martes, enero 22, 2013


Ain't no rules, ain't no vow, we can do it anyhow
I and I will see you through,
'Cos every day we pay the price with a little sacrifice
Jammin till the jam is through.

jueves, enero 17, 2013

Otra cosa sobre Campeche que olvidé decir.

Estando en Uayamón que es una exhacienda ahora convertida en hotel, encontramos una fila de hormigas, no supimos en dónde estaba el hormiguero porque era enorme verdaderamente enorme el camino y el tránsito iba pesado en ambos sentidos. Cientos de hormigas algunas cargando larvas, moscas, hojitas, impresionante. Las cuatro (Grace, Pilar, Paola y yo) nos quedamos viendo las hormigas y seguimos un poco el camino. Amé ese momento en donde ninguna quería irse sin saber hasta donde llegaban las hormigas. Tenía años de no maravillarme por un camino de hormigas.
Fui a Campeche una semana con mis queridas amigas Graciela, Pilar y Paola.
Campeche fue:
Uayamón,
alberca,
helado de coco en La Brocha,
crema de coco en Champotón,
atardeceres,
noche con estrellas,
pelícanos y peces saltadores,
bikinis,
carretera con retenes,
exposición Olvido,
platillos voladores en la arquitectura,
más noche con estrellas,
té Reca,
té verde Reca,
Iglesia del cristo negro,
Chuc Chuc Chuc Chuc
más alberca,
más helado de coco,
y un hermoso final caminando por el malecón.
Fue una delicia este viaje.
Campeche además es hermoso, sus casas pintadas de colores, los restos de la muralla, me encantó conocer este pueblo. Además hacía calor y me picaron los mosquitos pero no importó. Siento que se me limpiaron los pulmones de tanta ciudad. Estoy contenta y es enero. La verdad es que enero siempre es un mes gris absolutamente, triste en algunos casos, no sé, enero no es un mes que me conmueva. Pero mientras estaba metida en el mar en playa tortugas nada importaba, sólo el mar, a lo lejos no había nadie, Paola y Mima fumando un cigarro, Grace y Pilar underwater y yo disfrutando cada vuelo de pelícano, qué delicia.

sábado, enero 05, 2013


Ayer mientras venía a casa en el carro me entró la angustia de no terminar nada.
Una angustia tonta que inundó mi cuerpo y que hizo que la música que escuchaba en ese momento me molestara. En el carro no hay escapatorias y me da miedo pensar demasiado en cosas sin importancia mientras manejo, sobre todo porque en la ciudad de México no se sabe nunca por dónde saltará el conejo. Pero era importante todo lo que pensaba. Sobre todo porque siento que enero, al menos este enero, no tiene nada de ruptura, sino de continuidad, de último jalón para terminar los pendientes, no tengo propósitos, tengo compromisos que hay que terminar y punto.
Sobre la calle de Amores hay topes y semáforos cada tres cuadras o dos, a veces recorrer esta calle desde que deja de ser Medellín hasta llegar a Coyoacán me desespera un poco, aunque siempre pienso que las colonias que atravieso me parecen bonitas, me gusta que haya restaurantes y tienditas y árboles, me hacen pensar que esa parte de la ciudad de México está llena de árboles y de lugares en verdad bellos.  Ayer mientras venía en el camino, me acordé que no iba para mi casa, que había quedado de pasar por Paola y lo había olvidado por completo, así que giré justo a tiempo sobre División del Norte y me dieron unas inmensas ganas de llorar seguido a la angustia, a tener que parar de golpe en el semáforo del parque de los Venados y voltear a ver al parque y ver cómo una pareja andaba en una bicicleta doble y reían, de verdad, el mundo es eso, mientras yo estoy en mi carro poseída por la histeria más asquerosa dos personas patalean en un parque con el atardecer a punto de caer. Después llegué por Paola y la felicidad de Paola entró en el carro, después salió disparada a su casa porque había olvidado un libro y era nada menos que el horóscopo chino de este año con todas las predicciones, sugerencias y advertencias. Olvidé por completo la angustia que había sentido, así de la nada.  
Los estados de ánimo son de esa forma, en un momento uno siente que está aplastado por una nube negra y en el otro estoy esperando a Paola y el atardecer se reveló con un rompimiento de gloria propio de algún cuadro del Vaticano, por supuesto que lo veía a través de cables de luz y en medio del tráfico de Popocatepetl.
Paola subió al carro y le dije que estaba angustiada porque no tenía terminado nada y sentía que el tiempo de noviembre para enero se había pasado escandalosamente rápido y ella me dijo que no mencionara la palabra tesis porque estábamos en bebiernes y yo me reí.
Soy una ratita de madera aromática y este año de la serpiente se vienen muchas sorpresas en mi camino, cuidado con los rumores, “observo desde la quinta fila y debo seguir mis instintos de rata para abandonar el barco antes de que se hunda”.
Agradecí la existencia de Paola en mi carro, con el horóscopo, con la imitación de voces que hace al leer las predicciones y estando ahí esperando a que el semáforo cambiara, señaló el atardecer, esas nubes abriéndose en rayos y dijo sorprendida, ¡mira la naturaleza!
Y nos fuimos felices, estoy segura que más felices que la pareja pedaleando en su bicicleta doble.

