
lunes, mayo 25, 2009

domingo, mayo 24, 2009
miércoles, mayo 20, 2009
domingo, mayo 10, 2009
viernes, mayo 08, 2009
Acabo de regresar a mi trabajo, me escapé un rato quesque para comer. Caminé por Altavista hasta llegar a Insurgentes, tomé esa callecita a la que llaman Miguel Ángel y llegué, cha cha cha chan, nada más y nada menos que a la zona de librerías. Según yo estaba muy decidido a salir únicamente con un libro y exclusivamente por la circunstancia (necesitaba cambiar un billete "Grande"). "No más de 80 pesos, no más de 80 pesos" Me lo repetí como cuarenta veces, y, al final, estaba tan seguro de mi mismo que en verdad creía haberme comprado todo el choro. Total: 319.50, tres libros. Soy un fiasco. El caso es que me compré un librito que seguro que te gusta (no es novela, pero estoy seguro que te interesa), creo que ya te había hablado de él: "Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental" Luego te lo enseño. Compré además un libro de Foucault (nunca hay suficientes motivos para no comprar un libro de Foucault) y otro de Roger Bartra (mmmm, a unos minutos de distancia me parece que mejor hubiera comprado otro).
jueves, mayo 07, 2009
miércoles, mayo 06, 2009
No puedo dormir. De hecho desde ayer tengo el sueño un poco ligero. Pero hoy de plano estuve dando vueltas más de dos horas. Y pues lo único que se me ocurrió fue levantarme y ponerme a escribir. Creo, no creo, más bien, sé que es la primera noche que me da insomnio desde que vivo aquí. No sé por qué no tengo sueño. Digo debería estar bien dormida porque por ejemplo hoy no dormí siesta. Pero es curioso que hoy no me dio sueño en ningún momento de la tarde, he andado más bien girita. Tal vez estoy un poco inquieta porque el jueves el mundo vuelve a la "normalidad", o sea que el mundo vuelve a su entorno cotidiano, los horarios siguen, yo viajaré a Santa Fe, iré, vendré y no me quejo, son cosas que disfruto mucho, todo está muy bien, pero. Tal vez es que el jueves tengo una clase de arte que tomo de oyente y no he leído nada porque las bibliotecas han estado cerradas y aunque voy de oyente y nadie me calificará tengo cierto deber moral con la maestra. Se juntan muchas cosas, yo sé que el jueves más bien debería de leer el texto que mi asesor de tesis dijo que estaría en la biblioteca de estéticas sobre el problema de "historia" y "memoria" que es muy flojo, muy vago, muy mal elaborado en mi tesis y que tengo que tener claro al menos en mi cabeza... tenerlo claro para cuando sea mi examen. Creo que siendo una tesis para obtener el título de "historiador", creo que hay mucha de razón en el hecho de que yo confunda "memoria" e "historia" supongo que es como confundir la gimnasia con la magnesia. Ahora: por qué demonios a estas alturas del partido confundo esas dos cosas. Lo pienso, lo pensaba hace rato cuando estaba tratando de dormir y no se me ocurría nada. En mi cabeza todavía pasaban algunas escenas de mala película de chinos y en una pista paralela el problema de memoria e historia y en otra tercera pista ponía atención a los ruidos que hacían afuera sacando un carro. Pero después pensé: cuántos textos he leído sobre ese problema y no recuerdo nada. Absolutamente nada. De hecho casi podría jurar que son la misma cosa. Tal vez eso no me deja dormir. Me sentí un poco inepta. Nada que una relectura de ciertos textos me pueda aclarar. Ese tema es una de las pequeñísimas cosas que no me dejan dormir. Otra por supuesto es la mala película china que no terminé de ver, qué cosa, había escenas en donde de plano no entendía quiénes eran los malos y quiénes los buenos y a quién estaban hiriendo.
Y por qué tenía que opacar el recuerdo de La Strada viendo semejante película tan fea y mala. La Strada, gran película, me emocionó por escenas como la del Loco mostrándole a Gelsomina el propósito de una piedra, "porque si esta piedra no tiene un propósito el mundo no tiene sentido", y los ojitos llenos de ternura de Gelsomina, y su manita haciendo adiós...
Yo creo que por esa película pude dormir bien la otra noche.
Me pregunto si me voy a la cama ahora podré dormir. Y no tengo respuesta. Sólo sé que debo seguir escribiendo hasta que los ojos me duelan y me pidan irse a dormir, así como pasa cuando duermo la siesta.
