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lunes, septiembre 29, 2014

De cómo un lunes asqueroso puede pasar a convertirse en un lunes lluvioso pero amable.

1.
Hoy por la mañana cuando iba rumbo a la Alameda, en la esquina de Allende y Tacuba, un pedacito, un cuerpecito, un gatito bebé muerto.
De inmediato quise apartar la mirada.
No ver aquello que ya reconocí sin poner mucha atención.
Decidir no ver no cambia las cosas que ya se alcanzaron a definir.
Abrí los ojos para tener la certeza de que sí. Un gatito con pelaje blanco.
Una intolerable tristeza me dejó helada, me sacuden esas imágenes.
No entiendo todavía por qué me afecta tanto. Una parte de mí sé que está íntimamente ligada a estos seres hermosos, pero sé que no debería de afectarme a este grado. Pero no puedo hacer nada. Es así.
Me quedé pensando en la impunidad, en la falta de responsabilidad, pero sobre todo en la incapacidad de hacer algo que lo repare. No se pueden salvar a todos los gatos bebés del mundo. Ni tampoco se pueden salvar a los gatos adultos.
Cuando pienso en el sinsentido de la vida me viene la imagen de ese gatito muerto.
Así de estúpida es la vida.
No hay nada qué hacer. Maquillamos la vida.
Agregamos palabras. Hacemos cultura. Mandamos mensajes. Creamos una rutina. Ponemos el despertador. Creemos en cosas. Amamos el arte. Etcétera.

Escribo. 
Al menos yo escribo tratando de cercar ese vacío que a veces, en días como hoy, se hace enorme.
Me levanto con mucho trabajo. Desayuno. Tomo la vitamina E para la piel. Prendo mi computadora para escribir un par de líneas. Decido ir a correr. Aunque esté nublado. Aunque todavía está oscuro. Correr me hace sentir bien. De nuevo el mundo parece tener sentido, y, de pronto, un gatito muerto.


2.
Le mandé un mensaje a María Fernanda.
Estoy deprimida o simplemente es lunes.
Tan lunes como la caricatura de Garfield diciendo I hate mondays. Cómo amaba la caricatura de Garfield. Sobre todo el episodio en el que trata de huir del lunes yéndose a Hawaii sólo para llegar después de mil horas y darse cuenta que ahí también es lunes.
M: Es lunes, verás que se te pasa.
Yo: Seguramente sí. 

3.
Ismael me invitó a comer a su casa.
Vive en Santa María la Rivera.
Esa colonia vieja en la que creció mi abuelo.
Pasé al Forum Buenavista a comprar helado de postre y una botella de vino.
Es lunes pero finjamos que es viernes y no hay nada qué hacer en lo que resta de la tarde.
Comimos pasta con camarones y pescado empapelado.
Delicioso. El pescado picaba pero estaba muy muy rico. Sabores nuevos.
Un sabor que no había probado y que me encantó.
Hablamos de las gotitas de la felicidad.
De los corchos para generar un corcho más grande.
De cambiar los muebles de lugar.
De los sofás cómodos.
De Spotify.
De que esta semana ya es Octubre.
Bebimos y comimos.
I: ¿Todos queremos repetir helado verdad?

Cuando estoy en casa de I. me siento como en casa. 
Como que podría tomar una siesta en su sofá.
Comiendo en el hogar y con posibilidad de comer más postre.
Tomamos café.
Yo: Tengo que contarles algo sino tendré pesadillas. Hoy por la mañana vi un gatito muerto. No lo soporto. He pensado en por qué no lo pude salvar.
I: Me pasa lo mismo con los pájaros muertos.
Yo: Estamos sobreviviendo el lunes.
I: Parece que estamos de vacaciones.
A las 4 me fui de vuelta a la Biblioteca.
Comenzaba a llover. Caminaba a paso veloz.
Alzate 62. Una foto a un recuerdo que no es mío.
El señor que vende fajas sobre el Eje 1 norte no tenía la talla que buscaba.
Apuré más el paso porque las gotas comenzaban a caer más gruesas, con más fuerza.
Llegué a la Biblioteca a tiempo.

4.
La tarde del lunes ha terminado.
Escucho las metamorfosis de Philip Glass. Me ponen nostálgica.
¿Se puede sentir nostalgia de una tarde de pescado empapelado y helado de mango y chocolate?

¿Me seguiré reprochando no haber estado en la calle para salvar a un gato bebé?

domingo, mayo 02, 2010

Reconciliándome con los domingos.

Buen día de la semana.

Hace tanto calor que Alberto y yo nos mudamos con nuestras laptops al comedor. Tomamos cerveza Guinness y escribimos, echamos el chisme, brindamos, y además nuestro vecino Ciro no está así que disfrutamos de la tranquilidad en nuestra casa. Un lugar para estar horas y horas.

