viernes, abril 15, 2016
jueves, febrero 25, 2016
amargas encontraste
las flores del matrimonio.
Y una buena mañana
la dulce libertad
elegiste impaciente,
como un escolar.
Hoy vestida de corsario
en los bares se te ve
con seis amantes por banda
-Isabel, niña Isabel-,
sobre un taburete erguida,
radiante, despeinada
por un viento sólo tuyo,
presidiendo la farra.
De quién, al fin de una noche,
no te habrás enamorado
por quererte enamorar
Y todo me lo han contado.
¿No has aprendido, inocente,
que en tercera persona
los bellos sentimientos
son historias peligrosas?
Que la sinceridad
con que te has entregado
no la comprenden ellos,
niña Isabel. Ten cuidado.
Porque estamos en España.
Porque son uno y lo mismo
los memos de tus amantes,
el bestia de tu marido.
miércoles, octubre 21, 2015
martes, septiembre 01, 2015
cita:
Souza, Valeria y et. al. (2004). Cuatro Ciénegas, un laboratorio natural de astrobiología. Ciencias 75, julio-septiembre, 4-12. [En línea]
jueves, diciembre 11, 2014
¿Hacer el amor o coger? ¿Besar o lamer? ¿Dar o penetrar?
¿Tocar o masturbar?
¿Cómo escogemos las palabras para definir aquello
que quiere nombrar nuestro deseo? Alguna vez Julio Cortá-
zar escribió sobre lo difícil (o casi imposible) que es escribir
cuento erótico en español, porque las palabras no son tan
mansas, tan dóciles como en francés o como en inglés: no es
lo mismo leer a Henry Miller en su lengua original que leerlo
en la traducción al castellano, como si algo del erotismo se
esfumara al cambiarlo de idioma.
Lo que tenemos aquí es aquello que no necesita narración
ni traducción: hacer el amor con botas, con los ojos
abiertos, cerrados, con medias y tacones, con los calcetines
puestos, entre los arbustos, en la cama, en el piso, en el comedor,
mimetizándonos entre la colcha y la desnudez, entre
el acto sexual y la naturaleza.
¿Cuál es el objeto de nuestro deseo? ¿En dónde lo encontramos?
¿Qué historia del deseo en imágenes no contamos
a nosotros mismos?
Así comienza la introducción que escribí para el Calendario Erótico
2015. Gracias a la invitación de mi querida amiga Abril Castillo.
Se estará vendiendo en librerías y puestos de periódicos.
¡Vayan por él!
miércoles, noviembre 26, 2014
Había visto años de guerra, porque un río no fluye ciegamente en medio de los hombres. Y durante años había escuchado lamentos, porque un río no fluye sordo allí donde mueren los hombres. Siempre impasible, había llevado hasta el mar los resplandores de aquella feroz represalia. Pero aquel día demasiada fue la sangre, y la ferocidad, y el odio. En el día de gloria de Aquiles yo me rebelé, disgustado. Si no tenéis miedo a las fábulas, escuchad ésta.
Alessandro Baricco, Homero, Iliada
domingo, septiembre 28, 2014
jueves, marzo 13, 2014
sábado, enero 04, 2014
Otras que tienen atmósfera de astros
Hay vocablos que tienen fuego de rayos
Y que incendian donde caen
Otros que se congelan en la lengua y se rompen al salir
Como esos cristales alados y fatídicos
Hay palabras con imanes que atraen los tesoros del abismo
Otras que se descargan como vagones sobre el alma
Altazor desconfía de las palabras
Desconfía del ardid ceremonioso
Y de la poesía
Trampas
Trampas de luz y cascadas lujosas
Trampas de perla y de lámpara acuática
Anda como los ciegos con sus ojos de piedra
Presidiendo el abismo a todo paso
Vicente Huidobro, fragmento de Altazor o el viaje en paracaídas
martes, julio 23, 2013
sábado, julio 13, 2013
Finjamos que soy feliz,
triste pensamiento, un rato;
quizá podréis persuadirme,
aunque yo sé lo contrario,
que pues sólo en la aprehensión
dicen que estriban los daños,
si os imagináis dichoso
no seréis tan desdichado.