Cuando prendí mi máquina hace unos minutos, conecté mi i-pod a los audífonos y la verdad es que estuve buscando qué escuchar y después de un ratito de buscar por álbum y artista dije, bueno pondré el aleatorio, y la primera canción fue Summertime de Janis Joplin y pensé que no había podido elegir mejor canción, no sólo porque es una gran gran gran canción para una persona que perdió el sueño, si no porque además hacía mucho tiempo que no la escuchaba porque el i-pod la escondió en una carpeta, total que nunca la encuentro.
Mañana iremos a ver un departamento que están rentando cerca de aquí. Y ese pensamiento viene pegado a otro: amo mi actual hogar, lo amo con locura, pensar en empacar e irme a otro lugar hace que me salga un sentimiento de aferrarme aquí lo más que pueda y la verdad es que nunca había sido tan hogareño y dulce y bello cada detalle, cada cosa está en el lugar adecuado, cada librero, cada recuerdo que se ha ido pegando al espacio, este lugar que es tan mío. Pero el chino de arriba hace mucho ruido y además horror, tendrá un bebé...
Mañana quiero pasar a la Gandhi a comprar otra película de Fellini y después a rellenar mi botella de Jengibre a la casita del pan. Después, ay después pensaré qué demonios hacer con la obra que estoy trabajando porque hay un pequeñísimo detalle: en el catálogo de la exposición aparece con otro nombre. ¿Quién le cambió el nombre? ¿Cuándo? ¿Fue Orozco? o más bien le cambiaron el nombre deliberadamente cuando llegó al MUNAL. ¿Cuándo llegó al MUNAL? ¿Es una obra que vendió al museo o que donó? Todas esas preguntas que apuntan hacia la historia del objeto en cuestión, tema harto relevante para la tesis y que no aparecen nunca en ella... y que mi asesor no se dio cuenta, pero yo sí, hoy mismo que vi el pdf del catálogo me subieron a la cabeza señalando que hay un hueco ahí. Y pensé, ay pero qué fácil sería inventarme una historia sobre ese hueco, eso mero se hace en la novela histórica. Decir por ejemplo que "El desmembrado", óleo sobre masonite, aparece en el catálogo de la exposición de "Los teules" con el nombre de "El cadáver" porque dicho catálogo se le encargó a Justino Fernández que desconocía el verdadero nombre de la obra. Otra historia: "El desmembrado", óleo sobre masonite, aparece en el catálogo de exposición con el nombre de "El cadáver" y cuando fue trasladado al Museo Nacional de Arte la ficha técnica escrita por Orozco decía "El desmembrado". Y qué tal que si en el MUNAL voltean el cuadro y en la ficha tiene el nombre de "El cadáver", no lo creo, pero qué tal.
Sería tan fácil decir cualquier cosa, total...
Pero... Ay no, no, no: tengo que ir al archivo del Colegio Nacional.
Ni modo... Intentaré dormir.
jueves, abril 30, 2009
La verdad es que no creo mucho en la influenza. Borro absolutamente todos los mails que mandan a granel, pero ¿por qué lo hacen? Ya sé que la pandemia es mundial, una amenaza para el ser humano y que hay que usar guantes o lavarse las manos cada dos segundos, que hay que usar tapabocas, que el temblor del otro día. Qué aburrido, de verdad, no me manden esos mails, son horrendos, ni los abro. No me interesan. Descreo de todo. Ya no estoy usando tapabocas y hoy tampoco fue necesario porque la plaza de Coyoacán estaba semidesértica, “semi”, esa plaza nunca se vaciará, ni con la peste porcina ni con nada; el jarocho está abierto y sí, hoy había una cola -más pequeña de la normal pero HABÍA COLA-, todas las bancas estaban ocupadas. Había gente en el mercado. El señor de las flores se sigue poniendo. La señora que pide limosna sentada en un banquito estaba ahí: pidiendo limosna con tapabocas. No se ponen todos los puestos de la calle Allende pero sí los que seguro necesitan seguir vendiendo para vivir. En el mercado no hay la misma gente de siempre, pero no había un pasillo que me indicara que estaba todo cerrado ni nada por el estilo. La señora Celia, que me vende las verduras y las frutas, ayer todavía usaba tapabocas pero hoy ya desistió de hacerlo, uno se acalora horrible con esas cosas. Ay la señora Celia es una persona buena, por ella creo que no nos pasará nada. Siempre me pregunta qué voy a cocinar, y hoy me preguntó que por qué ya no llevaba fresas, y la verdad es porque exploté al máximo la ensalada de fresa con mango y ya tengo que cambiar el menú so pena de que se aburran en casa (“so pena” qué frase, creo es la primera vez que la escribo pero así vino a mi mente). Con todo y que no tengo que ir a ningún lado y que la oms dice que permanezca en casa: Sigue haciendo mi día ir de compras al mercado. Hoy hice algo que nunca había hecho: esconderme del que antes me vendía el pescado. Hoy decidí que ya no le compraría a él, no porque sea malo, si no porque falta mucho y cuando sí va llega muy tarde, eso me ha hecho ir a comprar a otro puesto en donde también me tratan muy bien, así que hoy decidí deliberadamente decirle que no llevaría pescado y me fui al otro puesto. ¿Por qué le voy a guardar fidelidad cuando he tenido que comprar mi pescado en otra parte porque no va o llega tarde? Como el otro puesto está sobre el mismo pasillo hice como que me daba la vuelta en los pollos y llegué por atrás del puesto. ¿Por qué no le digo que no le compraré a él? Pues porque me da pena, también me daría pena que me viera comprando en el otro puesto. En fin: Mientras el mercado siga abierto por mí se puede caer el mundo.
