sábado, mayo 04, 2013


1. Quiero tener la luz de la cocina prendida detrás de mí, no me importa que no esté usando la cocina.

2. No quiero volver a tener un carrito de súper con Cloro, Ariel, Roma y Brasso conviviendo con un paquete de tortillinas tía Rosa.

3. Quiero seguir escribiendo aunque lo único que me venga a la mente sea una frase que dice come on and love me now.

4. Hoy subrayé la frase: “Al instante me siento patético. Más transparente que un sashimi de medusa”.
No hay cosa que me dé más escalofrío que ver cómo un cuchillo corta en pedazos una medusa aún con vida sobre un plato, cuando leí esta frase, pensé que esa transparencia no sólo era como el sashimi, sino que además tenía vida. Quisiera abrir mis manos y ser transparente como esa medusa, pero siento miedo.

5. Hoy recordé a Ivone. La vi recortando un calendario de las cataratas del Niagara para hacer pequeños cuadritos con las imágenes y colgarlas en su sala. Tengo siete años y estoy con Ivone. La pasividad y armonía de Ivone era lo único que necesitaba cuando salía de la Nelson Vargas con el pelo mojado, frío y hambre. Entonces me decía ¿taxi o trolebús? Y yo le decía trolebús. A las siete de la noche el trolebús de Municipio Libre hacia Plutarco no llevaba gente, así que podíamos sentarnos en los asientos traseros que tienen la cualidad de estar un escalón arriba que el resto de los asientos. Lo que más amaba de los trolebuses era esa especie de mecedora en la que se mueve el cuerpo dentro del camión; para mí un trolebús era el mejor transporte diseñado para ir de un lugar a otro, hubiese ido en trolebús al fin del mundo.

6. Erase and rewind.

7. Hace diez años leí “Memorias de Adriano”. Hoy no recuerdo casi nada. Sólo tengo la imagen de que Adriano no soportaba dejar su cama sin tender, debía borrar todo rastro de ese lapso de la noche en la que había dejado de ser…

8. Si estuviera deprimida no dudaría en beberme todas las botellas que descansan en la estantería de mi cocina. Cuando comienzo a sentirme triste trato de rescatarme desde las entrañas. Busco en youtube música que hace más de quince años no escucho, y de ahí comienza a salir todo, como si jalara de un hilo, Ivone, Cynthia, Vicente, Diana, todos comienzan a tener presencia en mi vida y quisiera borrarlos pero no puedo. Quisiera alejar ese olor a humedad que salía del baño verde que sólo muchos años después me daría cuenta que ese olor emerge porque hay suciedad. Ese departamento me da asco. Los pienso a todos ellos y quisiera ir por un galón de gasolina y prenderle fuego a todos estos recuerdos... Esto no es jalar de un hilo, es destapar la cloaca. 

9. Vengo manejando sobre Viaducto-Tlalpan y es inevitable pensar que cruzo la arquitectura de mi infancia, todos los lugares tienen una marca. La preparatoria, la primaria, la casa de los camiones, el camino de vuelta a casa. Ese camino no ha cambiado en los últimos treinta años. Quiero irme del sur, quiero vivir en el centro de la ciudad, quisiera que el sur de la ciudad perteneciera por siempre al pasado. Necesito hacer una mudanza pronto.


lunes, abril 22, 2013


1.

El día de hoy amanecí como cualquier otro de este año. Un año más, sí, pero el último de la veintena. Mi gata Persia me rascaba la panza como si quisiera que abriera mi piyama para que ella se metiera, pero no lo hice, la ignoré y la hice a un lado. No recuerdo qué estaba soñando. Pero cuando me levanté todo estaba en orden. Salí al comedor y vi que Alberto me había dejado un lugar para desayunar, eso me puso de buenas. Sobre la mesa estaba la orquídea que me regaló Claudia, las galletas que me regaló Elsa y junto las otras galletas que me regaló Silvana. Tomé una galleta de la ideal y la comí, después comí otra más y otra, son muy ricas. Puse a calentar agua para té. Después comencé a hacer toda la rutina, lavar los trastes, tender la cama, llevar la ropa sucia al sesto, meterme a bañar, apagar el boiler y en cada acción me hacía consciente: esto lo hago porque quiero, esto lo hago porque en cualquier lugar lo haría. Es una forma de que no me de tedio, de que esa acción no me deprima ni un segundo. Lavar los trastes es algo que no terminará nunca en mi vida, pueden pasar muchas cosas, puede existir gente a nuestro servicio, pero, siempre siempre siempre habrá un traste sucio por lavar. El agua casi se evapora cuando me acordé que tenía puesta la estufa. Necesito urgentemente una tetera chifladora porque ya van varias veces que me ocurre.
Después manejé con Donatello a la nueva oficina de Estudio Paraíso.
Ahí me siento como en casa, tomé un café en una taza con flores que es muy pequeña y linda y manos a la obra, hice mi trabajo y me divertí muchísimo. La entrevista a Nito fue muy interesante, me reí, me emocioné y un montón de estados de ánimo que dejaron los trastes sucios en lo más remoto de mi día.