Varios acontecimientos que merecen mi felicidad: Nuevo refrigerador con un súper congelador en la parte de abajo, mucho espacio y muchas ganas de seguir cocinando ahora que tengo el Refri. Además de que en la semana me topé con una caja de discos viejos, entre ellos el Ok computer, un disco de Sarah McLachlan, Björk, Fiona Apple y cosas que huelen a 2004. Me encanta escuchar esa música y sentir eso, que esos pocos años han pasado dejando nuevas canciones, nuevas amistades y nuevos sentimientos. Estoy contenta, no sé lo siento cuando tecleo estas palabras, me siento bien.

Además: Nueva alfombra para la sala, de pelitos gruesos color ladrillo, se ve hermosa la sala, más linda que de costumbre. Pronto haremos un cambio de muebles. La alfombra café que tenía en la sala la pasé a la recamara y ahora se ve más acogedora la recámara.

Hoy fui al mercado con Alberto, hacía mucho calor pero todo está muy calmado. Compramos pescado para la semana, brocheta de pollo, calabacitas, zanahorias y un nuevo cochinito para seguir ahorrando. El pasado lo rompimos para irnos con nuestros ahorros a NY. Regresamos y me puse a cocinar: Brocheta de pollo con juliana de calabaza y zanahoria en salsa teriyaki; spaghetti al curry con hongos picados; y el ya famoso humus sin garbanza que hoy salió con sabor a ajo, tanto sabía ajo que hasta picaba. Me hace sentir bien cocinar. La otra vez le escribía a una amiga que con la cocina no hay falla. Yo me dedico a escribir y a estudiar, a veces no sabes si lo que haces es bueno, siempre habrá dudas, a veces pienso que no es tan importante, pero cuando hago de cocinar no cabe la duda, la comida no miente: o es insípida, o más o menos o en serio es algo delicioso. Hoy la comida estuvo superior. Me encanta comer cosas ricas que preparo yo misma. Además de que el nuevo reacomodo de la cocina la hace ver más grande y más amplia, estuve cocinando y sentí la armonía que se produce cuando no hay prisa y puedo cocinar y tomar una copa de vino… me encanta este lugar, me siento muy contenta. A veces hay que detener todo para disfrutar de lo que sucede, por eso lo escribo aquí, porque me encanta cocinar, me gusta mi refrigerador, me gusta la alfombra roja de la sala, me gusta tener cerveza Guinness para la comida.

Así deberían de ser los domingos.

Escuchando “Mile End”, Pulp, del soundtrack de Trainspotting

jueves, marzo 04, 2010

Pizza

Esta semana fue el último curso de Sukabumi. ¿Cuándo habrá otro? Nadie lo sabe. Quizá no vuelvan este año, quizá lo único que nos queda es ver la receta en Internet y hablar por celular con Oscar para pedir su auxilio. Debería de existir el asterisco Sukabumi. Oh tristeza. Esto confirma que todo lo bueno en la vida termina tarde o temprano y que siempre hay dos caminos y en este caso se acaba de cerrar el camino que lleva a la calle de Tajín los martes por la noche. Así que es oficial que este post se convierte en la última crónica del curso primavera-verano.

El martes pasado hicimos pizzas. Todo mundo conoce una pizza, pero esa es la magia de ir a Sukabumi: vas a que te presenten con una pizza. Y a pesar de que por años uno ha comido pizza de pronto es una sorpresa encontrarse con la harina, con la levadura y la salsa de jitomate.

Pavol comenzó la clase preguntando “¿Todos conocen la pizza?”

Y aunque suena un poco ridícula la pregunta, es bien curioso pero creo que hasta el día de ayer que preparé pizza con Isolda no conocía del todo a la pizza. Si no tienes la harina con agua pegada entre tus dedos, si no sientes el ritmo que adquiere una bolita y comienza a crecer una masa y esa masa hay que moldearla con las manos… entonces no conoces del todo la pizza. Además no conocía el sabor del queso roquefort con durazno y hasta ayer no había probado la pizza hecha con harina integral. Ante la pregunta obvia de Pavol podría decir que mi conocimiento sobre la pizza era bastante mediocre y superficial.

Ayer cocinamos la pizza Sukabumi en casa de mi hermana. Como también hicimos Tiramisú de fresas a la naranja, nos dividimos las actividades. Primero Isolda se puso a cernir la harina (que era integral y que como somos bien neofitas no lo supimos hasta casi el final). Isolda pensó que el salvado eran cositas que había que quitarle a la harina, y afortunadamente le quitamos el salvado sino nuestra pizza hubiera sido una suerte de All Bran con queso y salsa de jitomate. Le echamos la levadura y la removimos con poquita agua, la dejamos reposar y luego nos tocamos las manos para ver cuál tenía las manos más calientes porque es más fácil hacer la masa. Y yo me saqué la rifa de la masa.

