miércoles, enero 17, 2007

Extracta


Ah, sí, ¿en qué atardecer dejé el sueño de las escaleras?

No sé. Pero subía muchas escaleras, no terminaba de subirlas de tantas que eran. Pero por la madrugada, de cinco y media a siete de la mañana que fue el tiempo que dormí, soñaba que escribía, me ha estado pasando muy seguido. Hace tiempo que no dormía tan poco, y de pronto me doy cuenta que la tarde fue hermosísima. Porque me cayeron como motitas que desprenden las hojas de los árboles, se quedaron ahí, prendidas en mi chamarra. Había nubes blancas y me di cuenta, una vez más, que amo el color azul.

Después me quité el dolor, uno que me dio en la noche, por ejemplo, ahora ya es noche:

* La pomada que me hizo sentir mejor por eso de las diez de la noche.

Fórmula:

extractos de alga marina (fucus)

manzanilla (chamomilla recutita)

cola de caballo

romero

ruda

alcanfor

carbopol

centella

asiática

etanol

trietanolarnina

metilparabeno

Andenken:

Te quiero mucho chamomillo, te amo chamomillo recutito, eres tan trietanolarnino que me godosiloveas el día y los ojos y las lágrimas y la centella que tengo en los dedos, me quema. Hueles a algas marinas por las mañanas, a romero por detrás de los oídos, a manzanilla la boca, la nariz y no puedo hacer otra cosa que quererte y escribirte todas las palabras nuevas que se peguen al vocabulario de amarte.

Marie de Laos.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando te leo me gusta colocar tus palabras alrededor de Dizzy Gillespie, por ejemplo de: All the things you are. Es casi como tocarte. Saltar detrás del saxofón,verte escondida detrás del bajo como cuando juegas al escondite y te ocultas debajo de las mesas o debajo de las nubes. A veces creo que de pronto de vas a mimetizar con las pequeñas ojitas de las jacarandas que caen como rocío de invierno.

Andenken dijo...

No me oculto detrás de las palabras porque ellas me delantan. Ellas se comportan como delatoras, sobre todo cuando hablamos del amor. Un infierno azuñ tan parecido al cielo, como decái Víctor Hugo. O ese otro dicho de Borges que dice "Amar es crear una religión cuyo dios es falible". Camomilla, te quiero. ¿Lo ves? Termino siempre en esa escalera esperándote, deseando que llegues. Así es el amor, un delatador profesional. Es inevitable que te salga a la cara, siempre te revela, sobre todo cuando tú hablas de él. La vida se ilumina como se iluminan tus pestañas, y tus dedos se entecruzan con los míos, y se confunden y se pierden. ¿Cómo no quererte Camomilla?

Casiopea dijo...

Marie, yo tengo sueños recurrentes con escaleras, no tan lindas como las de la imágen porque las mías se truncan, de repente ya no hay escaleras, y entonces hay que escalar si quiero seguir hacia arriba, entonces el sueño se torna angustiante.