lunes, marzo 26, 2012


A mi regreso en Madrid: calor, frío, calor, calor, y ahora frío. De regreso a la vida cotidiana, a la Biblioteca Nacional, a las clases en el CSIC y a los domingos ahora con sentidos nuevos. Entre semana me gusta ir a comprar té en Spicy Yuli, está a dos cuadras de mi casa, de ahí puedo pasar a comprar el queso de agujeros en el supercito de Malasaña y por supuesto lo demás lo compro en el Carrefour. Pero ahora quiero hablar de Spicy Yuli: es el mejor sitio para comprar té o especies, es una tiendita con montones de tés y los dueños, Yuli y su novio, atienden de maravilla. Además entras a la tienda y la combinación de olores es deliciosa. Me encanta, hoy mismo fui a comprar canela para mañana hacer pan francés de desayuno y tienen tantas cosas, es impresionante, y con cada compra Yuli te da una prueba de otros tés para que vayas conociendo más infusiones. Hasta ahora mis favoritos son el té de cereza, el té de mango y el té para niños, éste último me encanta porque tiene acitrón, jazmín, trocitos de manzana, pétalos de rosa y un montón de hierbitas más con un aroma exquisito. Acabo de googlear la tienda y no lo puedo creer, claro, tienen un página web. ¿Hay algo que no exista en google?

Bueno esta es la tienda Spicy Yuli, y qué más: Yuli es amor.

lunes, marzo 19, 2012

berlín con grace

“La basura en Alemania no huele” nos dijo Miss Yola, mi maestra de tercero de primaria en el Quetzalli. “Mi hermana se casó con un alemán y vive allá. Si no separas la basura la policía te multa. Por eso se tiene que separar antes de tirar en diferentes botes: comida orgánica, plásticos, cartón, vidrio. Antes de tirar una lata se lava, así que todo lo que está en los botes que no son orgánicos es basura que no huele”. Este recuerdo es el más antiguo que tengo sobre Alemania. De hecho recuerdo que miss Yola hablaba muchas más cosas sobre su hermana en Alemania, pero ese es el único que recuerdo perfecto. Antes de saber la historia de Alemania, antes de saber que el bocho azul en el que me llevaban a la escuela era de una automotriz alemana o de saber cómo se escucha el alemán, lo primero que supe fue que la basura no olía mal. Cuando venía en el taxi que me iba a dejar al aeropuerto para regresar a Madrid me acordé de Miss Yola. También me acordé que en casa de Grace no se divide la basura en siete botes diferentes. No sé realmente si la basura no huele mal pero a los ocho años sí me impactó enterarme que podía existir un lugar en donde la basura no tuviera ningún olor, me hacía mucho sentido que si se lavan las cosas antes de tirarse no tienen porque tener un olor a putrefacto. Y de hecho antes de tirar las latas de atún trato de lavarlas para que no se quede el olor a atún en la casa mientras que están esas latas en la basura.

Ahora mi recuerdo de Berlín tiene sabor a té chai con leche de soya. Tiene también el sonido del mercado turco, las personas con acento hablando alemán, gritando, ofreciendo aceitunas, humus, frutas, dátiles, medias, telas, botones, todo esto en el mismo sitio. En Berlín tomé vino tinto, agua mineral y unas quesadillas con aguacate y salsa de Campeche que me hizo Grace con unas tortillas que le habían enviado de México, fue increíble comer estas quesadillas. Pero sobre todo disfruté pasear por el barrio.

Grace vive en Kreuzberg muy cerca del canal. Un canal que es más bien un río con barcos y cisnes y patos y árboles altos a los lados. Ahí Grace me enseñó a diferenciar entre un cisne bebé y un cisne adulto. Los cisnes bebés tienen la parte de la cola más café, cuando crecen se les vuelve blanca. Hacía muy buen tiempo así que pudimos sentarnos en unas rocas y platicar. En realidad en Berlín no dejé de platicar ni un instante. Visitamos un cementerio con tumbas muy viejas y con una atmósfera muy bucólica, ramas secas cubriendo las paredes de ladrillo, columnas clásicas con las marcas de las balas, pero ahí, como parte de lo que dejó la guerra. De regreso caminamos de nuevo junto al canal y vimos un señor tocando el piano en medio de un lugar al aire libre. Grace me contó que es un homeless que vive en el piano y que lo empuja y lo va cambiando de lugar, pero ahí guarda sus cosas y esa es su casa y su trabajo. A simple vista era un hombre como de cincuenta años, con una botella de vino encima del piano y una copa. Ahora lo pienso y me hubiera gustado sentarme en ese lugar a tomarme una copa y escucharlo, pero la verdad es que sólo pasamos por ahí y tenía muchísimas ganas de seguir caminando más que sentarme en un lugar. En verano pienso regresar, espero que en algún lugar encuentre al pianista y lo pueda escuchar. Estoy contenta ahorita que escribo esto, porque es verdad, la pasamos muy bien, muy bien, muy bien, muy bien, así, los cuatro días fueron excelentes... Ahora quisiera hablar sobre Ruth Müller.

