo, con el otro aroma de la casa, con el otro. Somos como mundos, y eso es lo que se mezcla cuando uno decide juntarse, y ahora es como si lo que me empujara en cada momento fuera un equilibrio de las horas, un equilibro incluso cuando acomodo libros, cucharitas, pequeños adornitos, las circunstancias son como un bailecito agradable, un, dos, un dos tres, un, dos… la realidad por fin ha dado de sí otro semblante, un, dos, ese lado se acomoda fácilmente a la vida.

Ahora unas palabras que anoté ayer de la cátedra:

la huella, la sombra

la figura es una pausa

el silencio imposible

Creo que todo esto me hará engordar, quiero decir, sólo un poco, así pasa cuando uno está bien.

 

Ayer festejé en la cantina, que ahora me queda más cerca que nunca, y me sentía tan bien, pero en serio tan bien que hubiera jurado no sentirme de esta manera desde que era niña y la canción de hacer burbujas de amor por donde sea me emocionaba y me hacía bailar y cantar sin tener preocupación de nada, así fue ayer, de esta misma manera. Recordarlo me emociona harto.