miércoles, marzo 27, 2013
Andar
en bici.
Comer
sano.
Tomar
vino.
Comprar
un florero.
Abrir
la puerta del balcón para que Anubis salga a tomar el sol.
Responder
mails.
Corregir
aparato crítico de mi tesis.
Acomodar
un mueble.
Escribir
una nota Domus.
Escuchar
bells are ringing.
Salir
a comprar un café.
Poner
la computadora en reposo.
Ponerme
la piyama.
Quitarme
la piyama.
Limpiar
un espejo.
Pensar
en un corazón rojo de cristal.
El
corazón en la botella.
Hacer
metáforas.
Matar
metáforas con imágenes.
Poner
tinta a un cojín.
Hacer
un sello.
Divertirme
con 50 postales.
Poner
cada una en una bolsa de celofán.
Cocinar
sopa de flor de calabaza.
Hacer
agua de té negro, menta y limón.
Hacer
taquitos de pollo.
Colocar
servilletas en el servilletero.
Llamar
al plomero.
Tender
la cama.
Meter
la ropa sucia en un cesto.
Apagar
el boiler.
Cambiar
la arena de los gatos.
Prender
la computadora.
Hacer
de cenar.
Escribir.
Escribir.
Escribir.
Pensar
en: Siqueiros y la fotografía.
Pensar
en: Kati Horna.
Pensar
en: Instagram lúcido.
Pensar
en: Vestidos y lipsticks.
Pensar
en la frase estúpida: well well well… what have we here? Sandy Closs Uuuuh Aaaa
Im really scare.
Escribir:
Recibido.
Escuchar
Elliott Smith.
Escribir:
Ajá.
Una
copita de vino.
Este
es el día a día.
Ahí,
en esos espacios de “parece que nada pasa”, hay momentos hermosos.
Como
comprar un florero para un ramito de garra de kanguro.
Como
recibir a mi amiga Gabrit a comer.
Como
ver una película malísima con mi hermana.
Como
desayunar con mi mamá.
Como
recibir una llamada de Mari en donde me pregunta si ya recibí un correo.
Como
comprar un helado en Nutrisa.
Y
también:
Andar
en bici.
Comer
sano.
Tomar
vino.
Disfrutar
de la vacación.
Todo
lo demás, todo, todo, sería bla bla bla.
La
verdad es esta: Estoy contenta. Estoy muy contenta porque aunque hay días con
mucho trabajo, sé que todo saldrá como quiero.
sábado, marzo 16, 2013
Estoy esperando a que las ilustraciones que hice las suban en el blog de la exposición.
Dejé de esperar y las subí en mi página:
http://idaliasautto.com/upcoming
Disfruté mucho hacerlas.
Ahora seguiré trabajando en la coordinación de Reflexiones Marginales.
Nuevas sorpresas, un video que edité con Paola y el primero de abril sale con el nuevo número.
Y también sale la Domus 6, y una breve colaboración mía en su Journal. También en abril sale el libro Redes sociales, en donde escribí junto con mi amiga Paola un artículo de televisión y cine, de la era análoga a la era digital.
Dejé de esperar y las subí en mi página:
http://idaliasautto.com/upcoming
Disfruté mucho hacerlas.
Ahora seguiré trabajando en la coordinación de Reflexiones Marginales.
Nuevas sorpresas, un video que edité con Paola y el primero de abril sale con el nuevo número.
Y también sale la Domus 6, y una breve colaboración mía en su Journal. También en abril sale el libro Redes sociales, en donde escribí junto con mi amiga Paola un artículo de televisión y cine, de la era análoga a la era digital.
sábado, marzo 09, 2013
Debería de escribir sólo mientras espero a que pase cualquier cosa. Esa es la frase más indeterminada y estúpida que se me ha ocurrido. Esperaré mientras llega mi hermana. Me da un poco de pena que el mesero se dé cuenta que no me peiné y que no me quité las lagañas y salí y tomé mi bici y llegué media hora antes de la cita. Acaba de venir otra mesera a preguntarme en dónde compré mi casco .
Fin de la espera.
Fin de la espera.
lunes, marzo 04, 2013
Comienza marzo con frío. No me molesta hablar de que hace frío cuando el clima es inusual y llega de un día para otro.
Comencé el mes comprándome una bici y desde el día uno cayéndome en una banqueta. Me duele el cuerpo y la rodilla, pero no me pasó nada grave.
Estoy haciendo tres ilustraciones para una exposición que se inaugura en abril y al mismo tiempo estoy preparando el número de fotografía de Reflexiones Marginales y al mismo tiempo estoy por titularme de la maestría y al mismo tiempo estoy trabajando con Estudio Paraíso... Marzo es trabajo.
Disfruté mucho el Ficunam.
Mis películas favoritas del festival fueron:
"Calle López" de Gerardo Barroso y Lisa Tillinger. México. 2013. Un hermoso documental sobre la gente que trabaja en esta calle del centro. Me encantó.
"Yi-Yi" de Edward Yang. Taiwán-Japón. 2000. Esta película tiene personajes entrañables como el niño que saca fotografías para revelar a las personas lo que no pueden ver porque está detrás de ellos y Oto san, el señor que no puede hacer magia porque es honesto.
"Como los enamorados" de Abbas Kiarostami. Francia-Japón. 2012. Una extraordinaria película en donde la premisa es la inexperiencia de los hombres. Esta película tiene un final de taquicardia y eso me gustó mucho.
Si estrenan en el cine comercial estas películas habría que verlas de nuevo. Soy fan.
Comencé el mes comprándome una bici y desde el día uno cayéndome en una banqueta. Me duele el cuerpo y la rodilla, pero no me pasó nada grave.
Estoy haciendo tres ilustraciones para una exposición que se inaugura en abril y al mismo tiempo estoy preparando el número de fotografía de Reflexiones Marginales y al mismo tiempo estoy por titularme de la maestría y al mismo tiempo estoy trabajando con Estudio Paraíso... Marzo es trabajo.
