sábado, diciembre 08, 2012

Exposición-concierto




El domingo 16 de Diciembre de 2012
Están invitados a participar en la exposición-concierto que haremos Graciela María, Pilar Córdoba Longar y yo. La cita es en el Sep's Sonora a las 19:00 hrs.

Yo estaré presentando arte-postal, collage, un libro de historia natural que intervine y este huaje que hice exclusivamente para la exposición de Idilios Naturales que coordina mi amigo Ismael Angeles pero que forma parte del proceso creativo de este año.

Me dará enorme gusto verlos por allá.




domingo, noviembre 25, 2012

Nunca sabemos lo cerca que estamos de nuestro pasado.
Cientos de veces cruzo Río Churubusco de General Anaya a Av. Morelos o eje 3...  Sobre todo porque mi abuela vive en la Jardín Balbuena y la visito muy seguido.
Hoy regresé de Puebla y nunca había vuelto a experimentar la profunda tristeza de un domingo.
Churubusco estaba tomado por bicicletas, así que la lateral venía a vuelta de rueda, sobre esa lateral volví a estar frente a una esquina que siempre me produjo tristeza. No sé qué avenida es, pero es una antes de llegar a Municipio Libre. Muchas veces siendo niña el carro de mis padres frenaba en ese mismo alto. Una tienda de albercas y casas para perros. Recuerdo que íbamos a casa de mis abuelos y de regreso cuando veía que el día se había terminado me sobrevenía la angustia de lo cotidiano, de saber que al día siguiente estaría formada haciendo honores a la bandera a las ocho en punto de la mañana. Lo peor de esa época era la imposibilidad de verbalizar lo cotidiano, de tener al menos la herramienta de escribirlo en alguna esquina del cuaderno profesional de cuadro grande con márgenes rojos. Lo único que sabía era la certeza de lo real: lunes, uniforme y gel en el pelo. Saber eso me entristecía, pero al mismo tiempo, no había nada qué hacer. Soportar el ritmo cotidiano era tan triste como esa tienda de albercas vacías y casas para perros. Cuando estaba en la secundaria llegué a pensar que eso nunca terminaría nunca. Y todavía hoy cuando a las once de la mañana paso por enfrente de una escuela pienso "por fin estoy fuera, pensé que nunca llegaría un lunes que a las once de la mañana estaría haciendo cualquier cosa menos estar en una escuela". De hecho al terminar la preparatoria decidí no volver a tomar clases en la mañana.
Pero hoy, otra vez: domingo, esquina de Churubusco, albercas vacías y casas de perros. ¿Por qué ese negocio no ha cerrado? No lo sé. Pero está intacto al tiempo. Asqueroso.
Le dije a Alberto que fuéramos a un restaurante que estaba cerca de mi antigua casa, en donde mi mamá iba con una olla y compraba pozole para llevar. Fuimos y el lugar seguía ahí, sólo que ahora además de comida para llevar es un restaurante. Comimos pozole y después fuimos al parque al que solía ir de niña. Muy cerca del restaurante sobre la 71 sur.
Un pequeño parque con árboles y columpios y resbaladilla.
El espacio era el mismo, con juegos nuevos, pero con los antiguos animales de piedra que trataba de montar cuando era niña. Esos animales son medio inútiles y en realidad los han ido quitando de los parques, pero éste, el parque de mi infancia, los sigue conservando.
Me emocionó estar ahí de nuevo. No recordé nada en especial, pero saber que eso existe aún en el tiempo me hizo sentir bien, supongo que me hubiera roto el corazón regresar y no ver a esos animales de piedra. Mis padres ya no están casados, mi hermana y yo ya no somos niñas, nada de mi vida que pobló ese parque existe.
Pero los animales de piedra están ahí, y de algún modo, me recuerdan que esa infancia existió, que fui feliz, que mi papá llevaba a mi hermana en la carreola y mientras yo jugaba en el pasamanos, él la mecía en el columpio. En ese tiempo las albercas vacías no me angustiaban. En ese parque hay una parte de mí, cuando sólo tenía que jugar y bañarme a las ocho para dormir a las nueve. Cuando existía Corazón de Melón y Oscar Lima era el niño que me gustaba.