Ruth Müller está muerta. No, la verdad es que no lo sé, si no está muerta ya no es dueña de sus fotografías de la infancia. Debería comenzar así: Esta es la historia de Ruth Müller, una niña que sobrevivió a la segunda guerra mundial estudiando clases de canto en Kreuzberg. Ruth Müller nació en 1930, igual que mi abuelo Checo. Lo sé porque tengo una foto de ella a los seis años y es de 1936. Está fechada. Después otra foto de Ruth Müller jovencita, quizá diecisiete años, besándose con alguien.

El domingo nos levantamos temprano, fuimos a desayunar a un barco sobre el canal. Desayuno de campeón, una tortilla de huevo con papa y verduras deliciosa. Después nos fuimos en metro a un barrio al que va mucho Grace por ahí están los estudios de grabación y los lugares en donde tiene ensayos y en donde están las oficinas de Project Mooncircle. Antes de llegar al mercado nos metimos a una maquinita de fotografías y nos tomamos unas fotos, tenía años que no hacía algo así, y me gustó estar haciendo gestos ¡fue muy divertido! ¡me divertí mucho ese día! Total que llegamos a una plaza en donde hay un mercado que se pone los domingos. Además de vender muebles viejos venden discos, lentes, sacos, abrigos y fotografías. Por tres euros compré las fotografías que Ruth Müller conservó durante toda su vida como el primer día de clases con su cucurucho lleno de dulces, como la fotografía con su muñeca, en el campo. Ruth besando, Ruth en clases de música, Ruth sentada tomando el sol… los recuerdos de una vida por tres euros. Ese día Grace y yo decidimos dividirnos las fotografías de Ruth Müller y darle significado a esos recuerdos sin dueño. Además vimos que las fotografías habían sido reveladas a tres cuadras de casa de Grace, en una fotografía que ahora ya no existe. También dividimos nuestra propias fotografías de maquinita, pensando que quizá algún día terminen como las de Ruth Müller.

Escuchamos “A man needs a maid” y nos pareció un descubrimiento escuchar con detenimiento la letra de esa canción.

Esto es lo más importante que puedo narrar sobre Berlín. Ahora recordé los árboles pelones de regreso a casa de Grace. Íbamos cargando las fotografías de Ruth, los discos vinyl de Nina Simone, Leonard Cohen y Neil Young, ni un alma en la calle, mucho silencio y los pajarillos cantando a tope. Grace me dijo “saben que es primavera porque escuchan a los pájaros”.

El último día me regaló un imán con un pájaro, pero lo mejor, y esto sin duda debe quedar escrito para siempre, fue una gran anfitriona en su casa y me gustaba despertar por las mañanas y poder ver a través de la ventana dos copas de árboles meciéndose y una carita feliz pintada en la esquina de un edificio. Soy esa carita feliz.

domingo, marzo 04, 2012

“Antes debo solucionar mis asuntos con el resto del mundo. El teléfono es una línea de vida, así que empezaremos por él. No hay teléfono, no hay internet, y yo tengo que enviar mi trabajo. Me siento como una araña a la que le han destrozado la tela, una dependencia humillante”.

Cees Nooteboom en Lluvia roja.

Esta cita resume en muy pocas palabras lo que he vivido en Madrid intensamente durante un mes. Y hoy, creo, quiero creer, que eso ha terminado. Que tengo teléfono, internet y que ya no soy esa araña a la que le han destrozado la tela. Hoy es domingo y todo está muerto. Al menos casi todo. Hoy iré al cine y veré “the artist”… ya no me cuenten, ¡ya quiero verla! y espero que esté a la altura de todas las expectativas que me ha formado el twitter y los comentarios que he escuchado. También porque es domingo escribo en este blog. Es domingo y no tengo que ver a ninguna familia, a los pocos amigos que tengo en Madrid ya los vi desde el jueves, viernes, sábado, ya nadie está dispuesto a verte un día más.