Disfruté mucho el Ficunam.
Mis películas favoritas del festival fueron:
"Calle López" de Gerardo Barroso y Lisa Tillinger. México. 2013. Un hermoso documental sobre la gente que trabaja en esta calle del centro. Me encantó.
"Yi-Yi" de Edward Yang. Taiwán-Japón. 2000. Esta película tiene personajes entrañables como el niño que saca fotografías para revelar a las personas lo que no pueden ver porque está detrás de ellos y Oto san, el señor que no puede hacer magia porque es honesto.
"Como los enamorados" de Abbas Kiarostami. Francia-Japón. 2012. Una extraordinaria película en donde la premisa es la inexperiencia de los hombres. Esta película tiene un final de taquicardia y eso me gustó mucho.
Si estrenan en el cine comercial estas películas habría que verlas de nuevo. Soy fan.
jueves, febrero 28, 2013
Mi horóscopo chino me recomendó escribir un diario.
Lo comencé en enero y desde entonces siento que ya no escribo en mi blog.
Es raro, mi diario comenzó siendo muy parecido a lo que he escrito estos últimos años en mi blog y poco a poco, como si se tratara de un pudor literario, me fui abriendo más y más, hasta que se volvió tan íntimo que es imposible publicar.
Escribo esta entrada una hora antes de que termine febrero. Como si fuera la tarea que hay que entregar el último día a la última hora. Siempre me da tristeza ver cómo pasan los días y el blog se queda sin actualizar.
Qué escribir. Quisiera decir mucho de lo que ha pasado en tan solo 15 días ¿o menos? Quizá por eso mi horóscopo me recomendó la escritura de un diario porque las cosas pueden cambiar de un día para otro:
De nuevo me voy de México.
Sí, de nuevo me voy a vivir a otra parte. Aún faltan unos meses, pero ya está sobre la mesa.
Esta vez se trata de un proyecto literario: una estancia con una escritora reconocida. Muy reconocida, y esta noticia me tiene muy emocionada y muy ocupada también. Muy muy muy muy, todas esas repeticiones, son así, en serio.
Parte de esta nueva etapa tiene como resultado mi página web: idaliasautto.com
Claro que seguiré publicando noticias de los rumbos que vaya tomando.
Lo comencé en enero y desde entonces siento que ya no escribo en mi blog.
Es raro, mi diario comenzó siendo muy parecido a lo que he escrito estos últimos años en mi blog y poco a poco, como si se tratara de un pudor literario, me fui abriendo más y más, hasta que se volvió tan íntimo que es imposible publicar.
Escribo esta entrada una hora antes de que termine febrero. Como si fuera la tarea que hay que entregar el último día a la última hora. Siempre me da tristeza ver cómo pasan los días y el blog se queda sin actualizar.
Qué escribir. Quisiera decir mucho de lo que ha pasado en tan solo 15 días ¿o menos? Quizá por eso mi horóscopo me recomendó la escritura de un diario porque las cosas pueden cambiar de un día para otro:
De nuevo me voy de México.
Sí, de nuevo me voy a vivir a otra parte. Aún faltan unos meses, pero ya está sobre la mesa.
Esta vez se trata de un proyecto literario: una estancia con una escritora reconocida. Muy reconocida, y esta noticia me tiene muy emocionada y muy ocupada también. Muy muy muy muy, todas esas repeticiones, son así, en serio.
Parte de esta nueva etapa tiene como resultado mi página web: idaliasautto.com
Claro que seguiré publicando noticias de los rumbos que vaya tomando.
miércoles, enero 23, 2013
Hoy me regalaron unas habichuelas mágicas.
En realidad son unos frijoles saltarines pero son tan mágicos como las habichuelas.
@ishcorp me contó que cuando era niño su papá le traía estos frijolitos que con el tiempo de marchitan o le salen polilla, pero mientras están vivos se mueven con el calor y con la luz del sol saltan mucho. Son unos frijolitos partidos a la mitad y son muy hermosos porque en serio son mágicos. Basta tenerlos en el puño cerrado para sentir su vida. Es impresionante. Quiero decir: es impresionante sentir la vida de una semilla en la mano cerrada. Yo también hubiera querido tener un papá que me trajera habichuelas mágicas que saltan con el sol y se mueven en la mano cerrada porque estoy segura que hubiera inventado algo así como que soy capaz de mover los frijoles con la mente. También hubiera inventado que esos frijolitos son mi poder mágico. Desde hoy lo son. Por eso esta entrada está escrita sólo con mi dedo índice izquierdo y mi mano derecha, porque tengo el puño cerrado y se mueven mientras escribo todo esto como si supieran que alguien los enuncia.
Verdades del día:
Existe un papá que regala frijoles saltarines a un hijo.
Puedo pasar viendo frijoles en la palma de mi mano al menos unos quince minutos hasta que se enfrían y necesitan más calor.
También volví a ver Moonrise Kingdom en el Cine Tonalá.
Y:
Amo cada pequeño detalle de la película: como el amarillo. Observar todas las cosas que hay en amarillo. Y que desde la primera escena de introducción, mientras pasan los primeros créditos, ya está anunciada toda la película.
De regreso a mi casa, manejando sobre Amores me doy cuenta que ese camino de vuelta a casa se ha convertido en una especie de mantra en estos últimos años, siempre que manejo por esa avenida hay una reflexión o algún comentario me pasa por la cabeza. Me gusta mucho Amores, hay muchos edificios que me gustan, que me hacen pensar cómo sería mi vida si viviera en ese lugar... Hoy recordé que una vez, hace muchos años, venía en el carro con mi mamá y me dijo que pasando una casa que siempre tiene la luz iluminada y está casi esquina con la glorieta en donde se puede uno ir hacia Av. Coyoacán o División del Norte, siempre en esa casa pensaba dos cosas: Que la luz del portal de esa casa le daba la impresión que estaba habitada por personas muy conservadoras, y que pasando esa calle sabía que faltaba poco para llegar a casa. Claro faltaba poco pensando que mi mamá estaba manejando desde el norte de la ciudad, cuando daba clases en Naucalpan. Cuando pasé hoy por esa casa me di cuenta que habían cambiado la fachada y que esa luz que estaba prendida ahora había sido cambiada por un faro diferente que en lugar de dar luz cálida da una luz blanca. No me sentí más cerca de casa porque había mucho tráfico pero pensé en mi mamá y en los cientos de veces que pasamos juntas por ahí siendo yo su copiloto. Esta vez traía los frijolitos en la bolsa de mi abrigo, puede ser que por ahí me hallan brincado tantos recuerdos.