jueves, enero 03, 2013

Un dibujo de Pedro Casariego



Y como me fui de vacaciones a Chiapas no pude escribir una entrada que cerrara el 2012, en donde generalmente escribo los libros que he leído y cuál ha sido el mejor.



El mejor libro que leí en 2012 fue sin ninguna duda a equivocarme: "Beirut, I love you". Y eso que leí varias novelas este año, muy buenas, como "Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas" de Line Amselem editado por Xordica, "Zazie dans le métro"de Raymond Queneau y "El tutú" de Princesa Safo editado por Blackie Books. Y para niños un libro que me encantó: "Supposing..." de Alastair Reid.
PERO: "Beirut, I love you" de Zena el Khalil tiene un lugar especial, es una lectura que me conmovió hasta las lágrimas en algunos pasajes, pero no sólo eso, es una lectura muy fresca y de un mundo que hasta entonces no conocía, siento que es una pequeña ventana en donde como lectora me asomé a una variedad infinita de realidades. El Líbano en mi imaginario fue renombrado, resignificado y esto fue gracias a la pluma de Zena. Citar alguna parte del libro sería estúpido porque queda fuera de todo contexto pero lo haré sólo porque amé el libro:

"¿Qué había sido de aquellos tiempos en los que escogías tu bicicleta sólo por el color? ¿Qué habían sido de todas las bicis rosas? Yo me di por vencida, pero Nadim acabó comprándose una para él. Una con muchas marchas y muchas cadenas. Le pareció que montar en bicicleta bajo las bombas era una idea genial. Salimos contentos de la tienda. Mi hermano, mirando sonriente su nueva bici, y yo, contenta al pensar en lo cómico de la escena de Nadim esquivando bombas subido en su bicicleta.
Me subí a la parte de atrás y él empezó a pedalear sin sentarse. Fuimos por las calles de Beirut y me sentí como si estuviera en una vieja película italiana en blanco y negro. Mi pelo ondeaba en el viento..., las pocas personas que se atrevían a estar en la calle nos señalaban y se reían... fue un rato agradable. Me olvidé de la guerra. Recordé que esa era la Beirut que conocía y amaba tanto. Fue agradable volver a amar a Beirut. Solamente quería disfrutar el momento. Me saqué las bombas de la cabeza. Al menos durante una tarde."

Fragmento de Zena el Khalil, "Beirut, I love you", 2008.

Más del 2012...

El mejor fragmento de algo absurdo que leí:


Tumores en las moscas.
La profesora Mary B. Stark, de la Escuela de Medicina de Nueva York, ha estudiado los tumores que se forman en la drosofila, en su fase larvaria. Estos tumores aparecen en el tubo digestivo en ciertas razas de estos insectos y solamente en los machos, produciendo la muerte de una mitad de ellos.
1 de marzo de 1940, Romance, Ciencia, historia, sociología, p.19

La mejor película que vi fue Moonrise Kingdom, aunque eso ya lo había dicho antes. Isma y yo amamos la pregunta: "¿Qué clase de ave eres tú?"

La mejor fiesta a la que fui: el cumpleaños de Elsa, seguido de la boda de Stefano en Cefalú.

El mejor estencil que tomé: http://instagram.com/p/NzGz7RGUYM/

El mejor viaje: Tokyo.

El mejor mes del año: Julio.

La mejor obra de teatro (hubo dos): El avaro, dirigida por Paco Obregón, Hielo, dirigida por Ángel Málaga.

El mejor profesor: Miguel Cabañas Bravo.

El día más triste del año: Ver a mi abuelo Checo enfermo.




Y ya. En realidad lo mejor de 2012 está en este blog, no es necesaria esta entrada.

Adiós 2012.