Terminé de leer “Zazie dans le metro”, nunca lo pude leer en francés porque es una lectura complicadísima y cuando lo encontré en “tipos infames” la librería que está a la vuelta de mi casa, me emocioné y la compré. Después me enojó mucho porque está plagada de slang español, gilipollas, me sabe mal, me la suda y pues bueno, no me gustó tanto, en realidad, no me gustó la traducción. Ni modo, ese es el precio de ser una floja y no seguir en las clases de francés.

Ayer fui a la casa del libro y me pasé horas viendo los libros, buscando algo que leer…

Así que me compré un libro, también de traductor español, pero que no tiene slang así que no hay problema, de Cees Nooteboom. Yo me enamoré de Nooteboom en el 2005. Me encantó con su libro de Mokusei! Que justo lo leí después de un viaje que hice a Tokyo. En ese momento estaba muy impresionada con la capacidad de describir a la sociedad japonesa, me gustó muchísimo, recuerdo una de las frases que decía “los japoneses usan el arte para todo, hasta para vender toyotas”. El libro no sólo describe a los japoneses en sus virtudes y defectos sino también hace una crítica de cómo perciben el mundo y cómo se comportan con los extranjeros, unos especiales porque odian a los extranjeros. El caso es que me encontré con el estante en donde estaban al menos ocho libros de Nooteboom, saqué uno y comencé a leer y me dio flojera, otro y otro, otro, igual no me decía nada. La verdad es que yo decido qué leer si las primeras cinco líneas de cómo comienza el libro me emocionan de otra manera no. Después de agarrar como cuatro o cinco libros de él, tomé "Lluvia roja" y supe que debía comprar ese libro porque hablaba de su gata. La primera frase que leí fue:

"Heredé Murciélago hace años. No un murciélago cualquiera, no. Me refiero a Murciélago, una gata gris de raza cartuja..."

Pensé de inmediato yo debería escribir historias de gatos y ya, sólo eso, historia de gatos. Ese relato sobre “Murciélago” casi me hace llorar. El libro entero vale sólo por leer la historia de “Murciélago”. Lo mejor es que los siguientes relatos son sobre su vida en una isla de España, y de nuevo su impresión del mundo español es adorable, me di cuenta que era lo que necesitaba leer. Hay una frase que describe bastante bien lo que se siente al estar en un lugar público “los españoles son adictos al ruido o insensibles a él”. Me moría de risa porque es verdad, los españoles gritan mucho, la televisión está a todo volumen, en fin, el otro día en una marisquería terminé hablando a gritos porque de otra manera nadie te escucha.

Antes de escribir aquí pensé “hoy es un buen día para varias cosas”:

Escribir en mi blog.

Pintarme las uñas de azul claro.

Probar la combinación de palomitas de caramelo con saladas que hacen en el cine Ideal.

Ver “The artist”.

Leer “Lluvia roja”.



Y la buena noticia de la semana: El siguiente fin de semana vuelo a Berlín a pasar unos días con mi querida Grace.

Además estoy escuchando Radiohead y estoy harto feliz.

jueves, marzo 01, 2012

Ámenlo!!!!
Ayer comenzó mi curso en el CSIC "Después de la República antes de la Transición: las redes del arte español". Es una especie de Cátedra Extraordinaria dividida por sesiones y cada una está a cargo de un ponente diferente. Abrió Idoia Murga con una clase maravillosa sobre la impronta que tuvieron pintores como Picasso, Miró, Juan Gris, entre otros, en la danza y en el ballet ruso. No sabía, lo supe ayer, que Picasso había diseñado trajes y escenografía para varias funciones de teatro y danza. Idoia Murga, la experta en el tema, resaltó justo que pintores como Picasso se dieron a conocer en el mundo a través de sus escenografías porque la gente, en ese momento, tenía más acceso al teatro que a una galería de arte. Las mismas compañías de danza viajaban a diferentes países de Europa, América Latina y hasta Australia lo que permitía que la gente pudiera observar un Miró en un telón blanco antes de verlo en un cuadro. Claro, aquí estoy haciendo una breve nota de todo lo que vimos en clase, pero de las imágenes que más me gustaron fueron la de este personaje que anunciaba al público que la función estaba por comenzar. Me gusta mucho mucho porque el diseño del Picasso cubista atrapa al hombrecito que está ahí adentro, es como un cuadro vivo. Hay muchas imágenes de los trajes que diseñó Picasso, es cosa de buscarlos en google, sobre todo hay una de un caballo que me encanta (la pondré aquí también). Lo mejor es que Picasso al ser pintor diseñó los trajes sin importarle ni pensar en las dificultades en las que se metería el sastre para su elaboración y además el mismo Picasso, en algunas funciones, pintaba a los bailarines para salir al escenario.
Sentada ahí, en ese salón del segundo piso, viendo estos trajes y los telones y la creación al mismo tiempo de la propia identidad del español a través de las danzas... pensé: estoy en el mejor de los mundos posibles, haciendo lo que me gusta y emocionándome por las cosas que aprendo.
Y nomás de la pura emoción pinté un caballo picassiano en mi libreta. Y traté de hacer el Parade pero no me salió.