Y venía escuchando Le temps de l'amour.
En realidad son unos frijoles saltarines pero son tan mágicos como las habichuelas.
@ishcorp me contó que cuando era niño su papá le traía estos frijolitos que con el tiempo de marchitan o le salen polilla, pero mientras están vivos se mueven con el calor y con la luz del sol saltan mucho. Son unos frijolitos partidos a la mitad y son muy hermosos porque en serio son mágicos. Basta tenerlos en el puño cerrado para sentir su vida. Es impresionante. Quiero decir: es impresionante sentir la vida de una semilla en la mano cerrada. Yo también hubiera querido tener un papá que me trajera habichuelas mágicas que saltan con el sol y se mueven en la mano cerrada porque estoy segura que hubiera inventado algo así como que soy capaz de mover los frijoles con la mente. También hubiera inventado que esos frijolitos son mi poder mágico. Desde hoy lo son. Por eso esta entrada está escrita sólo con mi dedo índice izquierdo y mi mano derecha, porque tengo el puño cerrado y se mueven mientras escribo todo esto como si supieran que alguien los enuncia.
Verdades del día:
Existe un papá que regala frijoles saltarines a un hijo.
Puedo pasar viendo frijoles en la palma de mi mano al menos unos quince minutos hasta que se enfrían y necesitan más calor.
También volví a ver Moonrise Kingdom en el Cine Tonalá.
Y:
Amo cada pequeño detalle de la película: como el amarillo. Observar todas las cosas que hay en amarillo. Y que desde la primera escena de introducción, mientras pasan los primeros créditos, ya está anunciada toda la película.
De regreso a mi casa, manejando sobre Amores me doy cuenta que ese camino de vuelta a casa se ha convertido en una especie de mantra en estos últimos años, siempre que manejo por esa avenida hay una reflexión o algún comentario me pasa por la cabeza. Me gusta mucho Amores, hay muchos edificios que me gustan, que me hacen pensar cómo sería mi vida si viviera en ese lugar... Hoy recordé que una vez, hace muchos años, venía en el carro con mi mamá y me dijo que pasando una casa que siempre tiene la luz iluminada y está casi esquina con la glorieta en donde se puede uno ir hacia Av. Coyoacán o División del Norte, siempre en esa casa pensaba dos cosas: Que la luz del portal de esa casa le daba la impresión que estaba habitada por personas muy conservadoras, y que pasando esa calle sabía que faltaba poco para llegar a casa. Claro faltaba poco pensando que mi mamá estaba manejando desde el norte de la ciudad, cuando daba clases en Naucalpan. Cuando pasé hoy por esa casa me di cuenta que habían cambiado la fachada y que esa luz que estaba prendida ahora había sido cambiada por un faro diferente que en lugar de dar luz cálida da una luz blanca. No me sentí más cerca de casa porque había mucho tráfico pero pensé en mi mamá y en los cientos de veces que pasamos juntas por ahí siendo yo su copiloto. Esta vez traía los frijolitos en la bolsa de mi abrigo, puede ser que por ahí me hallan brincado tantos recuerdos.
Y venía escuchando Le temps de l'amour.
martes, enero 22, 2013
jueves, enero 17, 2013
Otra cosa sobre Campeche que olvidé decir.
Estando en Uayamón que es una exhacienda ahora convertida en hotel, encontramos una fila de hormigas, no supimos en dónde estaba el hormiguero porque era enorme verdaderamente enorme el camino y el tránsito iba pesado en ambos sentidos. Cientos de hormigas algunas cargando larvas, moscas, hojitas, impresionante. Las cuatro (Grace, Pilar, Paola y yo) nos quedamos viendo las hormigas y seguimos un poco el camino. Amé ese momento en donde ninguna quería irse sin saber hasta donde llegaban las hormigas. Tenía años de no maravillarme por un camino de hormigas.
Estando en Uayamón que es una exhacienda ahora convertida en hotel, encontramos una fila de hormigas, no supimos en dónde estaba el hormiguero porque era enorme verdaderamente enorme el camino y el tránsito iba pesado en ambos sentidos. Cientos de hormigas algunas cargando larvas, moscas, hojitas, impresionante. Las cuatro (Grace, Pilar, Paola y yo) nos quedamos viendo las hormigas y seguimos un poco el camino. Amé ese momento en donde ninguna quería irse sin saber hasta donde llegaban las hormigas. Tenía años de no maravillarme por un camino de hormigas.
Fui a Campeche una semana con mis queridas amigas Graciela, Pilar y Paola.
Campeche fue:
Uayamón,
alberca,
helado de coco en La Brocha,
crema de coco en Champotón,
atardeceres,
noche con estrellas,
pelícanos y peces saltadores,
bikinis,
carretera con retenes,
exposición Olvido,
platillos voladores en la arquitectura,
más noche con estrellas,
té Reca,
té verde Reca,
Iglesia del cristo negro,
Chuc Chuc Chuc Chuc
más alberca,
más helado de coco,
y un hermoso final caminando por el malecón.
Fue una delicia este viaje.
Campeche además es hermoso, sus casas pintadas de colores, los restos de la muralla, me encantó conocer este pueblo. Además hacía calor y me picaron los mosquitos pero no importó. Siento que se me limpiaron los pulmones de tanta ciudad. Estoy contenta y es enero. La verdad es que enero siempre es un mes gris absolutamente, triste en algunos casos, no sé, enero no es un mes que me conmueva. Pero mientras estaba metida en el mar en playa tortugas nada importaba, sólo el mar, a lo lejos no había nadie, Paola y Mima fumando un cigarro, Grace y Pilar underwater y yo disfrutando cada vuelo de pelícano, qué delicia.