Este blog cumple 6 años y hoy traigo pintadas las uñas de color morado.
Así es. Esto quiere decir que he logrado superar muchas cosas como las enormes ganas que a veces me dieron de cerrarlo, de abandonarlo a su suerte y de pensar millones de tonterías antes de escribirlas.
Estoy contenta porque está vivito y coleando. También porque en estos seis años han pasado muchas cosas y existe un archivo de algunas, porque no escribí en mi blog todos los días.
Tengo que agradecer a todos mis lectores, a los que a través de estos años han leído y me han escrito a mi mail personalmente, y también a los lectores que no conozco pero que comentan y visitan el blog. Pero sobre todo mil gracias a aquellas personas que me han escrito para que siga escribiendo cuando ven que no se actualiza, muchas veces he escrito porque sé que existen esos lectores y amigos. Gracias Zenia, gracias tía Queta, gracias Isma, gracias Grace, Paola, Elsa, Georgina, Silvana, Sara, Maritza, Didia y especialmente Alberto porque me sirven sus críticas, sus comentarios y los recuerdos y todas las cosas que surgen cuando leen este blog. Estoy contenta y seguiré escribiendo. No hay otra.
Escribir. Escribir. Escribir.
Soy Marie de Laos por el poema de Pedro Casariego y precisamente por eso me gusta festejar a mi blog poniendo algún fragmento de su obra:

La mayor
de las falsas arañas
escribió un adjetivo y medio
con su propia sustancia
en la pared sur
del cuarto secreto
y no pude por menos
de elogiar
su inimitable caligrafía.

Markowitz opinaba
que las letras que componían
el adjetivo y medio
habían chupado
como vampiros
la tinta china
de la mayor
de las manchas mecánicas
para no seguir siendo invisibles.

A Nadezhda le gustaba
la teoría del camarero.
Las letras
pegadas a la pared sur
   añadió
envidian el brillo de mis uñas.

Fragmento de Pedro Casariego Córdoba, "La risa de Dios", 1978.




martes, diciembre 25, 2012

El camino en carretera siempre entristece.
Desde que soy niña viajar horas sobre la carretera me pone nerviosa.
Hoy estoy segura que la molestia es pensar. Estar en carretera me hace pensar todo el tiempo.
Quién soy, por qué soy así, qué estoy haciendo, qué haré.
Tengo 28 años. Y me siento una auténtica treintañera, no me da pena aceptarlo. En la carretera de regreso a la ciudad de México no dejaba de pensar en este año.
Este año estuvo marcado por: volver a casa. Cuando aterrizaba en el aeropuerto de Barajas, pensaba en lo frágil de ese momento, volver a mi piso en Santa Brígida fue "volver a casa".
Pensé en lo diferente que es hacer viajes en Europa cuando uno vive en ese territorio en donde volteas y ya estás en otro país. Recuerdo que la vez que regresamos Alberto y yo de París, tomamos el metro, eran las seis de la tarde y antes de llegar a casa pasamos al súper a comprar pan y huevo. Porque claro, no cambiamos de horario, no hicimos 12 horas de vuelo, y así es regresar de París cuando uno vive en Madrid, no traíamos más que una maleta en la espalda porque no se puede llevar casi equipaje si vuelas por Ryan air.
Si tuviera veinte años pensaría que este año fue el mejor de mi vida, pero no es así, fue muy bueno, fui muy feliz, pero viajar no es lo mejor de la vida, viajar es parte de mi vida. Y es la primera vez que veo esa diferencia, antes yo viajaba porque tenía la voracidad de conocer, de beber, de ir y venir, de aprehenderlo todo como si fuese una esponja. Y ahora pienso que quiero hacer viajes más puntuales, vivir una ciudad, adentrarme a lo que no es turístico, descifrar qué es lo que hay qué hacer, cómo vive la gente y caminar, pero sobre todo compartir. Y este año estuvo repleto de estos viajes sin turismo, viajes sólo para tomar un vino en un restaurante, caminar junto al río, disfrutar de un pedazo de sol en una helada primavera, comprar ropa de diez euros con una amiga, entrar a HM, visitar el outlet de Mango y Fuencarral, caminar cotidianamente por Fuencarral hasta Gran vía.
Recuerdo con cierta nostalgia aterrizar en Barajas y ver el páramo. Barajas está a las afueras de la ciudad y no hay edificios, no hay nada, un par de casitas por ahí.
Pensaba todas esas veces en la ciudad de México, en lo espectacular que es aterrizar en esta ciudad, pensaba que mientras no aterrizara en México, no podría decir "he vuelto a casa".


