lunes, octubre 15, 2012

Estoy tejiendo unos calcetines para las patas de mis sillas. El piso de mi casa es parquet y a las sillas les había puesto un fieltro pegado con silicona. La cosa más normal es que se despegue y ya. Ahora tejo esas calcetas pequeñas y mientras lo hago no puedo dejar de pensar en mi en abuela Queta. Recuerdo que encima de su tocador tenía el bote de un café soluble "oro" al que le había hecho un suéter y un gorro (para la tapa) pero tejido en un hilo finísimo como para suéter de bebé, hoy me hace imaginar el gancho más delgado de la historia. Veo mi tejido y pienso ¿Estaré a un paso de hacer un suéter al nescafé? Y me espanto un poco porque la verdad es que una vez que se comienza a tejer se pierde el juicio de las cosas. Pero la verdad los calcetines funcionan de maravilla y se pueden quitar y lavar.
Así que no me importa si parece el café con suéter de abuelita, tejer me pone de buen humor.

domingo, octubre 14, 2012

Escribiré.
Eso dije que haría cuando abrí este blog y antes de abrirlo y después, y luego entonces ¿por qué no lo hago? O si lo hago después de esperar largos días y semanas... pero como a escondidas. ¿A escondidas de quién o de qué? Parece estúpido pero a veces pienso "ese blog no va para ningún lado". Y la verdad me gusta que no vaya, que sea cotidiano y en momentos aburrido. Debería de seleccionar los post más aburridos para darme cuenta que en verdad esta escritura tiene bajas y altas.
Bueno quería escribir, nada más porque sí. Hace unas semanas instalé la aplicación del iPhone para blogger y pensé que teniendo mi blog tan literalmente a la mano escribiría en cualquier momento. Pero no. Observo todos los días el icono con su B naranja... Y pienso en todas las cosas que podría decir y que no digo.
Escribir no es fácil.
Odio que las personas me digan y qué cosa nueva has escrito, así como si escribiera porque sí y es verdad que escribo porque quiero pero muchas veces me doy cuenta que estoy aterrada y que sólo me calmo cuando pienso: escribe honestamente.
No hay novedades.

Me gusta escribir siendo yo. Aunque siempre descubra que mi yo cambia, y cambia tantas veces como el color de mis uñas. Esto es una verdad: me gusta pintarme las uñas. Necesito tenerlas pintadas. No es a veces, es siempre. Colecciono barnices. Mi marca favorita es Kikos. También, ya que estoy hablando de estas cosas, me gusta pintarme los ojos. A veces cuando voy a salir a la calle debo inspeccionar que traigo los ojos delineados, de otra forma siento que las personas me verán enferma. Pintarme los ojos es un acto de vida. Aunque suene frívolo y superficial, es así. Es como si necesitara de esa línea negra para dirigir la mirada a donde sea que la lleve.
Comencé la relectura de un libro que me encanta y que le regalé a mi amigo @ishcorp (como agradecimiento de una convocatoria a la que me invitó para ilustrar un huaje) y justo hoy me encuentro con esta frase:
"Una cosa ya adivinaba: era necesario escribir siempre, no esperar un momento mejor pues éste simplemente no llegaba. Escribir siempre me costó, aunque hubiera partido de lo que se llama vocación. Vocación no es lo mismo que talento. Se puede tener vocación y no tener talento, es decir, se puede ser convocado y no saber cómo ir".
Clarice Lispector en Revelación de un mundo.

Es necesario escribir. No me importa si es sobre el color de mis uñas pero escribiré porque necesito hacerlo, porque desde que decidí ser escritora es lo único que me ha salvado. No tengo ningún pretexto. Escribo porque es la única manera de retener el tiempo, de poder medir cómo he vivido. Y cuando escribo me olvido un poco de las cosas, es mi archivo de la trivialidad y lo cotidiano, pero esa es mi vida. Qué tedio las personas inteligentes que siempre tienen cosas profundas que decir...
Hoy después de semanas de tener una nube morada encima de mí, una nube gorda llena de tormenta acumulada, por fin me siento bien.

Creo que he sobrevivido.

martes, octubre 02, 2012

Probando un post desde mi celular.
Si soy sincera debería este haciendo cosas más importantes que bajar apps en mi iPhone...



Pero qué se le va a hacer.

Octubre
es un buen mes para dormir junto a ramitas de Pirul.
Mi tía Queta es una mujer que sabe limpiar todo tipo de males.
Ella me pasó una receta que se hace con ramitas de Pirul.
Aquí debería existir un corazón aliviado que pueda abrirse hasta Puebla de los Ángeles.
                      ***Gracias***



Octubre, me dijo una amiga un día, es el mejor mes del año.
Y aunque no celebro mi cumpleaños en este mes, curiosamente mis mejores amigos cumplen años en Octubre. Así que festejaré a la distancia o en presencia estos cumpleaños.
Les escribo desde el mítico 2deoctubrenoseolvida. Lo peor es que la otra vez escuché que unos chavos de la facultad de filosofía decían, "¿no se olvida? ¿qué?"