Campeche fue:
Uayamón,
alberca,
helado de coco en La Brocha,
crema de coco en Champotón,
atardeceres,
noche con estrellas,
pelícanos y peces saltadores,
bikinis,
carretera con retenes,
exposición Olvido,
platillos voladores en la arquitectura,
más noche con estrellas,
té Reca,
té verde Reca,
Iglesia del cristo negro,
Chuc Chuc Chuc Chuc
más alberca,
más helado de coco,
y un hermoso final caminando por el malecón.
Fue una delicia este viaje.
Campeche además es hermoso, sus casas pintadas de colores, los restos de la muralla, me encantó conocer este pueblo. Además hacía calor y me picaron los mosquitos pero no importó. Siento que se me limpiaron los pulmones de tanta ciudad. Estoy contenta y es enero. La verdad es que enero siempre es un mes gris absolutamente, triste en algunos casos, no sé, enero no es un mes que me conmueva. Pero mientras estaba metida en el mar en playa tortugas nada importaba, sólo el mar, a lo lejos no había nadie, Paola y Mima fumando un cigarro, Grace y Pilar underwater y yo disfrutando cada vuelo de pelícano, qué delicia.
sábado, enero 05, 2013
Ayer mientras venía a casa en el carro me entró la angustia
de no terminar nada.
Una angustia tonta que inundó mi cuerpo y que hizo que la
música que escuchaba en ese momento me molestara. En el carro no hay
escapatorias y me da miedo pensar demasiado en cosas sin importancia mientras
manejo, sobre todo porque en la ciudad de México no se sabe nunca por dónde
saltará el conejo. Pero era importante todo lo que pensaba. Sobre todo porque siento que enero, al menos este enero, no tiene nada de ruptura, sino de continuidad, de último jalón para terminar los pendientes, no tengo propósitos, tengo compromisos que hay que terminar y punto.
Sobre la calle de Amores hay topes y semáforos cada tres
cuadras o dos, a veces recorrer esta calle desde que deja de ser Medellín hasta
llegar a Coyoacán me desespera un poco, aunque siempre pienso que las colonias
que atravieso me parecen bonitas, me gusta que haya restaurantes y tienditas y
árboles, me hacen pensar que esa parte de la ciudad de México está llena de
árboles y de lugares en verdad bellos.
Ayer mientras venía en el camino, me acordé que no iba para mi casa, que
había quedado de pasar por Paola y lo había olvidado por completo, así que giré
justo a tiempo sobre División del Norte y me dieron unas inmensas ganas de llorar
seguido a la angustia, a tener que parar de golpe en el semáforo del parque de
los Venados y voltear a ver al parque y ver cómo una pareja andaba en una
bicicleta doble y reían, de verdad, el mundo es eso, mientras yo estoy en mi
carro poseída por la histeria más asquerosa dos personas patalean en un parque
con el atardecer a punto de caer. Después llegué por Paola y la felicidad de
Paola entró en el carro, después salió disparada a su casa porque había
olvidado un libro y era nada menos que el horóscopo chino de este año con todas
las predicciones, sugerencias y advertencias. Olvidé por completo la angustia
que había sentido, así de la nada.
Los
estados de ánimo son de esa forma, en un momento uno siente que está aplastado
por una nube negra y en el otro estoy esperando a Paola y el atardecer se
reveló con un rompimiento de gloria propio de algún cuadro del Vaticano, por
supuesto que lo veía a través de cables de luz y en medio del tráfico de
Popocatepetl.
Paola subió al carro y le dije que estaba angustiada porque
no tenía terminado nada y sentía que el tiempo de noviembre para enero se había
pasado escandalosamente rápido y ella me dijo que no mencionara la palabra
tesis porque estábamos en bebiernes y yo me reí.
Soy una ratita de madera aromática y este año de la
serpiente se vienen muchas sorpresas en mi camino, cuidado con los rumores,
“observo desde la quinta fila y debo seguir mis instintos de rata para
abandonar el barco antes de que se hunda”.
Agradecí la existencia de Paola en mi carro, con el
horóscopo, con la imitación de voces que hace al leer las predicciones y
estando ahí esperando a que el semáforo cambiara, señaló el atardecer, esas
nubes abriéndose en rayos y dijo sorprendida, ¡mira la naturaleza!
Y nos fuimos felices, estoy segura que más felices que la
pareja pedaleando en su bicicleta doble.
jueves, enero 03, 2013
Y como me fui de vacaciones a Chiapas no pude escribir una entrada que cerrara el 2012, en donde generalmente escribo los libros que he leído y cuál ha sido el mejor.
El mejor libro que leí en 2012 fue sin ninguna duda a equivocarme: "Beirut, I love you". Y eso que leí varias novelas este año, muy buenas, como "Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas" de Line Amselem editado por Xordica, "Zazie dans le métro"de Raymond Queneau y "El tutú" de Princesa Safo editado por Blackie Books. Y para niños un libro que me encantó: "Supposing..." de Alastair Reid.
PERO: "Beirut, I love you" de Zena el Khalil tiene un lugar especial, es una lectura que me conmovió hasta las lágrimas en algunos pasajes, pero no sólo eso, es una lectura muy fresca y de un mundo que hasta entonces no conocía, siento que es una pequeña ventana en donde como lectora me asomé a una variedad infinita de realidades. El Líbano en mi imaginario fue renombrado, resignificado y esto fue gracias a la pluma de Zena. Citar alguna parte del libro sería estúpido porque queda fuera de todo contexto pero lo haré sólo porque amé el libro:
"¿Qué había sido de aquellos tiempos en los que escogías tu bicicleta sólo por el color? ¿Qué habían sido de todas las bicis rosas? Yo me di por vencida, pero Nadim acabó comprándose una para él. Una con muchas marchas y muchas cadenas. Le pareció que montar en bicicleta bajo las bombas era una idea genial. Salimos contentos de la tienda. Mi hermano, mirando sonriente su nueva bici, y yo, contenta al pensar en lo cómico de la escena de Nadim esquivando bombas subido en su bicicleta.