Regresamos en carro de León Guanajuato a la ciudad, evidentemente no nos dan ganas de pasar a comprar pan y huevo. Llegamos fulminados, por el sol que hacía en la carretera, el tráfico y la nube de pensamientos que están ahí. ¿Qué voy a hacer?
Tengo que escribir. Tengo que escribir.
¿Por qué cuando me repito a mí misma "tengo que escribir" pienso en mi amigo Frederik? No lo sé.
Comencé a escribir una novela. Ese día después de la carretera pensé en escribir una historia, no sé hacia dónde va, no sé por qué, sólo sé que lo quiero hacer y eso es suficiente.
Frederik estaba en mi mente, con su mirada de no estoy entendiendo, con su mirada de qué estás haciendo y por qué.
Escribí y escribí. Me puse triste. Pensé en mi blog, pensé en "mejor escribo en mi blog". Pero este espacio es diferente, es para relajarme.
Me pongo a buscar en mi archivo.
Encontré esta entrada que ahora pongo aquí. La quiero dejar en este momento porque ya no estoy con Rita, ya no estoy en ese cuarto y la transformación me parece lejana pero aún sigue dentro de mí.

Estoy escribiendo con mi laptop en el comedor de mi casa. En este aburrido 25 de diciembre. Es aburrido porque es como domingo, porque no hay muchas cosas qué hacer, porque de alguna forma estamos obligados a reposar, a tomar estas vacaciones y no quiero reposar, y no quiero tomar vacaciones. Estoy escuchando a Nick Drake y después a Chilly Gonzales. Las flores que me compró Alberto están abiertas y su olor impregna toda la estancia. Tengo una casa muy bonita, lo digo en serio, estoy viendo todo a mi alrededor y pienso qué bonito es.
Tomo el libro de Legátova y comienzo a leer mis subrayados:
Su día era una canción alegre que acababa por las tardes en forma de fanfarria triunfal con la vuelta de su marido. 
Para todo hace falta talento. Incluso para la felicidad.



19/06/2008


Me gusta el sabor de las galletas marías cuando se hacen viejas y blandas. Ese sabor y el té de cereza negra son la medida de mi felicidad.
Por la tarde fui a recoger mi computadora y algunas cosas al departamento.
Hablé con el mecánico que está arreglando mi estéreo y me dijo que estaría listo en quince minutos o media hora.
Entré a mi cuarto y me puse a releer un libro que me gusta mucho, La transformación de Květa Legátova. Pensé que mientras podría leer un poco ese libro y recordar frases subrayadas. Lo tenía encima de mi cómoda porque me lo acaba de regresar una amiga a la que se lo presté. Hace casi un año que leí ese libro y esa transformación mía que comenzó en julio del año pasado sigue todavía en camino, marchando como la imitación que hago de los soldaditos, los buenos momentos han marcado el año entero.
Buenos momentos que de pensarlos me estremecen.
Pequeños detalles se acomodan día con día, y sin duda no soy la misma.
Ayer y hoy estuve pensando en Frederik. Más bien me venía mucho a la mente una frase que él me decía mucho para señalarme alguna cosa por hacer. “No es por intrigar pero…” Su recuerdo viene y se va. No es por intrigar pero sería mejor ir preparando la exposición. No es por intrigar pero creo que deberías mandar ese texto. Sí, lo extraño. En momentos me asombra. Y sólo se queda en mí, una y otra vez, cómo pudo ser.
Después de todo decidí no despegar el calendario 2007 de mi cuarto.
Porque en esos días toda mi vida ha cambiado, esos días no se despegaran nunca de mí, porque son como lágrimas que se pronunciaran siempre en mi recuerdo.
No sé si soy mejor persona, pero sí sé que me alivia sentirme ligera.
Me doy cuenta que he aprendido a no enojarme.
Desde hace dos años pocas cosas me molestan. Y eso me hace más ligera. Mis pensamientos son frases sencillas, y al ser sencillas no me lastiman, no tienen esas aristas que tienen los pensamientos rebuscados que se entierran como las uñas, se clavan como un dolor imperceptible que al final resulta cansado, inútil. Antes así era. Y todo el tiempo me quejaba, me ponía triste, y también escribía, pero sobre todo porque me sentía hostigada por pensamientos tontos.
Ahora más bien me siento impregnada de recuerdos que surgen sin que me dé cuenta.
Las frases que subrayé en ese libro me siguen pareciendo maravillosas.
Me hice un ovillito y deseé quedarme así hasta el fin de los tiempos.
De pronto, sentada en mi cama, leyendo ese libro, el tiempo me tiene sin cuidado. El departamento adquiere un color anaranjado por eso de las seis, y de pronto vi que Rita, mi gata blancuzca, se me acercaba con cierto sigilo, como si le sorprendiera verme sentada con tanta quietud, nada de prisa, simplemente releyendo partes del libro. Alcé la mirada y la vi a través del espejo, me veía con asombro y sus pupilas estaban pequeñísimas en una fina línea negra, sus ojos eran más azules que las tapas del libro.
Vi mi cuarto y sentí que ese era el último momento en que veía mi cuarto tal como siempre ha estado. Sentí que ese cuarto nunca volvería a ser tan mío como hasta entonces. La transformación también avanzaría sobre mis cosas. Cada día irá mudando, hasta quedar vacío de mí, solo sin mí, ese cuarto que ahora comienza a terminar.
Y sentí la tristeza que acompaña todas las despedidas.
Rita saltó a la cama y se me acomodó en mis piernas. Me quedé con ella hasta quedar casi a oscuras. Me dieron ganas de llorar, pero mi propia felicidad se inclinó hacia mí con el ronroneo de Rita y estuve muy bien, pensando que nunca estamos del todo preparados para que terminen las cosas, cualquier cosa, incluso una tarde, una caricia, un libro.



