miércoles, septiembre 03, 2008

Ahora el tiempo pasa con absoluta agilidad frente a mí. De una manera impresionante, los días han sido como esas partículas que se ven en el aire cuando hay mucha luz, flotan en sintonía con el aire sin tocar el suelo, y de esa forma acompasada se ha tejido la emoción, poquito a poquito, mi vida otra vez a punto de cambiar, con la misma transparencia de las particulillas del aire, ¿esas partículas no tienen nombre? Qué chistoso, tal vez tampoco esa manera liviana y agradable en la que transcurren mis días tenga algún nombre.

Septiembre, cambios, fines de semana ovilladita en sábanas calientes…

Suspiro largo.

De alguna manera siempre termino por rescatarme en los momentos de felicidad. Llamo felicidad a los momentos en los que realmente me siento muy bien en donde estoy, con la persona que estoy, y respiro y veo y pienso, en esos momentos el tiempo pasa como un pianito de Radiohead… o todos quieren ya ser gatos jazz…

Quizá por lo mismo he engordado y hoy soñé con eso.

Quiere decir que hasta mi inconciente ha considerado mi gordura como un real lacaniano que aparece en mi sueño para atormentarme y despertar sobresaltada.

Bueno, por primera vez he considerado ponerme a dieta.

Gatos jazz.



3 comentarios:

jesús ortega dijo...

hola Idalia, está muy interesante tu blog, te a poco lo voy leyendo, me permiti agregar un link en el mio, cuidate

http://amplifikarq.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Antes te leía, ahora ya no me gusta cómo escribes, me parece muy forzada tu narrativa. Muy pretenciosa. Sobre todo esas partes donde empiezas: Y es así (o algo así)... Como si estuvieras imitando a Cortázar.

Anónimo dijo...

Cortazariana: qué bueno que ya no te leerá este cretino, de verdad qué flojera este estúpido anónimo, aunque muy conocido para él y seguramente para sus amigos.
Alguna vez pensé que es mejor tener enemigos que amigos, pero éste no podría ser ni uno ni otro, es demasiado "peculiar"