Y no sabes qué es la pizza hasta que comienzas a hacer la masa y pasan cinco y pasan diez y pasa media hora y la masa sigue medio cuarteándose y así uno tiene que seguir dándole una y otra y otra vez... creo que es más rudo el trabajo cuando es harina integral pero puede que sea un mito. Isolda me dijo “ay pero si ayer no se veía tan difícil”. Pues sí como ninguna de nosotras amasamos, pobre señora a la que le tocó. Y nos reímos un rato de cómo Pavol le decía, “mmm… ya está chido pero todavía le falta un poco más”. Y la señora ya estaba medio harta pero tuvo que seguir. Ja ja ja ja, le costó más trabajo porque la amasó sentada.

Primero se cierne la harina. Después se hace un hoyito en medio de la masa y se echa un sobrecito de levadura. Se le pone poca agua y se remueve con el dedo como si hiciéramos un atole. Se tapa con un trapo húmedo y se deja reposar un rato. Ya pasado el rato se revuelve con toda la demás masa y se va agregando agua para seguir amasando. Y de este punto en adelante uno se puede quedar un rato considerable amasando...

Mientras se amasa y más si se tiene una hermana cocinando al mismo tiempo pues se puede hacer un humus para ir picando y se puede hacer la salsa de jitomate que pondremos en la pizza. Ayer hubo tiempo de sobra así que Isolda se metió a la página de Sukabumi y preparó el Tiramisú de fresas a la naranja.

Al final terminamos comiendo pizza a las cinco de la tarde y tiramisú a las seis, pero todo muy rico. El humus se acabó antes de que saliera la pizza, así que de las dos pizzas que hicimos sobró media pizza porque ya se habían llenado de humus y pitas. El Tiramisú sabe mejor si se deja reposar a las fresas en el jugo de naranja por más de una hora como sucedió ayer.

Frases célebres en Sukabumi:

“Todo queso roquefort es queso azul, pero no todo queso azul es queso roquefort”.

“La otra vez estuve haciendo cuentas y me di cuenta que en mi vida he hecho cerca de 12 000 pizzas”.

“La masa de la pizza cruda no se come porque la levadura se pone viva y se comienza a inflar generando parásitos que hacen mucho daño al estómago”.

“No hay que atascar de ingredientes a la pizza no es una torta”.

“Si ponemos mucha salsa de jitomate corremos el riesgo de que la masa se rompa”.

Final feliz en el curso de Sukabumi:

Abrimos una botella de vino, brindamos y comimos pizza. Me doy cuenta que hablamos de nuestras compostas como si se tratara de niños chiquitos, los cuidados que deben tener, su alimentación, lo que tal vez les pueda hacer daño. Y claro Margoth es la que sabe todo y da consejos sobre el mantenimiento de nuestras compostas.

Final sorpresa: Margoth resultó conocer a Frederik, antiguo lector de este blog. Su recuerdo estuvo en esa pequeña felicidad que compartimos el martes pasado.

¡Gracias Sukabumi!

No me puedo quejar acabo de cumplir uno de mis propósitos de año nuevo: tomar cursos de cocina. Y terminé hasta con una composta llamada Sukabumi.

Los extrañaré.

jueves, febrero 25, 2010

Tostadas y Humus

Hoy vinieron mis amigos Grace y Robot a comer a la casa. Y por supuesto que desde luego hice receta Sukabumi. Fui al mercado y compré setas y calabacitas, jitomate, limón y pepino.
Hice la "Salsa de miso y cacahuate" de la que ahora soy una verdadera fan, pero ahora la hice con setas y calabacitas porque Grace es vegetariana. Compré tostadas y la combinación es excelente. Sumado a que hice bastones de pepino y preparé por primera vez en mi vida el Humus.
Los invitados quedaron encantados. La verdad es que no le atiné a las proporciones y todos quedamos con un poco de hambre.
Tanto que hasta tuve que regresar a la cocina y preparar más porque se terminó.
Creo que hice cerca de un litro de Humus!!! Tal vez menos, pero no mucho menos porque la segunda tanda de humus la hice de medio litro.
Al final me di cuenta que se me olvidó ponerle la paprika. Pero aún así estaba delicioso.
El Humus es muy fácil de hacer así que pondré la receta por si la quieren hacer en casa:

Ingredientes:
Garbanzo
Ajo
Paprika
Sal
Jugo de limón
Aceite de oliva
Tahini

Se debe poner en la licuadora el jugo de limón, la sal, el tahini, el ajo y el aceite de oliva (todo más o menos en las misma proporciones, un tanto de limón por un tanto de aceite de oliva). Al terminar de licuar tenemos un aderezo también muy rico que no incluye el garbanzo. Si queremos lo dejamos así o si ya compramos garbanzo pues se le pone y se vuelve a licuar.