2.

“Existen dos tarzanes: El Tarzán Godinez y el Tarzán López”.
El mundo de los dobles en México encierra este tipo de frases. Los stunts, llamados dobles o extras, son unos seres muy especiales. Son personajes que trabajan con el peligro pero en cada reto y en cada escena guardan una especie de orgullo que los engrandece más y más. Su trabajo es estar siempre a prueba (como cuando Joel pegó su lengua en un barrote congelado como símbolo de que era capaz de eso y más…), demostrar que tienen una técnica: que son acróbatas, magos e ilusionistas. Los stunts son hombres de piedra y son el héroe sin rostro que hará las acciones por las que será recordado el protagonista de la película.  Son héroes, aunque parezca mentira, en este mundo sin héroes hay todavía personajes que arriesgan su vida por un carro que sale volando o una explosión de muertos vivientes. Nito me impresionó por su cantidad de anécdotas y su buen sentido del humor, como cuando estuvo como doble en Resident Evil y le dio asco comer junto a todos los maquillados, el maquillaje era tan real que no podía comer viendo a todos los zombies. Platicó cada puesta en escena como si le hubiera ocurrido, quizá porque en verdad le ocurrió aunque estuviera montado: la emboscada, los disparos, la caída, los zombies y todas las anécdotas eran, en el sentido literal, de película.
Este mes estaré trabajando con stunts y todo será así: de película.

3.

¡¡¡Compren la Domus 6!!! Escribí en el journal.

domingo, abril 14, 2013


1.

De nuevo esta pregunta: ¿cómo te sientes?
Hoy me duelen los brazos, me duele la panza, me duelen las piernas. No sé si es por andar en bici o por cargar un costal de tierra, por hacer jardinería o por dormir mucho.
Duermo por las mañanas, duermo por las tardes. El sol que hace me tiene agripada. Cuando despierto me siento constipada. La garganta se me cierra y me siento ronca.
Hoy mientras venía de la librería, pensé de nuevo en Frederik, qué pensaría él de que hay un Starbucks en Gandhi. Esa idea se quedó volando en mi cabeza y como todas las ideas se repetía sin gramática en mi mente, estaba ahí clavada como un cuadro que no hay que leer para saber su fisonomía. Y Frederik siempre está en silencio en mi memoria, interrogándome con su mirada, su silencio era arrogante, no necesitaba palabras para decirme que algo era una mierda.
Y cuando llegué y me quité los pantalones y me acosté en la cama, sentía cada parte de mi cuerpo y las pantorrillas, los brazos, las piernas, un dolor muscular que en lugar de llevarme a pensar en el esfuerzo que hice al mover el costal de tierra, me hacían pensar en el envejecimiento de mi cuerpo. ¿Envejecer es doloroso?
Ese Starbucks es bastante mediocre si lo comparamos con el que está en Miguel Ángel de Quevedo antes de llegar al Sport City. Seguramente algo así me hubiera dicho Frederik. De cualquier forma no soy asidua al Starbucks, tampoco él lo era. Qué bien que Gandhi dé sus patadas de ahogado abriendo un Starbucks, qué mal que ni siquiera eso lo pueda hacer bien, que sea una especie de invernadero, que la ubicación de sus mesas en la terraza sea incómoda. En fin.


2.

