miércoles, julio 08, 2009

Buenos Aires,
Caminando por San Martín, esta es mi calle, aquí vivo durante quince días.
Sobre esta misma está el Centro Cultural Borges, a una calle está Florida, tango callejero y todas las tiendas que todo mundo conoce, el Zara y demás, sobre la misma un montón de puestos callejeros al estilo Coyoacán en donde venden mate y guantes para el frío.
Estamos a tres o cuatro cuadras de Puerto Madero, se camina por ahí hasta llegar a la Plaza de Mayo y de ahí caminamos por la Diagonal hasta llegar a la avenida 9 de julio. 
Y mañana es 9 de julio, aún no sabemos cómo estará el festejo, sólo sabemos que festejaremos la independencia.
Alberto y yo estamos festejando todo el tiempo: en cada una de las librerías de Corrientes. Cuando llegamos a la Librería Lozada, buenísima esta librería, por una compra de más de 400 pesos argentinos nos regalaron una valija... cuando nos dijeron que nos darían una valija, pensé que nos darían una bolsita de tela como las que luego daban de Gandhi, pero no: nos dieron una mochilita con rueditas y candado en donde pudimos poner los libros y cuando llegamos a la calle de Uruguay ya teníamos la valija llena. Aquí las cosas responden a otro nombres, maleta es valija, en lugar de jalar la puerta se tira la puerta, en lugar de tocarla se golpea, en lugar de bolsa de basura es bolsa de residuos, en lugar de chamarra, campera, ahora con la gripe que se tiene acá es barbijo en lugar de cubrebocas. Y cuando escuchan que somos de México nos hablan de lo maravilloso que es "El chavo del ocho" (!) ¿Qué es eso? Pues sí, el chavo es más famoso que Paz o Fuentes.
Y Julio en Julio: entré a una tienda en donde tienen 10 discos de todas las grabaciones que hizo Julio Cortázar, entre conferencias, capítulos de Rayuela, cuentos y entrevistas, fue muy alucinante: tenían el imán para el refrigerador con una imagen de Julio Cortázar, el pin, la postal, la camiseta, y yo me moderé, sólo compré el imán para el refrigerador y creo que volveré por algún disco con su voz, me parecía demasiado comprar tantas cosas de Cortázar como si se tratara de un Ricky Martin.
Después nos tomamos un maté en una cafetería que se llama "El gato negro" y también todo lo que había en esa tienda era hermoso, la tetera, las tazas, los botecitos, uf... todo era bello.
Buenos Aires huele a viejo y eso me gusta. 
En cada esquina de Corrientes veíamos unos tipos negros vendiendo relojes y demás piratería, pero era curioso antes de saber que era una especie de mafia, era como si el mismo negro se adelantara a nosotros y pusiera su mismo puesto de relojes. Pensamos que era así, que un negro nos seguía por Corrientes y cada que lo veíamos nos apretábamos la mano Alberto y yo.
Compras importantes:
"Los Reyes" de Cortázar por fin en mi poder. Muuuajajaja...
"Poesía inédita" de Oliverio Girondo.
"Epistolario" de Macedonio Fernández, (muérete de la envidia, yo sé que me lees) y "Para una metafísica argentina"
"El aliento del cielo" de Carson McCullers
"Háblame del fantasma del faro" de Tina Blanco
"El monstruo perfecto" de Franco Vaccarini
"Una ventana para Cecilia" de An Alfaya
"Montevideo" de Jeanmaire
"El amor brujo" de Roberto Artl
"Cuaderno de navegación" de Leopoldo Marechal
Oh sí.
Y por último unas lindas botas para la lluvia: Roxy Rock's
Lo mejor de la ciudad es estar en pleno invierno: el frío es ideal, pega en el rostro pero no se mete a los huesos.
Adoro Buenos Aires y sus pines de Borges.
Mañana más librerías, había que dejar algo para mañana y pasado mañana.
El vino santa Julia y el agua mineral villa maipú son la pura onda.

lunes, julio 06, 2009

Ya estoy haciendo la lista de cosas que no debo olvidar para mi viaje.
La otra vez soñé que se me olvidaba mi cámara. Así que tengo la cámara junto a su cargador enfrente de mí. Hoy fui a la Condesa a comprarle unas patitas a mi lap (que se quitan y se ponen y de esa manera no se calienta de abajo), las estuve buscando en el office y me veían con cara de que no existían. Grace me dijo de una tienda que está sobre Michoacán y Nuevo León y ahí había hartas cajitas con patitas para laps que se llaman "Cool Feet". 
Cámara fotográfica... ya
Cargador... ya
Pinturas... ya
Plancha cabello... ya
Shampoo
Cepillo de dientes
Cepillo cabello
Pasta
Crema
Ah todas esas cositas que hay que meter de último momento.
Me siento bien (!!) estoy contenida, así me siento (!!) y muy emocionada, tengo tantas ganas de viajar como hacía mucho tiempo que no sentía. La verdad es que en el fondo me emociona pensar que es una especie de Luna de Miel. Mmmm... creo que es eso lo que me tiene tan contenta: viajar con Alberto. Viajar a Diciembre. 
Así me dijo Zaida (la otra vez que la vi) en una equivocación por tratar de decir "allá es invierno" me dijo "allá es Diciembre".
Viajar juntos.
Pero sobre todo estar en otro lugar, graffitis nuevos, anuncios nuevos, comerciales en la televisión que nunca he visto, otra gente, otro mundo, otros bares, otros cafés, otras cantinas, y sobre todo: adiós maldita gandhi y tus malditos libros inexistentes, agotados, no lo tenemos, tal vez si lo pedimos, mediocres.
Hola Buenos Aires y tus librerías y tu invierno y tu olor a Julio Cortázar.
¡Allá voy!
Yuuuuujuujuy

domingo, junio 28, 2009



No estoy de vacaciones, pareciera, pero siempre es como estar a medias, quiero decir, no me levanto tarde, voy y vengo de un lado a otro pero la verdad es que nada realmente importante pasa. En estos días que no he escrito en mi blog, hice varias cosas: entregar mi tesis a los sinodales, hacer mi proyecto de maestría y entregarlo, hacer el examen de idioma, ayudar a mi hermana a sacar del corralón su carro, festejar el cumpleaños de mi mamá, ir a Santa Fe, ir con Pez, ir a la despedida de Grace, meter a concurso un cuento y hoy veré a una amiga que hace tiempo que no veo: Zaida.
Acabo de ir al mercado a comprar unas flores, llevaré una botella de vino y tabule en un toper para comerlo con el vino, mmm... pensarlo se me antoja harto. 
(Además nada malo podría pasar porque hoy me puse mis botas para la lluvia, y sé que lloverá.)
La verdad es que pensé en comprarle una cajita de té de los que están vendiendo en el superama, pero Alberto dijo que lo mejor era que le llevara flores porque no a todas las personas les emociona una cajita de té como a mí.
Tal vez tenga razón, pero a Zaida siempre le han emocionado las mismas cosas que a mí.
Mientras pienso que iré a su casa y eso me pone un poco nerviosa como todas las cosas que se esperan demasiado tiempo. Estos días la he pasado muy bien en compañía de las personas que quiero, tan bien que no ha sido necesario agregar una sola coma a las situaciones, sólo han pasado, acompañadas de Elliot Smith y lluvia y la emoción de irme a Argentina.






lunes, junio 15, 2009


Exprimidor.
La verdad es que si ven bien la foto se refleja toda la cocina en el exprimidor, a lo mejor es por el acero inoxidable.
:)
La verdad es que me dio harto gusto tomarle fotos. Aquí tengo más fotos del señor exprimidor en diferentes posturas.


domingo, junio 14, 2009

Lo único que me viene a la mente estos últimos días de ajetreo es: viajar a Buenos Aires.

El martes pasado fui a sacar mi pasaporte a Villa Olímpica. Pero qué cosa, las fotos tamaño que te toman ahí cuestan 135 pesos (cuatro tamaño pasaporte) y las copias cuestan 2 pesos cada una. Y como había pedido que lavaran mi carro, me quedé sin dinero y tuve que caminar a Plaza Cuicuilco para sacar de un cajero. Lo bueno fue que llegué una hora antes de mi cita y me dio tiempo perfecto. De las oficinas a Cuicuilco a trote ligero se hacen 15 minutos de ida y otros 15 de regreso. Pero lo mejor de todo fue que Cuicuilco a las 8:30 de la mañana tiene todo cerrado excepto el sanborns, así que anduve viendo las tiendas y me encontré con una que se llama La cuisine.

Oh maravilla. Ahí vi montones de cosas que me gustaron desde guantes para agarrar las cosas calientes hasta cajitas de mimbre forradas con tela para acomodar los cubiertos en un cajón. Todo me gustó: pimenteros que tienen incluido un sistema para hacer polvo los granos de pimienta, exprimidores de limones en forma de pajarito, surtidor de crema en forma de vaca con el diseño del cowfest, botaneros con terminación en bola de billar, etcétera. Pero lo que llamó mi atención fue un señor exprimidor de limones. Claro que la tienda estaba cerrada a esa hora. Así que me fui a sacar el pasaporte porque mi cita era a las 9:30 y los trámites son tardados, así que en lo que llené mi forma op5, puse mis huellas, firmé, me tomaron otra foto… dieron las 10:20 y me dijeron que mi pasaporte estaría listo en 50 minutos. Así que de nuevo emprendí la caminata de 15 minutos a Plaza Cuicuilco y cuando llegué ya estaba abierta la tienda. Así que pude seguir viendo todo tipo de mandiles, moldes para pasteles, pimenteros, saleros, contenedores de pasta, muchas vacas para servir la crema, azucareras, platitos, cucharas, pero soy de ideas fijas: quería el exprimidor del mostrador. Me lo mostraron y pesaba mucho, la señora que me atendió me dijo que ese exprimidor era francés, de acero inoxidable con una aleación a otro tipo de material, en fin: “este exprimidor es para toda la vida”. Y las cosas que son para toda la vida tienen un costo alto que vale la pena pagar. Salí de la tienda cuando ya eran las 11:15 o sea que a lo mejor ya había salido mi pasaporte y todavía tenía que caminar 15 minutos para llegar a la oficina. El exprimidor pesaba, la verdad es que me sentía segura trayéndolo en la mano, un golpe en la cabeza con este exprimidor descalabraría a cualquiera. Cuando llegué por mi pasaporte, llamaron a una persona e inmediatamente me llamaron a mí. Sentí esa extraña felicidad de tener un pasaporte en la mano con el que saldré de este país en menos de un mes y además mi exprimidor de limones de acero inoxidable para-toda-la-vida, y no me da miedo que se rompa porque si se me cae el exprimidor lo más seguro es que se rompa el piso de la cocina.

 

Esponjita haré caso a tu consejo: compraré otra taza.

 

viernes, junio 05, 2009

Mi tesis ya está del otro lado, o sea que nada más necesito que mi asesor me diga ya imprime, ya entrega a los sinodales... Tres personas que pensé para el jurado me dijeron que sí. Qué mejor, una es mi maestra de arte que con todo y las cosas que he tenido que hacer no dejé de leer nada para su clase y aunque ella no es experta en el tema porque se dedica más a templos novohispanos, súper agradable, me dijo "pero claro que me encantaría estar ahí". Nunca me lo ha dicho pero siento que me quiere. Otro es un señor que he escuchado varias veces, nunca fue mi maestro, pero en una presentación de libro en la condesa se aventó una crítica al texto: que me encantó, ningún otro de la presentación se atrevió a mostrar las fallas. Pienso que él me podría acribillar un poco, pensando en lo que le hizo a su propio amigo. Pero eso me gusta, jejeje... La verdad es que no le hace que me pongan una barrida mientras salga viva y con el título, lo demás lo podré resolver con Ana.
Pues esta semana no tomé jengibre hasta hoy... y qué delicioso. La verdad es que todos los días estuve medio ocupada, tanto que no podía ni escribir en el blog. Estuve escribiendo una conclusión a la que llegué el martes que fui al MUNAL. Increíble pero sí, mi tesis me llevó a una conclusión importante entre dos obras de Orozco. Primero que "El desmembrado" se une con el mural de NY "Dive Bomber", pero que ésta obra está en partes, seis tableros que se pueden colocar en cualquier orden. "El desmembrado" es una obra que en su estructura es una unidad, no se puede colocar de cabeza o inclinada, pero alude a lo desmembrado en la figura. Y en "Dive bomber" lo que vemos es la puesta en escena del desmembramiento y lo curioso es que en esa puesta en escena también está la sajadura, el corte, y si no fuera por ese corte no podríamos seguir a lo otro, quiero decir, que por ese "entre" que hay en los seis tableros se juega la obra misma. Lo que nos interesa es esa intersección, ese umbral que hace de la obra desmembrada una unidad, como lo será después el mismo "desmembrado". En mi tesis me hecho un rollo más largo sobre esto, pero el puente entre una y otra me gustó, porque nunca lo había podido desarrollar. Y el problema de los dos títulos sigue siendo la piedra en el zapato, aunque ahora sí me deja dormir no deja de molestar ya aprendí a cambiarla de lado cuando me empieza a molestar. Pues lo resolví diciendo que es un problema al que no le entraré. Pero con suerte y el lunes lo resuelvo así como que no quiere la cosa. Iré con la curadora del Munal y le preguntaré a ella, si no sabe pues ya ni modo y sí sabe pues ya estuvo.
Ay... El martes que compré una taza en bellas artes muy hermosa y fui feliz, el miércoles lavé la taza y se me resbaló la cucharita (que en realidad era por la cuchara por lo que se veía tan bien la taza) y se rompió...
:(
mala onda.
En fin, ya les avisaré queridos historiadores, amigos y maestros, cuándo será el momento.



Y mientras iré al invierno de Argentina. Falta todavía un mes pero ya me comienzo a preparar.

martes, junio 02, 2009

Así a vuelo de pájara:
Santa Fe.
Centro: Bellas artes. Compré una taza bella bella, es casi un jotería la cucharita que trae. Jejeje, pero me encantó poder estar más de una hora viendo los murales y así: de turista. Gandhi, FCE, y todos esos recuerdos del edificio Sears y el mismo Palacio de Bellas Artes... Ay qué tiempos aquellos en donde la gente vivía.
Después ir con el Pez. Ya está el video del extimbiricho... él es patético pero mi amiga Grace es la pura onda, cuando lo pongan en youtube, lo pondré aquí, of course.
Oh: Ya pronto tendré sínodo para mi examen... Lo cual me emociona harto.
Hoy me vi con mi asesor en el Munal, y a diferencia de la última vez, no me robaron el estéreo y ahora no me acompañaba Grace, pero estuvo muy bien. Por lo menos me quité de encima la bronca de la "paleta" del pintor. Es más ni tengo que hablar de línea de horizonte ni de perspectiva porque las cosas son así: arrojadas a una superficie. 
Eso que ves ahí, citando a mi asesor, es un "embarrado de pintura sobre una superficie".
Está bien.
Querido embarrado de pintura:
Me titularé en agosto.


...
Estoy emocionada, aunque un poquitín agotada.
Pero ya estamos en junio. Y en julio: Argentina, quiero decir que Julio en Julio.


lunes, mayo 25, 2009

Hoy:
Lo mejor fue tomar vino tinto desde las seis de la tarde y comenzar a leer el libro de "Papeles inesperados" de mi amado Julio Cortázar que aparece después de 25 años de muerto. (Yo tengo 25 de vida). Y por supuesto me enamoro de él, ¿cómo no dejar de enamorarme de alguien que puede hablar de las migajas del pan con extraordinaria sencillez y dejarme así: maravillada?

"La ciencia médica hace prodigios en los hospitales, y se acerca el día en que habrá barrido definitivamente con los variados gérmenes, microbios y virus que nos obligan a aislarnos en sus blancas salas protectoras. Lo único que la ciencia no conseguirá jamás es las miguitas de pan"

Cortázar, Papeles inesperados, p. 131.


Y después paseando por este blog que tanto me gusta, me encontré con una imagen bella bella bella...