Me subí a la parte de atrás y él empezó a pedalear sin sentarse. Fuimos por las calles de Beirut y me sentí como si estuviera en una vieja película italiana en blanco y negro. Mi pelo ondeaba en el viento..., las pocas personas que se atrevían a estar en la calle nos señalaban y se reían... fue un rato agradable. Me olvidé de la guerra. Recordé que esa era la Beirut que conocía y amaba tanto. Fue agradable volver a amar a Beirut. Solamente quería disfrutar el momento. Me saqué las bombas de la cabeza. Al menos durante una tarde."
Fragmento de Zena el Khalil, "Beirut, I love you", 2008.
Más del 2012...
El mejor fragmento de algo absurdo que leí:
La mejor película que vi fue Moonrise Kingdom, aunque eso ya lo había dicho antes. Isma y yo amamos la pregunta: "¿Qué clase de ave eres tú?"
El mejor libro que leí en 2012 fue sin ninguna duda a equivocarme: "Beirut, I love you". Y eso que leí varias novelas este año, muy buenas, como "Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas" de Line Amselem editado por Xordica, "Zazie dans le métro"de Raymond Queneau y "El tutú" de Princesa Safo editado por Blackie Books. Y para niños un libro que me encantó: "Supposing..." de Alastair Reid.
PERO: "Beirut, I love you" de Zena el Khalil tiene un lugar especial, es una lectura que me conmovió hasta las lágrimas en algunos pasajes, pero no sólo eso, es una lectura muy fresca y de un mundo que hasta entonces no conocía, siento que es una pequeña ventana en donde como lectora me asomé a una variedad infinita de realidades. El Líbano en mi imaginario fue renombrado, resignificado y esto fue gracias a la pluma de Zena. Citar alguna parte del libro sería estúpido porque queda fuera de todo contexto pero lo haré sólo porque amé el libro:
"¿Qué había sido de aquellos tiempos en los que escogías tu bicicleta sólo por el color? ¿Qué habían sido de todas las bicis rosas? Yo me di por vencida, pero Nadim acabó comprándose una para él. Una con muchas marchas y muchas cadenas. Le pareció que montar en bicicleta bajo las bombas era una idea genial. Salimos contentos de la tienda. Mi hermano, mirando sonriente su nueva bici, y yo, contenta al pensar en lo cómico de la escena de Nadim esquivando bombas subido en su bicicleta.
Me subí a la parte de atrás y él empezó a pedalear sin sentarse. Fuimos por las calles de Beirut y me sentí como si estuviera en una vieja película italiana en blanco y negro. Mi pelo ondeaba en el viento..., las pocas personas que se atrevían a estar en la calle nos señalaban y se reían... fue un rato agradable. Me olvidé de la guerra. Recordé que esa era la Beirut que conocía y amaba tanto. Fue agradable volver a amar a Beirut. Solamente quería disfrutar el momento. Me saqué las bombas de la cabeza. Al menos durante una tarde."
Fragmento de Zena el Khalil, "Beirut, I love you", 2008.
Más del 2012...
El mejor fragmento de algo absurdo que leí:
Tumores en las moscas.
La profesora Mary B. Stark, de la Escuela de Medicina de Nueva York, ha estudiado los tumores que se forman en la drosofila, en su fase larvaria. Estos tumores aparecen en el tubo digestivo en ciertas razas de estos insectos y solamente en los machos, produciendo la muerte de una mitad de ellos.
1 de marzo de 1940, Romance, Ciencia, historia, sociología, p.19
La mejor fiesta a la que fui: el cumpleaños de Elsa, seguido de la boda de Stefano en Cefalú.
El mejor estencil que tomé: http://instagram.com/p/NzGz7RGUYM/
El mejor viaje: Tokyo.
El mejor mes del año: Julio.
La mejor obra de teatro (hubo dos): El avaro, dirigida por Paco Obregón, Hielo, dirigida por Ángel Málaga.
El mejor profesor: Miguel Cabañas Bravo.
El día más triste del año: Ver a mi abuelo Checo enfermo.
Y ya. En realidad lo mejor de 2012 está en este blog, no es necesaria esta entrada.
Adiós 2012.
Este blog cumple 6 años y hoy traigo pintadas las uñas de color morado.
Así es. Esto quiere decir que he logrado superar muchas cosas como las enormes ganas que a veces me dieron de cerrarlo, de abandonarlo a su suerte y de pensar millones de tonterías antes de escribirlas.
Estoy contenta porque está vivito y coleando. También porque en estos seis años han pasado muchas cosas y existe un archivo de algunas, porque no escribí en mi blog todos los días.
Tengo que agradecer a todos mis lectores, a los que a través de estos años han leído y me han escrito a mi mail personalmente, y también a los lectores que no conozco pero que comentan y visitan el blog. Pero sobre todo mil gracias a aquellas personas que me han escrito para que siga escribiendo cuando ven que no se actualiza, muchas veces he escrito porque sé que existen esos lectores y amigos. Gracias Zenia, gracias tía Queta, gracias Isma, gracias Grace, Paola, Elsa, Georgina, Silvana, Sara, Maritza, Didia y especialmente Alberto porque me sirven sus críticas, sus comentarios y los recuerdos y todas las cosas que surgen cuando leen este blog. Estoy contenta y seguiré escribiendo. No hay otra.
Escribir. Escribir. Escribir.
Soy Marie de Laos por el poema de Pedro Casariego y precisamente por eso me gusta festejar a mi blog poniendo algún fragmento de su obra:
La mayor
de las falsas arañas
escribió un adjetivo y medio
con su propia sustancia
en la pared sur
del cuarto secreto
y no pude por menos
de elogiar
su inimitable caligrafía.