El 21 de abril cumplo 29 años. Esa es la verdad. Mi marido me ha regalado un carro.
Un amigo mío, Nacho, me dijo que ese carro sólo podía llamarse de una forma: Donatello. Donatello era italiano, como mi Fiat, y se destacó por hacer esculturas, la mayoría pequeñas como lo es este carro.
Cuando estaciono a Donatello no puedo dejar de pensar en el Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj de Cortázar:
Cuando me dieron a Donatello. No me regalaron un carro cualquiera, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, Fiat 500, sport, quemacocos, eléctrico, rojo y muy pequeño, dos puertas y una cajuela pequeñísima.
Me regalaron – aquí lo terrible es que quizá Alberto sí sepa lo que me ha regalado- algo que es mío pero no es mi cuerpo, algo que debo sacar del garaje sin que los vidrios retrovisores peguen con las puertas, un vehículo que debo llevar a la universidad, a la casa de mi madre, a la colonia Roma. Me regalan la necesidad de ponerle gasolina, la obsesión de saber que está cerrado, que las luces diurnas están apagadas, que aún no tiene un rasguño. Me regalan el miedo a que le den un cristalazo, a que le pase algo, a que en alguna estupidez mía le dé un buen golpe. Me regalan la necesidad de manejar con precaución, a darle el paso a los taxistas para que no me avienten la carrocería. Me regalan la seguridad de que ese carro es mejor que otros carros y a comparar mi carro con los demás carros. No me regalaron un Fiat 500, yo fui regalada a Donatello.


3.

Mientras comía recordé una maestra que tuve en el Helénico. Me acuerdo que era buena onda, que se veía muy joven y lo era, tenía 32 años cuando me daba clase. Yo entonces tenía 20 años. Ella estaba preparando su boda en ese semestre y estaba radiante. Era guapa, usaba ropa que me gustaba, tenía un mechón pintado de blanco, además, era egresada de la Ibero y traía un Peugeot 206.
Cuando la veía llegar a clase con su mochila al hombro y su perfume dejando una estela dulce, recuerdo que pensaba en lo mucho que me gustaba ver su manera de disfrutar su vida. Me imaginaba a mí misma teniendo esa vida, ser maestra joven, tener un marido y por supuesto un Peugeot 206. Después vino la decepción, cuando ya no era mi maestra y platicábamos de cosas más personales… como si de ahí pudiera surgir una amistad vino el balde de agua helada. Fue de las personas que abiertamente me dijeron que era una estupidez salir con Alberto. Y recuerdo que además alzó su mano izquierda poderosamente y me mostró su anillo de casada. Creo que pensó que si yo andaba con un señor casado era capaz de andar con todos los señores casados de la ciudad de México. Fue como decirle, soy lesbiana y entonces ella se echara a correr pensando que al siguiente acto me la agarraría por la cintura para darle unos besos. Fue una decepción, pero al final, no pasó nada, no era mi amiga, fue mi maestra y fin de la historia.
A todo esto: todavía no tengo 32 años, ya estoy casada, soy egresada de la maestría en historia del arte y tengo a Donatello. Donatello tiene cara de niño bonito, es en serio.
Hoy cuando veo los 206 que circulan por la ciudad, veo en ese carro a esta maestra, y también veo que ya es un carro viejo, que su gloria pasó, como pasará la gloria de Donatello. Este recuerdo me hace sentir algo que es indudable: nunca sabemos qué puede ocurrirnos en el futuro, ni siquiera lo sospechamos, nuestros deseos en un momento determinado, pasados los años, se desvanecen, son como los carros que salen de la agencia, comienzan a perder valor hasta que son sólo sombras. Los deseos reales prevalecen y nunca pierden su luz, la escritura en mi caso sigue siendo una guía, sé que escribir está en mi futuro. Esta maestra, no sé qué es de su vida, me da igual, pero me gusta recordarla porque en ella recuerdo lo que deseaba y que ahora es pasado.


martes, abril 02, 2013

Ya está el nuevo número de Reflexiones Marginales.
Espero que lo disfruten.
Mis favoritos: "Instagram lúcido", "Entre cámaras, vestidos y lipsticks" y "Memorias extendidas". Todo el número es buenísimo, yo lo leí varias veces, vi sus cambios y su resultado.
Estoy contenta con cada uno de los ensayos.
Gracias a todos los que colaboraron en el número. Cada vez es más difícil que las personas accedan a escribir un texto porque lleva tiempo y esfuerzo, pero me encanta que hayan respondido a la convocatoria.
Den click aquí para poder ver el número: Reflexiones Marginales.