lunes, abril 27, 2009
Hoy fui a mi antigua casa.
La casa en donde viví toda mi infancia desde un año hasta los trece.
Despué esa casa la habitó mi abuela y cuando ella murió mi tía conservó todas las cosas como si un día mi abuela fuera a llegar; su cama usa la misma colcha, su taza para el café está en la alacena, su pastillero y su peine están en la cómoda, en fin, todo sigue como si ahí viviera mi abuela, cuando en realidad nadie vive ahí. Sólo mi tía ocupa esa casa cuando viene de Puebla y hoy me invitó a comer.
Mi antigua casa tiene cosas que nunca cambiaron cuando mi abuela se cambió a ella. Como los pisos, los techos altos, el tapiz de los cuartos, las cortinas, la cocina y el baño.
Hoy que entré al baño al cerrar la puerta ésta se atoró al cerrar, y recordé que esa puerta siempre estuvo caída y nunca cierra, se atora antes de cerrarse y hace un ruido porque choca con el piso. Hoy escribo por ese ruido. Porque estuvo conmigo todos esos años y hoy vino a mí primero como una sorpresa pero después como un viejísimo recuerdo. De golpe recordé que era imposible encerrarse en el baño, después recordé mi cuarto, las cosas que pegaba en la pared, el cuarto de mi hermana, las veces que jugaba en la sala, mi gata Oasis, la Copilli, de pronto era una aglomeración de imágenes que se dieron en ese espacio y que ahora ya no es, que un día dejó de ser. Y pienso que al menos ese ruido de la puerta sigue, ese piso de colores, que tal vez si no estuvieran no podría recordar las cosas como sucedió hoy.
Sentí algo parecido a la tristeza pero al mismo tiempo una alegría muy por adentro de los recuerdos, el pensamiento de... bueno, esa casa tiene recuerdos que me hacen ser, es así. Por instantes tuve a los playmobil encima del piso verde, delimitando sus casas en cuatro por cuatro mosaicos. Y ese recuerdo es mío ya por siempre.
domingo, abril 26, 2009
De las cosas que me emocionaron en mi cumpleaños y los días después, influenza, etc...
Bueno, ya no es mi cumpleaños pero la emoción me duró todos estos días que me la he pasado haciendo cosas de lo más variado.
Hace unos días decía que a mí sí me gusta que me festejen y que me canten las mañanitas y morder el pastel y ay tantas cositas así. Ese día me levanté a las seis de la mañana porque fui a Santa Fe y después regresé a mi casa de manera supersónica a bañarme y ponerme guapa y preparar aderezos y comprar la comida árabe y abrir los vinos y sentarme a esperar a mis invitados. Guau me la pasé bien emocionada todo el tiempo, estuvo muy contenta y al final del día me acuerdo que ya no podía tener los ojos abiertos y me dormí muy rápido siendo que casi siempre me tardo un poco en dormir.