Markowitz opinaba
que las letras que componían
el adjetivo y medio
habían chupado
como vampiros
la tinta china
de la mayor
de las manchas mecánicas
para no seguir siendo invisibles.
A Nadezhda le gustaba
la teoría del camarero.
Las letras
pegadas a la pared sur
añadió
envidian el brillo de mis uñas.
Fragmento de Pedro Casariego Córdoba, "La risa de Dios", 1978.
Así es. Esto quiere decir que he logrado superar muchas cosas como las enormes ganas que a veces me dieron de cerrarlo, de abandonarlo a su suerte y de pensar millones de tonterías antes de escribirlas.
Estoy contenta porque está vivito y coleando. También porque en estos seis años han pasado muchas cosas y existe un archivo de algunas, porque no escribí en mi blog todos los días.
Tengo que agradecer a todos mis lectores, a los que a través de estos años han leído y me han escrito a mi mail personalmente, y también a los lectores que no conozco pero que comentan y visitan el blog. Pero sobre todo mil gracias a aquellas personas que me han escrito para que siga escribiendo cuando ven que no se actualiza, muchas veces he escrito porque sé que existen esos lectores y amigos. Gracias Zenia, gracias tía Queta, gracias Isma, gracias Grace, Paola, Elsa, Georgina, Silvana, Sara, Maritza, Didia y especialmente Alberto porque me sirven sus críticas, sus comentarios y los recuerdos y todas las cosas que surgen cuando leen este blog. Estoy contenta y seguiré escribiendo. No hay otra.
Escribir. Escribir. Escribir.
Soy Marie de Laos por el poema de Pedro Casariego y precisamente por eso me gusta festejar a mi blog poniendo algún fragmento de su obra:
La mayor
de las falsas arañas
escribió un adjetivo y medio
con su propia sustancia
en la pared sur
del cuarto secreto
y no pude por menos
de elogiar
su inimitable caligrafía.
Markowitz opinaba
que las letras que componían
el adjetivo y medio
habían chupado
como vampiros
la tinta china
de la mayor
de las manchas mecánicas
para no seguir siendo invisibles.
A Nadezhda le gustaba
la teoría del camarero.
Las letras
pegadas a la pared sur
añadió
envidian el brillo de mis uñas.
Fragmento de Pedro Casariego Córdoba, "La risa de Dios", 1978.
martes, diciembre 25, 2012
El camino en carretera siempre entristece.
Desde que soy niña viajar horas sobre la carretera me pone nerviosa.
Hoy estoy segura que la molestia es pensar. Estar en carretera me hace pensar todo el tiempo.
Quién soy, por qué soy así, qué estoy haciendo, qué haré.
Tengo 28 años. Y me siento una auténtica treintañera, no me da pena aceptarlo. En la carretera de regreso a la ciudad de México no dejaba de pensar en este año.
Este año estuvo marcado por: volver a casa. Cuando aterrizaba en el aeropuerto de Barajas, pensaba en lo frágil de ese momento, volver a mi piso en Santa Brígida fue "volver a casa".
Pensé en lo diferente que es hacer viajes en Europa cuando uno vive en ese territorio en donde volteas y ya estás en otro país. Recuerdo que la vez que regresamos Alberto y yo de París, tomamos el metro, eran las seis de la tarde y antes de llegar a casa pasamos al súper a comprar pan y huevo. Porque claro, no cambiamos de horario, no hicimos 12 horas de vuelo, y así es regresar de París cuando uno vive en Madrid, no traíamos más que una maleta en la espalda porque no se puede llevar casi equipaje si vuelas por Ryan air.
Si tuviera veinte años pensaría que este año fue el mejor de mi vida, pero no es así, fue muy bueno, fui muy feliz, pero viajar no es lo mejor de la vida, viajar es parte de mi vida. Y es la primera vez que veo esa diferencia, antes yo viajaba porque tenía la voracidad de conocer, de beber, de ir y venir, de aprehenderlo todo como si fuese una esponja. Y ahora pienso que quiero hacer viajes más puntuales, vivir una ciudad, adentrarme a lo que no es turístico, descifrar qué es lo que hay qué hacer, cómo vive la gente y caminar, pero sobre todo compartir. Y este año estuvo repleto de estos viajes sin turismo, viajes sólo para tomar un vino en un restaurante, caminar junto al río, disfrutar de un pedazo de sol en una helada primavera, comprar ropa de diez euros con una amiga, entrar a HM, visitar el outlet de Mango y Fuencarral, caminar cotidianamente por Fuencarral hasta Gran vía.
Recuerdo con cierta nostalgia aterrizar en Barajas y ver el páramo. Barajas está a las afueras de la ciudad y no hay edificios, no hay nada, un par de casitas por ahí.
Pensaba todas esas veces en la ciudad de México, en lo espectacular que es aterrizar en esta ciudad, pensaba que mientras no aterrizara en México, no podría decir "he vuelto a casa".
Regresamos en carro de León Guanajuato a la ciudad, evidentemente no nos dan ganas de pasar a comprar pan y huevo. Llegamos fulminados, por el sol que hacía en la carretera, el tráfico y la nube de pensamientos que están ahí. ¿Qué voy a hacer?
Tengo que escribir. Tengo que escribir.
¿Por qué cuando me repito a mí misma "tengo que escribir" pienso en mi amigo Frederik? No lo sé.
Comencé a escribir una novela. Ese día después de la carretera pensé en escribir una historia, no sé hacia dónde va, no sé por qué, sólo sé que lo quiero hacer y eso es suficiente.
Frederik estaba en mi mente, con su mirada de no estoy entendiendo, con su mirada de qué estás haciendo y por qué.
Escribí y escribí. Me puse triste. Pensé en mi blog, pensé en "mejor escribo en mi blog". Pero este espacio es diferente, es para relajarme.
Me pongo a buscar en mi archivo.
Encontré esta entrada que ahora pongo aquí. La quiero dejar en este momento porque ya no estoy con Rita, ya no estoy en ese cuarto y la transformación me parece lejana pero aún sigue dentro de mí.
