domingo, abril 20, 2008

El unicornio

nos contemplaba

desde la atalaya de ojos

del novísimo

castillo de alas

yo te maldigo

bailarina de piedra.

Un tintero

y metimos al unicornio

en ese tintero

el silencio de los mudos

no es silencio

yo te bendigo

hada madrina

brazos en cruz.

Pedro Casariego en La risa de Dios