sábado, febrero 25, 2012


Me gusta Malasaña, me gustas tú.

Me gusta que las cosas revelen su segundo nombre. Quizá de las cosas que más disfruto de estar en Madrid es la forma de utilizar el español. No tanto que me guste más sino que lo encuentro divertido. En lugar de torta es bocadillo o montadito o bocata. En lugar de crema es nata. En lugar de deslactosado es desnatado. En lugar de credencial es carné. Ordenador, móvil, pincho. Aberraciones como “ifone” en lugar de su pronunciación en inglés de iphone, “guaza” en lugar de whatsapp. En general a los españoles el inglés se les resbala muy fácil, nadie está preocupado por su pronunciación, aquí no hubiera tenido éxito juayderito porque la gran mayoría pronuncian el inglés como quieren. Patatas, pomelos, judías, zumo, caña. Qué chulo, qué guay, ¡jo! Me encanta el ¡jo! Es como quedarse a la mitad del “joder”.

Apenas abro la boca y ¡ya saben que soy extranjera! Algunos ya saben que soy de mexicana. Pero me gusta ser la mexicana.

En Madrid estoy viviendo en un barrio increíble llamado Chueca. La zona gay de Madrid con hartas tiendas y lugares para tomar la copa. Muy cerquita está Malasaña. Hay como tres estaciones en las que transbordo siempre Avenida América para ir al vodafone porque ahí arreglé mi celular, mi internet y en realidad eso es mucho parte de la vida cotidiana. Gregorio Marañón para hacer varias conexiones con otras líneas y Alonso Martínez. En Alonso Martínez hay un 100 montaditos en donde la cerveza y el montadito está a un euro todos los miércoles. Los demás días más caro, pero no mucho, como dos euros, o sea está rebien.

Aquí en realidad todo queda muy cerca, cuando la gente dice lejos no hay que creerle porque no hay nada lejos. Las estaciones de metro son engañosas porque son distancias muy cortas, son pocas las estaciones que se avientan un recorrido largo como de Miguel Ángel de Quevedo a los Viveros, que no se te ocurre pues me lo aviento caminando, yo no camino de la Facultad al Instituto, en México todo está lejos. En Madrid uno puede caminar unas tres estaciones sin problema. Quizá todo el distrito del centro es del tamaño de Coyoacán. ¿De qué tamaño es Madrid? No lo sé, pero no muy grande. El problema es tener las dimensiones de la ciudad de México eso ya pervierte las nociones de distancia, nada es muy lejos. Todos los lugares a los que voy, sin necesidad de usar el carro, o sea esto quiere decir que camino al metro o a la parada del camión, todo el recorrido no me lleva más de 30 minutos. Y es una bendición: acabo de cumplir auténticamente más de un mes sin manejar un coche. Y me siento súper bien. No hay nada más sano que estar lejos del tráfico de la ciudad de México. Aunque por supuesto, estando en una ciudad tan chica extraño la ciudad, La ciudad de México, grande entre las grandes.

Extraño los domingos. Carajo, en Madrid los domingos te picas los ojos. A ver después de estar leyendo toda la semana y estar en bibliotecas y museos lo único que quieres el domingo es hacer cualquier cosas que no sea todo lo anterior. Y el domingo no hay nada, nada de nada. Está todo cerrado, todo cerrado es todo cerrado. Las tiendas de ropa cierran, los centros comerciales están en las afueras o no existen, los cines son pocos y tienen todas las películas dobladas al castellano. Hay dos opciones ir al Retiro un parque enorme que es muy lindo y todo pero no hay más que dar la vuelta y ver la piratería de los negros. O ir al Rastro. Y después no hay nada. Si yo pudiera, jajaja, vendría y pondría un cinepolis, qué miserable es el domingo que extraño el cinepolis. Y es cuando me doy cuenta que en México estamos contagiados hasta el copete del sistema americano, el consumismo no tiene horario ni día. Los cines en México son la cosa más bella que puede existir, abren los domingos, tienen una variedad infinita de películas y ya no decir las salas VIP.