Estoy escribiendo con mi laptop en el comedor de mi casa. En este aburrido 25 de diciembre. Es aburrido porque es como domingo, porque no hay muchas cosas qué hacer, porque de alguna forma estamos obligados a reposar, a tomar estas vacaciones y no quiero reposar, y no quiero tomar vacaciones. Estoy escuchando a Nick Drake y después a Chilly Gonzales. Las flores que me compró Alberto están abiertas y su olor impregna toda la estancia. Tengo una casa muy bonita, lo digo en serio, estoy viendo todo a mi alrededor y pienso qué bonito es.
Tomo el libro de Legátova y comienzo a leer mis subrayados:
Su día era una canción alegre que acababa por las tardes en forma de fanfarria triunfal con la vuelta de su marido.
Para todo hace falta talento. Incluso para la felicidad.
19/06/2008
Desde que soy niña viajar horas sobre la carretera me pone nerviosa.
Hoy estoy segura que la molestia es pensar. Estar en carretera me hace pensar todo el tiempo.
Quién soy, por qué soy así, qué estoy haciendo, qué haré.
Tengo 28 años. Y me siento una auténtica treintañera, no me da pena aceptarlo. En la carretera de regreso a la ciudad de México no dejaba de pensar en este año.
Este año estuvo marcado por: volver a casa. Cuando aterrizaba en el aeropuerto de Barajas, pensaba en lo frágil de ese momento, volver a mi piso en Santa Brígida fue "volver a casa".
Pensé en lo diferente que es hacer viajes en Europa cuando uno vive en ese territorio en donde volteas y ya estás en otro país. Recuerdo que la vez que regresamos Alberto y yo de París, tomamos el metro, eran las seis de la tarde y antes de llegar a casa pasamos al súper a comprar pan y huevo. Porque claro, no cambiamos de horario, no hicimos 12 horas de vuelo, y así es regresar de París cuando uno vive en Madrid, no traíamos más que una maleta en la espalda porque no se puede llevar casi equipaje si vuelas por Ryan air.
Si tuviera veinte años pensaría que este año fue el mejor de mi vida, pero no es así, fue muy bueno, fui muy feliz, pero viajar no es lo mejor de la vida, viajar es parte de mi vida. Y es la primera vez que veo esa diferencia, antes yo viajaba porque tenía la voracidad de conocer, de beber, de ir y venir, de aprehenderlo todo como si fuese una esponja. Y ahora pienso que quiero hacer viajes más puntuales, vivir una ciudad, adentrarme a lo que no es turístico, descifrar qué es lo que hay qué hacer, cómo vive la gente y caminar, pero sobre todo compartir. Y este año estuvo repleto de estos viajes sin turismo, viajes sólo para tomar un vino en un restaurante, caminar junto al río, disfrutar de un pedazo de sol en una helada primavera, comprar ropa de diez euros con una amiga, entrar a HM, visitar el outlet de Mango y Fuencarral, caminar cotidianamente por Fuencarral hasta Gran vía.
Recuerdo con cierta nostalgia aterrizar en Barajas y ver el páramo. Barajas está a las afueras de la ciudad y no hay edificios, no hay nada, un par de casitas por ahí.
Pensaba todas esas veces en la ciudad de México, en lo espectacular que es aterrizar en esta ciudad, pensaba que mientras no aterrizara en México, no podría decir "he vuelto a casa".
Regresamos en carro de León Guanajuato a la ciudad, evidentemente no nos dan ganas de pasar a comprar pan y huevo. Llegamos fulminados, por el sol que hacía en la carretera, el tráfico y la nube de pensamientos que están ahí. ¿Qué voy a hacer?
Tengo que escribir. Tengo que escribir.
¿Por qué cuando me repito a mí misma "tengo que escribir" pienso en mi amigo Frederik? No lo sé.
Comencé a escribir una novela. Ese día después de la carretera pensé en escribir una historia, no sé hacia dónde va, no sé por qué, sólo sé que lo quiero hacer y eso es suficiente.
Frederik estaba en mi mente, con su mirada de no estoy entendiendo, con su mirada de qué estás haciendo y por qué.
Escribí y escribí. Me puse triste. Pensé en mi blog, pensé en "mejor escribo en mi blog". Pero este espacio es diferente, es para relajarme.
Me pongo a buscar en mi archivo.
Encontré esta entrada que ahora pongo aquí. La quiero dejar en este momento porque ya no estoy con Rita, ya no estoy en ese cuarto y la transformación me parece lejana pero aún sigue dentro de mí.
Estoy escribiendo con mi laptop en el comedor de mi casa. En este aburrido 25 de diciembre. Es aburrido porque es como domingo, porque no hay muchas cosas qué hacer, porque de alguna forma estamos obligados a reposar, a tomar estas vacaciones y no quiero reposar, y no quiero tomar vacaciones. Estoy escuchando a Nick Drake y después a Chilly Gonzales. Las flores que me compró Alberto están abiertas y su olor impregna toda la estancia. Tengo una casa muy bonita, lo digo en serio, estoy viendo todo a mi alrededor y pienso qué bonito es.
Tomo el libro de Legátova y comienzo a leer mis subrayados:
Su día era una canción alegre que acababa por las tardes en forma de fanfarria triunfal con la vuelta de su marido.
Para todo hace falta talento. Incluso para la felicidad.
19/06/2008
Me gusta el sabor de las galletas marías cuando se hacen viejas y blandas. Ese sabor y el té de cereza negra son la medida de mi felicidad.
Por la tarde fui a recoger mi computadora y algunas cosas al departamento.
Hablé con el mecánico que está arreglando mi estéreo y me dijo que estaría listo en quince minutos o media hora.
Entré a mi cuarto y me puse a releer un libro que me gusta mucho, La transformación de Květa Legátova. Pensé que mientras podría leer un poco ese libro y recordar frases subrayadas. Lo tenía encima de mi cómoda porque me lo acaba de regresar una amiga a la que se lo presté. Hace casi un año que leí ese libro y esa transformación mía que comenzó en julio del año pasado sigue todavía en camino, marchando como la imitación que hago de los soldaditos, los buenos momentos han marcado el año entero.