En este momento estoy leyendo un libro que se llama "Luis Márquez. En el mundo del mañana. La identidad mexicana y la feria mundial de Nueva York, 1939-40". Y me encuentro con Francisco Sarabia, "Conquistador del cielo". Me llena de emoción porque una de las anécdotas que contaba mi abuelo Checo, que eran muchas, estaba ésta que lo emocionaba muchísimo, y que además platicaba con todos los detalles.  Este viaje fue realizado por la exposición mundial de 1939, llamada "El mundo del mañana".
Sarabia fue el primer piloto en hacer un viaje sin escalas Ciudad de México-Nueva York. Su recorrido fue transmitido por la radio mexicana y todo el país estaba pendiente del "Conquistador del cielo". La emoción era grande porque cada media hora se transmitía por dónde había pasado el avión de Sarabia. La gente salía a ver si podía ver pasar el avión.
Llegó exitosamente a la Ciudad de Nueva York: "llegando a tiempo, como invitado especial, para leer un mensaje de paz que le entregara en mano el presidente de la República, Lázaro Cárdenas".
Fue un horror que a su regreso a la Ciudad de México su avión sufriera una avería y se desplomará. La armada norteamericana repatrió los restos de Sarabia. La tragedia también fue transmitida por radio. Así que también desplomó los ánimos de toda la nación.
En ese entonces el aeropuerto de la ciudad de México no tenía todos los controles de seguridad de la actualidad y la gente fue a recibir al avión que traía al "Conquistador del cielo". Se llenó tanto el aeropuerto que las personas comenzaron a invadir las pistas y el avión gringo no podía aterrizar. Así que tuvo que aterrizar en otro lado porque nunca pudieron sacar a la gente de la pista.



Fin del anecdotario.
Entre otras noticias extraño mucho a mi abuelo. Lo único que se me ocurre hacer es escribir sobre todas las cosas que me contaba. Aquí debería ir el sonido de un silbato que lo interrumpe todo.

Mañana vuelo a Nueva York, en un viaje directo como el de Sarabia.




domingo, septiembre 16, 2012

dot

está lloviendo tan fuerte que


me siento tan triste que


quisiera que ¿siguiera lloviendo?



no sé por qué no puedo terminar todas las frases que escribo, me quedé pensando en terminarlas y al mismo tiempo me negué. ¿Por qué? ¿Por qué debo terminar las frases todas las frases?
Si no me da la gana terminar una frase no lo haré. Es mi blog aquí es la ley de la selva si quiero.
La verdad lo único que quisiera es escribir tonterías y ya.
Muchas tonterías y todas juntas.
Pero ya llegó el punto en donde no sabría distinguir entre lo que es una tontería y una cursilería. Por ejemplo, hablar de la vida de mis plantas o de la quinta vez que regaño a mi gata por arañar el sillón de mi mamá Yuyis.


Este mes el soundtrack de mi vida ha sido el solo piano II de Gonzales.
De las mejores noticias que he tenido es enterarme de que Gonzales no es el verdadero nombre del artista, pero en México cualquiera pensaría que sí, que se apellida Gonzales y punto.
Pero para Jason Charles Beck en algún momento de su carrera le pareció extraordinaria la idea de que su nombre artístico fuera Gonzales.
Cómprenlo en itunes.

Sí quiero que siga lloviendo, quiero que siga haciendo un poco de frío, quiero usar botas para la lluvia y quiero esconderme abajo de la mesa y de verdad encontrar un escape ahí. Y quiero seguir escuchando DOT para sentirme una especie de soldadito de plomo que sigue y sigue... aunque a veces con frases truncadas y a veces con demasiada lluvia adentro.

viernes, agosto 31, 2012




Cuando una está deprimida lo mejor es hacer todas esas cosas que en lo cotidiano es aburridísimo:
limpiar el arenero de las gatas, ir a dejar ropa a la tintorería, coser el botón que está apunto de caerse de mi bolsa, y después…  es increíble pero hacer cosas que son tan tediosas no lleva mucho… sigue habiendo tiempo para dos sopas: deprimirse aún más o… seguir haciendo cosas útiles.
No puedo resucitar a una persona, pero sí puedo resucitar este blog.
Sí puedo escuchar una canción vieja y olvidada.
Sí puedo escribir una lista de palabras que comiencen con una coma
,
ropa,
botón,
bellísimo,
Checo,
Búho,
Vacío,
Aplauso.

Sí puedo cantar.
Puedo decir adiós.
Puedo irme a dormir.
Puedo buscar una fotografía para esta entrada.
Puedo terminar con punto y coma.

;


viernes, junio 29, 2012




Tokyo por segunda vez.