Sírvame el entendimiento
alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio
con el provecho encontrado.
(...)
O ¿por qué, contra vos mismo,
severamente inhumano,
entre lo amargo y lo dulce,
queréis elegir lo amargo?
Si es mío mi entendimiento,
¿por qué siempre he de encontrarlo
tan torpe para el alivio,
tan agudo para el daño?
El discurso es un acero
que sirve para ambos cabos:
de dar muerte, por la punta,
por el pomo, de resguardo.
Si vos, sabiendo el peligro
queréis por la punta usarlo,
¿qué culpa tiene el acero
del mal uso de la mano?
No es saber, saber hacer
discursos sutiles, vanos;
que el saber consiste sólo
en elegir lo más sano.
Especular las desdichas
y examinar los presagios,
sólo sirve de que el mal
crezca con anticiparlo.
En los trabajos futuros,
la atención, sutilizando,
más formidable que el riesgo
suele fingir el amago.
Qué feliz es la ignorancia
del que, indoctamente sabio,
halla de lo que padece,
en lo que ignora, sagrado!
No siempre suben seguros
vuelos del ingenio osados,
que buscan trono en el fuego
y hallan sepulcro en el llanto.
miércoles, junio 19, 2013
La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un hecho real. La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario.
domingo, junio 09, 2013
jueves, enero 03, 2013
El mejor libro que leí en 2012 fue sin ninguna duda a equivocarme: "Beirut, I love you". Y eso que leí varias novelas este año, muy buenas, como "Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas" de Line Amselem editado por Xordica, "Zazie dans le métro"de Raymond Queneau y "El tutú" de Princesa Safo editado por Blackie Books. Y para niños un libro que me encantó: "Supposing..." de Alastair Reid.
PERO: "Beirut, I love you" de Zena el Khalil tiene un lugar especial, es una lectura que me conmovió hasta las lágrimas en algunos pasajes, pero no sólo eso, es una lectura muy fresca y de un mundo que hasta entonces no conocía, siento que es una pequeña ventana en donde como lectora me asomé a una variedad infinita de realidades. El Líbano en mi imaginario fue renombrado, resignificado y esto fue gracias a la pluma de Zena. Citar alguna parte del libro sería estúpido porque queda fuera de todo contexto pero lo haré sólo porque amé el libro:
"¿Qué había sido de aquellos tiempos en los que escogías tu bicicleta sólo por el color? ¿Qué habían sido de todas las bicis rosas? Yo me di por vencida, pero Nadim acabó comprándose una para él. Una con muchas marchas y muchas cadenas. Le pareció que montar en bicicleta bajo las bombas era una idea genial. Salimos contentos de la tienda. Mi hermano, mirando sonriente su nueva bici, y yo, contenta al pensar en lo cómico de la escena de Nadim esquivando bombas subido en su bicicleta.
Me subí a la parte de atrás y él empezó a pedalear sin sentarse. Fuimos por las calles de Beirut y me sentí como si estuviera en una vieja película italiana en blanco y negro. Mi pelo ondeaba en el viento..., las pocas personas que se atrevían a estar en la calle nos señalaban y se reían... fue un rato agradable. Me olvidé de la guerra. Recordé que esa era la Beirut que conocía y amaba tanto. Fue agradable volver a amar a Beirut. Solamente quería disfrutar el momento. Me saqué las bombas de la cabeza. Al menos durante una tarde."
Fragmento de Zena el Khalil, "Beirut, I love you", 2008.
Más del 2012...
El mejor fragmento de algo absurdo que leí:
Así es. Esto quiere decir que he logrado superar muchas cosas como las enormes ganas que a veces me dieron de cerrarlo, de abandonarlo a su suerte y de pensar millones de tonterías antes de escribirlas.