lunes, diciembre 17, 2012


Los invito a la presentación del libro Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo en donde colaboré junto con Paola Uribe con el texto "Entre el drama y la explosión: Gerardo Naranjo" ahí analisamos la obra cinematográfica de Naranjo. Este texto lo escribí al mismo tiempo que el relato "Voy a explotar". Estoy muy contenta que dos textos que escribí en 2012 vean la luz en este mismo año. Estoy tan contenta que hasta me dan ganas de desearles feliz navidad y año nuevo, así que lo haré:
Felices fiestas.

miércoles, diciembre 12, 2012



Esto es el presente.
Voy a explotar.
Finalmente lo que tenemos es esto: la palabra escrita que no se aburre nunca de nosotros.
—¿Quiénes nosotros?



1. "Voy explotar" fue ilustrado por mi amado amigo Ismael Angeles (@ishcorp) y juntos decidimos meter el relato y la ilustración al concurso que organizó Opticks Magazine y quedamos seleccionados para formar parte del libro que hoy se presenta en Valencia. Me encanta la idea de que este relato tan personal y entrañable haya sido:
uno. Ilustrado por Ismael es amor.
dos. Publicado en Relatos ilustrados opticks.

2. Este texto lo escribí estando en Madrid. Un día mientras el calor me tenía un poco lenta y la Biblioteca Nacional pasaba por una calma chicha días antes de que activaran el aire acondicionado y las puertas estaban abiertas y el sudor de las personas comenzaba a oler... me sentía aburrida, aburrida, aburrida. Detesto sentirme aburrida pero no podía hacer nada al respecto porque cuando leía no entendía y cuando escribía me sentía a punto de explotar... hacía tanto calor y el sol no se iba a las siete ni a las ocho ni a las nueve de la noche... Aprendí que en Madrid, como en otros lugares de Europa, la noche no existe en verano.
Y eso es terrible para una mexicana que vive todo el año en primavera. Es terrible tener que hacer cosas porque el sol no se pone, y es impresionante cómo el cuerpo responde a ese estímulo de la luz solar.

3. "Voy a explotar" es un relato que escribí al mismo tiempo que redactaba un análisis sobre la película de Gerardo Naranjo del mismo nombre. Estando en Madrid me mandaba mails con Paola y a cuatro manos escribimos un ensayo que se publicó este mes en el libro: Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo editado por Cineteca Nacional y Estudio Paraíso.
Vi tantas veces "Voy a explotar" que me aprendí de memoria varios diálogos, y en la nostalgia que sentía por México viviendo en Madrid, siempre que escuchaba la voz de la protagonista decir "Pinche Martha desde que te fuiste a México todo me sale mal" pensaba qué ganas de escuchar mexicano, qué ganas de escuchar algo tan cotidiano como pinche Martha.


lunes, diciembre 10, 2012

Cosas que pasan:

1. Salir en la estación Potrero y que un cuate con traje al que le están boleando los zapatos en una de esas casitas en las que te subes, voltee a verme y me grite: ¿Qué camión buscas chaparrita?
2. Viajar en metro con un pantalón amarillo y darme cuenta que sólo yo traigo un pantalón amarillo en el andén.
3. Recordar que cuando me enfermaba de la cara (realmente me enfermaba de la cara) mi papá solía llevarme al hospital la Raza y él se ponía a leer sus novelas sobre Pericles mientras yo lo observaba y pensaba que algún día viajaría en metro leyendo una novela.
4. Viajar en metro sin leer novelas.
5. Comer con Ishcorp y que me pregunte si desde que volví a México nuestra relación cambió para bien o para mal.
6. Tomar mezcal.
7. Estar nerviosa por la presentación del domingo.
8. Pensar que todo es absurdo.
9. Recibir un correo de mi asesor de tesis.
10. Que todo esto pase en un sólo día.


sábado, diciembre 08, 2012

Exposición-concierto




El domingo 16 de Diciembre de 2012
Están invitados a participar en la exposición-concierto que haremos Graciela María, Pilar Córdoba Longar y yo. La cita es en el Sep's Sonora a las 19:00 hrs.

Yo estaré presentando arte-postal, collage, un libro de historia natural que intervine y este huaje que hice exclusivamente para la exposición de Idilios Naturales que coordina mi amigo Ismael Angeles pero que forma parte del proceso creativo de este año.

Me dará enorme gusto verlos por allá.




domingo, noviembre 25, 2012

Nunca sabemos lo cerca que estamos de nuestro pasado.
Cientos de veces cruzo Río Churubusco de General Anaya a Av. Morelos o eje 3...  Sobre todo porque mi abuela vive en la Jardín Balbuena y la visito muy seguido.
Hoy regresé de Puebla y nunca había vuelto a experimentar la profunda tristeza de un domingo.
Churubusco estaba tomado por bicicletas, así que la lateral venía a vuelta de rueda, sobre esa lateral volví a estar frente a una esquina que siempre me produjo tristeza. No sé qué avenida es, pero es una antes de llegar a Municipio Libre. Muchas veces siendo niña el carro de mis padres frenaba en ese mismo alto. Una tienda de albercas y casas para perros. Recuerdo que íbamos a casa de mis abuelos y de regreso cuando veía que el día se había terminado me sobrevenía la angustia de lo cotidiano, de saber que al día siguiente estaría formada haciendo honores a la bandera a las ocho en punto de la mañana. Lo peor de esa época era la imposibilidad de verbalizar lo cotidiano, de tener al menos la herramienta de escribirlo en alguna esquina del cuaderno profesional de cuadro grande con márgenes rojos. Lo único que sabía era la certeza de lo real: lunes, uniforme y gel en el pelo. Saber eso me entristecía, pero al mismo tiempo, no había nada qué hacer. Soportar el ritmo cotidiano era tan triste como esa tienda de albercas vacías y casas para perros. Cuando estaba en la secundaria llegué a pensar que eso nunca terminaría nunca. Y todavía hoy cuando a las once de la mañana paso por enfrente de una escuela pienso "por fin estoy fuera, pensé que nunca llegaría un lunes que a las once de la mañana estaría haciendo cualquier cosa menos estar en una escuela". De hecho al terminar la preparatoria decidí no volver a tomar clases en la mañana.
Pero hoy, otra vez: domingo, esquina de Churubusco, albercas vacías y casas de perros. ¿Por qué ese negocio no ha cerrado? No lo sé. Pero está intacto al tiempo. Asqueroso.
Le dije a Alberto que fuéramos a un restaurante que estaba cerca de mi antigua casa, en donde mi mamá iba con una olla y compraba pozole para llevar. Fuimos y el lugar seguía ahí, sólo que ahora además de comida para llevar es un restaurante. Comimos pozole y después fuimos al parque al que solía ir de niña. Muy cerca del restaurante sobre la 71 sur.
Un pequeño parque con árboles y columpios y resbaladilla.
El espacio era el mismo, con juegos nuevos, pero con los antiguos animales de piedra que trataba de montar cuando era niña. Esos animales son medio inútiles y en realidad los han ido quitando de los parques, pero éste, el parque de mi infancia, los sigue conservando.
Me emocionó estar ahí de nuevo. No recordé nada en especial, pero saber que eso existe aún en el tiempo me hizo sentir bien, supongo que me hubiera roto el corazón regresar y no ver a esos animales de piedra. Mis padres ya no están casados, mi hermana y yo ya no somos niñas, nada de mi vida que pobló ese parque existe.
Pero los animales de piedra están ahí, y de algún modo, me recuerdan que esa infancia existió, que fui feliz, que mi papá llevaba a mi hermana en la carreola y mientras yo jugaba en el pasamanos, él la mecía en el columpio. En ese tiempo las albercas vacías no me angustiaban. En ese parque hay una parte de mí, cuando sólo tenía que jugar y bañarme a las ocho para dormir a las nueve. Cuando existía Corazón de Melón y Oscar Lima era el niño que me gustaba.