Me gusta pensar que los recuerdos reales son aquellas cosas que recuerdas cuando ha pasado mucho tiempo y que se quedaron unidos a un lugar. Sin duda para mí Tokyo siempre será Diana y junto de ella será Häggen Dazs Matcha, será Koishikawa, será Okonomiyaki.

Después de siete años regresé a Tokyo y estando en esta increíble ciudad puedo hablar de las cosas que me impresionaron la primera vez y de las cosas que me volvieron a impresionar esta segunda vez. Había olvidado lo mucho que me habían gustado las máquinas de té embotellado, la propaganda en bolsitas con kleenex, la hermosura de los kanjis, los anuncios de Shinjuku, el Starbucks de Shibuya. Y regresé, después de estos años, a la papelería que más amé y seguiré amando: ITOYA, paraíso en la tierra sobre Ginza y reencontrado con emoción en el tercer piso del centro comercial que está saliendo del metro Shibuya. En Itoya uno puede perder todo su dinero comprando sellos, papel, lápices, plumines, pinceles, sobres chicos, rectangulares, hermosísimos sobres y papelitos y estampitas y todo lo más cursi y más mejor del mundo mundial se encuentra en esta papelería.

Me hospedé en el barrio antiguo Asakusa y aunque queda bastante lejos de los centros de atracción más agitados de Tokyo como Shibuya, Ginza, Omōte-sando y Harajuku, valió muchísimo la pena, sobre todo porque Asakusa no se termina de descubrir, el barrio da para muchas cosas, desde comprar todo tipo de golosinas japonesas hasta escuchar extraordinarios grupos japoneses que tocan jazz y blues, ahí es en donde se entiende cómo los japoneses se han apropiado de una cultura occidental a través de la música: Tokyo Blues de Murakami tuvo un sentido diferente cuando escuché cantar a una japonesa en perfecto inglés I’d rather go blind.
Asakusa tiene el templo más antiguo de Tokyo y vale la pena pasear por esas callecitas angostas habitadas por gatos que menean una de sus patitas y por gatos de carne y hueso que duermen la siesta a la entrada de las tiendas o restaurantes.
Tokyo huele a sopa de miso y es húmedo en verano. El calor es muy húmedo, tan húmedo que todo el tiempo estuve pegajosa y sudando, pero nunca tuve el sol quemándome la cabeza, muchos días nublados y chispeando, así que el calor era bochornoso y la ropa se pegaba al cuerpo como si estuviera en un sauna. Aunque hacía mucho calor las japonesas nunca pierden la compostura, pasean con sus sombrillas para el sol y sus lentes oscuros. Y me di cuenta de que hay japonesas realmente hermosas en donde los encajes de un calcetín blanco con tacones negros es una combinación atinada, no sé por qué, no entiendo todavía la estética japonesa pero todo lo que puede parecer bizarro para los occidentales, ahí se ve muy bien, en Japón no tengo empacho en ponerme calcetines con zapatos abiertos.  Creo que si viviera en Tokyo en un año terminaría, sin darme cuenta, vistiendo las cosas más estrafalarias.
Mi maleta regresó llena de calcetines de todo tipo, sin encajes, pero con colores y formas que sólo en Japón existen. Y eso es lo que más me gusta de Tokyo: es único. En Tokyo está el mundo, están todas las tiendas occidentales que se pueden encontrar en la Gran Vía o en Plaza Universidad, pero también existe una industria que sólo se encuentra en Tokyo como las golosinas de arroz , la variedad infinita de calcetines, los sellos y sobres y papeles de Itoya.
Y lo que más disfruté de Tokyo es su ausencia de turismo occidental. Esas olas asquerosas de turismo formadas en el museo Louvre de París, esas masas de personas bajando de un autobús en plena plaza del sol: eso no existe en Tokyo.
Existe un turismo japonés y un turismo oriental que pasa desapercibido para la mirada occidental. Quizá en donde más turistas vimos fue en el mercado de pescado Tsujiki, pero fueron muy pocos.

Me gusta pensar Tokyo y pensar en la cantidad de bicicletas que hay. Me gustó ver a una mujer andando en una bicicleta con un niño de meses en una silla colocada frente al manubrio y otro niño como de dos años sentado en una silla detrás de ella. Y aunque he visitado ciudades como Amsterdam en donde también hay millones de bicicletas, en Tokyo es más impresionante porque están las avenidas pero manejan mucho sobre las banquetas, si da un poco de miedo que te atropellen. Ver las bicicletas por todas partes con la cantidad de personas que concentra Tokyo, de verdad,  es una maravilla.

Para visitar Tokyo y no perderse es muy sencillo.
Contraté internet móvil en el aeropuerto Narita y bajé la aplicación del Metro de Tokyo a mi I-pad. Aunque trae los itinerarios y elige buenas rutas esta aplicación no hace distinción entre las tres diferentes líneas que hay en Tokyo: línea Tokyo Metro, línea Toei y línea JR. El GPS del I-pad y supongo de cualquier i-phone es extraordinaria, así que usando la brújula y el internet también te puedes perder pero al menos sabes en que barrio te perdiste. Me perdí como unas tres horas tratando de hacer un transbordo en Shinjuku, pero mientras me perdía conocí el barrio y entré a un Neko-café.