Y además sí llovió por la tarde, poquito pero llovió.

domingo, mayo 24, 2009

Fuimos a ver la película de "Ángeles y Demonios". Como yo no leí el libro, y Alberto tampoco, podemos decir que la peli está buenísima (aunque conocedores dicen que merece dos estrellitas). Para mi las películas se miden más por si me aburrí a la media hora o si caché la vuelta de tuerca en los primeros quince minutos, y ninguna de las dos me sucedió. De hecho no soy muy conocedora del cine y me aburre harto. Pero esta película la quería ver porque Alberto vio el cartel y dijo "quiero verla", y porque me enteré que salía Ewan McGregor de quien soy fans. Además hace años luz que no íbamos al cine. Creo que la última fue la de Monstruos vs Aliens que estuvo mmm... pues bastante regular.
Rápido, las cosas que amé de "Ángeles y demonios":
Bernini como artífice del asesino de cardenales. 
El archivo del Vaticano, con sus vitrinas y sus obras de arte atrapadas en cámaras con temperatura y oxígeno para regular el estado de los manuscritos.
Aunque sé que fue una reproducción y parte de la ficción me gustó ver cómo tienen guardados los documentos del siglo xvii, la verdad es que mi corazón de historiadora se emocionó harto.
El archivo del Vaticano, otra vez.
Cuando bajan a la cripta del papa muerto.
La escena de cuando el baldaquino (también de Bernini) se destruye por la explosión. 
Amo el baldaquino por sus columnas salomónicas.
Y creo que ya.
Bernini Rules.
Para los puristas en el asunto pues seguro que tiene muchos errores. El jueves le preguntaré a mi maestra de arte si es verdad que el éxtasis de Santa Teresa tiene que ver con Santa Teresa en llamas y trataré de obligarle a que vea la película para que me diga qué piensa. 
La verdad es que vale la pena ver la película nada más por la escena de cómo se caen las esculturas y el baldaquino de San Pedro todo destruido.
Cambiando de tema.
Espero que esta semana vuelva a ser de lluvias. Soy muy feliz con botitas para la lluvia. 

miércoles, mayo 20, 2009

Estaba buscando en internet una nueva receta para preparar el pescado, porque en serio que es aburrido comer lo mismo, aunque sólo sea la tercera vez que preparo el pescado igual... pues ya la exigencia es cambiar, así que prefiero experimentar nuevas recetas... El caso es que encontré una receta que se llama "pollo frito al internet", la pueden leer en esta página Recetas de Javi. No puedo creer que en estos días exista una receta con ese nombre... la verdad es que me dan ganas de que el pescado que haga hoy lleve el nombre de "pescado al Google" porque encontré la receta en el Google.
Por otro lado ya me inscribí a las Recetas de Javi para que me llegue la receta del día a mi correo electrónico.
:)
Y sí, eso hace mi día.

domingo, mayo 10, 2009

Andando así nomás por la red, la verdad es que quería buscar nuevas cosas usando sólo un dedo porque estaba comiendo el pan integral de pasas que me hizo mi abuela, mmm... 
Y fue maravilloso encontrar este blog en donde vi el siguiente video, y todavía tenía pan para comer y ver. Este video es la muestra de que este mundo tiene cosas muy bellas y que podemos mirar ahora por aquí y después por allá y quién sabe, hay cosas muy agradables: nadie me puede quitar esa sensación de saber que todavía hay muchos motivos que nos harán sonreír. 




viernes, mayo 08, 2009

Mi querido Frederik,
Hoy hubiera sido tu cumpleaños número 25... soy más grande que tú por unos cuantos días. Y ahora yo me alejo, porque tú ya no cumpliste 24 y tampoco 25, estarás siempre en los 23, y me iré alejando quién sabe hasta cuándo y quién sabe hasta cuándo estarás en mi memoria.
Hoy me fui a sentar a esos cuadritos de pasto que hay frente a la Biblioteca Central en donde montones de veces nos sentábamos a platicar, nada más así: platicar y arrancar el pasto con las manos. Me hice bolita porque tenía sueño y me quedé dormida. Después desperté y vi que un chavo se había sentado en el mismo cuadrito de pasto y hacía mucho sol, traía mis lentes oscuros, y me le quedé viendo un rato, después veía la biblioteca. Antes le había mandado un mensaje a Isolda para recordarle que era tu cumpleaños, que hacía tres años lo habías pasado en la casa, te había comprado un gansito como pastel, pero habíamos comido mucho mucho... Isolda te había regalado un Cartman... Y en eso estaba pensando cuando el chavo que estaba sentado a menos de un metro se levantó y me trató de robar el celular pero yo reaccioné muy rápido y no pudo. Después me sentí desolada. Me levanté y me fui, en este momento me zumban los oídos como cuando quieres llorar, me acuerdo de todo y me da coraje porque mientras hacía un homenaje en ese cuadrito de pasto la realidad con su vulgaridad me toca, me entristece. Frederik creo que ya no estoy tan triste, escribí un cuento pensando en ti porque quiero acordarme de ti sin que vengan las frases qué mala onda, qué mal, por qué. Me siguen zumbando los oídos, tal vez no son suficientes las palabras, tal vez. 
A veces leo los correos que me mandabas, los leo porque en ellos siempre estarás vivo pero también porque el mundo que dejaste es igualito, al menos eso parece, creo que los leo porque de esa manera te siento cercano como cuando los leí por primera vez. 
Pondré un pedacito en el que eres muy tú:
Acabo de regresar a mi trabajo, me escapé un rato quesque para comer. Caminé por Altavista hasta llegar a Insurgentes, tomé esa callecita a la que llaman Miguel Ángel y llegué, cha cha cha chan, nada más y nada menos que a la zona de librerías. Según yo estaba muy decidido a salir únicamente con un libro y exclusivamente por la circunstancia (necesitaba cambiar un billete "Grande"). "No más de 80 pesos, no más de 80 pesos" Me lo repetí como cuarenta veces, y, al final, estaba tan seguro de mi mismo que en verdad creía haberme comprado todo el choro. Total: 319.50, tres libros. Soy un fiasco. El caso es que me compré un librito que seguro que te gusta (no es novela, pero estoy seguro que te interesa), creo que ya te había hablado de él: "Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental"  Luego te lo enseño. Compré además un libro de Foucault (nunca hay suficientes motivos para no comprar un libro de Foucault) y otro de Roger Bartra (mmmm, a unos minutos de distancia me parece que mejor hubiera comprado otro).


jueves, mayo 07, 2009

Ay qué bien se siente estar de regreso en la Facultad, ahora sí siento que se me mueve el cerebro porque otra semana más y me hubiera cargado el estado de estupidez...
Y me encuentro con:
 


No puede ser qué es eso.

miércoles, mayo 06, 2009

No puedo dormir. De hecho desde ayer tengo el sueño un poco ligero. Pero hoy de plano estuve dando vueltas más de dos horas. Y pues lo único que se me ocurrió fue levantarme y ponerme a escribir. Creo, no creo, más bien, sé que es la primera noche que me da insomnio desde que vivo aquí. No sé por qué no tengo sueño. Digo debería estar bien dormida porque por ejemplo hoy no dormí siesta. Pero es curioso que hoy no me dio sueño en ningún momento de la tarde, he andado más bien girita. Tal vez estoy un poco inquieta porque el jueves el mundo vuelve a la "normalidad", o sea que el mundo vuelve a su entorno cotidiano, los horarios siguen, yo viajaré a Santa Fe, iré, vendré y no me quejo, son cosas que disfruto mucho, todo está muy bien, pero. Tal vez es que el jueves tengo una clase de arte que tomo de oyente y no he leído nada porque las bibliotecas han estado cerradas y aunque voy de oyente y nadie me calificará tengo cierto deber moral con la maestra. Se juntan muchas cosas, yo sé que el jueves más bien debería de leer el texto que mi asesor de tesis dijo que estaría en la biblioteca de estéticas sobre el problema de "historia" y "memoria" que es muy flojo, muy vago, muy mal elaborado en mi tesis y que tengo que tener claro al menos en mi cabeza... tenerlo claro para cuando sea mi examen. Creo que siendo una tesis para obtener el título de "historiador", creo que hay mucha de razón en el hecho de que yo confunda "memoria" e "historia" supongo que es como confundir la gimnasia con la magnesia. Ahora: por qué demonios a estas alturas del partido confundo esas dos cosas. Lo pienso, lo pensaba hace rato cuando estaba tratando de dormir y no se me ocurría nada. En mi cabeza todavía pasaban algunas escenas de mala película de chinos y en una pista paralela el problema de memoria e historia y en otra tercera pista ponía atención a los ruidos que hacían afuera sacando un carro. Pero después pensé: cuántos textos he leído sobre ese problema y no recuerdo nada. Absolutamente nada. De hecho casi podría jurar que son la misma cosa. Tal vez eso no me deja dormir. Me sentí un poco inepta. Nada que una relectura de ciertos textos me pueda aclarar. Ese tema es una de las pequeñísimas cosas que no me dejan dormir. Otra por supuesto es la mala película china que no terminé de ver, qué cosa, había escenas en donde de plano no entendía quiénes eran los malos y quiénes los buenos y a quién estaban hiriendo.

Y por qué tenía que opacar el recuerdo de La Strada viendo semejante película tan fea y mala. La Strada, gran película, me emocionó por escenas como la del Loco mostrándole a Gelsomina el propósito de una piedra, "porque si esta piedra no tiene un propósito el mundo no tiene sentido", y los ojitos llenos de ternura de Gelsomina, y su manita haciendo adiós...

Yo creo que por esa película pude dormir bien la otra noche.

Me pregunto si me voy a la cama ahora podré dormir. Y no tengo respuesta. Sólo sé que debo seguir escribiendo hasta que los ojos me duelan y me pidan irse a dormir, así como pasa cuando duermo la siesta.

Cuando prendí mi máquina hace unos minutos, conecté mi i-pod a los audífonos y la verdad es que estuve buscando qué escuchar y después de un ratito de buscar por álbum y artista dije, bueno pondré el aleatorio, y la primera canción fue Summertime de Janis Joplin y pensé que no había podido elegir mejor canción, no sólo porque es una gran gran gran canción para una persona que perdió el sueño, si no porque además hacía mucho tiempo que no la escuchaba porque el i-pod la escondió en una carpeta, total que nunca la encuentro.

Mañana iremos a ver un departamento que están rentando cerca de aquí. Y ese pensamiento viene pegado a otro: amo mi actual hogar, lo amo con locura, pensar en empacar e irme a otro lugar hace que me salga un sentimiento de aferrarme aquí lo más que pueda y la verdad es que nunca había sido tan hogareño y dulce y bello cada detalle, cada cosa está en el lugar adecuado, cada librero, cada recuerdo que se ha ido pegando al espacio, este lugar que es tan mío. Pero el chino de arriba hace mucho ruido y además horror, tendrá un bebé... 

Mañana quiero pasar a la Gandhi a comprar otra película de Fellini y después a rellenar mi botella de Jengibre a la casita del pan. Después, ay después pensaré qué demonios hacer con la  obra que estoy trabajando porque hay un pequeñísimo detalle: en el catálogo de la exposición aparece con otro nombre. ¿Quién le cambió el nombre? ¿Cuándo? ¿Fue Orozco? o más bien le cambiaron el nombre deliberadamente cuando llegó al MUNAL. ¿Cuándo llegó al MUNAL? ¿Es una obra que vendió al museo o que donó? Todas esas preguntas que apuntan hacia la historia del objeto en cuestión, tema harto relevante para la tesis y que no aparecen nunca en ella... y que mi asesor no se dio cuenta, pero yo sí, hoy mismo que vi el pdf del catálogo me subieron a la cabeza señalando que hay un hueco ahí. Y pensé, ay pero qué fácil sería inventarme una historia sobre ese hueco, eso mero se hace en la novela histórica. Decir por ejemplo que "El desmembrado", óleo sobre masonite, aparece en el catálogo de la exposición de "Los teules" con el nombre de "El cadáver" porque dicho catálogo se le encargó a Justino Fernández que desconocía el verdadero nombre de la obra. Otra historia: "El desmembrado", óleo sobre masonite, aparece en el catálogo de exposición con el nombre de "El cadáver" y cuando fue trasladado al Museo Nacional de Arte la ficha técnica escrita por Orozco decía "El desmembrado". Y qué tal que si en el MUNAL voltean el cuadro y en la ficha tiene el nombre de "El cadáver", no lo creo, pero qué tal. 

Sería tan fácil decir cualquier cosa, total...

Pero... Ay no, no, no: tengo que ir al archivo del Colegio Nacional.

Ni modo... Intentaré dormir.



jueves, abril 30, 2009


La verdad es que no creo mucho en la influenza. Borro absolutamente todos los mails que mandan a granel, pero ¿por qué lo hacen? Ya sé que la pandemia es mundial, una amenaza para el ser humano y que hay que usar guantes o lavarse las manos cada dos segundos, que hay que usar tapabocas, que el temblor del otro día. Qué aburrido, de verdad, no me manden esos mails, son horrendos, ni los abro. No me interesan. Descreo de todo. Ya no estoy usando tapabocas y hoy tampoco fue necesario porque la plaza de Coyoacán estaba semidesértica, “semi”, esa plaza nunca se vaciará, ni con la peste porcina ni con nada; el jarocho está abierto y sí, hoy había una cola -más pequeña de la normal pero HABÍA COLA-, todas las bancas estaban ocupadas. Había gente en el mercado. El señor de las flores se sigue poniendo. La señora que pide limosna sentada en un banquito estaba ahí: pidiendo limosna con tapabocas. No se ponen todos los puestos de la calle Allende pero sí los que seguro necesitan seguir vendiendo para vivir. En el mercado no hay la misma gente de siempre, pero no había un pasillo que me indicara que estaba todo cerrado ni nada por el estilo. La señora Celia, que me vende las verduras y las frutas, ayer todavía usaba tapabocas pero hoy ya desistió de hacerlo, uno se acalora horrible con esas cosas. Ay la señora Celia es una persona buena, por ella creo que no nos pasará nada. Siempre me pregunta qué voy a cocinar, y hoy me preguntó que por qué ya no llevaba fresas, y la verdad es porque exploté al máximo la ensalada de fresa con mango y ya tengo que cambiar el menú so pena de que se aburran en casa (“so pena” qué frase, creo es la primera vez que la escribo pero así vino a mi mente). Con todo y que no tengo que ir a ningún lado y que la oms dice que permanezca en casa: Sigue haciendo mi día ir de compras al mercado. Hoy hice algo que nunca había hecho: esconderme del que antes me vendía el pescado. Hoy decidí que ya no le compraría a él, no porque sea malo, si no porque falta mucho y cuando sí va llega muy tarde, eso me ha hecho ir a comprar a otro puesto en donde también me tratan muy bien, así que hoy decidí deliberadamente decirle que no llevaría pescado y me fui al otro puesto. ¿Por qué le voy a guardar fidelidad cuando he tenido que comprar mi pescado en otra parte porque no va o llega tarde? Como el otro puesto está sobre el mismo pasillo hice como que me daba la vuelta en los pollos y llegué por atrás del puesto. ¿Por qué no le digo que no le compraré a él? Pues porque me da pena, también me daría pena que me viera comprando en el otro puesto. En fin: Mientras el mercado siga abierto por mí se puede caer el mundo.

lunes, abril 27, 2009

Hoy fui a mi antigua casa.

La casa en donde viví toda mi infancia desde un año hasta los trece.

Despué esa casa la habitó mi abuela y cuando ella murió mi tía conservó todas las cosas como si un día mi abuela fuera a llegar; su cama usa la misma colcha, su taza para el café está en la alacena, su pastillero y su peine están en la cómoda, en fin, todo sigue como si ahí viviera mi abuela, cuando en realidad nadie vive ahí. Sólo mi tía ocupa esa casa cuando viene de Puebla y hoy me invitó a comer.

Mi antigua casa tiene cosas que nunca cambiaron cuando mi abuela se cambió a ella. Como los pisos, los techos altos, el tapiz de los cuartos, las cortinas, la cocina y el baño.

Hoy que entré al baño al cerrar la puerta ésta se atoró al cerrar, y recordé que esa puerta siempre estuvo caída y nunca cierra, se atora antes de cerrarse y hace un ruido porque choca con el piso. Hoy escribo por ese ruido. Porque estuvo conmigo todos esos años y hoy vino a mí primero como una sorpresa pero después como un viejísimo recuerdo. De golpe recordé que era imposible encerrarse en el baño, después recordé mi cuarto, las cosas que pegaba en la pared, el cuarto de mi hermana, las veces que jugaba en la sala, mi gata Oasis, la Copilli, de pronto era una aglomeración de imágenes que se dieron en ese espacio y que ahora ya no es, que un día dejó de ser. Y pienso que al menos ese ruido de la puerta sigue, ese piso de colores, que tal vez si no estuvieran no podría recordar las cosas como sucedió hoy.

Sentí algo parecido a la tristeza pero al mismo tiempo una alegría muy por adentro de los recuerdos, el pensamiento de... bueno, esa casa tiene recuerdos que me hacen ser, es así. Por instantes tuve a los playmobil encima del piso verde, delimitando sus casas en cuatro por cuatro mosaicos. Y ese recuerdo es mío ya por siempre.


De las cosas que me emocionaron en mi cumpleaños y los días después, influenza, etc...

domingo, abril 26, 2009


Bueno, ya no es mi cumpleaños pero la emoción me duró todos estos días que me la he pasado haciendo cosas de lo más variado.

Hace unos días decía que a mí sí me gusta que me festejen y que me canten las mañanitas y morder el pastel y ay tantas cositas así. Ese día me levanté a las seis de la mañana porque fui a Santa Fe y después regresé a mi casa de manera supersónica a bañarme y ponerme guapa y preparar aderezos y comprar la comida árabe y abrir los vinos y sentarme a esperar a mis invitados. Guau me la pasé bien emocionada todo el tiempo, estuvo muy contenta y al final del día me acuerdo que ya no podía tener los ojos abiertos y me dormí muy rápido siendo que casi siempre me tardo un poco en dormir.

De los regalos que más he disfrutado es estar escribiendo en una nueva compu que no se salta a escribir a otro renglón o que me deja escribiendo en el aire quién sabe por qué o que de pronto ya me abrió otra página, en fin, además de que no tengo que batallar con la letra “o” que estaba muy durita esa tecla. También he pasado harto tiempo observando un caleidoscopio de aceite buenísimo… regaló de mi Comadre. Todo estaba relativamente bien hasta que el viernes suspendieron las clases y no pude ir a mi clase de tap y lo que es peor no pude ir a la cita que tenía con mi asesor para saber sus opiniones finales sobre la tesis completa. Pero la verdad es que prefiero hablar de los múltiples regalos para comenzar estos 25 años:

Que Isolda me dibujara un comic; en donde viajamos al mundo de las Graces en donde somos liliputs y asistimos a la representación de un cuento mío.

Que Konstante cantara  “Mírame” (aunque me debe una pizza).

Y de las cosas que quedaron pendientes fue la etimología de la palabra Pájara y su evolución a la Pakarda.