Tomé esta foto porque en el fondo sé que algún día dejarán de existir.

jueves, noviembre 15, 2012

Yuyes, Yuyis, Lulú, Lourdes. La mujer que hizo de mi abuela, que me daba consejos sin que se los pidiera y que siempre le atinaba a las cosas que me decía.
Anubis fue la gata sobreviviente de su muerte. En Acapulco, en aquel Agosto de 2008, ya muy enferma, decidió llamar al veterinario y pedirle que se llevara a todos sus gatos y perros a "dormir". Anubis se quedó a su lado, todo el tiempo. Y cuando la trajimos a la ciudad de México, Anubis venía en su transportadora y mi mamá Yuyis vino hablando con ella, recordando que como Rosa Luxemburgo con su gato, ella igual nunca se separaría de ella. En ese viaje final de vuelta a la ciudad de México, Anubis no emitió ninguna palabra, sólo la escuchaba hablar. Yo manejaba por primera vez en mi vida la carretera del Sol, Acapulco-México. Me dolía el corazón escuchar a mi mamá Yuyis despedirse de Anubis, decirle cosas como ellas te cuidarán muy bien, refiriéndose a mi mamá, a mi hermana y a mí.
Siempre me acuerdo de mi mamá Yuyis, es imposible no recordarla, muchos de sus cuadros están hoy en mi sala y una cajita con olor a naftalina todavía conserva ese olor que rodeaban sus muebles en Acapulco. Recuerdo frases muy hechas que tenía y que me repetía para que no las olvidara, como cuando un hombre te pregunte con cuántos te has acostado tú debes responderle: "con un más que Safo y con uno menos que Santa Teresa". Recuerdo que a los quince años me dijo que no me fuera a volver ninguna puritana que tuviera muy presente que la virginidad sólo era un estorbo que había que quitar. Su amor por la vida la hacía una persona que siempre estaba rodeada de personas, algunos amigos, otros admiradores y alumnos.
No toleraba que dijera ninguna grosería, un día me dijo, Idalita si vas a dedicarte a escribir no puedes decir tantas groserías, no me asustan, pero no debes hablar de ese modo siendo escritora. De hecho ella fue la primera en comenzar a decirme "escritora" cuando nunca había publicado nada y sólo era estudiante de la Sogem.
El día que le conté en secreto y con voz quedita que andaba saliendo con Alberto, recuerdo que sus ojos se llenaron de luz y me dijo casi riendo ¡ay Idalita, eres obscena!
Extraño a mi mamá Yuyis.
Anubis sigue siendo la sobreviviente, la gata siamesa que pide salir al balcón a tomar el sol y el aire todos los días.
Alberto encontró en Google este texto que habla sobre ella.
No sé quién fue Aurelio, pero por el escrito sé que la conoció y la amó tanto como muchas personas que estuvimos cerca de ella. Me emocionó leerlo, creo que lo único que podemos hacer es recordar a esta gran mujer escribiendo sobre ella.


Este viernes me levanté pensando en el cumpleaños de mi papá, Don Genaro. Es el número 14 que ya no está conmigo, con nosotros. Lo que duele es la ausencia, leí por ahí, y salí a la calle en busca del bar más cercano para tomarme unas cervezas con su fantasma, y pagué doble cuenta y también brindé con mi ausente madre y abrí el periódico y en un recuadro encontré una esquela: Lourdes Huerta Garay, falleció este 18 de septiembre.
Lulú, maestra, amiga, tu no cabes en una pinche esquela. Lulú, grandísima maestra, cómo me duele haberte dejado esperando nuestro siguiente encuentro, ese donde me ibas a mostrar los poemas que le escribí a tus gatos hace algunos años, que yo no recordaba haber escrito y menos aspirado a ser poeta. Cosa de tener 18 años.
Entre las miradas de tus gatos, Lulú, en veladas con vino tinto nos hiciste leer a Carlos Pellicer, a Salvador Novo, a Cuesta, esos poetas para los que fuiste su princesita. Nos hablaste del 68, de Eli de Gortari y José Revueltas, tus maestros; de tu amigo, el escritor Sergio Fernández, de Jodorowsky, el maestro de teatro. De tu marido, el filósofo Miguel Bueno, de tus andanzas en Turquía, África, y leímos entre copa y copa los rubayats de Omar Khayyam.
Lulú, la lúdica maestra emérita de la universidad. Para quien la izquierda no era un partido, sino una actitud y una cultura de vida (tu no cabías en esa pendejada llamada PRD). Lulú la mujer libre, la señora librepensadora, la anfitriona que atesoraba libros con olor a naftalina y discos con el crash que antecedía a Charly Parker o al grandísimo cronopio Louis Armsntrong.
Escogiste a Guerrero y a la UAG para vivir, finalmente. Por casi tres décadas fuiste la maestra de generaciones en Economía, Sociología y Derecho, pero tu cátedra se extendía a tu amistad, a tu casa, a tu patio con gatos deambulando y mirando desde su curiosidad el infinito mar.
Tus amigos, tus alumnos –Melo, Iracheta, Rodolfo, Ricardo, Iracheta, Max– acá de repente creo que nos quedamos huérfanos como tus gatos. Querida Lulú, me duele haber faltado a la cita, pero como diría Serrat, “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.