Aquí no es así.

Pero hoy fui a uno de los pocos cines en Madrid, sino es que el único, en donde las películas están subtituladas: Cine Ideal. No había cola en la taquilla y sólo era un taquillero. Y la sala me dio nostalgia, era como la sala Revolución en donde vi el Rey León cuando tenía 8 años. Una sala vieja con poca inclinación hacia arriba, butacas viejas, cuando digo viejas es que son más viejas que las de la Cineteca, enorme, con poca gente, sin anuncios agobiantes de propagandas al inicio de la película, poca gente comiendo palomitas. De hecho Alberto y yo parecíamos trogloditas con nuestras palomas grandes y refresco y bueno, estuvo padre, vimos Hugo. Me encantó Hugo con todo y que es cursi y hollywoodense hasta decir basta. Y a la salida… esta es la mejor parte, empujas la puerta de la salida y te da la luz hasta que te ciega y pues ya estás en la calle, si querías hacer pipí tienes que darle la vuelta al cine y entrar de nuevo.

Regresando a los domingos. No hay nada qué hacer. No hay comercio, no hay tiendas abiertas, nadie trabaja, el aburrimiento. Me di cuenta que hacía mucho que no me aburría. No quiero leer, no quiero ver el Facebook, no quiero escribir, no quiero hacer todo eso porque ya lo hice entre semana, quiero que la ciudad me entretenga. No hay eso. Madrid no entretiene a nadie. Entonces pensé qué hacía los domingos en México. Pues salir por Coyoacán, ir a alguna plaza a babosear, ir a los viveros, ir a los museos, ir con la familia, ir al súper… Y pensé sí sería buen momento para hacer la despensa.

Soy una fan absoluta del Carrefour, es lo más barato que existe en Madrid. No hay muchos supermercados grandes, de hecho Carrefour grandes hay que irse lejos, aunque bueno “lejos” son siete estaciones de metro, hay unos pequeños pero son para comprar cosas muy elementales que afortunadamente tengo uno esos chiquitos a tres cuadras de casa. En domingo pensé ir a Carrefour como si fuera al Wallmart. Además compré un carrito de cuatro ruedas para meter las compras del Carrefour, me siento tan madrileña cuando voy en el metro con mi carrito lleno de despensa porque creo que en México nunca he ido a hacer el súper en metro, aquí eso es bastante común. Y qué tal que los domingos el Carrefour también está cerrado.

El domingo pasado entonces decidimos irnos a Lisboa.

Y también todo estaba cerrado pero al menos conocimos la ciudad en tranvía y nunca pensé que Lisboa fuera una ciudad tan hermosa.

Amé Lisboa. Me gusta que digan “obrigado”. Hay que tomar el tranvía 28 para sentir que uno vive en los años veinte. Subir en el elevador para ir al Chiado y recorrer el barrio viejo. En Lisboa no hay como vivir la ciudad y comer bacalao fresco. Lo mejor de Lisboa es que no tienes que visitar museos, ni iglesias ni torres, ni monumentos, ni nada sólo tienes que sentir la ciudad que como dice la canción es antigua y señorial. En momentos me recordaba la Habana vieja por sus edificios y sus casas, pero es más hermosa Lisboa. La gente es amable y se toma su tiempo para entender el español. Las gaviotas se meten a la ciudad, van sobrevolando a los autos y hay muchas palomas y gaviotas por todas partes. Además la humedad del mar se mete en el cabello y es bueno sentir que uno respira aire con olor a mar. Mañana mismo regresaría a Lisboa. Hay un restaurante que tiene una compañía de teatro, pero la comida ahí es punto y aparte, están más allá del bien y del mal: Chapito. Si van a Lisboa, tienen que comer ahí, es la ley.

Cuando regresé de Lisboa, sentí medio gacho no regresar a México, siempre que uno sale de vacación regresas a tu país y se siente bonito. Regresar a Madrid es como no regresar del todo a casa aunque sí sea mi casa. Aquí la gente es súper amable, me han tratado muy bien como extranjera. Y ya estoy empadronada. Soy auténtica residente de esta ciudad.

Mañana es domingo y estaré en Madrid, pero está Malasaña con su infinidad de bares y tapas y lugarcitos y Manu Chao cantando en mi cabeza.

sábado, enero 28, 2012



Llegué a Madrid hace 12 días.

Llegué a casa de Georgina en el barrio de Salamanca.