Tomé esta foto porque en el fondo sé que algún día dejarán de existir.

jueves, noviembre 15, 2012

Yuyes, Yuyis, Lulú, Lourdes. La mujer que hizo de mi abuela, que me daba consejos sin que se los pidiera y que siempre le atinaba a las cosas que me decía.
Anubis fue la gata sobreviviente de su muerte. En Acapulco, en aquel Agosto de 2008, ya muy enferma, decidió llamar al veterinario y pedirle que se llevara a todos sus gatos y perros a "dormir". Anubis se quedó a su lado, todo el tiempo. Y cuando la trajimos a la ciudad de México, Anubis venía en su transportadora y mi mamá Yuyis vino hablando con ella, recordando que como Rosa Luxemburgo con su gato, ella igual nunca se separaría de ella. En ese viaje final de vuelta a la ciudad de México, Anubis no emitió ninguna palabra, sólo la escuchaba hablar. Yo manejaba por primera vez en mi vida la carretera del Sol, Acapulco-México. Me dolía el corazón escuchar a mi mamá Yuyis despedirse de Anubis, decirle cosas como ellas te cuidarán muy bien, refiriéndose a mi mamá, a mi hermana y a mí.
Siempre me acuerdo de mi mamá Yuyis, es imposible no recordarla, muchos de sus cuadros están hoy en mi sala y una cajita con olor a naftalina todavía conserva ese olor que rodeaban sus muebles en Acapulco. Recuerdo frases muy hechas que tenía y que me repetía para que no las olvidara, como cuando un hombre te pregunte con cuántos te has acostado tú debes responderle: "con un más que Safo y con uno menos que Santa Teresa". Recuerdo que a los quince años me dijo que no me fuera a volver ninguna puritana que tuviera muy presente que la virginidad sólo era un estorbo que había que quitar. Su amor por la vida la hacía una persona que siempre estaba rodeada de personas, algunos amigos, otros admiradores y alumnos.
No toleraba que dijera ninguna grosería, un día me dijo, Idalita si vas a dedicarte a escribir no puedes decir tantas groserías, no me asustan, pero no debes hablar de ese modo siendo escritora. De hecho ella fue la primera en comenzar a decirme "escritora" cuando nunca había publicado nada y sólo era estudiante de la Sogem.
El día que le conté en secreto y con voz quedita que andaba saliendo con Alberto, recuerdo que sus ojos se llenaron de luz y me dijo casi riendo ¡ay Idalita, eres obscena!
Extraño a mi mamá Yuyis.
Anubis sigue siendo la sobreviviente, la gata siamesa que pide salir al balcón a tomar el sol y el aire todos los días.
Alberto encontró en Google este texto que habla sobre ella.
No sé quién fue Aurelio, pero por el escrito sé que la conoció y la amó tanto como muchas personas que estuvimos cerca de ella. Me emocionó leerlo, creo que lo único que podemos hacer es recordar a esta gran mujer escribiendo sobre ella.


Este viernes me levanté pensando en el cumpleaños de mi papá, Don Genaro. Es el número 14 que ya no está conmigo, con nosotros. Lo que duele es la ausencia, leí por ahí, y salí a la calle en busca del bar más cercano para tomarme unas cervezas con su fantasma, y pagué doble cuenta y también brindé con mi ausente madre y abrí el periódico y en un recuadro encontré una esquela: Lourdes Huerta Garay, falleció este 18 de septiembre.
Lulú, maestra, amiga, tu no cabes en una pinche esquela. Lulú, grandísima maestra, cómo me duele haberte dejado esperando nuestro siguiente encuentro, ese donde me ibas a mostrar los poemas que le escribí a tus gatos hace algunos años, que yo no recordaba haber escrito y menos aspirado a ser poeta. Cosa de tener 18 años.
Entre las miradas de tus gatos, Lulú, en veladas con vino tinto nos hiciste leer a Carlos Pellicer, a Salvador Novo, a Cuesta, esos poetas para los que fuiste su princesita. Nos hablaste del 68, de Eli de Gortari y José Revueltas, tus maestros; de tu amigo, el escritor Sergio Fernández, de Jodorowsky, el maestro de teatro. De tu marido, el filósofo Miguel Bueno, de tus andanzas en Turquía, África, y leímos entre copa y copa los rubayats de Omar Khayyam.
Lulú, la lúdica maestra emérita de la universidad. Para quien la izquierda no era un partido, sino una actitud y una cultura de vida (tu no cabías en esa pendejada llamada PRD). Lulú la mujer libre, la señora librepensadora, la anfitriona que atesoraba libros con olor a naftalina y discos con el crash que antecedía a Charly Parker o al grandísimo cronopio Louis Armsntrong.
Escogiste a Guerrero y a la UAG para vivir, finalmente. Por casi tres décadas fuiste la maestra de generaciones en Economía, Sociología y Derecho, pero tu cátedra se extendía a tu amistad, a tu casa, a tu patio con gatos deambulando y mirando desde su curiosidad el infinito mar.
Tus amigos, tus alumnos –Melo, Iracheta, Rodolfo, Ricardo, Iracheta, Max– acá de repente creo que nos quedamos huérfanos como tus gatos. Querida Lulú, me duele haber faltado a la cita, pero como diría Serrat, “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.