El Café de Gatos.
Pensé que la experiencia sería linda, pero no lo es tanto y de verdad soy una amante de gatos. En estos cafés de gato, el gato es la atracción principal. El café tenía cerca de 25 gatos que se pueden acariciar y amar y jugar con ellos si quieren, pero cómo puedes acariciar y amar a un gato si no conoces su historia, si no es el gato de un amigo, si no sabes cuál es su personalidad. No lo sé, me sentí extraña estando ahí, extrañé más que nada en el mundo a mis gatas, Persia y Anubis. Y no me gustó tanto estar en un lugar por el que pagas para acariciar a un gato y no sabes ni su nombre. Me pareció raro que 25 gatos convivieran en “armonía”, sentí que a lo mejor los tienen medio drogados para que estén en calma y no se peleen unos a los otros. Salí hasta con un poco de alergia porque no hay una ventilación natural, puro aire acondicionado y está encerrado, con alfombra y con mucho pelo. En Tokyo hay varios cafés de gatos y desde que entras comienzan a cobrarte, porque sólo por estar ahí cuesta 1000 yenes la hora, y si quieres tomar un café o un refresco, pues eso se añade a la cuenta.
Después de salir del Neko-café, tratamos de ubicar por dónde teníamos que meternos para ir a Harajuku, lo encontramos después de buscar y preguntar. Y aquí está la onda de los tickets, porque ahí no aceptaron nuestro ticket diario porque era tomar la línea JR.
Entonces si compras un ticket del metro para todo el día, cuesta 750 yenes para la línea Tokyo metro, si es para todo el día junto con la línea Toei, cuesta 1000, se puede viajar sólo usando la línea tokyo metro pero la aplicación para el Ipad mezcla las rutas hasta con las del JR, ahí pierde un poco su sentido porque hay que buscar otras rutas alternativas. Lo de menos es comprar un ticket de un viaje y tomar la JR si sólo está a unas cuantas estaciones en lugar de rodear por otras líneas del tokyo metro. Así la cosa de los metros.

La National Art Center de Tokyo vale mucho la pena visitar, el edificio es increíble, lo amé. Tuve la fortuna de ver una exposición de caligrafía japonesa hermosísima. Me llamó la atención un cuadro en el que había alguna obscenidad escrita porque varias japonesas al leerlo se tapaban la boca y reían, algunas lo comentaban y volvían a reír. Lástima que no sé japonés y no podía leer los kanjis expuestos.
Además de las exposiciones que hay aquí, la National Art ya sólo por el edificio vale la pena ser visitado. Todo lo que pueda escribir aquí sobre ese edificio es un poco soso porque la amplitud, los conos invertidos y sobre todo la sencillez de las sillas junto a los cristales, creo que escapan a cualquier descripción. En la cafetería de la planta baja me comí un helado Häagen Dazs de Matcha haciéndole un homenaje a Diana, la persona con la que comí por primera vez este helado.

Ayer terminé de hacer una bitácora de viaje en un cuaderno, pegando mis tickets del metro, haciendo uno que otro dibujito acompañado de sellos y estampas.
Fui muy feliz en Tokyo, más feliz que la primera vez porque esta vez fui con Alberto y con él volví a descubrir un mundo en donde todavía recordaba pedir las cosas por favor y de vez en cuando decir: ¿nani?

lunes, junio 04, 2012

Con la buena noticia de que hoy activaron el aire acondicionado en la Biblioteca.
Así que son las 18:25 y no estoy como zombie.
Mayo se terminó y nunca le dediqué una entrada a mi viaje a Londres.
A veces siento que no hay palabras que puedan describir un viaje como fue el que hice a Londres, no porque fuera extraordinario e inenarrable, no, fue un viaje bonito, sencillo, redondo. Pero quizá  siento que no quisiera escribir nada al respecto y dejar que el olvido se lleve Londres y que cuando dentro de unos años me acuerde de ese viaje sepa que ese es el verdadero recuerdo, el que se quedará ahí para siempre.
Pero de Londres quedé maravillada por un gato momificado conservado en una de las vitrinas de los últimos pisos del British Museum. Sí, yo sólo quisiera escribir sobre gatos, así que Londres para mí es este gato.
En tres palabras Londres es: caro, lluvioso, elegante y verde. Bueno ni modo fueron cuatro palabras.
Me enamoré de esos taxis que todavía pertenecen a otro siglo, son como caravanas pero modernas, amé el inglés superior que hablan las personas, y sobre todas las cosas, me impresionó el verde de los parques y de los árboles después de cada chipichipi.