Por cierto ayer fuimos al Hard Rock Café, Elsa, Grace, Alberto y yo. Fue la última presentación y estuvo poca madre, aunque pudo estar mejor si la delegación no hubiera llegado a cerrar el lugar y corrernos a las diez y media. El caso es que nos tomamos una botella de vodka, órales, una botella Elsa, entre los tres porque Grace no tomó nada. Había un evento de motocicletas y entregaron la moto edición especial para el Hard Rock, y Konstante cantó unas cinco rolitas (estrené mi nueva cámara canon) y después nos llevaron la cuenta y nos tuvimos que ir. Hoy amanecí con una sed de siglos, con la noticia de que no habrá escuela hasta el 6 de mayo, que las cosas se ponen cada vez más graves. La única medida que he tomado es usar tapabocas y tomar un chochito homeópata disque para la influenza. Qué mal, ahora no tendremos clases hasta el 6 de mayo. Qué pasa con esta ciudad. No podemos quejarnos, primero se cae una avioneta en el periférico, ahora hay una epidemia después sálvese quién pueda. No es por nada pero es de las cosas que hubiera querido que sucedieran cuando estaba en la secundaria, no ahora que más bien me ponen nerviosa. Me alarma la situación cuando se dice que la UNAM (salvo cuando fue la huelga) no había suspendido clases desde 1985 y eso porque ocurrió el terremoto, que la Iglesia no había suspendido misas desde la Guerra Cristera, en fin, que algo se ha salido de control y cuando veo a las personas en la calle pareciera que a nadie le preocupa.

 

 


¿Qué nos depara?

lunes, abril 20, 2009

Mañana es mi cumpleaños número veinticinco.

No me siento vieja, ni me da crisis de la edad, ni nada por el estilo, la verdad es que un amigo de mi misma edad hizo un tangote porque cumplió veinticinco y me pareció una tontería, estoy muy contenta, ¿por qué no? Hasta el número 25 se escribe en una sola palabra, todavía no es treinta y uno por ejemplo que son necesarias más de una. Y además mi pareja también está cumpliendo en una sola palabra su edad y eso me encanta. Ya recibí felicitaciones, de las personas importantes que están pendientes de la fecha, como mi tía Queta. Y alguna que otra estupidez, una persona que pensé digna de más inteligencia que me preguntó, “y qué tal tus veinticinco, ¿muy feliz y muy publicada?”… Después sentí un silencio incómodo entre mi computadora, el mensaje que leí en mi mente y yo… en fin.

“Muy publicada”, pues no como quisiera, pero por lo menos tengo un libro que está dictaminando Alfaguara y otro en concurso.

“Felicidad”. Me cae gordísimo eso de decir pues sí soy feliz. Porque la verdad es que no soy nada feliz cuando manejo más de una hora bajo el rayo del sol cayendo en la lámina de mi carro... no soy nada feliz cuando se me entierra una uña en el dedo; no soy feliz cuando me enfermo de gripa, no soy feliz cuando me molesta la impertinencia de la gente, no soy feliz cuando no salen las cosas como quisiera, no soy feliz cuando me encuentro personas desagradables en la facultad. No soy feliz sobre todo cuando me acuerdo de la gente que se murió el año pasado como Frederik, no, no lo soy, no soy nada feliz acordándome de que Frederik debería de estar leyendo mi blog y titulándose y trabajando y yéndose a la playa de vacaciones, no me hace nada feliz ni siquiera escribirlo, no me hace feliz ver su perfil en el Facebook y saber que está muerto: no me hace feliz la gente pendeja de la facultad que se ceba en su muerte. No lo soy.

Pero cuando llego a mi casa soy muy feliz cuando la Anubis pasa por en medio de mis piernas, cuando siento que “ya llegué”, que me puedo acostar tantito en el sillón del estudio y dormirme una media hora. Soy feliz cuando estoy con mis amigos, cuando veo las dedicatorias que me escribió Frederik, cuando leo alguna de sus cartas, soy feliz cuando escucho las canciones que compone Esteban en el cuarto de junto, soy feliz cuando estoy con Alberto y le doy masaje en las manos. Soy feliz cuando invito a mi hermana a comer y hablamos de recetas para hacer nuevas ensaladas y somos sólo ella y yo y nadie nos molesta. Soy feliz sobre todo cuando estoy sola en mi cocina y preparo de comer y escucho música desde la sala. Sí soy feliz, una felicidad muy sutil, muy amable, no es una felicidad escandalosa de la que deba hacer alarde. Pienso que es una felicidad serena, no es una felicidad obscena como para responder al mail: Sí soy muy feliz y qué pedo. No para nada, creo que nadie podría soportar una felicidad arrolladora, emocionante, pasional-que-todo-lo-altera-a-su-paso… no por mucho tiempo. Pero por ejemplo, en este momento escucho “Between de Bars” y me mata de alegría, de emoción… Además ayer o anteayer soñé con un verso de esa canción que va así “the people you've been before that you don't want around anymore, that push and shove and won't bend to your will”.

Es así. Es como ese verso, tan sutil pero al mismo tiempo arrollador, así llegan mis veinticinco años, dejando atrás unas cosas, la gente que no quiero alrededor, la que se ha muerto, y recibiendo la que está conmigo, la que estará este año, la que me hace ser la Idalia del 21 de abril de 2009. Soy feliz sobre todas las cosas que puedan pasar porque escribo porque no puedo dejar de escribir, porque sé que eso es lo que haré hoy, mañana, pasado, el siguiente año y dentro de otros veinticinco años seguiré siendo escritura, palabra, lenguaje que es al final lo que me apasiona y me sujeta al mundo.

Eso es.

Feliz cumpleaños a mí misma.

 

Nací un 21 de abril de 1984 en el puerto de Acapulco a las 12:34 de la madrugada.

Así que después de esa hora pueden empezar a felicitarme.

 

Soy Tauro y mi año chino es la Rata.

Soy Agua en el signo Azteca: Agua 11.

Soy Idalia Sautto.

Soy Marie de Laos.

 

 

 

 

 

viernes, abril 10, 2009


Hoy fui al superama a comprar la despensa y cuando regresé a mi casa: ¡Sorpresa! ¡Qué alegría y qué emoción! ahí estaban los esténciles de Konstante. Ufff... Me alivia ver estas imágenes, pensé que no las vería.
En todo el mes de abril: presentaciones de Konstante en el Hard Rock Café, jueves, viernes y sábado, los que no fueron ayer pueden ir hoy o la próxima semana.
Los esténciles de Konstante hechos por Mother Monkey Collective. Muchas gracias quedaron supersónicos: Konstante Rules. Iré a darme la vuelta por Coyoacán a ver si veo otros.

Entre otras cosas ayer tocó mi amiga Grace en el Hookah de Santa Fe (que está bien nice). Sí, esuvo poca madre. La pasamos muy agradable y fumé una Hookah de la casa (de frutos secos con menta) después de más de dos años de no fumar nada, fumé y no estuvo nada mal. Alberto se resistía a fumar pero a la mera hora ya no quería dejar la pipa, creo que a este restaurante la ley de no fumadores no aplica o les vale gorro. Además de que probé el Absolut de Pera, y me gustó. Hoy que fuimos al superama preguntamos por este Absolut y es el único que no manejan, así que compramos Ruby Red.

Disfrutando de estos días sin ir a la Facultad y no hacer otra cosa más que mi tesis, claro, y tomar vodka y sentir como el calor va aumentando...


viernes, abril 03, 2009

Hoy es tu cumpleaños y no puedo dejar de escribir la emoción que me causó ver ese video que te preparó Esteban en donde se encierran tantos momentos mágicos: ahí estuvimos juntos. Ese video es el reflejo de que somos una familia y tal vez por eso la pregunta de Esteban, ¿por qué no tenemos una foto de los tres? Ahora ya tenemos hasta el otro video para futuros videos.


Alberto, quiero llamarte por tu nombre aunque siempre te llame por otros nombres, tú sabes que las cosas que quería decirte ya te las he dicho o más bien ya te las he escrito de mil maneras buscando siempre gramáticas que ajusten los te quieros por lados de tu corazón que se acomoden a ti con alegría.
Aún así hay algo que no puedo dejar de leer para ti:

En su origen las montañas tenían grandes alas. Volaban por el cielo y se posaban en la tierra, a su capricho. Entonces la tierra temblaba y vaciñaba. Indra cortó las alas a las montañas. Fijó las montañas a la tierra para estabilizarla. Las alas se conviertieron en nubes. A partir de entonces las nubes se recogen en torno a las cimas.


Te quiero y me alegra que estemos juntos en este día tan especial.


miércoles, abril 01, 2009






Ya es abril, ¿qué más quieren?




domingo, marzo 29, 2009



Hay una frase célebre que divide a los artistas en dos categorías: los revolucionarios y los decoradores. Digamos que yo he elegido el lado de los decoradores.
Michel Houellebecq



Fake plastic trees, in fake plastic earth

sábado, marzo 21, 2009

Hace diez años existía en Mtv un programa que se llamaba Conexión con un cuate que en ese momento me caía muy bien llamado Arturo. Yo tenía entonces quince años y veía mucho ese programa, entonces no existía youtube, sí existía el ICQ pero no un lugar en donde se pudieran ver videos hasta cansarse. El mundo todavía no estaba plagado de Internet y cuando pasaban un video en Mtv, un video como “Fake plastic trees” me emocionaba muchísimo porque no lo volvería a ver hasta que por casualidad lo repitieran en la programación y eso a veces tardaba mucho en suceder. En Conexión lo pasaban a menudo porque la gente lo pedía mucho. Entonces yo tenía quince años y mi mejor amiga era Zaida, sin duda no había nadie más con quién compartir este tipo de cosas. Muchas veces estando en su casa o en la mía nos emocionábamos viendo a Thom Yorke y cuando no estábamos juntas nos marcábamos por teléfono para decirle a la otra que estaban pasando el video.
El domingo que tocaron “Fake plastic trees” se me agolparon muchísimas emociones, no había en concreto pensamientos, sólo una nostalgia enorme por todo lo que fui cuando esa canción estaba al aire. Fue muy fuerte. Podría decir que en ningún otro momento del concierto me sentí tan remitida a mis propias entrañas. Era como sentir de manera muy nítida y sentirlo en serio en todo el cuerpo esos sentimientos que hicieron la Idalia de ahora, quiero decir que cuando escuché “Fake plastic trees” por varios segundos me sentí como de quince años: sentí que no era bonita, sentí la incertidumbre, esa incertidumbre ojete que no tiene nombre, sentí todo ese pequeño infierno que me invadía por completo cuando vivía en Cascada, buscando ser yo misma sin saber cómo era ser yo misma. Toda esa canción fue como un flash back que me hizo revisar de manera muy sensorial esas cosas que hicieron a la Idalia de ahora y en donde Radiohead fue el soundtrack de mi vida, ligado a que dos canciones antes: Zaida, a quien hace tiempo que no veo, me habló por teléfono y resultó que estaba en el concierto y que estaba acordándose de mí. Pensé en Zaida, pensé en todas las cosas que pasamos juntas: viví con ella momentos de mi vida en donde lloré mucho, puedo decir con seguridad que nunca lloré tanto como cuando tenia 15 años y Radiohead estaba sonando, yo era una auténtica fake plastic girl in a fake plastic earth, y no creía en nada, de hecho casi nada sostenía mi vida entonces: la literatura no tenía el valor que ahora tiene para mí, sí escribía (le escribía cartas a Zaida) pero no sabía que me dedicaría a eso, leía muy poco, sólo me alentaba escuchar música y la verdad es que nunca me había sentido tan sola: lo único que entendía era la música y ahí estaba Radiohead.
En serio, estar el domingo ahí, parada, escuchando “Fake plastic trees” con los ojos llenos de lágrimas, con las luces verdes, con un golpe de emociones en el pecho que sólo hasta ahora puedo narrar en palabras, fue sin lugar a dudas lo mejor que me podía pasar. Porque ahora, “a la distancia, así como lo señala la imperturbable tradición positivista, pareciera que los recuerdos se aprecian con mayor precisión” (eso me lo dijo Frederik en una carta y lo recordé ahora que escribía esto, él ya no fue a este concierto y sé que lo hubiera disfrutado tanto como yo). Y sí, es así, lo primero que viene a mi mente es un dibujito que hizo Zaida de Thom Yorke en el carrito de súper. Y claro que también recuerdo una frase de Mariano cuando me dijo que “escuchar a Radiohead era demasiado adolescente”. Creo que escuchar a Radiohead tiene muchos matices. Hoy sólo hablo de esta canción en particular. Pero el disco de OK. Computer llega en otra tesitura, no tan quinceañera, aquí tengo un post al respecto. Y el disco In Rainbows llega a mi vida en enero del 2007, en un mail de Elsa en donde me pone la dirección para ver el video de “videotape”. Pero en diciembre de 2007 fue cuando más veces escuché “videotape” y en este escenario está Alberto junto con el recuerdo de Santiago. Pasamos juntos ese diciembre en donde nada parecía tener el menor sentido, sólo estar el uno con el otro, jugando ajedrez. Cuántas veces escuchamos el pianito de videotape y la voz de Thom Yorke volvió a marcar recuerdos tristes.

lunes, marzo 16, 2009

La que más me gustó: Fake plastic trees (merece un post especial, pero no ahora).
El pájaro me abrazó cuando tocaron Faust arp.
My iron lung fue mi segunda preferida. Me emocioné harto con No surprises.
En fin: Gran concierto.
Y también muy buenos acompañantes que tuve. Con todo y que mi abuelo Checo se perdió en la noche por andar buscando a sus nietas afuera del foro sol. Lo siento mucho no debí pedirle que saliera en la madrugada. La verdad es que eso fue lo único un poco feo de la noche.
Pero lo bailado nadie me lo quitará, ya nunca.

domingo, marzo 08, 2009

Ayer fui a ver la película “El Luchador” con Mickey Rourke, gran película. Más allá de todo lo patético que le pasa a este hombre, lo que más me conmovió fue la historia entre él y su hija (que me habla mucho a mí porque es como de mi edad). La hija lo odia porque él nunca se hizo cargo de ella y la ha ignorado durante muchos años, pero las cosas cambian cuando a él le da un paro cardiaco y se da cuenta de que no todo en la vida son las luchas, la realidad es que está viejo y miserable, así que decide buscar a su hija y hacer las paces.

Creo que toda hija, y en eso me parece muy coherente todo lo que sucede, tiene necesidad de que su papá responda como papá, pero bueno, eso no pasa siempre como en mi caso, lo más terrible de esta comparación es que mi papá ni siquiera es luchador, o sea que su vida no es tan patética como para que se comporte así, bueno no lo sé a lo mejor lo es y no lo sé, no importa. La hija al principio lo manda al diablo y le dice de cosas hasta que supongo siente que se ha desahogado. Después Rourke vuelve a buscarla y ella, un poco distante al principio, lo admite y hasta siente simpatía por él. Él le pregunta si tiene cosas que hacer y ella como que no sabe si en verdad quiere abrir un espacio para él pero, como toda hija que desea que papá le preste atención, acepta a salir con él. Pasan un día juntos y él le habla de cuando ella era niña y después se disculpa y le dice que es un tonto y un estúpido viejo venido a menos: lloran juntos, y al final entran a un bodegón abandonado y comienzan a bailar y con todo eso me acordé del único baile importante que tuve con mi papá, que fue cuando salí de la secundaria y asistí al baile de graduación en donde todos bailaron con sus papás o mamás, y recuerdo que esa vez mi papá lo tomó todo muy en serio y yo me sentía muy guapa y alguna foto hay por ahí de ese baile. Entonces se me salieron mis lágrimas de cocodrilo y como finalmente ese no es el tema central de la película ni les interesa que haya niñas como yo llorando por sus papás, pues en menos de dos segundos cortaron la escena del bailecito y yo como que no quiere la cosa me limpié mis ojitos, porque no me gusta llorar y menos en el cine, ay, bueno, he cambiado mucho, hasta en eso. La verdad es que me hubiera gustado que esa escena fuera más larga porque me hubiera dado tiempo de acordarme de cosas bonitas. Pero no. La película es mala onda hasta en eso justamente porque es coherente hasta el último momento, quiero decir no es mala onda, muestra la realidad y eso siempre es tremendo. Así que después de tener un día mágico los dos, papá e hija por fin reconciliados, él le dice que la invita a cenar un día, ella le dice que vayan el siguiente sábado, él le dice que claro que sí y se va muy contento.

Pero como es un luchador y no sabe hacer otra cosa, si no pelea no sabe estar en su casa, no tiene amigos, no tiene pareja, así que se va a las luchas el fin de semana, de ahí lo invitan a una fiesta y hasta mucho después se acuerda de que había hecho las paces con su hija y de que había quedado de ir a cenar con ella. Desesperado va a buscarla y ella le dice que es un idiota y que no lo quiere volver a ver, que lo estuvo esperando más de dos horas, en fin, que no lo quiere volver a ver en su vida, y se pone muy mal, ella se pone muy mal. Y pues sí, no se podía esperar más de esta situación. En ese momento ya no me acordé de mi bailecito, me acordé de que mi papá haga lo que haga su propia condición lo hace incapaz de llevar una relación conmigo, quiero decir que en algún momento de apertura, de reencuentro, de hablar las cosas, llorar juntos, etc, ahí, cuando yo deje hundir la esperanza en ese papá, ese papá automáticamente pasará por encima de mí aunque él no lo quiera, porque hay ciertas cosas que se han hecho mal tantas veces que aún con el deseo de cambiar, aún queriendo revertir los daños ya no es posible y eso me hizo sentir infinitamente triste.



domingo, marzo 01, 2009

Tengo una especie de gripa y el aire de la ciudad me reseca mucho la cara y los labios, es un horror, pero aún así con mucho ánimo de hacer cosas.