De los regalos que más he disfrutado es estar escribiendo en una nueva compu que no se salta a escribir a otro renglón o que me deja escribiendo en el aire quién sabe por qué o que de pronto ya me abrió otra página, en fin, además de que no tengo que batallar con la letra “o” que estaba muy durita esa tecla. También he pasado harto tiempo observando un caleidoscopio de aceite buenísimo… regaló de mi Comadre. Todo estaba relativamente bien hasta que el viernes suspendieron las clases y no pude ir a mi clase de tap y lo que es peor no pude ir a la cita que tenía con mi asesor para saber sus opiniones finales sobre la tesis completa. Pero la verdad es que prefiero hablar de los múltiples regalos para comenzar estos 25 años:
Que Isolda me dibujara un comic; en donde viajamos al mundo de las Graces en donde somos liliputs y asistimos a la representación de un cuento mío.
Que Konstante cantara “Mírame” (aunque me debe una pizza).
Y de las cosas que quedaron pendientes fue la etimología de la palabra Pájara y su evolución a la Pakarda.
Por cierto ayer fuimos al Hard Rock Café, Elsa, Grace, Alberto y yo. Fue la última presentación y estuvo poca madre, aunque pudo estar mejor si la delegación no hubiera llegado a cerrar el lugar y corrernos a las diez y media. El caso es que nos tomamos una botella de vodka, órales, una botella Elsa, entre los tres porque Grace no tomó nada. Había un evento de motocicletas y entregaron la moto edición especial para el Hard Rock, y Konstante cantó unas cinco rolitas (estrené mi nueva cámara canon) y después nos llevaron la cuenta y nos tuvimos que ir. Hoy amanecí con una sed de siglos, con la noticia de que no habrá escuela hasta el 6 de mayo, que las cosas se ponen cada vez más graves. La única medida que he tomado es usar tapabocas y tomar un chochito homeópata disque para la influenza. Qué mal, ahora no tendremos clases hasta el 6 de mayo. Qué pasa con esta ciudad. No podemos quejarnos, primero se cae una avioneta en el periférico, ahora hay una epidemia después sálvese quién pueda. No es por nada pero es de las cosas que hubiera querido que sucedieran cuando estaba en la secundaria, no ahora que más bien me ponen nerviosa. Me alarma la situación cuando se dice que la UNAM (salvo cuando fue la huelga) no había suspendido clases desde 1985 y eso porque ocurrió el terremoto, que la Iglesia no había suspendido misas desde la Guerra Cristera, en fin, que algo se ha salido de control y cuando veo a las personas en la calle pareciera que a nadie le preocupa.
¿Qué nos depara?
lunes, abril 20, 2009
Mañana es mi cumpleaños número veinticinco.
No me siento vieja, ni me da crisis de la edad, ni nada por el estilo, la verdad es que un amigo de mi misma edad hizo un tangote porque cumplió veinticinco y me pareció una tontería, estoy muy contenta, ¿por qué no? Hasta el número 25 se escribe en una sola palabra, todavía no es treinta y uno por ejemplo que son necesarias más de una. Y además mi pareja también está cumpliendo en una sola palabra su edad y eso me encanta. Ya recibí felicitaciones, de las personas importantes que están pendientes de la fecha, como mi tía Queta. Y alguna que otra estupidez, una persona que pensé digna de más inteligencia que me preguntó, “y qué tal tus veinticinco, ¿muy feliz y muy publicada?”… Después sentí un silencio incómodo entre mi computadora, el mensaje que leí en mi mente y yo… en fin.
“Muy publicada”, pues no como quisiera, pero por lo menos tengo un libro que está dictaminando Alfaguara y otro en concurso.
“Felicidad”. Me cae gordísimo eso de decir pues sí soy feliz. Porque la verdad es que no soy nada feliz cuando manejo más de una hora bajo el rayo del sol cayendo en la lámina de mi carro... no soy nada feliz cuando se me entierra una uña en el dedo; no soy feliz cuando me enfermo de gripa, no soy feliz cuando me molesta la impertinencia de la gente, no soy feliz cuando no salen las cosas como quisiera, no soy feliz cuando me encuentro personas desagradables en la facultad. No soy feliz sobre todo cuando me acuerdo de la gente que se murió el año pasado como Frederik, no, no lo soy, no soy nada feliz acordándome de que Frederik debería de estar leyendo mi blog y titulándose y trabajando y yéndose a la playa de vacaciones, no me hace nada feliz ni siquiera escribirlo, no me hace feliz ver su perfil en el Facebook y saber que está muerto: no me hace feliz la gente pendeja de la facultad que se ceba en su muerte. No lo soy.