Ayer me dieron las llaves de un piso que acabo de rentar después de muchas llamadas… no sé cómo va a llegar ese recibo de teléfono porque me negaron muchos sitios por no quedarme el año completo.

A Georgina la conocí en el Montesori cuando tenía 1 año y medio. Nuestras mamás se hicieron amigas así que crecimos juntas como si fuéramos hermanas. Los reyes magos nos traían las mismas cosas, jugábamos playmovil, nos gustaban los mismos programas de la televisión, nos disfrazábamos de Gloria Trevi y Alejandra Guzmán para cantar a todo pulmón canciones que escuchándolas de nuevo son bizarras pero teníamos ocho años y nos gustaban. Georgina a los nueve años me enseñó a cocinar huevo revuelto. Nos gustaba desvelarnos aunque nos costara trabajo. En el cuarto de Georgina había la foto del Che y yo no sabía quién era ese señor pero ella decía que era su novio, jajaja. Ahora que vive sola y que por primera vez la visito en una estancia tan larga es impresionante pero en su casa me he sentido como si fuera mi propia casa. Sé que puedo tomar lo que quiera de donde quiera, del refri, de su armario, del baño, de todo, no siento ningún recato en andar a mis anchas por la casa y dejar mi tiradero de cosas por todas partes. Me siento tan cómoda aquí… tanto así que teniendo las llaves de mi propio espacio me cuesta trabajo hacer las maletas y mudarme.

Ella: Idalia

Yo: ¿Qué?

Ella: Idalia dile al tiempo que regrese, que seamos estudiantes y que vivamos juntas.

Hacía tiempo que no pasaba tanto tiempo con Georgina y siento que como roomates somos las mejores. Platicamos muchísimo, salimos a caminar al Retiro, viajamos a Segovia, hacemos el súper en Carrefour, lavamos ropa, compramos ropa, escuchamos mucha música, cantamos, nos alaciamos el cabello, nos leemos cosas, criticamos a la gente, cocinamos rollitos primavera, cocinamos tortilla de papa, nos escuchamos, nos damos terapia, nos abrazamos, nos decimos que nos queremos que somos una familia. Sólo 12 días y ya siento nostalgia de dejar su casa.




jueves, enero 12, 2012

cuando piensas que ya todo estaba resuelto y te das cuenta que NO ES ASÍ.
Bueno pues esto de irme a España ha sido complicado.
Después de los trámites de la visa... Mi vida se convirtió en:
Cambiar el plan en Telcel al plan amigo menos por menos pagas 200, domiciliar el teléfono, hacer la banca net, sacar el toquen para poder hacer la banca net, ir dos veces al banco porque no sé cómo sacar la banca net, aprender a usarla en mi casa después de picarle muchas veces, hacer los trámites de inscripción, llenar mi CVU, llevar mi factura del seguro médico al posgrado de humanidades, comprar cartas poder para que una amiga pueda cobrar mis cheques de viajero, sacar copias de mi IFE, pedirle a mi hermana que sea mi testigo, sacar copias de su IFE, dejar mi carro en casa de mis abuelos, terminar de empacar ropa que no me llevo pero que mi hermana me guardará, llevar libros que no dejaré en mi casa en casa de múltiples amigas, asistir a múltiples despedidas, ver a la familia, respirar hondo, tratar de no herir los sentimientos de las personas que ya no pude ver.
Ya por favor.