El cumpleaños número 18 de mi hermana Isolda es el próximo sábado. Como le encantó la película de Coraline pensé en regalarle una muñequita de ella misma con botones en lugar de ojos. Pero Isolda se viste diferente siempre y no sabría cómo vestir a la muñequita, en fin pensé que estaba muy complicado. Después pensé en comprar la muñequita de Coraline por internet y eso darle. Pero también me pareció que sería muy caro y que a lo mejor no llegaría para el sábado. 
Así que como ya es tradición regalarle algún muñequito de los que venden las indígenas de la Facultad, y sé que eso le gusta: Le compré un caballito hermoso al que le acabo de coser botones en los ojos. Será una gran sorpresa, a menos que lea mi blog... pero eso nunca pasa.


martes, febrero 24, 2009




el esténcil de Mother Monkey Collective.
(visiten su blog dando click aquí)


Entre otras novedades.
Hoy regresé de San Miguel Regla. Y me la pasé HURRA.
La verdad es que sí, grandes descubrimientos: Rompope de Piñón.
Qué cosa de verdad después de probar ese rompope el Bailyes es un licor mediocre, es nada junto a este Rompope ex-hacienda de San Juan Hueyapan Hidalgo: Auténtico y original de la Familia Lugo. Compramos tres botellas y después regresamos por más porque una botella nos la tomamos en una noche, je, es que es muy rico. También el rompope de almendra es delicioso.
Amé con locura San Miguel Regla. Sobre todo porque es bosque y hace mucho frío.
Cosas que puedes hacer en San Miguel Regla:
Visitar los prismas basálticos.
Recorrer el pueblito en quince minutos.
Quedarte en la exhacienda y brincar en el tomblín o jugar billar.
Dormir, dormir, dormir.
Yo hice todo.

Estuve escuchando a Goran Bregovic todo el tiempo, y puedo decir que su música me llena de alegría, que estar en San Miguel Regla me reconcilia con esa rueda de la fortuna siempre inoportuna pero que al final de cuentas han llevado a que dos caminos se crucen en momentos cruciales, fue maravilloso, pero lo maravilloso fue poder compartir este tiempo con Alberto.

miércoles, febrero 18, 2009

Pensando justamente en abrir otro blog en donde pueda escribir estos largos silencios que se hacen entre una entrada y otra. Al leer luego mis últimas entradas me da la impresión de que no ha pasado nada. Pero no es así, todo ha sucedido:
1. Inscribí mi proyecto de tesis, con el título de "Orozco, miradas fragmentadas"
2. Hablé del tarot como creo nunca lo había hecho. Por supuesto, creo en el tarot. ¿Cómo no podría creer en algo que existe por absurdo y loco que parezca?
3. Desayuné con Grace y me dijo que hace poco probó el chicozapote.
Y bueno la idea justamente de gestionar un blog junto con Berenoise. Esa es la idea que me emociona, porque las cosas nuevas siempre tienen esa emoción, sobre todo, las ganas de hacerlo.



domingo, febrero 15, 2009

Aquí ando.
Pensando en montones de cosas que no me dejan concentrarme en nada.
Por ejemplo: Ya comenzó un maratón de homenajes a Cortázar en Argentina que terminara el 21 de marzo. Y pienso mucho en los homenajes y me da tristeza no estar en Argentina para mirarlos.
Luego: El viernes escuché a los Klezmerson, que ya los había escuchado en el Zinco y me encantaron, muchísimo, son demasiado buenos para ser verdad, lo que sucede es que me ponen tan feliz como cuando escucho el soundtrack de la vida es un milagro: Gran película.
Sí, en esto se reduce mi semana: Escuchar muchísimo la vida es un milagro. Andar mucho en el carro de aquí para allá y de Santa Fe, la Roma, Coyoacán, C.U. ufff, esta semana sí que he manejado. Y he dormido y he soñado cosas muy raras. Ayer soñé que me regalaban una macbook blanquísima y bella bella. En fin, es chistoso que cuando la cotidianidad es interrumpida por eventos que no se tenían pensados como un concierto de Klezmerson, como una carta sin contestar, como un libro que no he podido comenzar a leer porque se atraviesan otras lecturas, ay, es chistoso pero al final de todo hay una paz que hace silencio en los pensamientos y que cuando me dispongo a escribir me quedo sin palabras porque pienso que todo lo que ha pasado es imposible de abordar, están tan enmarañados los momentos que no sabría por dónde comenzar, y no es que haya pasado todo, el problema es cómo situarlos. Kezmerson bien merece todo un post, cada canción merecen un escrito, es verdad. La carta sin contestar merece una llamada, pero cuándo, cómo, por qué. Y mis sueños sólo esperan viajar a Santa Fe.
Las cosas importantes que hay que escribir son éstas porque sólo así no dejo que mi día a día se vaya disolviendo en este mes.


Patinar sin nada es peligroso. "No me dejaran patinando"
Curioso, termino de escribir el post y me doy cuenta que lo más importante de esta semana se reduce a mi caída en patines.

Coraline

viernes, febrero 06, 2009

Corran ¿qué hacen viendo esta imágen? ¡Vayan pronto a ver esta película!
   Por otro lado no sabía que la historia era de un libro de Neil Gaiman, no logro entender si Tim Burton es el director o es codirector pero claro que es completamente timburtoniana. 
Encontré este sitio para que vean un poco de qué trata por si no han visto los cortos.
Todo sucede en el Pink palace. Y después claro, a grandes pinceladas, un gato negro que hubiera sido el de Alicia de ser rosa pero no fue así porque la casa ya es rosa. 
No contaré más.
Pero cosas que amé:
La introducción.
Los botones, la máquina de coser y todas las cosas que había ahí.
La lista de ventanas.
El carro de los papás (que es un Beettle pero está tan bello que no sé por qué me gustó tanto).
El cuadro del niño con la bola de nieve tirada y su gesto de qué horror.
La muñeca de ella.
Las cositas que cuelgan de su cuarto.
Los vecinos.
En fin toda me gustó. Toda.
Bueno, también me encantaron:
Sus botitas azules.
Los tres perros.
Las flores carnívoras.

Coraline Rules.

lunes, febrero 02, 2009


Esta foto me encantó. La vi en este blog que es genial.
Me gusta para comenzar Febrero, quien fuera un gato doméstico echado al sol. Todo pasa muy rápido. Por fin terminó Enero, tiene algo de nefasto ese mes que no termino de entender. Creo que es la lentitud con la que me voy acoplando al nuevo año, quiero decir, dejar de pensar en términos de las cosas que hice y no hice en 2008, en las metas que secretamente hago para este año, en las expectativas que me formo y que a veces me da miedo tener porque luego no se llevan a cabo. Los pequeños cambios siento que ahora son los que me hacen ser la persona que soy: estoy ligera y no necesito meter mis cosas en un saco de almohada, esta imagen la tengo pegada en mi cabeza desde que escribí un cuento para niños que todavía no tiene nombre pero que muy bien podría llamarse "Checo el niño que se fue de su casa" o "Checo" a secas, o "La historia de Checo", los detalles son los que importan como dice Elsa, quien no permite que el agua le llegue a las mangas del suéter cuando se lava las manos. Estoy prácticamente llena de imágenes que me hacen sonreír, como el agua que moja las mangas, como el niño que le tira piedras a una ardilla, como mi gata Anubis pegándole a su pelota, como el señor del mercado que no tiene dientes y me saluda tan amablemente que no puedo dejar de sentirme bien en este paseo.
Además hoy tomé agua de chía con limón, compré lilis blancas y moradas, hice una ensalada de lechuga italiana, fresa, mango y pera con aderezo (que también hice yo) de yoghurt con mostaza y mayonesa. Mmmm... Hoy, sí, la he pasado muy bien. Y además es Febrero que se pasará muy rápido, pronto Marzo y después Abril, mi cumpleaños 25.

domingo, enero 25, 2009

Esta entrada sólo es para anunciar que Alberto Constante se lanza para la dirección de la Facultad de Filosofía y Letras y las personas que lo quieran apoyar pueden entrar al siguiente blog:


Ahí podrán leer su Plan de Trabajo entre otras cosas que se irán publicando, además de que podrán comentar, sugerir, criticar qué está bien o qué falta o simplemente dejarle una porra para que gane.
¡Sí!
Constante para Presidente
¡Urra!



Todo el mundo se queja de no tener memoria y nadie se queja de no tener criterio 
François de la Rochefoucauld

miércoles, enero 21, 2009

Bueno, pues ayer se supone que iría al munal, pero no fue así.

Cosas que pasan sin que nadie pueda ponerle un remedio.

Ayer salí de estar con Ana y dejé mi carro estacionado en esta gran avenida que se llama Vasco de Quiroga, sobre la que se encuentra el Centro Comercial Santa Fe. Claro que no metí mi carro al estacionamiento porque es caro y ya muchísimas veces lo he dejado afuera porque está permitido estacionarse ahí, además era muy temprano y había lugar para dejarlo. Pues cuando salgo de con Ana, como a las diez de la mañana, voy caminando hacia mi carro y me doy cuenta que muy cerca de él hay todo un operativo de policías alrededor y cuando llego me doy cuenta que están sobre mi carro. Primero pensé: Se lo van a llevar, he pensado todo este tiempo que está permitido estacionarse aquí pero no es así. Y cuando me acerco más veo que está destrozado el cristal del copiloto. Me robaron. Y como soy una mexicana promedio, claro que todo es muy predecible: dejo la carátula de mi radio en la guantera, dejo mi i-pod, dejo mis lentes, porque pienso que eso de la inseguridad en la ciudad de México es una leyenda urbana. No es así.

Y entonces me preguntan si soy yo la propietaria del carro. Y digo que sí. Y me dicen que le dieron un cristalazo a mi carro y que me robaron el radio. Me asomo y veo todo destripado el hueco del radio, con cables y miles de pedacitos de vidrio. Pero me dicen los policías: Los atrapamos. Los vimos echarse a correr y los agarramos con todas sus cosas. Los tenemos en la patrulla y necesitamos su declaración. ¿Es de usted este i-pod? Y yo ¡sí! Y este estéreo ¡sí también! Bueno pues nos tiene que acompañar a la delegación Cuajimalpa para levantar un acta. Y yo en mi súper felicidad de tener todas las cosas por segundos perdidas digo que claro que sí iré a levantar el acta. Entonces se sube un policía a mi carro y me dice que él me lleva a la delegación. Y ya cuando lo traigo en mi carro y ya voy para la delegación Cuajimalpa que, en dónde demonios está eso, comienzo a pensar que todo ese operativo es un teatro de gente mala y que en realidad me van a secuestrar. Qué horror, y me comienzo a poner nerviosa y a preguntar si ya vamos a llegar a la delegación y no veo nada que se le parezca, sólo subidas y pueblo y lugares harto desconocidos por mí. Entonces comienzo a marcarle por teléfono a Alberto y no responde, y no responde, y no responde. Y claro que pienso, le tengo que hablar a mi mamá, pues qué otra. Y me dije, no, no le hablaré a mi mamá, toda desesperada sólo la voy a asustar. Pero dentro de mí, en el fondo de mi ser había un grito: MAMÁAAAAA. Y por fin llegamos a la delegación Cuajimalpa y no eran secuestradores, mi malviaje se terminó: eran auténticos policías haciendo su trabajo, ¿cuál? pues agarrar criminales y regresar el i-pod a señoritas como yo.

Entonces empezó todo el horror, eran niños los que rompieron el cristal y me robaron, niños de once, doce y trece años, y los de la delegación Cuajimalpa les dijeron a los policías que no, que ellos no levantarían una investigación porque eran menores de edad y eso le correspondía al tutelar de menores. Llévenlos allá o déjenlos libres. Y los policías, que nunca habían ido al tutelar me dijeron que tenía que ir con ellos. Y yo pues claro que iba a ir. Fuimos a Niños Héroes y Fray Servando. Y los policías se perdieron, en ese momento me dieron ternura, pero tenían un ánimo y unas ganas de hacer su trabajo como nunca en mi vida lo había visto. Afuera toda esa mierda de que no hacen nada y son unos panzones flojos que andan por ahí. Mis policías, mis héroes no tenían panza y eran de mi misma edad. Total que anduvieron preguntando hasta que por fin llegamos. Y resultó que el tutelar ya lo habían cambiado a Obrero Mundial, muy cerca del ahora Parque Delta. Y llegamos allá. Pusieron a los niños en un pasillo junto con unas niñas que se habían robado un peluche de Elmo. Y de pronto me pensé yo misma ahí con un libro robado. Pero no, no soy menor de edad y nunca me han cachado robando libros. Pensé: Pena robar y que te cachen. Niños tontos. Eran niños como de la calle, la verdad sentí mucha pena cuando los vi, y uno de los niños me veía mucho y lo vi directo a los ojos y me di cuenta que no le daba pena verme y saber que a mí me había robado, no, nada de pena, hasta me llamó para que fuera, como que quería decirme algo, pero no fui porque estaban los policías ahí. Entonces me preguntó la hora y se la di. En el tribunal estuve tres horas porque había muchos niños que atender y muchos permisos para que puedan pasar las mamás de los niños a darles comida.

Por fin pude levantar mi acta junto con los dos policías. Estos dos policías me hicieron ver que sí, que allá afuera hay personas que están dispuestas a proteger a los ciudadanos. Y además no podía quitarme de la cabeza cuando llegué a mi carro y vi todo el operativo, vino a mi mente la cancioncita de: COPS COPS! Y me emocionaba pensar que rescataron mis cosas y sólo por eso valió la pena tanta pérdida de tiempo.

Les pedí sus nombres para reconocimiento público, además de que después de escribir esto haré una carta a la delegación Cuajimalpa para felicitar a estos chicos que no sólo hicieron bien su trabajo, si no que además tuvieron paciencia en todo momento y me calmaron el ánimo cuando ya estaba harta de estar en el tribunal y ver niños infractores. Los policías preventivos de la 16 unidad de protección ciudadana “el Yaqui” son Roberto González Velasco, Mario Alberto Martínez Camargo, y me faltan los nombres de todos los policías que estuvieron en el operativo. Pero a todos ellos les agradezco profundamente todo lo que hicieron, ya sé que es parte de su trabajo pero hay personas que no hacen nada y ellos no sólo hicieron bien su trabajo si no que pese a que nadie quiere levantar actas contra los menores infractores porque salen al día siguiente, ellos lo hicieron. Sí, fue un horror estar en el tribunal de menores tanto tiempo y después llevar mi carro a que le pusieran un cristal nuevo, hablar al seguro y regresar al tribunal para recoger mi estéreo después de que pasara por el peritaje. En fin… cuando llegué a mi casa sólo quería dormir, dormir, dormir.

 

 

Mi declaración, no la escribí yo, pero tiene cosas como:

“en el vehículo descrito se encontró a elementos de la policía preventiva quienes le hicieron de su conocimiento que habían detenido a tres sujetos al ser sorprendidos sustrayendo del interior del vehículo precitado el auto-estéreo de la marca kenwood. Por lo que al revisar el interior del vehículo se percató que efectivamente faltaba su auto-estéreo y pudo ver que en el interior de la patrulla ya se encontraban detenidos tres sujetos del sexo masculino…”



 

lunes, enero 12, 2009



muac ayer fui al muac y lo amé




Hoy estaba ayudando a Andanken a calificar unos exámenes porque tiene Ya que entregar las calificaciones y caray... un montón de faltas de ortografía, bueno yo qué hablo, en mi otro blog puse pescar con zeta PERO ya lo corregí pa' que no digan.
Bueno, lo importante es que hubo un examen que no tenía faltas mayores, sólo algunos acentos, por ejemplo, en "sería de esta manera", el sería no tenía acento, luego el "sólo" de solamente también aparecía en todos los casos sin acento. Y en ese momento recordé. El problema es recordar de lo más profundo de la memoria, ahí, un recuerdito enterrado como uña, de pronto sale. Maldito seas.
Me enojé de nuevo. 
Pero lo escribo un poco para tramitarlo: 
En 2005 mi papá me dio su tesis de doctorado para que le revisara toda la ortografía. Era una tesis de matemáticas así que había muy pocos párrafos de palabras, un lenguaje muy técnico, pero tenía unas cuantas faltas, y sobre todo se equivocaba en los "sólo" y en esas palabras que el corrector de word no pone en rojo porque están bien escritas en otros sentidos. Bueno, la revisé dos veces y quedó sin ninguna falta. Después de eso me di cuenta que en la tesis no me puso ni en los agradecimientos, ni en las dedicatorias y por eso te odio, quiero decir, te odio por muchas razones, pero que me pidieras un favor y que no me mencionaras en la lista de tus familiares y de tus amigos, eres un mezquino. No te cobré ese trabajo porque eres mi papá, pero te portaste como un verdadero idiota. Y mira que detesto decir groserías en mi blog, no escribo groserías, pero no hay otra palabra para decirte que eres un troll, un imbécil de medio pelo, un elefante que aplasta todo con sus grandes patotas, un silvestre. 
A lo mejor no leas esto nunca, pero gente que te conoce lo hará y el chisme llegará a ti. Para que quede escrito en alguna parte que en serio te has portado muy mal, y que desafortunadamente no creo en esa estúpida frase de "ya se lo cobrará la vida" esas frases son para consolar a personas en su ácido como ahorita me pasa, pero no, no será de esa manera, seguirás andando por ahí como si la vida fuera Acapulco y su pestilentes calles y su horrenda gente.
No estés orgulloso de mí. No me hables. No me mires. No digas tonterías como que me operé la nariz porque no me la operé. No hables. No escribas. No me mandes tus estúpidas cadenas. No más. No más a la cordial indiferencia. No más a las cordiales platicas por internet. No más.



sin comentarios. No quiero comentarios.
Ahorita me vino a la cabeza esa frase de que "los trapitos sucios se lavan en casa", pero esta es mi casa, sorry. 

martes, enero 06, 2009




Sí, y también:




Vale la pena ir a esta expo.
Museo de arte moderno, ciudad de México.

lunes, enero 05, 2009



"¿Quién dijo que la palabra escritor olía a pipa apagada, dedos manchados de tinta y pantuflas rancias? No, señor. Casi todas las escritoras y escritores de la sección con ángel son adorables seres que fuman y piensan frente a Olympias portátiles muy antiguas, seres atormentados que parecen estar viviendo en un lugar aparte. Suelen estar angustiados y muy inteligentes, y de no estarlo o no serlo, se las apañan para parecerlo".