miércoles, noviembre 14, 2012

Hoy me tomé unos mezcales con mi amigo Ismael y le conté detalle a detalle mi encuentro con el fantasma de mi más profundo pasado del 2005. Y el corazón. Y los ojos. Y la revista de 1940. Y de nuevo Clarice Lispector.
Entonces pensé: este es mi futuro. Mis zapatos de lunares azules, mi chamarra rosa, mi iPad y mi amiga Grace cantando Black Lament en mis audífonos. No me di cuenta que 2005 dejó de existir, así, un día ya no existió Diana Krall, ya no existió el barroco del XVIII y ya no existió mi chamarra de borreguita y mis pantalones acampanados de mezclilla. Ya no soy pero soy. Pero me gusta esta que soy, esa fue la conclusión.
Esto es noviembre. Esa es Misstutsi y su calendario llegando al fin. Y esos son dos pájaros enviados desde Madrid por Moramay. Eso es un pase del metro de NY. Esa soy yo y Grace en una máquina de fotos en Berlín. Esa es una postal de Málaga que me envió Georgina. Esto es el 2012.
Esto es el presente.

martes, noviembre 13, 2012

"La tecla de espacio es muy corta para mi pulgar"
@ishcorp
Laurent Grasso es el artista que hizo un video sobre las parvadas que instaló en el Jeu de Paume. Esta exposición la vi junto con mi amiga Grace. Ella buscó el video en youtube y lo encontró. Así que hoy puedo ponerlo en este blog y de paso revivo este espacio en el mes de Noviembre.

Me molestan los lugares comunes tan usados por todos como "qué rápido se nos fue el año". Pero siento que en la medida en la que me muevo de lugar, escribo y hago cosas nuevas, el tiempo se va rapidísimo. Y me queda en la mente esa frase estúpida de ya se nos fue el año.

Varias cosas que se han quedado pendientes de decir en este blog.

El mes pasado estuve en Puebla y fue muy grato encontrarme con murales de Edgar Saner en Santa María Tonantzintla. Creo que este artista está creando un movimiento muralista muy interesante y me encantaría seguirlo más de cerca. Por lo pronto ya lo sigo en el Instagram. Les dejo un artículo que escribió mi amiga Paola sobre él: Saner en Reflexiones Marginales.

Este mes me informaron que el relato ilustrado que metí con Ismael Angeles al concurso de Opticks Magazine quedó seleccionado como finalista y se publicará en el próximo número. Así que cuando esté en la página digital lo pondré por aquí. ¡¡Felicidades a nosotros Isma!! Me encanta el equipo que hacemos entre escritura e ilustración.

Este mes también me invitó mi cofrade María Holley a participar en Domus, así que también estuve escribiendo una reseña para esta revista, la cual disfrute muchísimo sobre Yoshua Okón que saldrá en el número de Enero, me parece. El tema es historia, archivo y memoria.

Y bueno fui a la Filij a firmar libros de "Checo" y conocí a mis verdaderos lectores. Me enamoré de aquellos niños que llegaron a hojear el libro y por leer unas cuantas líneas pidieron a sus papás que se lo compraran. En especial el niño Emilio que ese día cumplió 7 años y que además es escritor de cuentos. Fue una experiencia muy grata y gracias también a los que me siguen en Instagram por darse una vuelta a la feria. Pueden ver las fotos en el Facebook de Nostra Ediciones.

¡¡Corran a la Cineteca ya estrenaron Moonrise Kingdom!!!
Mi querida Elsa López hizo una reseña muy linda sobre la película en su blog Esmeriladora.



Laurent Grasso : "Uraniborg"

lunes, octubre 22, 2012

bueno, mientras se me ocurre algo mejor... les dejo este diseño.

A veces me dan ganas de terminar mi tesis en la modalidad “escoja su propia aventura”. Así cuando uno llega al asesinato de Trotsky uno puede elegir entre el capítulo “Retrato de la burguesía” o el capítulo “Lupe Marín no pudo vender cuadros de Rivera en EUA”. O cuando uno llega a “Dive Bomber and Tank”, se pueda elegir entre seguir leyendo sobre la exposición de "Twenty Century of Mexican Art" o se elija leer el análisis pictórico de la obra. Lástima que deba elegir el orden de los acontecimientos.

domingo, octubre 21, 2012

Objetos de León:
Agujas y dos seguros en una agarradera de objetos calientes.
Cojines, sábanas, cobijas, charolas, maletitas.