Amen este gato por favor.


lunes, mayo 21, 2012


Cuando estoy harta:

1.     me da sueño.
2.     siento que mi mente no piensa, que está en blanco.
3.     ¿estoy harta o estoy aburrida?
4.     ¿y si ahora sí ya se me secó el cerebro?
5.     ¿por qué Octavio Paz me cae tan gordo?
6.     Si me voy de la biblioteca en este momento después me dará cruda moral.
7.     Soñar despierta.

Soñar despierta es lo mejor que se me ocurre ahorita, en lunes a las 17:45 pm.
Tengo ganas de escribir una historia sin palabras con puros dibujos.
Y uno de los gatos se llama Torak.
La historia de Torak.
Sueño con una abeja que sale de una mano.
Con un ojo en un enorme globo aerostático.
Y una cámara polaroid.
Y plumas de colores que miden 10 centímetros cada una.
Y un árbol que tiene las hojas marrón.
Y una calaverita de azúcar.
¿Algún día escribiré la historia del gato que se llamaba Torak y que perseguía una abeja?
¿Una abeja dorada o blanca?
No quiero que Torak se vaya a morir debajo de una cama.
Ni que se escape ni que lo atropelle un carro.
La abeja blanca o dorada la quiero parada en el borde de un vaso que tiene coca-cola.
Y no tiene caso que exista ningún ojo en globo aerostático eso lo pensé por ver los dibujos de Odilón Rendón.
Tampoco la cámara polaroid porque esta historia comienza antes de que existan las polaroids.
Sólo hay un radio de pilas en la casa en donde vive Torak.
Y su dueña en lugar de apagarlo lo desconecta, porque es más rápido o porque el apagador no sirve, eso no lo sé.
La dueña de Torak es una niña que le gusta treparse a un árbol.
La calaverita de azúcar sí existe.
La niña también y Torak es un gato muy hermoso. Es un gato normal, no habla pero si se arrima a las piernas y ronronea y eso es mejor que hablar.
La niña se siente segura arriba del árbol porque desde ahí observa todo.
¿Cómo se observa el mundo arriba de un árbol?
En realidad como si se fuera doblemente alto, eso por supuesto es mejor que ser cualquier persona mayor.
Últimamente los adultos me aburren.
Lo que más me gusta de Torak es que no se aburre, ni se harta de nada. Y duerme. Duerme mucho pero cuando se despierta camina muy sutilmente por el pretil de la cama, y ahí observa una dorada abeja y salta y tira un vaso de coca y sus patitas se llenan de refresco y se espanta y vuelve a dar un salto.
Y sale corriendo.
No sé en dónde está la niña.
Esto se llama asociación libre de ideas.
Me pondré a trabajar de nuevo, pero pensaré en Torak.
Quizá la abeja no importe y tampoco la calaverita de azúcar. Pero a lo mejor están ahí como dibujos.

He recordado lo que quería decir en mi blog.
Esto es importante.
Esta es una entrada inusual porque me estoy permitiendo decir cualquier cosa. A veces este blog se queda en silencio porque me da pena escribir alguna burrada, pero últimamente siento que no me importa, el mundo ya de por sí es demasiado soso para que las cosas se queden en silencio por miedo a pasar como una tontería. Que los lectores tengan dos problemas o tres o los que sean.
En realidad escribo porque hay gente que quiero que lee este blog, lo sé porque me escriben comentarios a mi correo personal y porque cuando escribo en este sitio es una manera de saludarlos con la mano y a veces hasta de decirles te quiero. Así es, nunca dejaré de ser cursi.
Ok.
Esta es la entrada que en realidad iba a escribir:

Hace unos días encontré en la biblioteca una revista para niños que se publicó por primera vez en México en 1940.
“Rompetacones” de un escritor llamado Antoniorrobles. 
Antoniorrobles llegó a México en 1939, fue un refugiado español. Llegó en el Sinaia juntó con muchos españoles entre ellos escritores, pintores, artistas, filósofos que llegaron a nuestro país y que muchos nunca regresaron a España, algunos sí, como Antoniorrobles que volvió después de 33 o 35 años, me parece que regresa a España después de la muerte de Franco.

Les voy a dejar una cita de "Rompetacones":

Todos sabéis cómo hace para pensar Rompetacones: primero se pone un dedo en la frente; luego dos; luego tres; y cuando pensaba nada menos que con los tres dedos, tuvo una idea: ¿Habría sido la bombilla, que cierta vez le ayudó a buscar el perro de cartulina?
-Dime la verdad -dijo mirando al foco-: ¿fuiste tú?...
El foco que estaba encendido, se puso un poquito colorado... y con mucha timidez dijo que sí, como el que dice que sí con la cabeza. Así que, desde aquel día, los padres podían dejar solo al enfermito en su dormitorio, seguros de que la bombilla avisaría si algo ocurriera al muchacho.
Púsose bueno, y como todos deseaban hacer al foco algún regalo, salieron de tiendas la mamá, Azulita con su gran lazo de mariposa en la cabeza, y Botón Rompetacones con su sombrero redondo y su adorno de tenedor.

viernes, mayo 11, 2012




Hoy es cumpleaños de mi papá. Cumple 60 años.