Vila-Matas



jueves, enero 01, 2009

 

Soy Marie de Laos

ternura sin decimales

necesito un Corán de besos 

para acercarme a tus minutos

no importa

que estés a mi lado 

escribiendo un ensayo sobre Heidegger.

 

 

Cuando abrí este blog hace dos años nunca pensé que la continuidad pudiera convertirse en disciplina. Modestias aparte, soy bastante disciplinada.

Hace dos años no estaba este hogar, este escritorio,

y tampoco la cocina

(con su cuadrito de manzana, con su fondue de chocolate, con su jarra anaranjada, su especiero, sus cucharones, su mueble para cocinar, sus botes para la pasta y el arroz, su reloj de korea airlines, su salero y pimentero, sus trapos de cuadritos, y todas esas cositas que me han hecho harto feliz)

en la que he aprendido a hacer de comer los últimos tres meses.

Escribía desde otro escritorio, ahora sólo conservo la silla.

Hace dos años no tenía la menor idea de que fallecerían personas que ahora extraño muchísimo. Tengo este presentimiento agradable de que en 2009 no perderé personas queridas, al menos no quiero. Así que por favor, no se mueran este año, no se mueran. Es horrible.

 

Silencio.

 

Entre otras cosas hoy platicaba que es impresionante cómo personas como Elsa están en todo, y cuando digo en todo, es en todo, basta ver su último post para darse una idea.

No he llegado todavía a esos niveles, soy muy lenta para las cosas, además hago pocas cosas pero demasiado tiempo en cada una, como escribir, leer, dormir. En estas tres acciones se han cifrado mis vacaciones. No tengo videojuegos y tampoco voy a conciertos, tampoco sé qué discos nuevos tienen mis grupos favoritos, porque en realidad tengo bien pocos grupos que me gusten, quiero decir, que me encanten como Radiohead. Últimamente he estado escuchando un disco con más de quinientas canciones de B.B. King. Hago todo escuchando ese disco. Claro, también escucho las nuevas canciones de zEro XK, próximamente Konstante. De hecho estoy más enterada del mundo rapero en México que de cualquier otro género, algo tenía que decir.

 

Cosas que me emocionaron mucho en 2008:

  • La presentación de mi libro en el Atrio.
  • Heredar la patria potestad de Anubis.
  • Cambiarme de casa: Hacer My Own Private Home.
  • Conocer a personas como Grace, encantadora.
  • Trabajar en Pola Paris.
  • Ir a la cantina con Alberto. Darme cuenta que cada día me enamoro más y más.
  • Comer con mi abuela en parque Tezontle.
  • Reconciliarme mentalmente con mi hermana.
  • Platicar con Ana y ser la guardiana de los nombres.

 

 

Expectativas que tengo para 2009:

  • Quiero escribir otro libro para niños, tengo varias ideas por ahí.
  • Ir a Buenos Aires. Ya, próximo viaje, Argentina.
  • Ganarme un premio literario, aunque sea el de la revista Algarabía.
  • Dejarme crecer el cabello y pintarme un mechón de blanco hacia la izquierda por la oreja.
  • Terminar los 14 niveles del francés (voy en séptimo).

 

 

Notas sueltas:

  • Nadie nos dijo que el gorro de baño emigró ya por siempre al país de los objetos perdidos. Lo mismo la cobija negra con todo y sus manchas.
  • Cuando me observo muy detenidamente el rostro puedo notar que mi ojo derecho es más chico que mi ojo izquierdo y que mis cejas caen hacia abajo.
  • Con estas botitas siento que si taconeo dos veces puedo salir volando.
  • ¿Tenedor o cuchara?
  • ¿Puerta o pared?
  • ¿Poema o cuento?
  • Te quiero porque me dices que invente peinados para mi cabello.
  • Te quiero porque estás conmigo.

lunes, diciembre 29, 2008

Yasha termina construyendo una prisión en donde sólo cabe él, una silla, un banco en donde pone los libros sagrados y una pala para enterrar su excremento. No puede con la culpa. Así termina el libro. Me quedo un poco ansiosa después de ese final. ¿Por qué no podemos inventar nuevas formas de liberarnos de la culpa? Quiero decir, Yasha encierra su culpa en el cuerpo y por eso construye una prisión en el jardín de su casa. Y tal vez el escritor pensó en dejarlo ahí por el resto de sus días.
La otra vez después de un disgusto, me dieron ganas de llorar. Y no lo hice. Dije qué estupidez llorar por esto. Entonces me puse a escribir una carta en donde decía lo ridícula que me sentía ante esa situación. Después ya, se calmó todo. Y no lloré, sólo se quedaron las cosas libres, con cierto aire. Sin esa necesidad de construirle una prisión a las palabras.
Y no sé por qué pienso que llorar es estúpido. Quisiera pensar que es algo normal, tanto como escribir.

viernes, diciembre 26, 2008

En enero hago mi tesis, lo juro que sí. También de vuelta al francés, je ne comprende pas pour qua mais je ne m'inquiete pas. Mientras felicidad, vacaciones, vino tinto, excelentes novelas, películas malonas pero no importa si puedo estar en piyama y estar comiendo ensalada de manzana.


Isaac Bashevis Singer, premio nobel 1978. Estoy encantada de leer su novela "El mago de Lublin" qué bueno es caray.

"-el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- le habían parecido a Yasha aún más increíbles que los milagros que el Hassidim atribuía a sus rabinos. ¿Cómo era posible que ella creyera semejantes cosas?, se preguntó. No. lo que hacía es fingir que las creía. Todos fingen. El mundo en pleno no hace más que representar una farsa porque todos tienen vergüenza de decir: no sé."

"Cuando estaba en la taberna, Yasha presumía de ateo, pero, en realidad, creía en Dios. La mano de Dios estaba presente en todas partes. El capullo de cada fruto, cada guijarro, cada grano de arena eran una manifestación de Él."


Así es diciembre, así se termina este mes, con Yasha y su tobillo roto y su presentación en Varsovia.



sábado, diciembre 20, 2008

Vacaciones Rules.
Estos días que he hecho muy pocas cosas. Pero cada cosa es demasiado larga. Como dormir. Como escribir. Estoy escribiendo aunque no para mi blog. Los días de vacaciones se pasan tan rápido que ahora no sé por dónde empezar. Bueno, Henning Mankell me ha mantenido ocupada. He leído su obra de literatura infantil: "El perro que corría hacia una estrella", y después la continuación, "Viaje al fin del mundo", que es la continuación pero hay dos libros antes de éste. Está muy bien que sea así porque tampoco quería leerlos todos.
La historia de Joel me gusta, pero me gusta por frases como:
"Ser adulto quizá sea no decir lo que se piensa"
"Es fácil engañar a los adultos. Sólo porque la lámpara esté apagada creen que uno duerme".



Bueno me voy a cenar banana maki.


Después hablaré más sobre las siestas tan largas que he tenido.

domingo, diciembre 07, 2008

Día largo.
Cinco de la mañana: Dejar a mi mamá en el aeropuerto.
Llegar a casa de mi abuela a dormir hasta las diez de la mañana.
Y luego hacía mucho tiempo que no me bañaba en la casa de mis abuelos, qué extraño fue. 
Espacio diferente, shampoo de manzanilla, jabón dove.
Mi abuela me hizo de desayunar, todo un desayuno con papaya, huevos revueltos, jugo de toronja y bolillos con mantequilla. Amé con locura su desayuno. A ella también la adoré porque se entregó a pasar el día conmigo como si eso fuera lo más natural que podría pasar, y creo que sí, que si no está mi mamá y mi hermana, entre ella y yo hay una complicidad secreta que sólo las dos compartimos.
Después fuimos al "nuevo" centro comercial parque tezontle que queda muy muy lejos del sur, pero muy cerca de su casa, es una especie de perisur a la ene potencia, aunque sigue siendo más grande mundo e, y también más lejos que éste. Y ahí la pasamos viendo zapatos, buscando unas botas que quería mi abuela y que cuando las encontró eran muy caras, pero al final las compramos entre las dos y es muy chistoso pero mi abuela tenía un brillo especial en su mirada, estoy segura que estaba feliz, pensarlo me emociona. Comimos ahí mismo en la plaza, enchiladas suizas que estaban más ricas que nunca, agua de jamaica, y totopos con salsa verde, nos terminamos la salsa de tan buena. Pedí un café y ella estuvo platicando cosas fuera de lo normal, no se estuvo quejando de sus dolores ni de la fibromalgia. Hubo diálogo, cosa difícil. Me platicó de cuando se iban a Veracruz en el bocho que tenía Checo, de cómo estaban todo el día tomando el sol y luego se regresaban el mismo día, de como ahora tenía muchas ganas de salir a la playa. Mi abuela hablaba y yo estaba muy contenta a su lado. El lugar estaba bien cuidado, y las dos escogimos gabinete al mismo tiempo que nos preguntaban.
Después la fui a dejar y pasé a probarme un vestido que me arreglará del largo y cuando me despedí le dije que la había pasado muy bien y me dijo: "yo también me la pasé muuuy bien" y su "muuuuy" me hizo el día.
Al último me regaló un listón con luces para el arbolito de navidad.
Abuela y nieta.
muuuy bien.




martes, diciembre 02, 2008

nuevo hogar, 
piano en el centro,
arbolito en la ventana, 
aguilar de bolsillo, 
diccionario santa, 
Anubis olisqueando 
la navidad, 
té verde, uvas, pie de árbol, 
pie de página, 
hip hip urra, 
ensalada, pasitas, queso roquefort, higo dulce, diciembre, 
dos de diciembre, 
martes, santa fe, 
la mesera del vips me dice "pequeñita", 
me pregunta ¿lo de siempre? 
me dice "pequeñita hace frío, abrígate", 
y yo la quiero porque se llama Isabel
y eso me recuerda Monkiki go home!
y me da risa
como Banana Yoshimoto en la chamarra
me da risa, y sonrío y no puedo evitar
esa palabra de cuando todo está bien
y siento emoción
creo
por primera vez me emociona harto esta navidad.
Y Anubis estará con nosotros.
Qué bien decir nosotros.



"welcome back"

miércoles, noviembre 26, 2008

Mañana llega el piano.
Es como recuperarme un poco a mí misma.
Y casi me emociona como la primera vez que lo llevaron a mi casa y mi mamá invitó a mis abuelos y apenas lo bajaron del camión lo comencé a tocar y creo que todos nos emocionamos y cuando aplaudieron estaba tan feliz, entonces sí que estaba muy feliz. Mi abuelo me regaló ese día un reloj de arena. Y se quedó encima del piano todo este tiempo.
Mañana también viene el reloj de arena.
Fue antes de navidad que llevaron el piano, y en enero los reyes magos todavía me llevaron una barbie que tenía estampitas de colores para pegarlas en donde sea. Las estampitas me gustaron tanto que pegué una junto a la marca del piano. Quería pegar todas pero me daba miedo que me regañaran, así que sólo pegué una. Mañana cuando traigan el piano, lo abriré y lo tocaré y veré la estampita y seré feliz como ese día, ese día especial.
Mañana es un día especial.






martes, noviembre 25, 2008

Hoy,
sorpresa agradable.
Mi hermana viene a visitarme, así que compré higos dulces en el mercado y verduras para cocinar.
Cuando pienso: "hoy vino Isolda", pegado a ese pensamiento surge: la quiero la quiero la quiero la quiero, así nomás. Porque en el fondo, a pesar de nuestras enormes diferencias, hay ese "no sé qué", esa parte de la historia que tenemos juntas que me hace quererla casi sin restricciones.
Además Anubis estuvo de lo más adorable, esa gatita uraña que se robó la cabeza de mi santa y la fue a dejar a la cocina, esa gatita estuvo de-un-amor con Isolda.
El i-pod no funcionó.
Pero comimos fusili con crema y queso de cabra y agua de limón y calabazas...
En el carro, cuando la fui a dejar a su casa, veníamos en silencio con el sol pegándonos en la cara, escuchando el radio y nada más por decir. Isolda no se siente nunca incómoda por este tipo de silencios, ni yo tampoco.
La quiero.








lunes, noviembre 17, 2008


OH SÍ.

¿Listos?



... qué emoción caray.

De vuelta a Max Frisch, Digamos que me llamo Gantenbein:

... sin curiosidad por lo que viene después, sin la espera ciega, sin la incertidumbre que hace que todo pueda soportarse-
Sería un infierno.
La experiencia es como un presagio de esta certidumbre, pero sólo un presagio; al fin y al cabo mi experiencia no me dice qué pasará, mi experiencia sólo limita la espera, la curiosidad -



Tenemos esto: seguir en nuestra curiosidad. Ese asombro que produce un libro, una película, un dibujo en la pared.


miércoles, noviembre 12, 2008

Hoy, por primera vez en su vida, Grace come un higo con miel.
Me encantó que fuera yo la que compré los higos aunque la miel se haya escurrido a otras bolsas y la señora se enojara horrible y regañara a la niña que me los dio.
Todo muy bien, mejor no podría ser, hoy compartí mi ritual de ir al mercado y cocinar con Grace. 
Estas cosas me parecen tan íntimas que hacerlo con otra persona es como hacer un regalo, ay... además Pola Paris, hoy me pareció más linda que de costumbre.





Aquí pondría el dibujito de un higo en el platito blanco.



domingo, noviembre 09, 2008

Hoy estuve arrancando limones.

 

 

 

Mi abuelo Checo despide a la gente especial arrancando un limón y aventándolo sorpresivamente a la persona. Checo hace ese tipo de cosas, lanzar bolitas de migajón en la comida, poner envolturas de dulce en la cabeza de las personas, acomodar servilletas en el cuello, lanzar limones.

sábado, noviembre 08, 2008

ya, por encima de las cosas la esperanza de ver a Radiohead en Valle de Bravo.

El tiempo sigue siendo un kleenex, una tos, una sonrisa, un gorrito negro.

Tiempo libre. Ya no intento ningún orden, apenas prendo la máquina me pongo a escribir una serie de cosas que tienen que ver con el arte y la clase que daré el miércoles. También aquí, pequeño refugio sin gripa y sin las orillas del papel para poner unos cuantos dibujitos, garigoleos, ménsulas.

En este momento: No ladran los perros de arriba.

Anubis, tejedora de los hilos que hay en el sillón verde, tejerá un suéter su estómago si sigue así. Araña en particular los libros de Marx.

Ya no gruñe.

Más simpática aunque sigue arisca, así como yo con los carros y el tráfico.

 

 

 Escribir aquí es un poco el chocolate caliente.

 

Quiero dormir un rato, brillar tantito, sin estornudar, transparente, hacer unos pasitos nuevos, un baile pequeño, tenis blanco, manos limpias, todavía es temprano, cinco y veinte, un chocolate caliente, un radiohead, du ihnen Tempel im Gehör

 

 

Wakey wakey

Rise and shine

It's on again off again on again

Watch me fall

Like dominoes

In pretty patterns

 

Fingers in

You're backward, lying

I'm tingling tingling tingling

It's what you feel now

What you ought to what you ought to

Reasonable and sensible

 

 

 



 

martes, noviembre 04, 2008

Hoy fui al mercado. Puedo decir con seguridad que es un lugar en donde no hay prisa, y decir eso en la ciudad de México es extraño, por eso me gusta tanto ese recorrido que me he ido inventando con cada paso y que ahora mismo puedo decir que es sólo mío. El mercado, las flores, Anubis oliendo las cosas que traigo en la bolsa, mi felicidad se reduce a estas cuantas cosas que me provoca un pequeño paseo por la mañana.



sábado, noviembre 01, 2008

ahora noviembre con su arroz con leche y sus flores artificiales.
Anubis está por encima del escritorio y hacia mi izquierda escucho click click click...
Estoy leyendo unos poemas inéditos de Julio Cortázar que publicaron en una edición bastante cara de Galaxia Gutenberg círculo de lectores, malditos, la edición no puede ser más cara. En fin, me he encontrado con sorpresas gratas:

La mano que acaricia está cavando,
y si el invierno viene, Shelley, ya es verano,
ya es muerte, ya eres sombra de palabras.
Cómo tejer las riendas de esa nube
que murmura: Sí, hay tiempo, hay tanto tiempo.
Y otro que amé:

piedra de gas
piedra palabra: SOY.