Animales y bichos:
Mosquitos muchos mosquitos.
Trailers con cerdos amontonados.
Trailers con pollos.
Motociclistas (bien podrían entrar en esta categoría).
En la carretera estuve viendo volar parvadas de aves que hacen figuras elípticas y alargadas en el aire.
En el Jeu de Paume vi un video de puras parvadas bellísimo y no recuerdo quien era el artista, pero era impresionante porque eran parvadas enormes sobre un cielo rosa de atardecer y duraba como seis minutos. Si estuviera en Youtube lo pondría aquí pero como no, pues ni modo.




miércoles, octubre 17, 2012

Abierta al cielo, eso dice la carta de hoy, una carta que me leyó mi tía en medio de un caos sobre la mesa.

Estoy en Puebla.
Hoy fue la primera vez que manejé la carretera México-Puebla y también la primera vez que usé GPS para llegar a la recta Cholula.
En la carretera venía un poco nerviosa. No sé por qué me puse tan nerviosa porque he manejado otras carreteras, creo que me sentía sola en el camino. Y tenía un poco de miedo en las curvas. Estuve muy concentrada todo el camino tanto que las manos me sudaban. ¿Es posible que me concentre tan profundamente?


Ahora estoy en casa de mi tía, y escucho que habla con alguien por teléfono, dice, "somos un poco raros". Dice "no voy a hacer compromisos para esta contigo los dos días".
Yo estoy escribiendo en mi iPhone y ella habla por teléfono pero juega al mismo tiempo solitario en su laptop. Su laptop no tiene la letra "w" y su teclado está sucio.

Quizá lo único que importa es eso. Que no pase nada si no existe la "w".

Lo mejor de su casa es el jardín, con tres huele de noche, citronela, menta, chile, papa, nochebuena, un pequeño huerto y un pozo.

Una campanilla suena cada que se coloca bien una carta. No le importan las cartas le importa un Rosario de alguien que se murió.

Me tomo una copita de anís y pienso que lo mejor es escribir el momento. Este es el presente y más allá.

Hacer recuerdos no implica otra cosa que escuchar, oler y escribir. Si pudiera tener olor todo este día escogería el de la citronela.

Si pudiera hacer una lista de las cosas que me gustan de aquí tendría que decir:
El tiempo congelado: la convivencia de dos refrigeradores de dos generaciones en el mismo espacio. La pc gorda en su lugar y la laptop en el comedor. Las camas dobles en dos cuartos que parecen gemelos.
Las toallas navideñas en el baño.
Un nido de golondrinas en la esquina de la casa. Se trata de un nido construido desde antes de que pusieran las ventanas a la casa.


Mi tía huele a colonia sanborns y su casa tiene prendidas tres velas: azul, rojo y rosa. Esas velas son parte de mí. Mañana veremos cómo quedaron las siluetas de las velas y algo leeremos ahí.







lunes, octubre 15, 2012

Estoy tejiendo unos calcetines para las patas de mis sillas. El piso de mi casa es parquet y a las sillas les había puesto un fieltro pegado con silicona. La cosa más normal es que se despegue y ya. Ahora tejo esas calcetas pequeñas y mientras lo hago no puedo dejar de pensar en mi en abuela Queta. Recuerdo que encima de su tocador tenía el bote de un café soluble "oro" al que le había hecho un suéter y un gorro (para la tapa) pero tejido en un hilo finísimo como para suéter de bebé, hoy me hace imaginar el gancho más delgado de la historia. Veo mi tejido y pienso ¿Estaré a un paso de hacer un suéter al nescafé? Y me espanto un poco porque la verdad es que una vez que se comienza a tejer se pierde el juicio de las cosas. Pero la verdad los calcetines funcionan de maravilla y se pueden quitar y lavar.
Así que no me importa si parece el café con suéter de abuelita, tejer me pone de buen humor.