…
Pero cuando llego a mi casa soy muy feliz cuando
Es así. Es como ese verso, tan sutil pero al mismo tiempo arrollador, así llegan mis veinticinco años, dejando atrás unas cosas, la gente que no quiero alrededor, la que se ha muerto, y recibiendo la que está conmigo, la que estará este año, la que me hace ser
Eso es.
Feliz cumpleaños a mí misma.
Nací un 21 de abril de 1984 en el puerto de Acapulco a las 12:34 de la madrugada.
Así que después de esa hora pueden empezar a felicitarme.
Soy Tauro y mi año chino es
Soy Agua en el signo Azteca: Agua 11.
Soy Idalia Sautto.
Soy Marie de Laos.
viernes, abril 10, 2009

viernes, abril 03, 2009
En su origen las montañas tenían grandes alas. Volaban por el cielo y se posaban en la tierra, a su capricho. Entonces la tierra temblaba y vaciñaba. Indra cortó las alas a las montañas. Fijó las montañas a la tierra para estabilizarla. Las alas se conviertieron en nubes. A partir de entonces las nubes se recogen en torno a las cimas.
domingo, marzo 29, 2009
sábado, marzo 21, 2009
Fake plastic trees, in fake plastic earth
El domingo que tocaron “Fake plastic trees” se me agolparon muchísimas emociones, no había en concreto pensamientos, sólo una nostalgia enorme por todo lo que fui cuando esa canción estaba al aire. Fue muy fuerte. Podría decir que en ningún otro momento del concierto me sentí tan remitida a mis propias entrañas. Era como sentir de manera muy nítida y sentirlo en serio en todo el cuerpo esos sentimientos que hicieron la Idalia de ahora, quiero decir que cuando escuché “Fake plastic trees” por varios segundos me sentí como de quince años: sentí que no era bonita, sentí la incertidumbre, esa incertidumbre ojete que no tiene nombre, sentí todo ese pequeño infierno que me invadía por completo cuando vivía en Cascada, buscando ser yo misma sin saber cómo era ser yo misma. Toda esa canción fue como un flash back que me hizo revisar de manera muy sensorial esas cosas que hicieron a la Idalia de ahora y en donde Radiohead fue el soundtrack de mi vida, ligado a que dos canciones antes: Zaida, a quien hace tiempo que no veo, me habló por teléfono y resultó que estaba en el concierto y que estaba acordándose de mí. Pensé en Zaida, pensé en todas las cosas que pasamos juntas: viví con ella momentos de mi vida en donde lloré mucho, puedo decir con seguridad que nunca lloré tanto como cuando tenia 15 años y Radiohead estaba sonando, yo era una auténtica fake plastic girl in a fake plastic earth, y no creía en nada, de hecho casi nada sostenía mi vida entonces: la literatura no tenía el valor que ahora tiene para mí, sí escribía (le escribía cartas a Zaida) pero no sabía que me dedicaría a eso, leía muy poco, sólo me alentaba escuchar música y la verdad es que nunca me había sentido tan sola: lo único que entendía era la música y ahí estaba Radiohead.
En serio, estar el domingo ahí, parada, escuchando “Fake plastic trees” con los ojos llenos de lágrimas, con las luces verdes, con un golpe de emociones en el pecho que sólo hasta ahora puedo narrar en palabras, fue sin lugar a dudas lo mejor que me podía pasar. Porque ahora, “a la distancia, así como lo señala la imperturbable tradición positivista, pareciera que los recuerdos se aprecian con mayor precisión” (eso me lo dijo Frederik en una carta y lo recordé ahora que escribía esto, él ya no fue a este concierto y sé que lo hubiera disfrutado tanto como yo). Y sí, es así, lo primero que viene a mi mente es un dibujito que hizo Zaida de Thom Yorke en el carrito de súper. Y claro que también recuerdo una frase de Mariano cuando me dijo que “escuchar a Radiohead era demasiado adolescente”. Creo que escuchar a Radiohead tiene muchos matices. Hoy sólo hablo de esta canción en particular. Pero el disco de OK. Computer llega en otra tesitura, no tan quinceañera, aquí tengo un post al respecto. Y el disco In Rainbows llega a mi vida en enero del 2007, en un mail de Elsa en donde me pone la dirección para ver el video de “videotape”. Pero en diciembre de 2007 fue cuando más veces escuché “videotape” y en este escenario está Alberto junto con el recuerdo de Santiago. Pasamos juntos ese diciembre en donde nada parecía tener el menor sentido, sólo estar el uno con el otro, jugando ajedrez. Cuántas veces escuchamos el pianito de videotape y la voz de Thom Yorke volvió a marcar recuerdos tristes.