Varias sorpresas que se unen a las lámparas hechas por Antar que acomodé en el pasillo. Así, siguiendo a Bernini, tengo círculos en la estancia, el primer cuerpo y triángulos abiertos en el segundo cuerpo; el pasillo. Semicírculo en el estudio, círculos de nuevo en las recámaras. (Me acordé en este momento de la frase de Pavic: "los pensamientos son como cuartos") Aquí, los espacios son como cuerpos y se acomodan en sus remates de lámpara contra toda norma, teniendo como resultado una Anubis en el friso que sostiene los libros para niños.
Sigo leyendo a Cortázar:

Me parece que una tormenta en una rosa
ha de ser como uno de esos pensamientos
que sólo en sueños desovillan sus dientes horrorosos
y que olvidamos necesariamente, atraídos
por el perfume del despertar,
por los pétalos del día y el reloj.


No puedo dejar de amarlo, aún en sus poemas más histéricos, lo adoro.






viernes, octubre 31, 2008

Pensamiento de una nube: los pájaros hacen cosquillas

Julio Cortázar


Pensamiento de ayer: quiero unas manos de Bernini para inventar otras caricias.

Además, especialmente hoy, tengo las manos más alargadas,
 tal vez por eso Bernini y los pájaros,
también tus ojos y la alergia de las flores.

viernes, octubre 24, 2008

En las intrucciones para lavar adecuadamente una prenda de autor anónimo, se olvida lo más importante: Una brevísima historia de las pelusas. Esto haría más comprensible la lista de sugerencias.


Vacíe los bolsillos.

Cepille las pelusas.

Coloque las prendas de punto al revés para evitar que hagan bolitas.

 

 

Las pelusas son pedacitos de ropa o cualquier otra cosa que contenga tejido, de ahí el famoso mito de las pelusas que salen de los ombligos. Las pelusas no nacen de los ombligos, pero sí son unos animalillos que caben hasta en el crecimiento de las uñas. Las pelusas habitan en los bolsillos y cualquier espacio pequeñito y caliente, aunque no se reproducen como los hongos, de ahí que no se les pueda clasificar en algún reino. Para la desgracia de estos seres se ha inventado una máquina quita pelusas que las atrapa y encierra en un contenedor para después tirarlas a la basura. Las pelusas de electrolux corren con mejor suerte al sugerirles a sus clientes que sólo cepillen las pelusas y que coloquen las prendas al revés para evitar que hagan bolitas.

 

Habría que hablar detenidamente de las mencionadas “bolitas”.

martes, octubre 21, 2008

La otra vez mientras ordenaba la cocina (me he vuelto fan(s) de la cocina) me acordé de un fragmento de 62/Modelo para armar, lo recordé como se recuerdan las novelas, como imágenes que hubiera visto y no leído, entonces lo busqué hace rato y ahora lo pongo aquí: “dónde guardaría Hélène el azúcar y los piyamas… (pero entonces Hélène no era tan, Hélène tenía frascos de sales de baño y toallas de colores preciosos) … el olor de un jabón violeta que resbalaba como una ardilla en la mano, y secarme con la toalla verde puesta por Hélène en el soporte de la izquierda así como mi ropa estaría a la izquierda del placard y seguramente yo dormiría a la izquierda de la cama”.

Lo recordé porque cuando leí este libro, y esta parte del libro hace tres años, estaba de viaje y me quedaba en casa de una amiga, Diana, y así de la misma manera en la que Celia observa a Hélène y se pregunta cómo será su vida en ese departamento en donde las cosas están dispuestas de cierta forma, con un orden, con la armonía que cada quien lleva y le impregna a sus objetos y que ella, Celia, sabe que algún día tendrá, cuando ella como Hélène tenga unas toallas y las disponga en un anaquel del baño y acomodará el cepillo de dientes del lado izquierdo, y los jabones tendrán que ser de un tamaño para las manos y para el cuerpo de otro como de diferentes tamaños son los lápices que colecciona… Esa era la misma sensación cuando veía a Diana acomodando un bote de basura que era del tamaño de una bolsa para sándwich, y después un salero blanco en medio de la mesa del comedor, una tetera pequeña de porcelana japonesa para el té… Diana estaba tan llena de esos detalles que me emocionaban igual que Celia con Hélène, y justamente eso que tenía olvidado regresó de pronto cuando pacientemente alisaba el alambrito que cierra la bolsa de las tortillas y que guardo junto con otros alambritos en un cajón del especiero que era de mi mamá Yuyis, y ese especiero, ese sillón, ese cuadro pequeño, ese mantel blanco, ese corcho, ese gatito rojo sobre el estéreo, esa cuchara de barro, eso que ahora está en mi casa y que por eso mismo puedo decir que es mi casa me regresan a Diana con sus vasitos de sake, con sus alambritos alisados, me regresan los detalles que quería de Diana y que me asombraban y que sin darme cuenta me apropié y ahora tengo en mi casa; no tengo un basurero miniatura, pero sí esa misma paciencia de poner el salero en el especiero, las servilletas, los platos hondos, los cubiertos, y en algunos detalles sé que está ese deseo que sentía cuando veía a Diana acomodar los trastes, me emociona tanto, quiero decir: me emociona mucho esta inauguración de rutinas y de cosas por hacer, que siempre han estado ahí pero que hoy me sorprenden porque son sólo mías, me emociona al grado de encontrarme con esta fuga de recuerdos en donde sé que Diana, aunque ahora no sepa en dónde está, me compartió esa parte de su vida cotidiana que yo sin darme cuenta aprehendí. Y ahora al escribirlos se vuelven un homenaje… un homenaje de lo cotidiano y de las cosas que quiero y me gustan y disfruto (buenos días a las cosas de aquí abajo)… buenas noches a las quesadillas con jocoque, buenas noches al vino tinto, a la música del i-pod, a la luz que está encendida en el baño, buenas noches vaso de agua, lápices de colores, sacapuntas, atril de madera…

Antes ya había escrito algo al respecto, pero desde el presente, ese presente de hace tres años y medio que encapsulé con detalles, señas y signos para que al leerlo de nuevo tuviera el recuerdo así:

 

¿Quieres cenar Yakitori? / Roppongi/ ¿Quieres caminar un poco para allá? / Roppongi/ ¿Quieres subir al último piso? /Roppongi/ ¿Quieres comprar algo?/ Roppongi/ Mira ese sumo/ Roppongi/ ¿Vas a dejar el libro ahí?/ Roppongi/ Pero nadie lo tomará/ Roppongi. Diana juega a contestar con puro “Roppongi”, pero no le sale, se ríe antes de hacerlo. Diana con sus pestañas caídas arrastra las palabras: Rrrrroooppongi… las arrastra como lo hace la voz del metro al anunciar la parada de Roppongi Hills.

Diana me cubre con su paraguas transparente.

Diana tiene la sombra de las gotas en su rostro.

 

 

jueves, octubre 16, 2008


Me vi con Ana y le estuve contando un montón de cosas que no vienen a cuento, pero al final sólo me dijo, “sí, ya sabemos que sos la guardiana de los nombres”. 

Esta es la tercera vez que me hace este comentario.

 

Sí, la guardiana de los nombres, que observa el mundo a través de un vasito de vino.

Y el vino se mece para arriba después para abajo y las cosas se mecen con el vino, se deforman, adquieren nuevos colores hasta que se toman en un trago. Lo único que queda por delante es el tiempo, moviendo las fichas como se mueve el vino y como se mueven las huellas de la memoria, una ficha del dominó que tiembla antes de caer y anuncia el instante vivo, aquí ya no flota el presente, ese presente que amarraba con tanta necesidad a las palabras ha comenzado a soltar los nudos, hasta los más pequeños y complicados. Red, blue, ¿de qué color pinta el amarillo? Nudos, tiempo, vino, guardiana de los nombres.

 

Bien. Estoy agripada, pero eso no me quita el ánimo, de hecho, creo que casi nada me lo quita. Ahora lo cotidiano se inaugura, se abre como seguramente sólo las piedras deformes del barroco se abrían sobre la fachadas. Ahora, qué bien decir “ahora”, ahora la fachada, la cara que aparece en el espejo de hoy me recuerda a Rhoda cuando dice:

Comienzo a soñar con un lenguaje ingenuo como el que emplean los amantes, hecho de palabras cortadas, desarticuladas, somos herederos de continuar esas rupturas.

 

A Rhoda habría que decirle que vamos suturando ese lenguaje ingenuo, está lleno de pequeñas aberturas, sí, rupturas pero rupturas por donde se puede salir todo lo que configura el sentido hasta quedar sin nombres, sin guardianes.

miércoles, octubre 08, 2008

Primer día en mi nuevo hogar. Me gusta la palabra “hogar” porque me hace recordar el cuento de Grischa, tal vez porque todo parece esa palabra que grita el niño al final del día cuando no puede dormir: ¡fogón!

Todas las nuevas impresiones se juntan en su cabeza y le queman, si le preguntaran a Grischa qué es lo que le quema, no sabría decir si es el cristalito que brillaba en el suelo, o si es la naranja, o si son los caballos sin nomenclatura que el confundió con enormes perros. Me pasa un poco lo mismo, las cosas adquieren nuevos nombres, la rutina ha girado unos cuántos grados y me tiene en ese mismo borde, no sé si el bienestar me está quemando por las noches como a Grischa, sólo sé que cuando termina el día me siento inquieta y no puedo dormir, de alguna manera esta semana, esta primera semana, aprieta lo cotidiano a lo desconocido, y me sorprende, esos caballos sin nombre que pasan por mi mente cuando llego a mi hogar se agitan apenas abro la puerta y todo está quieto, la oscuridad está en los objetos, y me siento en casa.

Anubis espera en un sillón a que prenda la luz y sus ojos brillen, ese instante también me quema por las noches. No es tanto felicidad lo que siento, me abruma a veces la palabra felicidad, creo que se trata de un humor, un aliento que me hace sentir tan bien, que no es necesaria la agitación arrebatadora de la felicidad, está cercana, pero mucho más tranquila, me siento tranquila, me siento a la medida de las cosas; los cuadros, las cajitas pequeñas, el atril, los libreros, todo se mezcla con el otro mundo, con el otro aroma de la casa, con el otro. Somos como mundos, y eso es lo que se mezcla cuando uno decide juntarse, y ahora es como si lo que me empujara en cada momento fuera un equilibrio de las horas, un equilibro incluso cuando acomodo libros, cucharitas, pequeños adornitos, las circunstancias son como un bailecito agradable, un, dos, un dos tres, un, dos… la realidad por fin ha dado de sí otro semblante, un, dos, ese lado se acomoda fácilmente a la vida.

Ahora unas palabras que anoté ayer de la cátedra:

la huella, la sombra

la figura es una pausa

el silencio imposible

Creo que todo esto me hará engordar, quiero decir, sólo un poco, así pasa cuando uno está bien.

 

Ayer festejé en la cantina, que ahora me queda más cerca que nunca, y me sentía tan bien, pero en serio tan bien que hubiera jurado no sentirme de esta manera desde que era niña y la canción de hacer burbujas de amor por donde sea me emocionaba y me hacía bailar y cantar sin tener preocupación de nada, así fue ayer, de esta misma manera. Recordarlo me emociona harto.




martes, septiembre 30, 2008

Ahora mismo empaco mis cosas.
Me voy.





lunes, septiembre 22, 2008

Hace menos de una semana se murió mi abuela.

Le dio un paro respiratorio por el enfisema que tenía y su corazón, aún así, siguió latiendo incluso después de su muerte, después de veinte minutos sin respirar, poco a poco su corazón se apagó del todo, poco a poco se fue enfriando de sus manos.

No sé si eso les pasa a las demás personas que enferman de cualquier cosa que no sea el corazón, pero me sorprendió mucho que su corazón, como el de Poe, siguiera vivo unos minutos más. También me sorprendió verla muerta, la sorpresa ante la muerte del otro es inevitable porque no puede ser que el otro haya muerto, eso pasa por mi cabeza “no puede ser que esté muerta”. Y su cuerpo era parecido al de Frederik, hay algo en la muerte que hace a los cuerpos similares, la ausencia del otro se hace evidente en los cuerpos una vez que no responden, ya no más, ya no más, ya no más.

Días antes de morir me dio a su gatita Anubis.

Anubis se dio cuenta de su muerte y comenzó a correr como loca de un lado a otro, se subió a uno de los libreros y estuvo inquieta hasta que se fue ese miedo invisible. 


Mamá Yuyis, te extraña tu tita.

miércoles, septiembre 03, 2008

Ahora el tiempo pasa con absoluta agilidad frente a mí. De una manera impresionante, los días han sido como esas partículas que se ven en el aire cuando hay mucha luz, flotan en sintonía con el aire sin tocar el suelo, y de esa forma acompasada se ha tejido la emoción, poquito a poquito, mi vida otra vez a punto de cambiar, con la misma transparencia de las particulillas del aire, ¿esas partículas no tienen nombre? Qué chistoso, tal vez tampoco esa manera liviana y agradable en la que transcurren mis días tenga algún nombre.

Septiembre, cambios, fines de semana ovilladita en sábanas calientes…

Suspiro largo.

De alguna manera siempre termino por rescatarme en los momentos de felicidad. Llamo felicidad a los momentos en los que realmente me siento muy bien en donde estoy, con la persona que estoy, y respiro y veo y pienso, en esos momentos el tiempo pasa como un pianito de Radiohead… o todos quieren ya ser gatos jazz…

Quizá por lo mismo he engordado y hoy soñé con eso.

Quiere decir que hasta mi inconciente ha considerado mi gordura como un real lacaniano que aparece en mi sueño para atormentarme y despertar sobresaltada.

Bueno, por primera vez he considerado ponerme a dieta.

Gatos jazz.



domingo, agosto 24, 2008

Quién iba a pensar que ese sería mi último viaje, me dijo, ahora sin dientes, ahora con los ojos hundidos y ese color cenizo que adquieren los moribundos.

--¿Por qué brilla tanto el mar? me preguntó Isolda. Hasta parece otro mar.

--¿Cómo?

--Sí, no parece el mar de Acapulco, se ve muy brilloso y bonito, es sucio lo sé, pero se ve hermoso.

El mar tenía destellos diminutos por todos lados.

Este es tu último mar.

La bebe estaba tratando de escapar de su jaula.

Isolda dijo que también nos lleváramos a la bebe.

Mi abuela dijo que no. –Se te escaparía, no sabes cómo es. Es mejor así, es mejor así.

Todos los libros estaban en cajas, también los vestidos de manta, las máscaras, los cuadros, y todos los recuerdos que ya no desempacará ella, ya nunca.

La carretera tenía un verde impresionante, y pensé en Lorca, en escribir un poema y sólo decir que la carretera estaba verde, muy verde.

Mi abuela me preguntó si conocía la historia del gato de Rosa de Luxemburgo.

Le dije que no.

Me dijo que la metieron a la cárcel con todo y su gato, ahí estuvieron dos años, después al salir de la cárcel siguieron juntos hasta que se separaron antes de su captura.

Dicen que el gato era el consentido de la cárcel.

Después a ella la capturaron, la mataron a golpes y la arrojaron a un río.

Me dijo que ella igual se separaba de sus gatos antes de morir.

Y Anubis maulló desde su jaula. Y le dijo: Sí mi niña, van a cuidar de ti y te van a querer mucho. Maulló de nuevo. Y le dijo: Sí, ya no puedo estar contigo.

Anubis estuvo tranquila de escucharla y no maulló durante las cinco horas de camino.

Mi abuela me dijo que este era su último viaje.

--Quién pensaría que este sería mi último viaje. ¿Tú ya lo sabías?

--¿Qué cosa?
--Pues que me vendría con ustedes.

--No, yo sólo venía por tus gatos. Pero ahora que te veo, te ves muy mal.

--Sí, estoy cansada y decrépita. En cambio tú, te veo bien, un poco gordilla. ¿Has engordado desde tu presentación? ¿La buena vida?

--Supongo que sí.




martes, agosto 12, 2008

Vila-Matas, querido Vila-Matas,

Después de leer su comentario literalmente he sido muy feliz durante el día y no he dejado de pensar en usted y sus paseos por la blogosfera. También he seguido leyendo y subrayando frases que me gustan de su “Dietario”.

En este momento comienzo a sentirme como seguramente se sentía Cortázar cuando le escribió una carta a Glenda Jackson, y decía algo así como “esta carta no le llegara por los medios ordinarios…”, y no eran los medios ordinarios porque no tenía sobre ni timbre y también porque Cortázar en ese momento la había encontrado en una película matando a un escritor de Rayuela, así como antes él la había matado simbólicamente (o retirado) en su cuento de “queremos tanto a Glenda”.

Ahora yo lo encuentro a usted en mi blog comentando el comentario que yo hago de su “Dietario”, afortunadamente no lo mato como Glenda, ni tampoco lo retiro del medio como Cortázar, pero sí digo que es usted un señor al que tendríamos que inventar de alguna manera, no sé cómo todavía, pero seguro que ahora mismo lo estoy inventando y eso me gusta, me gusta porque sin darme cuenta lo he inventado todo el día y porque lo seguiré inventando cuando lo vuelva a leer y cuando lo vuelva a escribir. También cuando su rostro aparezca junto al mío en una foto y la Conchita esté ahí como si acabara de llover, entonces seguiré narrando nuestra historia, está bien decirlo así, porque nos hemos mirado a través de estos rápidos mares que llevan las botellas al mar como si trajeran estampado el apartado postal. Nuestro encuentro sigue y seguirá siendo cortazariano, porque en un territorio sin brújula nos hemos comunicado a través de nuestras diferentes máscaras, yo como Marie y usted como el Vila-Matas que pasea por todos lados y a todos encuentra. También esos dos personajes que han sabido narrarse a sí mismos se saludan, se dan la mano, se abrazan y se miran a los ojos, y de esa mirada hacen un recuerdo en común, ya para siempre.