domingo, octubre 14, 2012

Escribiré.
Eso dije que haría cuando abrí este blog y antes de abrirlo y después, y luego entonces ¿por qué no lo hago? O si lo hago después de esperar largos días y semanas... pero como a escondidas. ¿A escondidas de quién o de qué? Parece estúpido pero a veces pienso "ese blog no va para ningún lado". Y la verdad me gusta que no vaya, que sea cotidiano y en momentos aburrido. Debería de seleccionar los post más aburridos para darme cuenta que en verdad esta escritura tiene bajas y altas.
Bueno quería escribir, nada más porque sí. Hace unas semanas instalé la aplicación del iPhone para blogger y pensé que teniendo mi blog tan literalmente a la mano escribiría en cualquier momento. Pero no. Observo todos los días el icono con su B naranja... Y pienso en todas las cosas que podría decir y que no digo.
Escribir no es fácil.
Odio que las personas me digan y qué cosa nueva has escrito, así como si escribiera porque sí y es verdad que escribo porque quiero pero muchas veces me doy cuenta que estoy aterrada y que sólo me calmo cuando pienso: escribe honestamente.
No hay novedades.

Me gusta escribir siendo yo. Aunque siempre descubra que mi yo cambia, y cambia tantas veces como el color de mis uñas. Esto es una verdad: me gusta pintarme las uñas. Necesito tenerlas pintadas. No es a veces, es siempre. Colecciono barnices. Mi marca favorita es Kikos. También, ya que estoy hablando de estas cosas, me gusta pintarme los ojos. A veces cuando voy a salir a la calle debo inspeccionar que traigo los ojos delineados, de otra forma siento que las personas me verán enferma. Pintarme los ojos es un acto de vida. Aunque suene frívolo y superficial, es así. Es como si necesitara de esa línea negra para dirigir la mirada a donde sea que la lleve.
Comencé la relectura de un libro que me encanta y que le regalé a mi amigo @ishcorp (como agradecimiento de una convocatoria a la que me invitó para ilustrar un huaje) y justo hoy me encuentro con esta frase:
"Una cosa ya adivinaba: era necesario escribir siempre, no esperar un momento mejor pues éste simplemente no llegaba. Escribir siempre me costó, aunque hubiera partido de lo que se llama vocación. Vocación no es lo mismo que talento. Se puede tener vocación y no tener talento, es decir, se puede ser convocado y no saber cómo ir".
Clarice Lispector en Revelación de un mundo.

Es necesario escribir. No me importa si es sobre el color de mis uñas pero escribiré porque necesito hacerlo, porque desde que decidí ser escritora es lo único que me ha salvado. No tengo ningún pretexto. Escribo porque es la única manera de retener el tiempo, de poder medir cómo he vivido. Y cuando escribo me olvido un poco de las cosas, es mi archivo de la trivialidad y lo cotidiano, pero esa es mi vida. Qué tedio las personas inteligentes que siempre tienen cosas profundas que decir...
Hoy después de semanas de tener una nube morada encima de mí, una nube gorda llena de tormenta acumulada, por fin me siento bien.

Creo que he sobrevivido.

martes, octubre 02, 2012

Probando un post desde mi celular.
Si soy sincera debería este haciendo cosas más importantes que bajar apps en mi iPhone...



Pero qué se le va a hacer.

Octubre
es un buen mes para dormir junto a ramitas de Pirul.
Mi tía Queta es una mujer que sabe limpiar todo tipo de males.
Ella me pasó una receta que se hace con ramitas de Pirul.
Aquí debería existir un corazón aliviado que pueda abrirse hasta Puebla de los Ángeles.
                      ***Gracias***



Octubre, me dijo una amiga un día, es el mejor mes del año.
Y aunque no celebro mi cumpleaños en este mes, curiosamente mis mejores amigos cumplen años en Octubre. Así que festejaré a la distancia o en presencia estos cumpleaños.
Les escribo desde el mítico 2deoctubrenoseolvida. Lo peor es que la otra vez escuché que unos chavos de la facultad de filosofía decían, "¿no se olvida? ¿qué?"

En este momento estoy leyendo un libro que se llama "Luis Márquez. En el mundo del mañana. La identidad mexicana y la feria mundial de Nueva York, 1939-40". Y me encuentro con Francisco Sarabia, "Conquistador del cielo". Me llena de emoción porque una de las anécdotas que contaba mi abuelo Checo, que eran muchas, estaba ésta que lo emocionaba muchísimo, y que además platicaba con todos los detalles.  Este viaje fue realizado por la exposición mundial de 1939, llamada "El mundo del mañana".
Sarabia fue el primer piloto en hacer un viaje sin escalas Ciudad de México-Nueva York. Su recorrido fue transmitido por la radio mexicana y todo el país estaba pendiente del "Conquistador del cielo". La emoción era grande porque cada media hora se transmitía por dónde había pasado el avión de Sarabia. La gente salía a ver si podía ver pasar el avión.
Llegó exitosamente a la Ciudad de Nueva York: "llegando a tiempo, como invitado especial, para leer un mensaje de paz que le entregara en mano el presidente de la República, Lázaro Cárdenas".
Fue un horror que a su regreso a la Ciudad de México su avión sufriera una avería y se desplomará. La armada norteamericana repatrió los restos de Sarabia. La tragedia también fue transmitida por radio. Así que también desplomó los ánimos de toda la nación.
En ese entonces el aeropuerto de la ciudad de México no tenía todos los controles de seguridad de la actualidad y la gente fue a recibir al avión que traía al "Conquistador del cielo". Se llenó tanto el aeropuerto que las personas comenzaron a invadir las pistas y el avión gringo no podía aterrizar. Así que tuvo que aterrizar en otro lado porque nunca pudieron sacar a la gente de la pista.