Así que es importante para mí dedicarle una entrada en este día tan especial.

Mi papá tiene los ojos verdes y vive en Acapulco.
Yo tengo los ojos cafés y vivo en la Ciudad de México.
(Aunque justo este 11 de mayo de 2012 vivo en Madrid pero sigo teniendo los ojos cafés.)

Mi papá fue la persona que me contó por primera vez en mi vida que había existido un señor en Atenas que se llamaba Pericles. Y fue también la primera vez que hablé escuchar de Grecia, de Zeus, de las Moiras.
Mi papá me enseñó un truco para aprenderme la tabla del 9.
Con las dos manos abiertas: Si doblas el dedo que está junto al dedo meñique: tienes ocho dedos de un lado y uno del otro: 81. 
9x9 es 81.
Si bajas otro dedo y subes uno del otro lado quedan siete dedos de un lado y dos del otro 72. 
9x8 es 72. Y así toda la tabla…
Por un momento en mi vida pensé que quería estudiar matemáticas después, cuando mi papá me hablaba de las estrellas pensé en estudiar Física para ser astrónoma y estudiar las estrellas. 
A mi papá le emocionó la idea de que fuera a estudiar Física pero un día me dijo que si quería estudiar a las estrellas debía inventarlas antes con la punta de los dedos. Señaló una estrella como si la pudiera tocar y después llevó su mano a mi mano derecha como si hubiera depositado la estrella en mi mano y la cerró para que no se escapara de ahí. Entonces me dijo lo siguiente: “Para ver las estrellas no basta observarlas a través de un telescopio, antes debes escribir sobre las estrellas desde aquí (y apretó mi mano con la estrella ahí metida) sólo así puedes describir su verdadera naturaleza, porque las estrellas son metáforas nada más… y las metáforas son como una especie de camión que lleva las ideas de un lugar a otro”.


Desde entonces escribo con esa estrella guardada en mi mano. A veces pienso que es esa estrella la que me ayuda a descubrir ciertas historias.

Feliz cumpleaños papá.

Hoy cuando me puse los zapatos abrí los dedos de mis pies y recordé cuando juntábamos los pies y se daba una especie de diálogo abriendo y cerrando los dedos.





lunes, mayo 07, 2012


El origen del ocio.

Según las investigaciones del Dr. Ernst Shwarz, de la Institución Smithsoniana, el hogar del ocio, el mayor y más agresivo, surgió en el sureste de China, aunque no fuera éste su lugar de origen. El ocio o el picarse los ojos por aburrimiento procede de una especie de "ocio salvaje" de la región malaya, habiéndose propagado por el Mediterráneo y Europa utilizando el vehículo de los buques europeos.

Romance, 1 de marzo de 1940, Ciencia, historia y sociología, p. 19.



jueves, mayo 03, 2012


Don't be like the one who made me so old
Don't be like the one who left behind his name
'Cause they're waiting for you like I waited for mine
And nobody ever came...


Jeff Buckley







lunes, abril 30, 2012


El 26 de abril de 2012: Yo estuve ahí con Vila-Matas y con Graciela.
Graciela llegó ese día a Madrid y lo primero que le dije cuando caminábamos del aeropuerto al metro fue: hoy conocerás a Vila-Matas porque ayer me enteré que estará en la Biblioteca Nacional y como seguramente habrá mucha gente hay que estar ahí una hora antes.
Pero Madrid no es el Distrito Federal en donde conferencias como la que dio Vila-Matas hubieran estado abarrotadas de gente con dos horas de antelación y al terminar su plática Vila-Matas hubiera sido acosado por miles de mexicas…
Pero es una maravilla que su conferencia no hubiera sido en México, lejos de Juan Villoro, lejos del Colegio de México, lejos del Fondo de Cultura, lejos de todos los pousers. En México hubieran puesto una mesita en el loby en donde hubieran vendido todos los libros de Vila-Matas un 10 por ciento más caros que en las librerías para motivar a la audiencia a comprar el libro.


No.

Aquí no es así y es lo que más me gusta.

Llegamos una hora antes y la chica de la entrada nos dijo que pasáramos a ver la exposición de Biblias porque el evento no abriría sus puertas hasta las siete menos cuarto. Y en efecto sólo Graciela y yo estábamos ahí como fans from hell. Al principio cuando no vi gente pensé que me había equivocado de fecha pero no. Madrid es muy racional y ordenado, a veces me sorprende tanta solemnidad.
Sentí que tenía 15 años y que vería a Kurt Cobain. A veces soy así de trivial con mis sentimientos, pero esa soy yo.


El señor Vila-Matas es un hombre sin barba. 