Estoy contenta porque está vivito y coleando. También porque en estos seis años han pasado muchas cosas y existe un archivo de algunas, porque no escribí en mi blog todos los días.
Tengo que agradecer a todos mis lectores, a los que a través de estos años han leído y me han escrito a mi mail personalmente, y también a los lectores que no conozco pero que comentan y visitan el blog. Pero sobre todo mil gracias a aquellas personas que me han escrito para que siga escribiendo cuando ven que no se actualiza, muchas veces he escrito porque sé que existen esos lectores y amigos. Gracias Zenia, gracias tía Queta, gracias Isma, gracias Grace, Paola, Elsa, Georgina, Silvana, Sara, Maritza, Didia y especialmente Alberto porque me sirven sus críticas, sus comentarios y los recuerdos y todas las cosas que surgen cuando leen este blog. Estoy contenta y seguiré escribiendo. No hay otra.
Escribir. Escribir. Escribir.
Soy Marie de Laos por el poema de Pedro Casariego y precisamente por eso me gusta festejar a mi blog poniendo algún fragmento de su obra:
La mayor
de las falsas arañas
escribió un adjetivo y medio
con su propia sustancia
en la pared sur
del cuarto secreto
y no pude por menos
de elogiar
su inimitable caligrafía.
Markowitz opinaba
que las letras que componían
el adjetivo y medio
habían chupado
como vampiros
la tinta china
de la mayor
de las manchas mecánicas
para no seguir siendo invisibles.
A Nadezhda le gustaba
la teoría del camarero.
Las letras
pegadas a la pared sur
añadió
envidian el brillo de mis uñas.
Fragmento de Pedro Casariego Córdoba, "La risa de Dios", 1978.
jueves, mayo 03, 2012
jueves, junio 02, 2011
Nicola Abbagnano, Diccionario de filosofía, p. 988
El sueño es el cumplimiento (disfrazado) de un deseo (sofocado, reprimido).
Sigmund Freud, Capítulo 4, “La desfiguración onírica” en La interpretación de los sueños, p. 177
La imagen soñada, debilitada, empequeñecida, engrandecida, acercada, deformada, obsesiva, del mundo secreto al que nos retiramos tanto en la vigilia como en el sueño, esta vida más grande que la vida, donde duermen los crímenes y los heroísmos que no realizaremos jamás, donde se ahogan nuestras decepciones y germinan nuestros deseos más locos.
J. Poisson en Jacques Aumont, et.al., “El cine y su espectador” en Estética del cine: espacio fílmico, montaje, narración, lenguaje, p. 243
Cobb: Well, dreams, they feel real while we're in them right? Its only when we wake up then we realize that something was actually strange. Let me ask you a question, you never really remember the beginning of a dream do you? You always wind up right in the middle of what's going on.
Chritopher Nolan, Inception
Alrededor de estas ideas estuve escribiendo las últimas dos semanas. Espero publicar el ensayo en alguna revista en internet y después poner el link por acá. Y no sé si el tema me sugestionó pero estas semanas he tenido sueños... extraños como siempre son los sueños, aunque familiares y con cierto grado de lo ominoso.
Soñé con las calles de Portales, por donde vivía cuando era niña, pero en el sueño ya no era niña.
Soñé con unos columpios que hay abajo de un puente, o había.
Soñé con un terreno baldío en donde iban, según, a construir un edificio.
Soñé que iba a un curso (de hecho eso sí está por ocurrir) pero parece que en mi sueño me urgía llegar ahí.
Pronuncia con acento:
Because we all have wings.
sábado, enero 01, 2011
seamos sinceros enero es demasiado largo para soportarlo.
pero haré el intento de escribir más entradas que el año pasado.
Mi blog cumple cuatro años.
Es por eso que lo festejaré con un poema de Pedro Casariego Córdoba, porque es de un poema de él de donde sale mi seudónimo Marie de Laos, y la frase marie huele a mejorana es uno de los versos que componen ese poema. No pondré justo ese poema porque es muy largo, se llama "El hidroavión de K.", de hecho, todos los poemas son larguísimos.