Fin del anecdotario.
Entre otras noticias extraño mucho a mi abuelo. Lo único que se me ocurre hacer es escribir sobre todas las cosas que me contaba. Aquí debería ir el sonido de un silbato que lo interrumpe todo.

Mañana vuelo a Nueva York, en un viaje directo como el de Sarabia.




domingo, septiembre 16, 2012

dot

está lloviendo tan fuerte que


me siento tan triste que


quisiera que ¿siguiera lloviendo?



no sé por qué no puedo terminar todas las frases que escribo, me quedé pensando en terminarlas y al mismo tiempo me negué. ¿Por qué? ¿Por qué debo terminar las frases todas las frases?
Si no me da la gana terminar una frase no lo haré. Es mi blog aquí es la ley de la selva si quiero.
La verdad lo único que quisiera es escribir tonterías y ya.
Muchas tonterías y todas juntas.
Pero ya llegó el punto en donde no sabría distinguir entre lo que es una tontería y una cursilería. Por ejemplo, hablar de la vida de mis plantas o de la quinta vez que regaño a mi gata por arañar el sillón de mi mamá Yuyis.


Este mes el soundtrack de mi vida ha sido el solo piano II de Gonzales.
De las mejores noticias que he tenido es enterarme de que Gonzales no es el verdadero nombre del artista, pero en México cualquiera pensaría que sí, que se apellida Gonzales y punto.
Pero para Jason Charles Beck en algún momento de su carrera le pareció extraordinaria la idea de que su nombre artístico fuera Gonzales.
Cómprenlo en itunes.

Sí quiero que siga lloviendo, quiero que siga haciendo un poco de frío, quiero usar botas para la lluvia y quiero esconderme abajo de la mesa y de verdad encontrar un escape ahí. Y quiero seguir escuchando DOT para sentirme una especie de soldadito de plomo que sigue y sigue... aunque a veces con frases truncadas y a veces con demasiada lluvia adentro.

viernes, agosto 31, 2012




Cuando una está deprimida lo mejor es hacer todas esas cosas que en lo cotidiano es aburridísimo:
limpiar el arenero de las gatas, ir a dejar ropa a la tintorería, coser el botón que está apunto de caerse de mi bolsa, y después…  es increíble pero hacer cosas que son tan tediosas no lleva mucho… sigue habiendo tiempo para dos sopas: deprimirse aún más o… seguir haciendo cosas útiles.
No puedo resucitar a una persona, pero sí puedo resucitar este blog.
Sí puedo escuchar una canción vieja y olvidada.
Sí puedo escribir una lista de palabras que comiencen con una coma
,
ropa,
botón,
bellísimo,
Checo,
Búho,
Vacío,
Aplauso.

Sí puedo cantar.
Puedo decir adiós.
Puedo irme a dormir.
Puedo buscar una fotografía para esta entrada.
Puedo terminar con punto y coma.

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viernes, junio 29, 2012




Tokyo por segunda vez.

Me gusta pensar que los recuerdos reales son aquellas cosas que recuerdas cuando ha pasado mucho tiempo y que se quedaron unidos a un lugar. Sin duda para mí Tokyo siempre será Diana y junto de ella será Häggen Dazs Matcha, será Koishikawa, será Okonomiyaki.

Después de siete años regresé a Tokyo y estando en esta increíble ciudad puedo hablar de las cosas que me impresionaron la primera vez y de las cosas que me volvieron a impresionar esta segunda vez. Había olvidado lo mucho que me habían gustado las máquinas de té embotellado, la propaganda en bolsitas con kleenex, la hermosura de los kanjis, los anuncios de Shinjuku, el Starbucks de Shibuya. Y regresé, después de estos años, a la papelería que más amé y seguiré amando: ITOYA, paraíso en la tierra sobre Ginza y reencontrado con emoción en el tercer piso del centro comercial que está saliendo del metro Shibuya. En Itoya uno puede perder todo su dinero comprando sellos, papel, lápices, plumines, pinceles, sobres chicos, rectangulares, hermosísimos sobres y papelitos y estampitas y todo lo más cursi y más mejor del mundo mundial se encuentra en esta papelería.