domingo, enero 01, 2012

Este blog cumple 5 años.
Apenas puedo creer que siga con vida. La verdad es que ya lo hubiera dejado desde hace mucho pero siempre regreso y escribo, y creo que escribo más porque siento que hay una nostalgia cybernética, un lazo, como cuando no se quiere tirar a la basura un juguete porque nos hizo felices un tiempo y después ya está arrumbado y estorba. Lo bueno es que en la red las cosas no nos estorban, no ocupan un espacio, no hay que sacudirlo de vez en cuando o meterlo en una caja. El blog se ha hecho viejo. Quiero decir el sistema blogger... ahora ya está el tumblr y están las páginas web ahora más sencillas de utilizar que hace cinco años. Seguir escribiendo en un blog es una cuestión vintage. ¿Para qué escribir en un blog? Supongo que es la única manera que encuentro para escribir las tonterías que me pasan por la cabeza y una que otra cosa interesante.
En unas semanas me voy de intercambio académico, así que no me he podido entregar a las fiestas de diciembre, a las comilonas interminables y a las fiestas. He tenido que empacar muchas cosas que no voy a dejar en mi casa y tiré a la basura copias y copias de textos que he ido guardando desde hace diez años. En una de las libretas que tiré a la basura tenía escrita una cita de Julio Cortázar que cuando la leí me encantó, la había olvidado por completo con todo y que yo misma la copié en esa libreta:
"Es tan aburrido que sólo tengamos una vida, o que la vida tenga una sola manera de suceder. Por más que se la llene de sucesos, se la embellezca con un destino bien proyectado y cumplido, el molde es uno: quince años, veinticinco, cuarenta -la galería. Llevamos la vida como los ojos, puesta de modo tal que nos conforma; los ojos ven el futuro del espacio, como la vida es siempre la delantera del tiempo".
Este fin de año lo sentí un poco forzado, demasiado estrés para pensar en propósitos, en uvas y en qué cocinar. Por eso mismo cuando leí la cita de Cortázar pensé ¿por qué sólo puedo festejar el año nuevo cenando, comiendo uvas, reuniéndome con la familia?, ¿por qué tiene que suceder de esa manera?, ¿por qué no puedo dormirme como cualquier otro día después de hacer un montonal de cosas? ¿por qué tenemos que vivir diciembre siempre con los mismos moldes? No se puede terminar el año como se terminan todos los días, cenando dos quesadillas y a dormir, o estar despierta hasta que de pronto ya son las 2 de la mañana y hay que ir a dormir. Quizá porque si me pasara esa idea por la cabeza pasaría como neurosis y amargura y mi hermana se enojaría y me gritaría por el teléfono y mis abuelos se sentirían ofendidos... y no tanto porque de verdad no he sentido que estoy de vacaciones con tantos trámites y tantas cajas empacadas que iré dejando por todos lados en donde quepan.
Y después de esto, acabo de recordar que mi amigo Frederik el último año lo pasó sentado frente a su computadora, deseando por chat un feliz año nuevo. Nunca lo he hecho. Porque en el fondo soy tan ordinaria como cualquiera, quiero cenar, contar los últimos segundos y comer uvas, en el fondo hacerlo todos los años es más fuerte que cualquier reflexión estúpida al respecto, por más razón que tenga.
Y comienzo el año: triste. Estoy triste porque dejo a mis dos gatitas: Anubis y Persia que son dos gatas hermosas que me acompañan todo el tiempo, se quedan en México con un par de amigos y eso me rompe el corazón. Sé que estarán bien pero no podré estar ahí para verificar que la pasen bien y eso me entristece. Toda mi vida he estado rodeada de gatos, siempre he vivido con un gato a lado y esta es la primera vez que no tendré un animalito que me reciba en casa.
Deseo de verdad que me vaya muy bien y que pronto se me pase la tristeza de mis gatas. Espero que todo salga bien y pienso que es una buena oportunidad para regresar a mi blog y escribir chocoaventuras... pero eso nunca lo sé, cada año pienso que escribiré más en mi blog y cada año escribo menos y menos, pero creo que tiene que ver con las nuevas redes sociales como el instagram, el tumblr y el twitter... y el facebook cada vez me enoja más, no estoy dispuesta a ponerle locación a las fotografías, odio su menú de actualizaciones, lo odio más y más, pero no me estorba y no necesita una caja para no verlo.
Feliz año a todos los que visitan este blog, feliz año 2012.

:)

lunes, diciembre 26, 2011

tramites

Aburridísimos, pero necesarios.
Para poder obtener la visa de estudiante en España siendo mexicano.
Aquí las instrucciones. Ojo, la embajada de España no te dirá que hacer NUNCA, su dinámica es venga a perder las horas y poco a poco le iremos diciendo qué hacer.
Dos trámites antes de ir a la embajada:
--Certificado médico (no enfermedades mentales ni drogadicción)
--Seguro de gastos médicos que contemple repatriación (En mundo joven venden este seguro y cuesta un aproximado entre 200 y 300 dólares).
--Sacar la ISIC de Mundo Joven para que el seguro salga más barato.
--Carta de antecedentes no penales: Este es un trámite de un día. Hay que estar haciendo fila a las 7 de la mañana afuera de Xola 324, Col. del Valle. Con una copia del acta de nacimiento, una del IFE y una copia de comprobante de domicilio. Ahí saldrá una persona a dar unas fichas, entregaran los documentos como a las nueve y regresas a la hora que te indiquen por la carta, si no regresas ese mismo día a esa misma hora tienes que volver a hacer el trámite. La carta tiene una vigencia de dos meses, así que debes realizar los trámites de embajada en ese lapso.

