miércoles, agosto 06, 2008



A veces despierto con la cabeza en blanco tratando de sujetar el sueño a cualquier cosa que no sea la pesadez de seguirdurmiendotranquila, esa desazón que se siente cuando se cierran los ojos y no es necesario despertar, sólo dormir. Es justo por las mañanas y en algunas siestas cuando siento la tristeza que apenas necesita el roce del despertar para salir, y cuando descubro que por ahí anda esa sensación de abandono a las cosas
comienza a crecer una ansiedad por levantarme
esto es lo único que me sostiene de los algos que hay en mi cabeza
esa cabeza sin rostro que guarda tonteras, que guarda algo
algo es
la pena de decir cosas estúpidas
o pronunciar mal las palabras
¿por qué me pasa eso?
también de no entender los sentimientos, los quiebres que tienen las palabras, eso que siento sin que la razón ponga un remedio
porque no hay razón
pequeña bestiecita en el corazón no tiene razón
esto es lo que escribo cuando me siento inútil, cuando siento que el bienestar se diluye absurdamente en los minutos, no más allá, no más acá, colorcito roto de la mañana, la hoja cortada de mi libreta o la mancha de tinta en mi mano que equivale a la hoja cortada, al color del cielo nublado… hasta que por fin despierta me siento escapar del aquí, sin angustia y sin tristeza con la única gana de saber la hora
después es lo cotidiano y las acciones se unen vertical y horizontalmente
sin mayor interés me cepillo el cabello, no sabes cuánto cabello se me cae
esa que soy yo en el espejo y que me apunto la cabeza con la secadora gris
la secadora era anaranjada cuando mi abuela me quemó la cabeza para que me callara de una vez la boca
nunca es verdadero el contorno que delimita nuestros recuerdos
y la mente en sus movimientos infinitos nos llama a rascar los límites
polo de Apolo, París de Pola
la palabra que dejé escrita en mi libreta era para ti
es una suerte que no necesites un diccionario para leer estas cosas como el libro de poesía que me enseñaste
hoy, ayer, hoy, ayer, al parecer tanta literatura no me ha enseñado cómo puede pesar ese tono liso uniforme que adquiere el pasado
ayer, hoy, ¿encontraría a Pola? es así como la tarde deviene en carro rojo que deviene en diálogo que deviene en palabras que no cesan de cambiar de dirección y a veces dan una vuelta sobre sí y se caen sobre los brazos y besos enrollados que se detienen como el aliento en las ventanas, en su afuera, en despejar los fantasmas con poemas anónimos y mensajitos de veinticuatro golpes
cuando despierto de una siesta a veces es así
un tiempo pintado en agua fuerte, tus palabras describen las técnicas y en ese momento me estás gustando, me gusta tu rostro cuando hablas de cosas que sabes muy bien
besos que no te estoy dando porque estoy escribiendo
no es ya una palabra en la hoja que leas, es una palabra en el sueño
las palabras de verdad no tienen hojas
hay muchas maneras de romper una hoja, con las manos es la más común, con la navajita de la cocina, con las tijeras de punta redonda, pero sólo en los bordes caben los dibujitos y las cosas simples que te digo cuando quiero decir cosas importantes, los bordes es la comida, el mantel, el vino, tocarte el brazo, decirte que he visto algo debajo de tu mantel