miércoles, noviembre 14, 2012

Hoy me tomé unos mezcales con mi amigo Ismael y le conté detalle a detalle mi encuentro con el fantasma de mi más profundo pasado del 2005. Y el corazón. Y los ojos. Y la revista de 1940. Y de nuevo Clarice Lispector.
Entonces pensé: este es mi futuro. Mis zapatos de lunares azules, mi chamarra rosa, mi iPad y mi amiga Grace cantando Black Lament en mis audífonos. No me di cuenta que 2005 dejó de existir, así, un día ya no existió Diana Krall, ya no existió el barroco del XVIII y ya no existió mi chamarra de borreguita y mis pantalones acampanados de mezclilla. Ya no soy pero soy. Pero me gusta esta que soy, esa fue la conclusión.
Esto es noviembre. Esa es Misstutsi y su calendario llegando al fin. Y esos son dos pájaros enviados desde Madrid por Moramay. Eso es un pase del metro de NY. Esa soy yo y Grace en una máquina de fotos en Berlín. Esa es una postal de Málaga que me envió Georgina. Esto es el 2012.
Esto es el presente.

martes, noviembre 13, 2012

"La tecla de espacio es muy corta para mi pulgar"
@ishcorp
Laurent Grasso es el artista que hizo un video sobre las parvadas que instaló en el Jeu de Paume. Esta exposición la vi junto con mi amiga Grace. Ella buscó el video en youtube y lo encontró. Así que hoy puedo ponerlo en este blog y de paso revivo este espacio en el mes de Noviembre.

Me molestan los lugares comunes tan usados por todos como "qué rápido se nos fue el año". Pero siento que en la medida en la que me muevo de lugar, escribo y hago cosas nuevas, el tiempo se va rapidísimo. Y me queda en la mente esa frase estúpida de ya se nos fue el año.

Varias cosas que se han quedado pendientes de decir en este blog.

El mes pasado estuve en Puebla y fue muy grato encontrarme con murales de Edgar Saner en Santa María Tonantzintla. Creo que este artista está creando un movimiento muralista muy interesante y me encantaría seguirlo más de cerca. Por lo pronto ya lo sigo en el Instagram. Les dejo un artículo que escribió mi amiga Paola sobre él: Saner en Reflexiones Marginales.

Este mes me informaron que el relato ilustrado que metí con Ismael Angeles al concurso de Opticks Magazine quedó seleccionado como finalista y se publicará en el próximo número. Así que cuando esté en la página digital lo pondré por aquí. ¡¡Felicidades a nosotros Isma!! Me encanta el equipo que hacemos entre escritura e ilustración.

Este mes también me invitó mi cofrade María Holley a participar en Domus, así que también estuve escribiendo una reseña para esta revista, la cual disfrute muchísimo sobre Yoshua Okón que saldrá en el número de Enero, me parece. El tema es historia, archivo y memoria.

Y bueno fui a la Filij a firmar libros de "Checo" y conocí a mis verdaderos lectores. Me enamoré de aquellos niños que llegaron a hojear el libro y por leer unas cuantas líneas pidieron a sus papás que se lo compraran. En especial el niño Emilio que ese día cumplió 7 años y que además es escritor de cuentos. Fue una experiencia muy grata y gracias también a los que me siguen en Instagram por darse una vuelta a la feria. Pueden ver las fotos en el Facebook de Nostra Ediciones.

¡¡Corran a la Cineteca ya estrenaron Moonrise Kingdom!!!
Mi querida Elsa López hizo una reseña muy linda sobre la película en su blog Esmeriladora.



Laurent Grasso : "Uraniborg"