El que voy a compartir ahora me gusta mucho y me puse a transcribirlo y después busqué en internet y me di cuenta que estaba, pero ya lo había copiado todo.
Voy a poner una parte aquí en la entrada y si les gusta el poema pueden terminar de leerlo en este link: PeCasCor
En serio es de los mejores poemas que he leído en mi vida, de verdad, me gusta mucho.
Te resucito (c.1979)
Te resucito
qué imposible resucitarte
tan imposible como deshojar un invierno de árboles
dejémoslo en te resucito
entreabierta y temblorosa
lechuza neorromántica
marioneta viva
con tu boquita de fresas con nata
con tu boquita de seis tenedores
estrangulando verdades
armada de súplicas
te resucito cuajado de almohadas
diluviando pesadillas
sin un mal sueño que llevarme a los ojos
con una semana de noches.
Te miro
me miras y no me arrepiento
no sé arrepentirme de haberte creado
no me arrepiento de haber diseñado
tus abrazos colectivos
estos abrazos de suburbano
que se cuelgan de los míos
o que se citan con los míos
o que se apiadan de los míos
andrajosos
esos abracitos andrajosos
que doy y recibo.
Tus arrugas de taquillera
toda una taquilla de arrugas
¿cómo voy a arrepentirme de ti?
sería arrepentirme de tu Kremlin de espejos
de la espalda de tu peluca si te persigo
de tu teléfono que siempre comunica
de tu salvajismo de muñeca rajada
o de cuanto sé yo y no lo digo.
Sí claro que sí
porque te he creado
con un tacón de lujuria
con un collar de caricias
con una fiesta de rímel
porque te he creado
hasta tus azares
y tus aspirinas
y el momento de tomarlas
desgastado de resacas
poseído ya por ti
con la violencia del primer terremoto
o anunciando la del último mejor aún
mejor aún pero tan terrible y tan sin fechas
como la biografía del cielo
ahora que lo pienso
quizá te haya elaborado
jugando a los dardos
o saltando a lo marsupilami
sin darme cuenta
sin una fiesta de colchas
sin una guerra de nervios
sin una sola
semilla.
Ahora que lo pienso bien pensado
acabas de nacer
amada mía
brujita guiñol
virgen loca
acabas de nacer y ya tienes
bueno ya me tienes a mí si te parece poco.
Sí pero a veces
te siento vieja como un yelmo o una diosa
sí pero a veces demasiadas veces
te intuyo ahuyentando arrugas en tu cubil mágico
qué maravilla entonces
buscar tus arrugas y encontrar las mías
suelo combatir en tu piel
juro por lo más sagrado
que tu piel es de astracán
y de película
suelo combatir en tu piel
las más antiguas prehistorias
las prehistorias más antiguas
dime cómo pude engendrarte
en un tiempo tan diverso
desde otro siglo más triste
pero quién da más y qué más da
hoy sólo me importan tus besos
curandera
lobaferoz
princesa de cuento
sólo me importan tus besos
o más exactamente la manera de atraparlos al vuelo
con mi cazamariposas de labios
y de gemir
y de aventura
y de mecedora y sus vaivenes
tus besos-prólogo
mi catecismo de besos
tus besos analfabetos
tus besos analfabetos
saben más que una escuela politécnica
unánimes
casi casi diminutos
pidiendo una lupa de calor y de silencio
si pudiera reducir su tamaño
actualmente diminuto
para que cupieran en mi provisión de memoria
para tu frente
para estrenar tu frente un besito de sabio distraído
qué dulce sorpresa tienes fiebre
prohibido salir a pasear al Parque del Oeste
preveo una cena de alacranes y de sábanas
aparta esas sábanas de valium que tanto odio
apártalas
sábanas místicas
quiero deshilachar
quiero deshilachar tu gripe
quiero desenredar vacíos en tu mielamarga
y no consigo sino alejarme de tus besos
hazme un sitito a tu lado entre pijama y revistas
entre uranio y huraño
entre desierto y destierro
aparta estas sábanas de valium que tanto odio.