Me hospedé en el barrio antiguo Asakusa y aunque queda bastante lejos de los centros de atracción más agitados de Tokyo como Shibuya, Ginza, Omōte-sando y Harajuku, valió muchísimo la pena, sobre todo porque Asakusa no se termina de descubrir, el barrio da para muchas cosas, desde comprar todo tipo de golosinas japonesas hasta escuchar extraordinarios grupos japoneses que tocan jazz y blues, ahí es en donde se entiende cómo los japoneses se han apropiado de una cultura occidental a través de la música: Tokyo Blues de Murakami tuvo un sentido diferente cuando escuché cantar a una japonesa en perfecto inglés I’d rather go blind.
Asakusa tiene el templo más antiguo de Tokyo y vale la pena pasear por esas callecitas angostas habitadas por gatos que menean una de sus patitas y por gatos de carne y hueso que duermen la siesta a la entrada de las tiendas o restaurantes.
Tokyo huele a sopa de miso y es húmedo en verano. El calor es muy húmedo, tan húmedo que todo el tiempo estuve pegajosa y sudando, pero nunca tuve el sol quemándome la cabeza, muchos días nublados y chispeando, así que el calor era bochornoso y la ropa se pegaba al cuerpo como si estuviera en un sauna. Aunque hacía mucho calor las japonesas nunca pierden la compostura, pasean con sus sombrillas para el sol y sus lentes oscuros. Y me di cuenta de que hay japonesas realmente hermosas en donde los encajes de un calcetín blanco con tacones negros es una combinación atinada, no sé por qué, no entiendo todavía la estética japonesa pero todo lo que puede parecer bizarro para los occidentales, ahí se ve muy bien, en Japón no tengo empacho en ponerme calcetines con zapatos abiertos.  Creo que si viviera en Tokyo en un año terminaría, sin darme cuenta, vistiendo las cosas más estrafalarias.
Mi maleta regresó llena de calcetines de todo tipo, sin encajes, pero con colores y formas que sólo en Japón existen. Y eso es lo que más me gusta de Tokyo: es único. En Tokyo está el mundo, están todas las tiendas occidentales que se pueden encontrar en la Gran Vía o en Plaza Universidad, pero también existe una industria que sólo se encuentra en Tokyo como las golosinas de arroz , la variedad infinita de calcetines, los sellos y sobres y papeles de Itoya.
Y lo que más disfruté de Tokyo es su ausencia de turismo occidental. Esas olas asquerosas de turismo formadas en el museo Louvre de París, esas masas de personas bajando de un autobús en plena plaza del sol: eso no existe en Tokyo.
Existe un turismo japonés y un turismo oriental que pasa desapercibido para la mirada occidental. Quizá en donde más turistas vimos fue en el mercado de pescado Tsujiki, pero fueron muy pocos.

Me gusta pensar Tokyo y pensar en la cantidad de bicicletas que hay. Me gustó ver a una mujer andando en una bicicleta con un niño de meses en una silla colocada frente al manubrio y otro niño como de dos años sentado en una silla detrás de ella. Y aunque he visitado ciudades como Amsterdam en donde también hay millones de bicicletas, en Tokyo es más impresionante porque están las avenidas pero manejan mucho sobre las banquetas, si da un poco de miedo que te atropellen. Ver las bicicletas por todas partes con la cantidad de personas que concentra Tokyo, de verdad,  es una maravilla.

Para visitar Tokyo y no perderse es muy sencillo.
Contraté internet móvil en el aeropuerto Narita y bajé la aplicación del Metro de Tokyo a mi I-pad. Aunque trae los itinerarios y elige buenas rutas esta aplicación no hace distinción entre las tres diferentes líneas que hay en Tokyo: línea Tokyo Metro, línea Toei y línea JR. El GPS del I-pad y supongo de cualquier i-phone es extraordinaria, así que usando la brújula y el internet también te puedes perder pero al menos sabes en que barrio te perdiste. Me perdí como unas tres horas tratando de hacer un transbordo en Shinjuku, pero mientras me perdía conocí el barrio y entré a un Neko-café.

