sábado, junio 19, 2010

Escribo porque la función de Toy Story 3 es hasta las diez y media y mientras estamos en el ocio. Por la mañana fuimos al mercado de Jamaica. Hermoso por todas partes. Compré plantas y flores Acapulco. Compré un kilo de lichis, plátanos, manzanas rojas y uvas verdes.

Regresamos y me puse a tejer.

Crónica breve de la clase de tejido.

El viernes pasado fue mi primer clase de tejido. La maestra se llama Alejandra. Muy buena onda y paciente. Todas nos sentamos alrededor de una mesa redonda y nos pusimos a tejer.

Se ve que Alejandra es master porque hasta las que llevaban un tejido hipercomplicado y que se ve que le saben a la tejida le hacían preguntas sobre los puntos. Alejandra comenzaba a contar si son 130 pues entonces deja tantos pero mejor deja unos extra porque sino el cuello te quedará corto. Hacía comentarios tan precisos que yo sin saber nada noté que le gira la piedra para los tejidos.

Junto con Elsa estuvimos escuchando historias de las más variadas. Disfruté escuchar sobre todo a una señora que se llama Mónica que llegó y saludó a todas de beso, incluyendo a las “nuevas”: Elsa y yo. Después se puso a platicar… Y entonces supe que Mónica tiene un esposo que es contador que trabaja en una empresa que construyen casa de interés social por la carretera que va hacia Querétaro. Me enteré también que tiene dos hijos, uno que se enoja mucho y puede ser violento, otro que es más calmado. Entraron a su casa a robar, afortunadamente –nos dijo- estaba mi hijo el más calmado, si no quién sabe que hubiera pasado. Los rateros, de lo más extraño, sacaron el chorizo y se lo comieron, no se llevaron la pantalla plana ni la computadora. Ataron de manos y pies a su hijo y a la señora que les ayuda. Después de platicarnos que se robaron una caja fuerte con 30 mil pesos ahorrados para el abogado de su mamá (¿?) y la colección de relojes de su marido que todos juntos valían más que el dinero ahorrado. Después comenzó a platicar de que su mejor amiga se murió y tenía miedo de que se le apareciera. Entonces todas hablaron de sus experiencias con los muertos. Una habló de su abuelita, otra de su mamá, y se regresó a que su mejor amiga estuvo presente y le tocó el brazo, “ella lo supo”. Después el tema giró a la comida, y después a que el marido de una piensa que tejer es sólo para viejitas. Y Mónica dijo que su marido se siente orgulloso de las cosas que ha tejido. Elsa y yo apenas comentamos cosas de forma individual porque al parecer la clase de tejido hace las veces de grupo de autoayuda. Me gusta. Y me cayó mejor Mónica porque dijo que Gaby Vargas es su escritora favorita. Es este tipo de mujer sin ninguna pose ni ninguna impostación al hablar las que admiro. Mónica se mostró así: tal como es, y creo que así deberíamos de ser siempre.

Fin de la crónica.

Hice de comer setas, calabacitas y zanahorias al teriyaqui con pollo. Después terminé de leer Tokio Blues, norwegian wood de Murakami, me puso triste sobre todo recordar que Frederik leyó este libro que habla sobre la ausencia que nos dejan los muertos. Estos muertos jóvenes. Triste… en ningún momento dice cómo inventar el sentido a la vida y en algunos momentos siempre es un callejón sin salida.

Mañana veré el partido de Brasil contra Costa de Marfil.

2 comentarios:

Erato dijo...

Me sigue gustando qué cosas van llenando tus días, Marie.Y te recuerdo con cariño.Disfrútalas.Un abrazo desde mi orilla.

Alberto Constante dijo...

Es cierto, hacía ya tanto tiempo que no escribías..., me parece muy lindo que lo hagas, me estimula porque siento esa frescura que tiene cada una de las palabras que se acomodan como ladrillitos hasta hacer una pequeña casa, un resguardo para que nada te preocupe ni te afecte. Pero eso es todos los días. Me gusta...