Marie.

lunes, agosto 11, 2008

Lo que pasa cuando no pasa nada





Leyendo a Vila-Matas, ese señor que quería parecerse a Hemingway y que ahora más bien parece un detective de Bolaño o así se muestra en la fotografía de la contraportada, lentes oscuros y abrigo de corte británico.

Vila-Matas en su última novela o diario, Dietario voluble, que bien pensado es como una especie de blog empastado, cuenta justamente de los blogs peruanos por los que se pasea y cómo encuentra en ellos caminos, nombres desconocidos, geografías que lo colocan como un espectador extranjero, ese escritor sin rostro puede ser su otro yo, de aquel lado, en esa librería el Virrey, el peruano deja sus huellas como lo hacemos todos al nombrar espacios.

Cuando leí eso me imaginé el hotel virreyes que hay en el centro de la ciudad en donde a veces se hacen exposiciones y fiestas, la mente siempre busca colocar una imagen ante las palabras, lo mismo me pasa cuando quiero imaginar la plaza en donde Vila-Matas espera pacientemente ver pasar a Catherine Deneuve y sin querer, me viene a la mente la plaza hermana de Garibaldi en Barcelona. También estoy segura que habrá más personas que estén escribiendo en sus blogs apenas lean que Vila-Matas está paseando por la blogosfera y que en una de esas, plop, como suceden las cosas extraordinarias topa con sus palabras, porque quién no querría tener como lector a un señor que tuvo a Duras como casera y que escribe siempre algunos epitafios simpáticos en sus novelas, ¿por qué no? al final siempre se mueren los otros o a pesar de todo preferiría estar en Filadelfia.

La otra vez vino a México Miguel Morey a dar una conferencia magistral en la Facultad. Después de irlo a recoger al aeropuerto, lo llevamos a cenar a la Gloria en la Condesa, nos platicó un poco, ya no sé por qué venía a cuento, que de vez en cuando se encuentra con Vila-Matas, así como “Enrique (ese dejo de familiaridad con el escritor) se encuentra con todo el mundo en sus novelas”, no lo dijo exactamente con esas palabras, pero muy bien lo pudo haber dicho. Me sorprendió de pronto que Vila-Matas estuviera en el terreno de la realidad, en una plática al nivel de “Enrique me contó, una vez que lo vi… ”, pero claro que mostré mi emoción y le dije a Morey que había leído a Vila-Matas y me desbaraté en tres segundos ante la gran admiración que siento por el señor, en cambio no había leído a Morey…, pero eso no me importaba en ese momento. La plática sobre Vila-Matas terminó pronto porque sólo Alberto y yo lo habíamos leído y nadie más en la mesa lo conocía (filósofos que sólo conocen filósofos), además todos querían escucharlo hablar sobre él no sobre un tal “Enrique”. Entonces Morey empezó a platicar sobre Foucault, y después no pude pensar en otra cosa que en París no se acaba nunca y en lo mucho que se acercaban las anécdotas de Morey a las de Vila-Matas, casi era como si él hubiera sido el que tomaba clases con Foucault, porque además sus anécdotas también tienen como escenario París y escritores que sólo veremos en los libros o en el cementerio de Montparnasse.

Morey era casi casi el Hemingway idealizado por Vila-Matas.

Ahora, leyendo el Dietario, no pude dejar de pensar en Morey, en que muy bien podría estar por ahí. Para mi sorpresa ese mismo señor Morey al que le regalé mi libro y con el que cené tres veces, se convierte en el Miguel piel roja de la novela que leo, y se encuentra con Vila-Matas en la plaza hermana de Garibaldi, justo la plaza que yo había imaginado páginas antes como la plaza en donde se paseara Deneuve jalada de su perrito. Y aunque Vila-Matas no lo sepa estoy a un paso de tocarle el brazo a través de Morey, sólo necesito esperar sentada en un café de la Conchita que aparezca por ahí, aunque el periódico dice que está en Monterrey y que no vendrá a la ciudad. Todo puede pasar en este tríptico de realidad en donde la Red funciona como agente del caos, y el caos, diría el Guasón, es justo, no necesita de la realidad para chocar con lo insólito. Mañana los dados tiran a Vila-Matas en la Facultad de Filosofía, y entonces sí, podré acercarme a él y decirle: México me fascina porque la identidad no tiene rostro, ni atadura, siempre es un fantasma, una sombra, una máscara que cambia con los rituales. México me fascina porque el desorden, el desvarío y el sinsentido configuran la realidad de cada día. México me fascina porque todo está permitido, y eso no lo tiene Barcelona, ni París.

También Vila-Matas cita a Piglia, a él no se lo encuentra en ninguna plaza, lo ve en el Bar Belvedere, que mi imaginación no encuentra ningún referente pero lo importante es que al igual que Piglia, “la práctica de narrar es central”, puesto que sólo le toco el hombro a Vila-Matas a través de las personas, con la ilusión de tocar al verdadero Vila-Matas en la narración del blog y no con las palabras trastocadas de escenas que poco a poco lo van borrando como un recuerdo.

Habría que inventar a Vila-Matas, sin los espejismos de la literatura, ¿pero cómo? Si él mismo se ha empecinado en mostrarse en fragmentos, en pequeños guiños en donde faltan siempre partes del rompecabezas, se ha intentado mostrar como un veracruzano cuando en realidad es catalán.





También, algún día, tendré una foto con Vila-Matas.


sábado, agosto 09, 2008

¿Qué es lo que ocupa mi mente el resto del tiempo? Hay como una especie de alejamiento de las cosas importantes que me sitúan en el aquí y ahora, como acomodar bolsas del súper en la cajuela del carro, como quedarme largo rato viendo las sombras que se hacen en la persiana romana, así, sin nada más que algunas imágenes que de pronto llegan a mi mente. No espero algo de los días, en realidad tendría que decir que me espero largas horas, me espero a mí misma y a veces me siento impaciente.

Hoy me acosté en mi cama y miraba por la ventana cómo empezó a llover, las nubes de pronto se cerraron y empezó un aguacero. Dos mujeres en azoteas diferentes levantaban ropa tendida lo más rápido posible. Hubo una que tardaba demasiado porque era mucha ropa y no podía bajar tan fácil de la azotea, estaba aventando la ropa (¿a alguien abajo?) y después con la ropa encima comenzó a bajar pero una blusa se atoró en una varilla de la azotea. Era una de esas azoteas con muchas varillas como para seguir construyendo otro piso, y para entonces la lluvia estaba cayendo con toda su fuerza y en el estrés de bajar corriendo pues no podía desatorar la blusa porque tenía ropa cargada en los dos hombros… hasta que por fin volvió a subir y desenganchó la blusa y desapareció por el hoyo en donde había aventado la demás ropa. Como a los quince minutos cesó de llover.

Lo que escapa de mi mente no son los hechos ni los recuerdos, estos días lluviosos lo que escapa es el horror a mirar eso que tenemos enfrente, no importa si lo que tenemos enfrente es un par de azoteas, el movimiento del tiempo es reemplazado por trazos que abren caminos, caminos que son como hojas en blanco y nunca es fácil, es como tratar de ver el cielo nublado y en lugar de sólo ver el cielo estoy más bien comiéndome las uñas, en el fondo, esa falta de concentración es como un simulacro de ver llover, simulacro de pensar, el pensar se va en la uña comida, y mañana sálvese quién pueda, hoy estoy viendo esta blusa roja mojarse en una varilla, mañana, mañana, hoy, momentos que ocupan mi mente.

miércoles, agosto 06, 2008



A veces despierto con la cabeza en blanco tratando de sujetar el sueño a cualquier cosa que no sea la pesadez de seguirdurmiendotranquila, esa desazón que se siente cuando se cierran los ojos y no es necesario despertar, sólo dormir. Es justo por las mañanas y en algunas siestas cuando siento la tristeza que apenas necesita el roce del despertar para salir, y cuando descubro que por ahí anda esa sensación de abandono a las cosas
comienza a crecer una ansiedad por levantarme
esto es lo único que me sostiene de los algos que hay en mi cabeza
esa cabeza sin rostro que guarda tonteras, que guarda algo
algo es
la pena de decir cosas estúpidas
o pronunciar mal las palabras
¿por qué me pasa eso?
también de no entender los sentimientos, los quiebres que tienen las palabras, eso que siento sin que la razón ponga un remedio
porque no hay razón
pequeña bestiecita en el corazón no tiene razón
esto es lo que escribo cuando me siento inútil, cuando siento que el bienestar se diluye absurdamente en los minutos, no más allá, no más acá, colorcito roto de la mañana, la hoja cortada de mi libreta o la mancha de tinta en mi mano que equivale a la hoja cortada, al color del cielo nublado… hasta que por fin despierta me siento escapar del aquí, sin angustia y sin tristeza con la única gana de saber la hora
después es lo cotidiano y las acciones se unen vertical y horizontalmente
sin mayor interés me cepillo el cabello, no sabes cuánto cabello se me cae
esa que soy yo en el espejo y que me apunto la cabeza con la secadora gris
la secadora era anaranjada cuando mi abuela me quemó la cabeza para que me callara de una vez la boca
nunca es verdadero el contorno que delimita nuestros recuerdos
y la mente en sus movimientos infinitos nos llama a rascar los límites
polo de Apolo, París de Pola
la palabra que dejé escrita en mi libreta era para ti
es una suerte que no necesites un diccionario para leer estas cosas como el libro de poesía que me enseñaste
hoy, ayer, hoy, ayer, al parecer tanta literatura no me ha enseñado cómo puede pesar ese tono liso uniforme que adquiere el pasado
ayer, hoy, ¿encontraría a Pola? es así como la tarde deviene en carro rojo que deviene en diálogo que deviene en palabras que no cesan de cambiar de dirección y a veces dan una vuelta sobre sí y se caen sobre los brazos y besos enrollados que se detienen como el aliento en las ventanas, en su afuera, en despejar los fantasmas con poemas anónimos y mensajitos de veinticuatro golpes
cuando despierto de una siesta a veces es así
un tiempo pintado en agua fuerte, tus palabras describen las técnicas y en ese momento me estás gustando, me gusta tu rostro cuando hablas de cosas que sabes muy bien
besos que no te estoy dando porque estoy escribiendo
no es ya una palabra en la hoja que leas, es una palabra en el sueño
las palabras de verdad no tienen hojas
hay muchas maneras de romper una hoja, con las manos es la más común, con la navajita de la cocina, con las tijeras de punta redonda, pero sólo en los bordes caben los dibujitos y las cosas simples que te digo cuando quiero decir cosas importantes, los bordes es la comida, el mantel, el vino, tocarte el brazo, decirte que he visto algo debajo de tu mantel



Porque los paisajes en Bacon son la preparación de lo que aparecerá más tarde como un conjunto de concisas marcas involuntarias que rayan en el lienzo, trazos asignificantes despojados de función ilustrativa o narrativa.
Deleuze, Francis Bacon. Lógica de la sensación




Marcas libres involuntarias en mi libreta:

colx

rules

safi

ha

p
p
y ness

is

blue


all


t
i
m
e

domingo, julio 27, 2008

...dados lanzados en circunstancias eternas
Mallarmé










Pesci che pescano nuvole

jueves, julio 24, 2008

El mundo no es un conjunto de cosas, sino de signos: lo que llamamos cosas son palabras. Una montaña es una palabra, un río es otra, un paisaje es una frase.

Octavio Paz

Los hijos del limo

Reconciliación con Paz, ni modo.

Sueños de todo tipo a todas horas.

He dormido como sólo se puede dormir en vacaciones: todo lo que mi cuerpo aguante.

En mi sueño voy por el arroz a la vuelta de la esquina, justo como ayer, sólo que la señora que me lo vendía no estaba llorando.

Ese conjunto de imágenes que se combinan día con día me enmudecen. El tiempo escrito siempre es más largo que el tiempo en donde se suceden movimientos y la vida en general, tal vez porque los movimientos escritos siempre están atrapados en una cámara lenta, el mundo pierde su realidad y se vuelve más ligero. Así debería de ser el mundo, un acto puro de movimiento, inmediato y posible de escribir. Pero lo inmediato es como una liga que se estira y se estira cuando se escribe, como los sueños; esas ligas que a veces se revientan en el despertar. El sueño es la metáfora de mis días o en todo caso el transporte para sobrevivir la luna. Luna en japonés se dice tsuki. Tsuki también significa guiño. Y los sueños son eso: guiños de la noche, de nosotros mismos. Ahí se sueña, en el entre de los significados: tsuki.

Esas palabras de las que habla Paz abren caminos, surcos en el revés de lo cotidiano, traducen los signos que se nos escapan cuando la palabra se evapora. Hoy es azul y mañana amarillo, qué cosa, por qué no. El tiempo vivo no tiene color, sólo una cara de la moneda, un volado perdido entre el lenguaje y lo real. Por eso no lo puedo escribir, por eso también no puedo escribir todos los minutos, aunque eso quisiera, escribir cada instante que se sucede, para guardar todo el mes de Julio en una escritura imposible. Imposible, pero amable. Porque Julio me parece un mes de transformación, como el arcano de Aries, como la muerte sonriente que cruza el río.

Guiño, luna del amanecer, brillito azul de la noche.

miércoles, julio 16, 2008


--qué vas a hacer mañana en la mañana.

--nomás vacacionar.

Hace ya varias vacaciones que siento que vacacionar es escribir lo más que pueda todo lo que no podré cuando entre a clases. Y sí, así es, de verdad. Estas vacaciones, no me metí al francés y ahora siento un poco de culpa porque puedo dormir hasta tarde, pero qué importa, ya entraré y diré cosas como Je crois que ma vie est très sympa...

Hoy mientras me tomaba un chocolate enorme, estaba platicando con Alberto sobre la novela de Carson McCullers que tanto me ha impactado: “Reloj sin manecillas” es una novela extraordinaria por cosas como:

Sin hacer ruido, se acostó en la cama que compartía con su mujer. Pero cuando las nalgas tibias de ella rozaron las suyas, asqueado por el recuerdo de vivencias pasadas, se apartó bruscamente, pues, ¿cómo seguir viviendo entre los vivos, cuando ya está presente la muerte, aunque uno esté vivo?

Y también:

La pasión le hace a uno soñar despierto, le hace imposible concentrarse en las matemáticas, y en los momentos en que más desea parecer ingenioso, le deja a uno en ridículo.

Oh sí. Mientras… espero escribir algún día medio capítulo de Carson McCullers.

Pero ahora tengo tantas ganas de ser Banana Yoshimoto, que es extraño, no es “que tenga ganas”, es que el ánimo me hace vivir las cosas de esa manera, quiero decir, ensimismada en cada minuto de mi cotidianidad, sólo porque cada cosita que pasa me parece un pequeño tesoro.

Digamos que la japonesita que traigo dentro se me revela y tengo ganas de escribir sobre la luz indirecta que se crea en la sala, sobre los zapatos en la entrada y el tan esperado final del diablitos trip que duró todo un mes.

Suspiro.

No más Vaca. Te extrañaré vaquita, tan linda. Que no se llamaba “vaca” la gatita del vecino, la plaquita en realidad dice “vac rabies”, y yo pensé que era su nombre, hasta que por casualidad me di cuenta que era la placa de la vacuna antirrábica.

A veces me encuentro a mí misma tan bien, tan bello y bueno el mundo que me rodea, que sólo quisiera sentir cómo pasan las vacaciones mientras yo disfruto de:

las ilustraciones de Pola París

la escritura del cuento ahora (dark-emo-adolescente) al que me estoy enfrentando

las entradas poco usuales de mi blog

y claro que por supuesto: la obscenidad de mi felicidad

Esa felicidad que cabe en las tardes soleadas llovisnientas del mes de Julio.

Sentir que Julio es un buen mes para comenzar libretas en blanco, enmarcar cuadros en la lagunilla y… dejar, por fin, que crezca mi cabello.

También quiero seguir disfrutando de:

el Banana Maki, nuevo descubrimiento en mi dieta

la bienvenida tan amable por parte de Sergio en la Cantina

y claro el vodka citrón con quina

las pistas de Zero

las películas piratas que veo los fines se semana

los ahora tres pares de botas para la lluvia

la novela de Carson McCullers a punto de deshojarse

el caleidoscopio de objetos y sus fotos

la nueva restauración de mi muela ahora que sus patitas están sanas






si fuera gata en este renglón me pondría a ronronear como una loca.

lunes, julio 14, 2008


--Todavía estamos a tiempo

--¿a tiempo para qué?

-- pues para todo.

A tiempo para: comer un panecillo con cajeta, tomar un café, y además recoger con una escoba pequeñísima las migajas del sueño que se cayeron o estaban ahí desde anoche.

.

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Hoy encontré mi libro de Tsugumi, que estaba extraviado, se lo había comido el sillón de la sala.

Una frase:

En el archivo de “noches de verano” que tengo en mi cabeza, guardo negativos de varias noches similares.

.

.

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Estuve tomando fotos a través de un caleidoscopio de objetos. Y es como si de verdad pudiera tomar las partecitas más hermosas de cada persona. Un bigote por aquí, una mirada por allá, toda una imagen que se va desenvolviendo en el prisma de espejos, no cubista, pareciera que la armonía se distribuye como la memoria en los escritos, siempre separando la forma del color, el olor del tiempo, la imagen de lo real.