Y es un señor que vale la pena escuchar hablar. Me sentía muy tensa con la enumeración de puntos en los que consistía su conferencia y no recuerdo casi nada, sólo que mencionó a Laurence Sterne, pero no entendí que quería decir con Tristram Shandy, pero creo que no entendí porque estaba nerviosa tratando de prestar atención y de pronto hablaba tan deprisa que se me perdía la idea y me llegué a sentir realmente estúpida. Habló de Italo Calvino no recuerdo qué. Pero sí recuerdo lo más importante y eso hace que todo tenga sentido: “vive y averigua quién eres”, escuché esto y pensé: Vila-Matas es el Píndaro posmoderno sin duda.
Después, al terminar la plática resolví mentalmente uno de los motivos principales que me tienen aquí en Madrid: la investigación de mi tesis. He estado investigando las relaciones entre dos murales de guerra: el Dive Bomber and Tank de Orozco y el Guernica de Picasso. Tengo toda la investigación casi resuelta y es un poco penoso porque hay poco diálogo entre ambos artistas, de hecho están bastante separados. Comencé a escribirlas y me parece tan soso todo lo que ocurre ahí, porque es tan lugar común y aburrido… que nada, no hay mucho que hacer. Pero después de escuchar a Vila-Matas sobre cómo fue a los archivos de L.A. y estuvo revisando los guiones de las películas que escribió Scott Fitzgerald, se llevó más de seis meses en esta tarea, para averiguar sólo una frase de una película inédita me quedé impresionada, de hecho creo que ni Piglia que es historiador ha sido tan riguroso como Vila-Matas, y eso ya es mucho decir. Pues tuve una idea brillante, quizá la mejor que se me pudo ocurrir entre el Dive Bomber y el Guernica.
Esta semana terminaré de escribir la investigación y sin duda le debo ese final al señor Vila-Matas, con quien me tomé una fotografía… y aquí está la prueba de ello.


El 26 de abril de 2012 también pasará a la historia porque estuve muy feliz a lado de Graciela, que después de conocer a Vila-Matas, caminamos por Malasaña, nos tomamos un vino en Pepe botella, compramos té con Yuli y no pudimos dormir de la emoción. Te quiero y ya te extraño Grace.


miércoles, abril 25, 2012

En Agosto 11 de 2008 escribí en este blog esta entrada sobre Vila-Matas.
Ahora en 2012... he dejado de leer a Vila-Matas, así es: no he ido leyendo todas sus novelas desde aquel Dietario, pero justo ahora viviendo en Madrid y estudiando en la Biblioteca Nacional me entero que mañana Vila-Matas dará una plática a las 7 de la noche. Y siento pésimo ir a la casa del libro a comprar un libro que ya he leído y que dejé en México... porque la verdad  el único libro que quisiera que me firmara este señor es "París, no se acaba nunca". He decidido que no, que no compraré el libro, pero que sí vendré a la Biblioteca -ahora escribo esta entrada desde la Biblioteca- y me tomaré una foto con él, porque es el único encuentro en donde puedo acercarme a un autor que me ha conmovido con sus historias y al menos quisiera tocarle el hombro.
Vila-Matas: Usted un día me dijo que tendría una foto con usted, me hubiera gustado que fuera en la Conchita, en Coyoacán, pero el destino nos pondrá a los dos en la Biblioteca Nacional.

sábado, abril 21, 2012

Hace unos años pasé un cumpleaños en Puebla. Mi tía Queta vive allá y recuerdo que ese día había un noticiero en donde al final felicitaban a las personas que cumplían años. Recuerdo que estaba acostada en su enorme cama king size y en la tele el presentador dijo "feliz cumpleaños a... Idalia". Fue muy rápido y además felicitaron a más personas. Pero fue y sigue siendo uno de los mejores regalos que me hicieron porque hoy todavía está en mi mente. La verdad es que me emocionó muchísimo que en la televisión pudieran saber de mi cumpleaños.
Hoy cumplo 28 años y estoy en Madrid. Es la primera vez que cumplo años fuera de mi país. Y decidí comenzar mi día viniendo a la Biblioteca Nacional que por ser sábado sólo abre medio día, así que estaré trabajando en mi tesis hasta las dos de la tarde y después me iré a festejar. Estoy muy contenta y hace frío. Creo que es también el primer cumpleaños que festejo usando un abrigo.

jueves, abril 19, 2012

"La bombilla tiene algo de la representación medieval del Espíritu Santo o del Pantocrátor."

Javier Tusell en Picasso, Guernica y los años de la Guerra Civil española.

Por este tipo de frases que de pronto me encuentro pienso que muchos historiadores del arte son al mismo tiempo grandes escritores de ficción metidos en un closet. Nada más y nada menos que pensar que una bombilla contiene la representación medieval del Espíritu Santo... claro, la bombilla que aparece en el Guernica, pero de cualquier forma sigue siendo rebuscado y fantástico. De hecho esta frase debería de ser unos de los epígrafes de mi tesis.

lunes, abril 09, 2012


Y la semana santa fue París.