El Café de Gatos.
Pensé que la experiencia sería linda, pero no lo es tanto y de verdad soy una amante de gatos. En estos cafés de gato, el gato es la atracción principal. El café tenía cerca de 25 gatos que se pueden acariciar y amar y jugar con ellos si quieren, pero cómo puedes acariciar y amar a un gato si no conoces su historia, si no es el gato de un amigo, si no sabes cuál es su personalidad. No lo sé, me sentí extraña estando ahí, extrañé más que nada en el mundo a mis gatas, Persia y Anubis. Y no me gustó tanto estar en un lugar por el que pagas para acariciar a un gato y no sabes ni su nombre. Me pareció raro que 25 gatos convivieran en “armonía”, sentí que a lo mejor los tienen medio drogados para que estén en calma y no se peleen unos a los otros. Salí hasta con un poco de alergia porque no hay una ventilación natural, puro aire acondicionado y está encerrado, con alfombra y con mucho pelo. En Tokyo hay varios cafés de gatos y desde que entras comienzan a cobrarte, porque sólo por estar ahí cuesta 1000 yenes la hora, y si quieres tomar un café o un refresco, pues eso se añade a la cuenta.
Después de salir del Neko-café, tratamos de ubicar por dónde teníamos que meternos para ir a Harajuku, lo encontramos después de buscar y preguntar. Y aquí está la onda de los tickets, porque ahí no aceptaron nuestro ticket diario porque era tomar la línea JR.
Entonces si compras un ticket del metro para todo el día, cuesta 750 yenes para la línea Tokyo metro, si es para todo el día junto con la línea Toei, cuesta 1000, se puede viajar sólo usando la línea tokyo metro pero la aplicación para el Ipad mezcla las rutas hasta con las del JR, ahí pierde un poco su sentido porque hay que buscar otras rutas alternativas. Lo de menos es comprar un ticket de un viaje y tomar la JR si sólo está a unas cuantas estaciones en lugar de rodear por otras líneas del tokyo metro. Así la cosa de los metros.

La National Art Center de Tokyo vale mucho la pena visitar, el edificio es increíble, lo amé. Tuve la fortuna de ver una exposición de caligrafía japonesa hermosísima. Me llamó la atención un cuadro en el que había alguna obscenidad escrita porque varias japonesas al leerlo se tapaban la boca y reían, algunas lo comentaban y volvían a reír. Lástima que no sé japonés y no podía leer los kanjis expuestos.
Además de las exposiciones que hay aquí, la National Art ya sólo por el edificio vale la pena ser visitado. Todo lo que pueda escribir aquí sobre ese edificio es un poco soso porque la amplitud, los conos invertidos y sobre todo la sencillez de las sillas junto a los cristales, creo que escapan a cualquier descripción. En la cafetería de la planta baja me comí un helado Häagen Dazs de Matcha haciéndole un homenaje a Diana, la persona con la que comí por primera vez este helado.

Ayer terminé de hacer una bitácora de viaje en un cuaderno, pegando mis tickets del metro, haciendo uno que otro dibujito acompañado de sellos y estampas.
Fui muy feliz en Tokyo, más feliz que la primera vez porque esta vez fui con Alberto y con él volví a descubrir un mundo en donde todavía recordaba pedir las cosas por favor y de vez en cuando decir: ¿nani?

lunes, junio 04, 2012

Con la buena noticia de que hoy activaron el aire acondicionado en la Biblioteca.
Así que son las 18:25 y no estoy como zombie.
Mayo se terminó y nunca le dediqué una entrada a mi viaje a Londres.
A veces siento que no hay palabras que puedan describir un viaje como fue el que hice a Londres, no porque fuera extraordinario e inenarrable, no, fue un viaje bonito, sencillo, redondo. Pero quizá  siento que no quisiera escribir nada al respecto y dejar que el olvido se lleve Londres y que cuando dentro de unos años me acuerde de ese viaje sepa que ese es el verdadero recuerdo, el que se quedará ahí para siempre.
Pero de Londres quedé maravillada por un gato momificado conservado en una de las vitrinas de los últimos pisos del British Museum. Sí, yo sólo quisiera escribir sobre gatos, así que Londres para mí es este gato.
En tres palabras Londres es: caro, lluvioso, elegante y verde. Bueno ni modo fueron cuatro palabras.
Me enamoré de esos taxis que todavía pertenecen a otro siglo, son como caravanas pero modernas, amé el inglés superior que hablan las personas, y sobre todas las cosas, me impresionó el verde de los parques y de los árboles después de cada chipichipi.





Amen este gato por favor.