En el archivo de “momentos que no olvidaré” que tengo en mi cabeza, cada foto del caleidoscopio se quedará ahí, como si de verdad acabara de hacer el nudo a un botón y arrancara el resto con los dientes. Los hilos que sobran van a la basura, y todo queda perfecto, en un ordenamiento tal, que sólo los pequeños triangulitos de la cámara podrían acomodar.

En lugar de escribir un te quiero tendría que tomar una foto y así sentirme como Tsugumi meciendo su cabello en la orilla del puerto, sin esperar nada, sólo sintiendo cómo la brisa llena cada noche de verano.

(Perdón, las migajas del suelo. Es que la eñe está junto a la ele.)

miércoles, julio 09, 2008

¿Te aprieta a veces la bota derecha?

--Sí, me aprieta.

--Lo suponía. Durante años llevarás escondido bajo el corazón algo grande, un sueño o un deseo tan grande que tu pierna derecha ya se está doblando bajo su peso.

El último amor en Constantinopla, Milorad Pavić.

(Sí a veces me aprietan mis botitas, pero estoy segura que es porque son del número dos y yo calzo del tres.)

Hoy fui con el endodoncista que casi se llama Eugenio Montejo.

Hace metáforas del tipo de Montejo.

Cuando me saca la radiografía de mi muela y me muestra los conductos del nervio, me dice: “Las patitas de tu muela están muy profundas”.

Prácticamente desalojaron el hueso de las patitas para colocarle otro, ahora podrán correr libremente sin miedo a infectarse. Después de tanto tiempo de espera, y de tres sesiones, las cuatro patitas salieron ilesas.

Todo lo que escondo en mi corazón, por más grande que sea, siempre termina por salir en mi escritura, ahora por la patita derecha, ahora el enorme deseo de que las citas con dentistas y demás doctores terminen pronto sin doblar el peso de los días.

martes, julio 01, 2008


Unas cuantas cosas encontradas en una libreta:

Calles sin nombre, caminatas en forma de triángulos isósceles, hexágonos. Roppongi, presentación de un libro de Banana. Kanda, Kinokuniya Books, libros de samuráis, librerías de viejo por todas partes. Metáforas en mente, todas en blanco, algunas sin referencias. Haiku, sin sílabas exactas para el olor de Mokusei. Papeles delgados, pequeños sellos. Alfabeto, obra de arte, kanji del pájaro a punto de volar. Metro, viaje 160 yenes, terciopelo rojo, pasamanos morado, caminito amarillo de ciegos. Absurdo, recogedores de colillas de cigarro a las cinco de la mañana. Okonomiyaki, la mejor comida. Tokio, la ciudad sin luna, salary man por doquier, el palacio imperial. Ryoanji, templo de letras que parecen íes sin puntitos o cejas tristes o siete piedras tapando una.

Japón, demasiados recuerdos, también sin nombre como sus calles.

jueves, junio 19, 2008

Me gusta el sabor de las galletas marías cuando se hacen viejas y blandas. Ese sabor y el té de cereza negra son la medida de mi felicidad.

Por la tarde fui a recoger mi computadora y algunas cosas al departamento.

Hablé con el mecánico que está arreglando mi estéreo y me dijo que estaría listo en quince minutos o media hora.

Entré a mi cuarto y me puse a releer un libro que me gusta mucho, La transformación de Květa Legátova. Pensé que mientras podría leer un poco ese libro y recordar frases subrayadas. Lo tenía encima de mi cómoda porque me lo acaba de regresar una amiga a la que se lo presté. Hace casi un año que leí ese libro y esa transformación mía que comenzó en julio del año pasado sigue todavía en camino, marchando como la imitación que hago de los soldaditos, los buenos momentos han marcado el año entero.

Buenos momentos que de pensarlos me estremecen.

Pequeños detalles se acomodan día con día, y sin duda no soy la misma.

Ayer y hoy estuve pensando en Frederik. Más bien me venía mucho a la mente una frase que él me decía mucho para señalarme alguna cosa por hacer. “No es por intrigar pero…” Su recuerdo viene y se va. No es por intrigar pero sería mejor ir preparando la exposición. No es por intrigar pero creo que deberías mandar ese texto. Sí, lo extraño. En momentos me asombra. Y sólo se queda en mí, una y otra vez, cómo pudo ser.

Después de todo decidí no despegar el calendario 2007 de mi cuarto.

Porque en esos días toda mi vida ha cambiado, esos días no se despegaran nunca de mí, porque son como lágrimas que se pronunciaran siempre en mi recuerdo.

No sé si soy mejor persona, pero sí sé que me alivia sentirme ligera.

Me doy cuenta que he aprendido a no enojarme.

Desde hace dos años pocas cosas me molestan. Y eso me hace más ligera. Mis pensamientos son frases sencillas, y al ser sencillas no me lastiman, no tienen esas aristas que tienen los pensamientos rebuscados que se entierran como las uñas, se clavan como un dolor imperceptible que al final resulta cansado, inútil. Antes así era. Y todo el tiempo me quejaba, me ponía triste, y también escribía, pero sobre todo porque me sentía hostigada por pensamientos tontos.

Ahora más bien me siento impregnada de recuerdos que surgen sin que me dé cuenta.

Las frases que subrayé en ese libro me siguen pareciendo maravillosas.

Me hice un ovillito y deseé quedarme así hasta el fin de los tiempos.

De pronto, sentada en mi cama, leyendo ese libro, el tiempo me tiene sin cuidado. El departamento adquiere un color anaranjado por eso de las seis, y de pronto vi que Rita, mi gata blancuzca, se me acercaba con cierto sigilo, como si le sorprendiera verme sentada con tanta quietud, nada de prisa, simplemente releyendo partes del libro. Alcé la mirada y la vi a través del espejo, me veía con asombro y sus pupilas estaban pequeñísimas en una fina línea negra, sus ojos eran más azules que las tapas del libro.

Vi mi cuarto y sentí que ese era el último momento en que veía mi cuarto tal como siempre ha estado. Sentí que ese cuarto nunca volvería a ser tan mío como hasta entonces. La transformación también avanzaría sobre mis cosas. Cada día irá mudando, hasta quedar vacío de mí, solo sin mí, ese cuarto que ahora comienza a terminar.

Y sentí la tristeza que acompaña todas las despedidas.

Rita saltó a la cama y se me acomodó en mis piernas. Me quedé con ella hasta quedar casi a oscuras. Me dieron ganas de llorar, pero mi propia felicidad se inclinó hacia mí con el ronroneo de Rita y estuve muy bien, pensando que nunca estamos del todo preparados para que terminen las cosas, cualquier cosa, incluso una tarde, una caricia, un libro.

miércoles, junio 04, 2008

Un sueño.

Otra vez voy en una bicicleta que al final se pierde en una torre de libros y libretas del fondo de cultura que yo me robaba. Por tomar varias de ellas olvidé la bicicleta, después la lluvia, la gente del metro saliendo y entrando, mi celular con imágenes de la infancia y los trenes abiertos a la mitad del camino bajando a las personas.

Creo que en estos silencios largos que hacen mis sueños caben mis recuerdos, vienen como parchecitos a las cosas rotas, como si todo pudiera pegarse a la vida con un poco de saliva, así van creciendo las huellas, las horas sin nombre, las bicis perdidas.

¿Por qué escribo sobre mis sueños como si escribiera con una hoja suelta sobre las rodillas?

¿Por qué?

No lo sé.

Hoy estaba con un amigo y me señaló que tenía una araña trepada en mi suéter.

Le di una especie de patadita con los dedos y salió volando.

Era una araña diminuta y negra como una pestaña de rimel.

Después no pasó nada, como siempre las cosas extraordinarias suceden de un minuto a otro y nadie presta la menor atención.

Todo sigue como si yo no hubiera echado a volar una araña.

Ahora.

Ahora estoy descalza y ahí están los días, empinados, sin sombras, pero asediando con su disfraz cotidiano, aquí no pasa nada, más calor que frío, aquí no pasa nada, me cuesta trabajo escribir así, a veces la pluma se va de un lado, a veces las hojas se rompen, miro la cortina de enfrente a la que le dediqué tres horas cosiendo el dobladillo a mano, esa cortina no se romperá como los silencios o las palabras, ese dobladillo esconde mi tiempo como a veces las tazas de café, la araña en el suéter, las cosas rotas que aparecen en mis sueños, eso que apunta a lo que termina y comienza y comienza a la vuelta de la esquina, a pie, no necesito ningún transporte para llegar.

Estoy segura que en algunos sueños no espero nada, pero en este sueño sólo quería robar páginas en blanco.

jueves, mayo 08, 2008


Sé que las cosas son las cosas

y siempre seguirán siendo ellas mismas

y que yo las veré ora de una manera, ora de otra

ora con los ojos del sentimiento, ora con los otros...

R. Musil




Ayer y hoy he tenido esa sensación de que el tiempo se adelanta.

No sé, tal vez no he despertado bien de esta siesta larga que he traído durante semanas.

He dormido.

He dormido tanto. He dormido como nunca antes. Duermo toda la noche, duermo por la mañana, duermo por la tarde. Duermo y sueño. Así estos días. No tengo cansancio.

Es algo así como demasiada felicidad que me tiene bien y no me deja colocar palabras en ningún lado porque la felicidad es tan brutal que no tiene definición, tampoco es una felicidad cursi, creo que es bienestar, alegría.

Todo lo que me rodea me produce bienestar, esa manchita en la pared me gusta, ese pasto debajo de los zapatos, esa canción, esa gota en el parabrisas, ese gallito de alambre van configurando un calidoscopio que hace de mi vida cotidiana parpadeos de acontecimientos, porque sin querer todo lo vivo casi dormida, quiero decir que tengo que hacer mapas, repetirme las cosas que hago porque de otra manera las olvidaría como sueños o como números de teléfono, precisamente porque son perfectas, el olvido sobreviene apenas suceden.

Aún así siento que me voy quedando atrás, a pesar de que abro mi paraguas cuando llueve, pongo mi cinturón cuando manejo, me sirvo limonada del refrigerador cuando llego a mi casa, hago las cosas con tanta normalidad que pareciera estoy con el tiempo, con ese tiempo que marcan todos los relojes. Pero no es así. Estoy en otro lado o un poco más atrás, viendo suceder pero a veces no tanto sucediendo. También es una necesidad mía, un deseo de tener el fin de semana cuando apenas es lunes, por querer las palabras cuando no he escrito nada, quiero tener todo con tan sólo pensarlo, soñar y dormir, dormir y sentir la lluvia cerca.

A veces me asombro de cómo encuentro sentido en todo lo que hago, ese sentido me tiene contenta o contribuye a la obscenidad de mi felicidad, porque al menos pienso que todo puede esperar mientras yo tenga ganas de escribir una carta o de ponerme a dibujar ángeles que vuelan no tanto por sus alas sino por sus botas de policarbono automático astroboy-go-home etcétera.

Todo esto simplemente porque me gusta mi vida tal y como la he elegido hasta ahora y estoy contenta con eso. Muchas personas se quejan de lo mal que los trata la vida, de lo horrenda que es su relación de pareja, del tormento que es la vida cotidiana y yo me siento abrumada porque no voy a decir que soy feliz, porque no puedo decir eso, porque no me sale y me parece un poco pedante y falta de cortesía. Cuando a veces digo que la verdad todo en mi vida está en paz, y no menciono la felicidad, no menciono que me emociona ver unos platanitos fritos sobre mi plato de arroz, que siento amor cuando tomo soda de cereza y estoy con Alberto y le tomo una foto y te quiero y la bici y la cartita en mi bolsillo, no digo nada de eso, sólo que estoy en paz. Entonces comienza esa mirada de la amiga o amigo a quien le diga eso, comienza ese juicio de no puede ser que alguien en este mundo esté contento, que cree conocerme lo suficiente y piensa que no es así, que seguramente estoy reprimiendo algo, que me hago la loca, que me creo perfecta, que creo en el mundo rosa y que los seguros de viajero me cuidan, que seguramente me doran la píldora.
Y no. Ya no. Ya no me doran la píldora, es más, ya detesto esa frase, no me gusta, en ese momento sí que era una frustración casi todas las cosas que me sucedían por eso necesitaba lo de la píldora y necesitaba sobre todo escribir que lo hicieran. Pero no más. Ahora todo es muy genuino, quiero decir que así es, con sus piedritas de río y cojín de gato y café caliente y películas y vodka y mensajitos en el celular es hermoso y bello y huele bien y no me importa que el calor me esté cocinando, qué bueno que así sea mientras conserve el orden y vaya pastoreando mi felicidad entre palabras y algunas fotos de graffiti.

En todo esto, yo voy unos segundos atrás, a punto de dormir, pero con esa alegría en el barniz de las uñas, con esa alegría que transporto casi a todos los lugares que voy, ora me gusta esta pestañita de tu mejilla, ora me gusta el queso Oaxaca, ora las cosas se van acomodando, una a una, creando esto que vaya a saber si alcance al tiempo.

Tengo que dedicar un espacio a lo que he traído en la cabeza todo el día.

Hoy cumplía años un amigo mío, cumpliría los mismos años que yo cumplí en abril pero murió en enero.

Hace dos años le escribí una carta muy larga para felicitarlo y él me contestó dos días después una carta que no tiene caso postear aquí, pero que en su posdata me decía:

P.D. Únicamente deseo algo en este 10 de mayo (ahora sí, ya pasó mi cumpleaños): No morir en la abyección de lo que se debe de... (pensar, decir, hablar, escribir, sentir). Uno puede sentir, cuando trae semejante cruda, que llega la muerte. Espero no morir como SE debe de morir todo crudo, espero no residir en esa abyección. Espero liberarme de la dictadura del SE.

martes, abril 22, 2008

Hoy recibí como regalo una libreta bellísima, pequeña, hermosa. En ella escribí mi nombre y todas las cosas que pongo al principio de las libretas, y después escribí una crónica entera de lo que hice en este cumpleaños porque no quería perder el mínimo detalle, como ha sucedido otras veces. Al menos tengo la intención de recordar incluso que el señor que vende flores afuera de mi casa estaba dormido en su silla.

Espero que no sea como otros cumpleaños que ahora se han quedado sin partes, casi borrosos, como ideas pero no como hechos. Soy obsesiva en esto de los recuerdos, por eso escribo de alguna manera. Los días se pierden en la cotidianidad pero apenas comienzo a leer textos pasados, cartas, hojas sueltas en donde quedaron diálogos, puedo conectarme con ese pasado inmediatamente y me gusta hacerlo, y aún así, hay cabos sueltos, palabras que han perdido su contexto y que a veces no logro entender.

Pues sí, olvido.

No sé por qué me acordé de un cumpleaños, creo que cuando cumplí seis años y mis papás rentaron un salón de fiestas que estaba muy cerca de la casa. Entonces pusieron una rueda de la fortuna y yo estuve dando de vueltas en esa rueda mucho tiempo. Así lo recuerdo: en cada vuelta me subían con un invitado diferente hasta que me harté de tanto dar vueltas. Pero la pasaba muy bien, porque estar en mi carrito subiendo y bajando me daba cierta privacidad que me hacía disfrutar mi cumpleaños. No sé porqué este cumpleaños es de cierta manera una reminiscencia de esa felicidad que sentí hace ya varios años.

Sí, una alegría que se prolonga con los días y los licuados de fresa y las lecturas sobre Orozco y la música de Norah Jones…

domingo, abril 20, 2008

yo te maldigo

bailarina de piedra.

Yo soy como la bailarina de piedra: siempre doy bailecitos como si tuviera piedritas adentro de los zapatos.

Los recuerdos de este año llevan la huella de otros recuerdos, quiero decir, se han marcado de instantes que no son recuerdos míos pero que ahora significan tanto como si fueran míos. Marcas, signos como kanjis que no significan un recuerdo, sino la cadena completa de acontecimientos, pequeños rastros que han hecho de mí la persona que soy ahora. Me he vuelto tan diferente que yo misma estoy sorprendida. Lo siento como un paso (no) más allá. Estoy en un desplazamiento continuo en donde mi propia cotidianidad da pequeños giros, apenas perceptibles, pero de tanta intensidad que me es difícil saber cómo o por qué el año se fragmenta tan rápido, sin concesiones, pero extraordinariamente hermoso. Como si la vida pudiera recortarse en muchas imágenes y acomodarse de modos diferentes que me amoldan los pensamientos con colores primarios, y algunas veces imágenes y memorias que se llevan en la manga del suéter como algunas cartas.

Y lo demás se va deteniendo con sus detalles, con esa paciencia que se le tiene al tiempo, y sí, si todavía me da la gana idear sorpresas, si todavía me escribo clasificaciones en las muñecas y si el mundo me importa un poquito más porque tiene un graffiti nuevo eso es más que suficiente para sentirme viva y ser feliz.

Si eso me hace feliz es porque hago de las cosas situaciones, me poseo, día a día, me inscribo de maneras diversas y me gusta hacerlo. Ese privilegio no verbal de cada uno de mis recuerdos hace que este año sea especial.

Por último: Siempre he tenido singular emoción por años pares y cumpleaños pares.

Una frase de mi amiga Zenia Yébenes, que dijo más o menos así: “…siempre hay un olvido forzado… como no tenemos otras palabras hay que dinamitar las palabras desde adentro para utilizarlas de otro modo”.

El unicornio

nos contemplaba

desde la atalaya de ojos

del novísimo

castillo de alas

yo te maldigo

bailarina de piedra.

Un tintero

y metimos al unicornio

en ese tintero

el silencio de los mudos

no es silencio

yo te bendigo

hada madrina

brazos en cruz.

Pedro Casariego en La risa de Dios