Me da un poco de pena escribir sobre París sin sonar cursi, obvia y lugar común pero ni modo: París es una fiesta como dice Vila-Matas. Lo mejor es caminar, perderse por las calles, que nunca te pierdes si te encuentras con un metro o un café. La mejor visita que pude hacer a esta ciudad fue dejando a un lado los museos y los lugares harto turísticos en donde llegan manadas de turistas. Así que no fui corriendo a ver el código de Hammurabi, y bueno tampoco hice todo lo que viene en la guía de turismo. Lo que sí hice:

Fui al panteón de Montparnasse a visitar a Julio Cortázar. Afuera compré unas flores amarillas y fue muy triste llegar a una tumba llena de rayones y de mensajes tontos que le ha dejado la gente. Fue terrible porque la mayoría de los mensajes escritos con plumón indeleble y algunos hasta grabados con gubias sólo afean la tumba. Muy decepcionante. La última vez que estuve ahí fue en 2003 y la tumba estaba limpia, esto quiere decir que desde 1984 no se había rayado, y ahora 2012 está llena de mensajes y de tonterías como si se tratara de un baño público. Además la cantidad de turistas es un poco agobiante, en Montparnasse no hay casi turistas y aproveché la ocasión para visitar a Porfirio Díaz y tomar un par de fotos a su tumba. También visité a Susan Sontag, Sartre, Baudelaire, aunque los visité nomás porque sabía que estaban en el mismo panteón, el único que me importaba era Cortázar.

Estuve caminando muy cerca del museo de Orsay y ahí en donde se concentran miles de personas sientes que eres uno más de la bola que saca su cámara ¿y qué tomas? Esta pregunta me venía a la mente a qué le saco una foto, ¿no son ya suficientes las fotos que hay del París turístico?

Fui a la mítica librería en donde estuvo Joyce, Hemingway y seguramente todo el elenco de escritores que salen en París a la media noche. “Shakespeare and company” es muy bello lugar, hay un piano y me tocó escuchar a una chica que aporreaba el piano pero que hacía un ambiente muy rico. El lugar es acogedor, tiene una luz tenue y los libros están encimados, hay un acomodo de librería de viejo. La librería tiene toda la parafernalia del turismo: te venden la bolsa, la postal de Joyce, la libreta, pero con todo y eso: sí vale la pena ir, subir al segundo piso y sentarse junto a la ventana y ver Notre Dame. Sí es increíble estar ahí pero todo lo que rodea este acto es ponerte en la postura del turista que igual se sube a la Torre Eiffel y toma el paseo en el Sena pero pues ni modo, es el turismo que me toca vivir y lo asumí sin sentirme mal, ahora me arrepiento un poquito no aventar un euro al pozo de los escritores pero pues ni modo, no me nació hacerlo. Es una librería que todos quieren visitar y es mucho más bonita que su hermana gemela en Nueva York. Últimamente he sentido que las grandes ciudades: Nueva York, París, Madrid, La Ciudad de México, tienen lugares, quizá La Ciudad de México mucho menos, pero sí estoy segura que las tiendas de los museos te venden el mismo trique, los mismos lápices, el mismo patito amarillo para la bañera, la misma libreta de apuntes, la postal de Bansky junto a la postal de Degas, los imanes para formar palabras, el muñequito de Freud. En fin… Ya no tiene esta magia que todavía hace diez años se podía dar como comprar algo que sabes que sólo hay en un país y que ese lápiz es único y especial y… no, ya no es así, ya no hay cosas especiales que comprar. Lo más especial que traje de París fueron tres cuentos clásicos para niños, que estoy segura se consiguen en cualquier librería de Francia y en Amazon que lo tiene todo, pero bueno yo los conocí en una tienda de comics muy cerca de la rotonda de Clichy. Me gustaron por ser pequeños y tener ilustraciones muy clásicas. Además cada uno me costó dos euros porque es la reedición ocho mil desde la primera en 1952. Y bueno comí fondue, ese sí que no hay uno más rico, o eso pienso, y comí comida japonesa, también deliciosa. El desayuno del hotel no era nada malo y los croissants eran muy ricos. Toda la panadería francesa lo mejor de lo mejor.

De vuelta a Madrid.

Fui a comprar té con Yuli y platicamos de los precios del alquiler, de Malasaña, del dueño de un bar que frecuento mucho que se llama “La bodega de la ardosa”, y me di cuenta que Yuli me trataba como una chica con la que podía platicar del “cotilleo” de nuestro barrio.

Los últimos días de Semana Santa descubrí un foro, muy cerca de casa, se llama Nudo Teatro. Y tiene unas obras extraordinarias.

He visto tres, pero ahora soy tan fan que ya tengo reservación para la función del miércoles y cuando venga Grace a finales de mes, ¡Grace viene a visitarme y me emociona mucho! Pues volveré a ir a ver con ella las obras que más me conmovieron.

Pero Nudo Teatro merece una entrada de este blog...