Si no te portas bien
me vestiré peligrosamente
de cruel o de mormón
y recorreré tu traje de novia a tijeretazos desbocados
así que pórtate bien por tu bien
y no voy a repetírtelo
necesito un Corán de besos
nada de anacoretas
nada de pólizas
nada de sellos para enviarme
a mi jaula
ausente
a mi jaula
omnipresente y futura
a mi jaula eterna
a la jauría de las jaulas
al paraíso de las jaulas de mimbre
a la llave del paraíso de las jaulas de mimbre
al gong de lujo.
sábado, julio 03, 2010
Últimamente sólo quisiera ponerme a tejer. Tejer me ayuda para acomodar los puntos en mi cabeza. Mi maestra me dijo: “No, Idalia, estás entrando en la cadena equivocada” Y me deshizo todo el tejido, comencé de nuevo y volví a entrar en la cadena equivocada. Durante la clase me pasó más de cuatro veces. No sabía qué estaba haciendo mal al principio porque estoy haciendo cuadrados para hacer una bolsa con puros cuadraditos, pero había algo mal porque me estaban quedando redondos y me estaban quedando cada vez más grandes, uno me quedó como una estrella y se lo regalé a Elsa en forma de pulsera.
Es así: Los cuadros tienen que ser del mismo tamaño y hay que tejer igual de apretado o igual de flojo pero igual. A mí me salían unos más apretados que otros, unos más grandes otros más pequeños. Y cuando Ale, mi maestra, me deshizo todo se dio cuenta que estaba entrando en la cadena equivocada. Desde ayer siento que entro en la cadena equivocada. Me siento cansada. No quería escribir desde hace una semana, pero hoy me he puesto a escribir algo que será una historia. Y escribí en mi libreta: “cuando estoy triste me gusta comer helados, me gustaría comer siempre helados aunque haga frío”. Estar triste es estar en la cadena equivocada, cuando uno quiere un cuadrado y sale un pentágono y en una de esas hasta me salió una espiral. Ale dijo: ¡guau! hasta aprendo de tus errores no sabía que así se tejía una espiral.
El miércoles pasado fui a clase pero por la tarde, y cuando llegué estaba Ale sentada sola frente a la mesa. No llegó nadie más y pasamos una hora platicando sobre libros porque le gusta leer novelas de terror. A las cinco llegó otra compañera. No la conocía se llama Dulce y su marido tiene una fábrica de pegamentos, como tembló por la madrugada toda la clase fue sobre el recuerdo traumático que tiene mi maestra del terremoto del ochenta y cinco, Dulce también quedó traumada porque frente a su edificio vio cómo se derrumbó el edificio de enfrente y todo por la ventana era humo.
Desde que soy niña escucho las historias sobre el terremoto. Sé que yo tenía un año y estaba en mi cuna en casa de mi abuela Lupe. Mi mamá me cargó en brazos y fuimos a la calle. No pasó nada en esa colonia. Mi mamá tenía que recoger sus tesis de licenciatura y mi abuela no la dejó salir, pero Checo dijo que no había estado tan fuerte y dijo que mi abuela era una exagerada.
El miércoles estuvimos solamente nosotras. Sentí feo porque estoy segura que hay veces que nadie llega a la clase de tejido y como no hay que pagar una mensualidad me imaginé a Ale sentada en la mesa redonda esperando a alguna alumna, me entró ese sentimiento horrendo de querer abrazar a Ale y decirle que la quería, pero es tonto pensar así.
Hoy estoy en el comedor, me traje mi computadora y estoy aquí sentada frente a la sala y desde aquí escucho el ruido que hace el refrigerador… ese ruido y estar sola en el comedor me hace sentir que de nuevo estoy en la cadena equivocada. Estuve leyendo “El certificado” de Isaac Bashevis Singer. Me gusta bastante, pongo unas frases que subrayé en mi libro:
Pensé que debía lavarme las manos. Mi padre solía decir que durante el sueño desciende sobre las personas un espíritu maligno cuyo nombre es Jetuma, y que por eso debemos lavarnos las manos al levantarnos de dormir.