A la Embajada entregan No los originales, Sólo copias, porque después entregaran unos originales:
--Carta de invitación de una universidad en España.
--Copia de título, cédula y estudios que se realizan en México.
--Copia IFE
--Pasaporte que no vaya a caducar en el próximo año y que tenga por lo menos 3 meses de vigencia.
--Comprobante de solvencia económica, talón de cheques o carta de que se recibe una beca.
--Carta de antecedentes no penales.
--Certificado Médico.
--Seguro de gastos médicos.
--Mil pesos en efectivo para pago de la visa.
--Solicitud visado.

Para ahorrar tiempo: Bajen la solicitud en línea y llévenla ya llena.
Aquí se puede descargar: Solicitud visado
Llévenlo en un folder azul claro. Así los de la embajada piensan que ustedes fueron a formarse 4 horas el día anterior para obtener una solicitud que se baja de internet y que ellos entregan en un folder azul y te dicen regrese mañana y haga cola otras dos horas.
Hay que llegar a la embajada a las siete y media u ocho a más tardar. Cuando llegas a la Embajada de España (Galileo 114, esquina con Horacio) no se formen en la fila que vean, porque como hay millones de mexicanos pidiendo la nacionalidad hay mucha fila.
Cuando yo fui los visados hacían una fila mucho más pequeña del lado derecho de la embajada, es decir la fila de nacionalidad va hacia la calle de Horacio, y la fila de visados para Homero.
Le dicen al uniformado que ya tienen la solicitud y que vienen a dejar los documentos para visa de estudiante.
Los irán pasando, dan sus documentos y pagan los mil pesos. Les dan un comprobante de pago de color rosa, ese lo guardan. Y eso es todo por ese día.
En 10 días hábiles... Aparecerán los resultados en la página del consulado, ahí buscan el día más o menos que corresponda y buscan su nombre.
Si dice "Informe favorable map" Quiere decir que ya les concedieron la visa.
Al día siguiente preferible a las ocho de la mañana van a la embajada con:
--comprobante de pago de visa, la hoja rosa.
--original de carta de antecedentes no penales.
--original certificado médico.
--Pasaporte.
(Estos fueron los que a mí me pidieron pero los españoles pueden cambiar de parecer, porque cambian las reglas del juego muy rápido, por eso mismo no hay tantas especificaciones en su página de internet. Así que por si las dudas, lleven todos los originales de los documentos que entregaron en copias).
Entregan todo esto y al día siguiente les entregan el pasaporte con la visa.
FIN.

Después de este trámite piensas que los gringos son las personas más decentes que existen para tramitar una visa.






miércoles, diciembre 07, 2011

té para el corazón

1. agregar agua hirviendo a una bolsita de deseos.
2. deje reposar de 6 a 8 minutos.
3. retire los deseos y disfrute.

ingredientes:
trozos de recuerdos, raíz de equinacea, cáscara de limón, saborizante de letras, hojas de historia natural, flor de naranjo.

precaución:
contiene recuerdos y letras.
no consuma este producto si usted padece alguna resistencia a los encuentros, enfermedades gramaticales o no cree en las palabras te amo.
Estoy sentada en el comedor de la cocina de Gaby. Está guardando los trastes, calienta café y se sienta en su computadora. Se queja y se queja. Yo le digo, Gaby ya no te quejes. Y me tomo mi café y me doy cuenta que todo es perfecto en la tarde: No tengo sueño, la luz que entra a la cocina es muy blanca pero no me molesta, el café que tomo está justo en la temperatura que puedo tomar sin quemarme la boca y aunque Gaby se está quejando de unos apuntes que escribió Sandra que están en el sótano... todo contribuye a sentirme bien. Pienso, esta es la medida de mi felicidad. Tengo dos trabajos finales por entregar, pero todo me parece perfecto. Esta es la mejor forma de escribir sobre un libro que tiene escritura pero no sentido.

sábado, noviembre 05, 2011

Beirut en México, increíble. Los instrumentos de viento deben escucharse en vivo, el acordeón emocionaba todos los vellitos de mis brazos, estuve muy contenta. En fin. Ninguna palabra puede decir lo bien que la pasé. El público cantaba todas las canciones, en su mayoría de su último disco The Rip Tide y tocaron clásicos como Elephant gun.
Lástima de Carla Morrison, no tiene mala voz, de hecho canta muy bien pero el sonido no le ayudó y a coro le pedían que se bajara del escenario, lastimoso, si hubiera sido ella no me presentaba para la segunda fecha.