lunes, marzo 16, 2009
La que más me gustó: Fake plastic trees (merece un post especial, pero no ahora).domingo, marzo 08, 2009
Ayer fui a ver la película “El Luchador” con Mickey Rourke, gran película. Más allá de todo lo patético que le pasa a este hombre, lo que más me conmovió fue la historia entre él y su hija (que me habla mucho a mí porque es como de mi edad). La hija lo odia porque él nunca se hizo cargo de ella y la ha ignorado durante muchos años, pero las cosas cambian cuando a él le da un paro cardiaco y se da cuenta de que no todo en la vida son las luchas, la realidad es que está viejo y miserable, así que decide buscar a su hija y hacer las paces.
Creo que toda hija, y en eso me parece muy coherente todo lo que sucede, tiene necesidad de que su papá responda como papá, pero bueno, eso no pasa siempre como en mi caso, lo más terrible de esta comparación es que mi papá ni siquiera es luchador, o sea que su vida no es tan patética como para que se comporte así, bueno no lo sé a lo mejor lo es y no lo sé, no importa. La hija al principio lo manda al diablo y le dice de cosas hasta que supongo siente que se ha desahogado. Después Rourke vuelve a buscarla y ella, un poco distante al principio, lo admite y hasta siente simpatía por él. Él le pregunta si tiene cosas que hacer y ella como que no sabe si en verdad quiere abrir un espacio para él pero, como toda hija que desea que papá le preste atención, acepta a salir con él. Pasan un día juntos y él le habla de cuando ella era niña y después se disculpa y le dice que es un tonto y un estúpido viejo venido a menos: lloran juntos, y al final entran a un bodegón abandonado y comienzan a bailar y con todo eso me acordé del único baile importante que tuve con mi papá, que fue cuando salí de la secundaria y asistí al baile de graduación en donde todos bailaron con sus papás o mamás, y recuerdo que esa vez mi papá lo tomó todo muy en serio y yo me sentía muy guapa y alguna foto hay por ahí de ese baile. Entonces se me salieron mis lágrimas de cocodrilo y como finalmente ese no es el tema central de la película ni les interesa que haya niñas como yo llorando por sus papás, pues en menos de dos segundos cortaron la escena del bailecito y yo como que no quiere la cosa me limpié mis ojitos, porque no me gusta llorar y menos en el cine, ay, bueno, he cambiado mucho, hasta en eso. La verdad es que me hubiera gustado que esa escena fuera más larga porque me hubiera dado tiempo de acordarme de cosas bonitas. Pero no. La película es mala onda hasta en eso justamente porque es coherente hasta el último momento, quiero decir no es mala onda, muestra la realidad y eso siempre es tremendo. Así que después de tener un día mágico los dos, papá e hija por fin reconciliados, él le dice que la invita a cenar un día, ella le dice que vayan el siguiente sábado, él le dice que claro que sí y se va muy contento.
Pero como es un luchador y no sabe hacer otra cosa, si no pelea no sabe estar en su casa, no tiene amigos, no tiene pareja, así que se va a las luchas el fin de semana, de ahí lo invitan a una fiesta y hasta mucho después se acuerda de que había hecho las paces con su hija y de que había quedado de ir a cenar con ella. Desesperado va a buscarla y ella le dice que es un idiota y que no lo quiere volver a ver, que lo estuvo esperando más de dos horas, en fin, que no lo quiere volver a ver en su vida, y se pone muy mal, ella se pone muy mal. Y pues sí, no se podía esperar más de esta situación. En ese momento ya no me acordé de mi bailecito, me acordé de que mi papá haga lo que haga su propia condición lo hace incapaz de llevar una relación conmigo, quiero decir que en algún momento de apertura, de reencuentro, de hablar las cosas, llorar juntos, etc, ahí, cuando yo deje hundir la esperanza en ese papá, ese papá automáticamente pasará por encima de mí aunque él no lo quiera, porque hay ciertas cosas que se han hecho mal tantas veces que aún con el deseo de cambiar, aún queriendo revertir los daños ya no es posible y eso me hizo sentir infinitamente triste.
domingo, marzo 01, 2009
Tengo una especie de gripa y el aire de la ciudad me reseca mucho la cara y los labios, es un horror, pero aún así con mucho ánimo de hacer cosas.
martes, febrero 24, 2009