Aunque tenía mis dudas acerca de los dogmas religiosos, conservaba el hábito de la plegaria. Recé para que el pequeño cuarto sin ventanas aún no hubiese sido alquilado, recordando al mismo tiempo las palabras de la Gemará: aquel que reza para cambiar un suceso que ya ha ocurrido, reza en vano, pues ni siquiera Dios puede hacer que el tiempo retroceda.
Ayer comencé a leer “La carretera” pensé que sería seleccionado por #1libro el círculo de lectura organizado por Twitter. Pero no fue así. El libro ganador fue “1984” de Orwell y ese libro ya lo leí y lo leí bastante bien, así que no me dan ganas de leer cómo le devoran las ratas la cara a Julia, es una imagen que no quiero volver a leer porque ya me dejó traumada desde entonces. Pero como me vale seguir el protocolo dije, bueno pues leo “La carretera”. El principio es frío, gris, abrumador, oscuro, desesperanzador, es demasiado denso el ambiente de esa novela y como ayer estaba entrando en la cadena equivocada supuse que ese también sería un error, pensé, pues ya entré en “El certificado” y mejor ahí me quedo. La verdad fue tan potente el inicio de “La carretera” que todavía resuena una frase que está muy al principio: “Olvidamos lo que queremos recordar y recordamos lo que queremos olvidar”. Qué tremenda frase, lo último me dejó helada. Es demasiado fuerte: recordamos lo que queremos olvidar. Lo mala onda es que una recuerda esas cosas horrendas que quisiera olvidar que por lo general quedan afuera de la escritura y que esos recuerdos son como ratas comiendo la cara de Julia.
“El certificado” tiene sus cosas agradables, sus citas sobre Spinoza, sus descripciones de Polonia, su auténtico escenario de principios del siglo veinte, podría decir que es una novela amable, quizá todo lo quisiera recordar y al final terminaré olvidándolo. Y ya. No tengo ganas de leer cosas que me vayan a deprimir o me vayan a perturbar o me vayan a dejar imágenes que no podré quitar de mi cabeza. Soy una ama de casa tejiendo cuadritos por qué tendría que releer a Orwell. Me sonrío cuando escribo la frase: soy una ama de casa. Ayer me escribió mi editora para decirme que ya está casi terminado el libro de “Checo” y que necesitaba una semblanza mía. Yo quería poner: Actualmente me dedico a tejer y a leer novelas. Pero Alberto me dijo que pusiera: Actualmente me especializo en Historia del Arte. Y eso puse aunque la verdad no es esa: me especializo en cadenitas, macizos, ganchos del número 4.5 y escuchar historias de otras amas de casa consolidadas que van a tejer conmigo. Y escuchar a esas señoras hace mi día.
Antes de ponerme a escribir todo esto no tenía más ganas que decir: últimamente me la he pasado tejiendo. Poner la foto y publicar. Pero como el Blogger se tardaba en cargar la foto dije bueno escribiré algo mientras carga la foto. De pronto se me ha soltado la mano con todo esto. Y la verdad es que la mano me la ha soltado el gancho y no la literatura en estos últimos días. Tengo que confesar que la tarde estuvo triste, pero la noche junto con mi vodka en las rocas pinta muy bien. Ya no estoy sola en el comedor: hace un momento llegó Alberto con su computadora y se sentó a mi lado, si estoy entrando en la cadena equivocada al menos no estoy entrando sola.
Buenas días a mis amigas más queridas: Grace, Paola, Elsa, Zaida y Georgina.
Quiero publicar que con cada una comparto cosas diferentes y eso me gusta. A veces me sorprende saber que son lectoras de este humilde blog de chocoaventuras.
Por cierto si pueden escuchar el nuevo material de Grace les dejo su SoundCloud no es sólo porque yo la quiera mucho de verdad que es muy buena
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