Buenos momentos que de pensarlos me estremecen.
Pequeños detalles se acomodan día con día, y sin duda no soy la misma.
Ayer y hoy estuve pensando en Frederik. Más bien me venía mucho a la mente una frase que él me decía mucho para señalarme alguna cosa por hacer. “No es por intrigar pero…” Su recuerdo viene y se va. No es por intrigar pero sería mejor ir preparando la exposición. No es por intrigar pero creo que deberías mandar ese texto. Sí, lo extraño. En momentos me asombra. Y sólo se queda en mí, una y otra vez, cómo pudo ser.
Después de todo decidí no despegar el calendario 2007 de mi cuarto.
Porque en esos días toda mi vida ha cambiado, esos días no se despegaran nunca de mí, porque son como lágrimas que se pronunciaran siempre en mi recuerdo.
No sé si soy mejor persona, pero sí sé que me alivia sentirme ligera.
Me doy cuenta que he aprendido a no enojarme.
Desde hace dos años pocas cosas me molestan. Y eso me hace más ligera. Mis pensamientos son frases sencillas, y al ser sencillas no me lastiman, no tienen esas aristas que tienen los pensamientos rebuscados que se entierran como las uñas, se clavan como un dolor imperceptible que al final resulta cansado, inútil. Antes así era. Y todo el tiempo me quejaba, me ponía triste, y también escribía, pero sobre todo porque me sentía hostigada por pensamientos tontos.
Ahora más bien me siento impregnada de recuerdos que surgen sin que me dé cuenta.
Las frases que subrayé en ese libro me siguen pareciendo maravillosas.
Me hice un ovillito y deseé quedarme así hasta el fin de los tiempos.
De pronto, sentada en mi cama, leyendo ese libro, el tiempo me tiene sin cuidado. El departamento adquiere un color anaranjado por eso de las seis, y de pronto vi que Rita, mi gata blancuzca, se me acercaba con cierto sigilo, como si le sorprendiera verme sentada con tanta quietud, nada de prisa, simplemente releyendo partes del libro. Alcé la mirada y la vi a través del espejo, me veía con asombro y sus pupilas estaban pequeñísimas en una fina línea negra, sus ojos eran más azules que las tapas del libro.
Vi mi cuarto y sentí que ese era el último momento en que veía mi cuarto tal como siempre ha estado. Sentí que ese cuarto nunca volvería a ser tan mío como hasta entonces. La transformación también avanzaría sobre mis cosas. Cada día irá mudando, hasta quedar vacío de mí, solo sin mí, ese cuarto que ahora comienza a terminar.
Y sentí la tristeza que acompaña todas las despedidas.
Rita saltó a la cama y se me acomodó en mis piernas. Me quedé con ella hasta quedar casi a oscuras. Me dieron ganas de llorar, pero mi propia felicidad se inclinó hacia mí con el ronroneo de Rita y estuve muy bien, pensando que nunca estamos del todo preparados para que terminen las cosas, cualquier cosa, incluso una tarde, una caricia, un libro.
lunes, diciembre 17, 2012
Los invito a la presentación del libro Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo en donde colaboré junto con Paola Uribe con el texto "Entre el drama y la explosión: Gerardo Naranjo" ahí analisamos la obra cinematográfica de Naranjo. Este texto lo escribí al mismo tiempo que el relato "Voy a explotar". Estoy muy contenta que dos textos que escribí en 2012 vean la luz en este mismo año. Estoy tan contenta que hasta me dan ganas de desearles feliz navidad y año nuevo, así que lo haré:
Felices fiestas.
miércoles, diciembre 12, 2012
Esto es el presente.
Voy a explotar.
Finalmente lo que tenemos es esto: la
palabra escrita que no se aburre nunca de nosotros.
—¿Quiénes nosotros?
1. "Voy explotar" fue ilustrado por mi amado amigo Ismael Angeles (@ishcorp) y juntos decidimos meter el relato y la ilustración al concurso que organizó Opticks Magazine y quedamos seleccionados para formar parte del libro que hoy se presenta en Valencia. Me encanta la idea de que este relato tan personal y entrañable haya sido:
uno. Ilustrado por Ismael es amor.
dos. Publicado en Relatos ilustrados opticks.
2. Este texto lo escribí estando en Madrid. Un día mientras el calor me tenía un poco lenta y la Biblioteca Nacional pasaba por una calma chicha días antes de que activaran el aire acondicionado y las puertas estaban abiertas y el sudor de las personas comenzaba a oler... me sentía aburrida, aburrida, aburrida. Detesto sentirme aburrida pero no podía hacer nada al respecto porque cuando leía no entendía y cuando escribía me sentía a punto de explotar... hacía tanto calor y el sol no se iba a las siete ni a las ocho ni a las nueve de la noche... Aprendí que en Madrid, como en otros lugares de Europa, la noche no existe en verano.
Y eso es terrible para una mexicana que vive todo el año en primavera. Es terrible tener que hacer cosas porque el sol no se pone, y es impresionante cómo el cuerpo responde a ese estímulo de la luz solar.
3. "Voy a explotar" es un relato que escribí al mismo tiempo que redactaba un análisis sobre la película de Gerardo Naranjo del mismo nombre. Estando en Madrid me mandaba mails con Paola y a cuatro manos escribimos un ensayo que se publicó este mes en el libro: Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo editado por Cineteca Nacional y Estudio Paraíso.
Vi tantas veces "Voy a explotar" que me aprendí de memoria varios diálogos, y en la nostalgia que sentía por México viviendo en Madrid, siempre que escuchaba la voz de la protagonista decir "Pinche Martha desde que te fuiste a México todo me sale mal" pensaba qué ganas de escuchar mexicano, qué ganas de escuchar algo tan cotidiano como pinche Martha.
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