miércoles, marzo 27, 2013








Andar en bici.
Comer sano.
Tomar vino.
Comprar un florero.
Abrir la puerta del balcón para que Anubis salga a tomar el sol.
Responder mails.
Corregir aparato crítico de mi tesis.
Acomodar un mueble.
Escribir una nota Domus.
Escuchar bells are ringing.
Salir a comprar un café.
Poner la computadora en reposo.
Ponerme la piyama.
Quitarme la piyama.
Limpiar un espejo.
Pensar en un corazón rojo de cristal.
El corazón en la botella.
Hacer metáforas.
Matar metáforas con imágenes.
Poner tinta a un cojín.
Hacer un sello.
Divertirme con 50 postales.
Poner cada una en una bolsa de celofán.
Cocinar sopa de flor de calabaza.
Hacer agua de té negro, menta y limón.
Hacer taquitos de pollo.
Colocar servilletas en el servilletero.
Llamar al plomero.
Tender la cama.
Meter la ropa sucia en un cesto.
Apagar el boiler.
Cambiar la arena de los gatos.
Prender la computadora.
Hacer de cenar.
Escribir.
Escribir.
Escribir.
Pensar en: Siqueiros y la fotografía.
Pensar en: Kati Horna.
Pensar en: Instagram lúcido.
Pensar en: Vestidos y lipsticks.
Pensar en la frase estúpida: well well well… what have we here? Sandy Closs Uuuuh Aaaa Im really scare.
Escribir: Recibido.
Escuchar Elliott Smith.
Escribir: Ajá.
Una copita de vino.
Este es el día a día.
Ahí, en esos espacios de “parece que nada pasa”, hay momentos hermosos.
Como comprar un florero para un ramito de garra de kanguro.
Como recibir a mi amiga Gabrit a comer.
Como ver una película malísima con mi hermana.
Como desayunar con mi mamá.
Como recibir una llamada de Mari en donde me pregunta si ya recibí un correo.
Como comprar un helado en Nutrisa.
Y también:
Andar en bici.
Comer sano.
Tomar vino.
Disfrutar de la vacación.
Todo lo demás, todo, todo, sería bla bla bla.
La verdad es esta: Estoy contenta. Estoy muy contenta porque aunque hay días con mucho trabajo, sé que todo saldrá como quiero.

sábado, marzo 16, 2013

Estoy esperando a que las ilustraciones que hice las suban en el blog de la exposición.



Dejé de esperar y las subí en mi página:

http://idaliasautto.com/upcoming

Disfruté mucho hacerlas.
Ahora seguiré trabajando en la coordinación de Reflexiones Marginales.
Nuevas sorpresas, un video que edité con Paola y el primero de abril sale con el nuevo número.
Y también sale la Domus 6, y una breve colaboración mía en su Journal. También en abril sale el libro Redes sociales, en donde escribí junto con mi amiga Paola un artículo de televisión y cine, de la era análoga a la era digital.


lunes, marzo 11, 2013

sábado, marzo 09, 2013

Debería de escribir sólo mientras espero a que pase cualquier cosa. Esa es la frase más indeterminada y estúpida que se me ha ocurrido. Esperaré mientras llega mi hermana. Me da un poco de pena que el mesero se dé cuenta que no me peiné y que no me quité las lagañas y salí y tomé mi bici y llegué media hora antes de la cita. Acaba de venir otra mesera a preguntarme en dónde compré mi casco .
Fin de la espera.

lunes, marzo 04, 2013

Comienza marzo con frío. No me molesta hablar de que hace frío cuando el clima es inusual y llega de un día para otro.
Comencé el mes comprándome una bici y desde el día uno cayéndome en una banqueta. Me duele el cuerpo y la rodilla, pero no me pasó nada grave.
Estoy haciendo tres ilustraciones para una exposición que se inaugura en abril y al mismo tiempo estoy preparando el número de fotografía de Reflexiones Marginales y al mismo tiempo estoy por titularme de la maestría y al mismo tiempo estoy trabajando con Estudio Paraíso... Marzo es trabajo.
Disfruté mucho el Ficunam.
Mis películas favoritas del festival fueron:
"Calle López" de Gerardo Barroso y Lisa Tillinger. México. 2013. Un hermoso documental sobre la gente que trabaja en esta calle del centro. Me encantó.
"Yi-Yi" de Edward Yang. Taiwán-Japón. 2000. Esta película tiene personajes entrañables como el niño que saca fotografías para revelar a las personas lo que no pueden ver porque está detrás de ellos y Oto san, el señor que no puede hacer magia porque es honesto.
"Como los enamorados" de Abbas Kiarostami. Francia-Japón. 2012. Una extraordinaria película en donde la premisa es la inexperiencia de los hombres. Esta película tiene un final de taquicardia y eso me gustó mucho.
Si estrenan en el cine comercial estas películas habría que verlas de nuevo. Soy fan.

jueves, febrero 28, 2013

Mi horóscopo chino me recomendó escribir un diario.
Lo comencé en enero y desde entonces siento que ya no escribo en mi blog.
Es raro, mi diario comenzó siendo muy parecido a lo que he escrito estos últimos años en mi blog y poco a poco, como si se tratara de un pudor literario, me fui abriendo más y más, hasta que se volvió tan íntimo que es imposible publicar.
Escribo esta entrada una hora antes de que termine febrero. Como si fuera la tarea que hay que entregar el último día a la última hora. Siempre me da tristeza ver cómo pasan los días y el blog se queda sin actualizar.
Qué escribir. Quisiera decir mucho de lo que ha pasado en tan solo 15 días ¿o menos? Quizá por eso mi horóscopo me recomendó la escritura de un diario porque las cosas pueden cambiar de un día para otro:
De nuevo me voy de México.
Sí, de nuevo me voy a vivir a otra parte. Aún faltan unos meses, pero ya está sobre la mesa.
Esta vez se trata de un proyecto literario: una estancia con una escritora reconocida. Muy reconocida, y esta noticia me tiene muy emocionada y muy ocupada también. Muy muy muy muy, todas esas repeticiones, son así, en serio.
Parte de esta nueva etapa tiene como resultado mi página web: idaliasautto.com
Claro que seguiré publicando noticias de los rumbos que vaya tomando.

miércoles, enero 23, 2013

Hoy me regalaron unas habichuelas mágicas.
En realidad son unos frijoles saltarines pero son tan mágicos como las habichuelas.
@ishcorp me contó que cuando era niño su papá le traía estos frijolitos que con el tiempo de marchitan o le salen polilla, pero mientras están vivos se mueven con el calor y con la luz del sol saltan mucho. Son unos frijolitos partidos a la mitad y son muy hermosos porque en serio son mágicos. Basta tenerlos en el puño cerrado para sentir su vida. Es impresionante. Quiero decir: es impresionante sentir la vida de una semilla en la mano cerrada. Yo también hubiera querido tener un papá que me trajera habichuelas mágicas que saltan con el sol y se mueven en la mano cerrada porque estoy segura que hubiera inventado algo así como que soy capaz de mover los frijoles con la mente. También hubiera inventado que esos frijolitos son mi poder mágico. Desde hoy lo son. Por eso esta entrada está escrita sólo con mi dedo índice izquierdo y mi mano derecha, porque tengo el puño cerrado y se mueven mientras escribo todo esto como si supieran que alguien los enuncia.

Verdades del día:

Existe un papá que regala frijoles saltarines a un hijo.
Puedo pasar viendo frijoles en la palma de mi mano al menos unos quince minutos hasta que se enfrían y necesitan más calor.

También volví a ver Moonrise Kingdom en el Cine Tonalá.
Y:
Amo cada pequeño detalle de la película: como el amarillo. Observar todas las cosas que hay en amarillo.  Y que desde la primera escena de introducción, mientras pasan los primeros créditos, ya está anunciada toda la película.

De regreso a mi casa, manejando sobre Amores me doy cuenta que ese camino de vuelta a casa se ha convertido en una especie de mantra en estos últimos años, siempre que manejo por esa avenida hay una reflexión o algún comentario me pasa por la cabeza. Me gusta mucho Amores, hay muchos edificios que me gustan, que me hacen pensar cómo sería mi vida si viviera en ese lugar...  Hoy recordé que una vez, hace muchos años, venía en el carro con mi mamá y me dijo que pasando una casa que siempre tiene la luz iluminada y está casi esquina con la glorieta en donde se puede uno ir hacia Av. Coyoacán o División del Norte, siempre en esa casa pensaba dos cosas: Que la luz del portal de esa casa le daba la impresión que estaba habitada por personas muy conservadoras, y que pasando esa calle sabía que faltaba poco para llegar a casa. Claro faltaba poco pensando que mi mamá estaba manejando desde el norte de la ciudad, cuando daba clases en Naucalpan. Cuando pasé hoy por esa casa me di cuenta que habían cambiado la fachada y que esa luz que estaba prendida ahora había sido cambiada por un faro diferente que en lugar de dar luz cálida da una luz blanca. No me sentí más cerca de casa porque había mucho tráfico pero pensé en mi mamá y en los cientos de veces que pasamos juntas por ahí siendo yo su copiloto. Esta vez traía los frijolitos en la bolsa de mi abrigo, puede ser que por ahí me hallan brincado tantos recuerdos.
Y venía escuchando Le temps de l'amour.