El tip es hervir el garbanzo un buen rato hasta que se haga aguadito para que la licuadora no se complique.


El humus, la cerveza artesanal, el té de jengibre y el tarot hicieron mi día.

:)

miércoles, febrero 24, 2010

Sukabumi, sigo cocinando comida consciente

El 9 de febrero comenzó el segundo curso Sukabumi: comida conciente (aunque últimamente a dejado correr más bien al inconciente). Y es interesante pero con todo y que del 9 de febrero a la fecha he estado involucrada a más no poder con el proyecto de Expresa tu calle, no he faltado a una sola clase de Sukabumi y está de más decir que ha sido harto impresionante todo lo que se ha preparado en estas últimas tres sesiones. Quizá lo más importante es que a este espacio sagrado se sumó el miembro más atractivo de mi familia… me refiero a la presencia de mi hermana gemela Isolda. Así que siempre es chistoso que nos digan cuánto nos parecemos. No saben que Isolda tiene mal humor y que se muestra como muy seria cuando en realidad se los está cocinando por dentro, a cada una de las chicas, incluyendo a un personaje bastante kafkiano que vende productos para laboratorios. Esta relación amor odio con mi hermana nunca se había convertido tan amorosa como en estas últimas semanas. Escribo también para retomar esa línea tan agradable que ha ido tomando mi blog, y claro porque Sukabumi ha hecho un reclamo de amor porque no ha tenido su acostumbrada bitácora, aquí, en su blog de confianza. Y yo me sumo a la transferencia, así que ahí les va.

Evidentemente no soy la misma desde que voy a Sukabumi ahora tengo una composta y soy ecológicamente responsable:

Para empezar una compañera del curso llamada Margoth tiene un pequeño negocio de compostas (aún sin nombre). Son unas cajas llenas de tierra y lombrices que están ahí esperando a que uno le ponga los deshechos orgánicos. Le compré una composta por 200 pesos, me parece un precio justo. Y la verdad es que se necesita tener un lugar al aire libre para ponerla porque se hace un enjambre de mosquitas de fruta y comienza a surgir un olor inquietante alrededor. Me sorprendió un poco porque cuando me la dio no tenía olor ni moscas, pero me dice Pavol que su composta ya traía las mosquitas y él la puso en la azotea del edificio en donde vive, y todavía me dice: “pues qué querías si tienes descomponiéndose la fruta y la verdura”. La verdad es que he disfrutado tenerla en la zotehuela porque así el maldito chino que vive arriba de mí se llena de mosquitas de fruta y de olor pestilente… buena venganza contra tus azotones de puerta y tus malditos perros. Me tardé un rato en ponerle nombre a mi composta. Como vive junto a Simoneta, mi helecho, me pareció adecuado nombrarla. Así que después de pensar un buen rato decidí llamarla: Sukabumi.

La primera sesión se hizo “Ensalada de penne al pesto”. Sukabumi es comida para vegetarianos. Yo no soy vegetariana pero todo lo que se aprende en el curso se puede combinar con pollo y carne. Así que uno de los lemas de Sukabumi es la posibilidad de hacer numerosos platillos vegetarianos para que la vida de éstos personajes verdes no se vuelva quesadilla-ensalada-ensalada-quesadilla. El pesto es una salsa italiana muy antigua que en su base es albahaca con aceite de oliva, a lo largo del tiempo se le ha ido agregando ajo, sal, pimienta, perejil, nuez de castilla, etcétera. Hoy en día lo podemos preparar con muchos agregados que la harán más rica. Al día siguiente de mi clase hice el pesto en mi casa. Y sufrí no tener un turbo-licuador. Porque mi licuadora de tanto estar en acción comenzó a oler a quemado. Y creo que se descompuso un poco porque nunca pude tener una salsa de pesto, me quedó muy grumosa, llena de pequeños pedacitos y cuando lavé la licuadora se tapó horrible mi fregadero… Horrendo todo. Lo que sobró lo eché a la composta. Además me quedó un pesto bastante salado, porque con eso de que hay que atinarle de sal a la primera, está difícil, me consuela que a Isolda también se le saló. Pero al día siguiente ya no estaba tan salado.

La segunda sesión hicimos “Chicharrón de avena en salsa verde”. Es súper fácil hacerlo. Consiste en echar a la licuadora un tanto de avena por un tanto de agua a la licuadora y darle sabor con Bovril (glutánomo sódico, derivado del petróleo). Esto da como resultado una especie de pasta para hacer hot-cakes salados. La consistencia final de hecho es como un pan tostado más bien como una especie de crepa que cuando se le agrega la salsa verde, evidentemente da la sensación de que se está comiendo Chicharrón. Lo mejor de esta receta es que con esta misma base uno puede hacer hot-cakes de avena sin huevo y sin leche. Al día siguiente hice mi experimento mafufo con avena Quaker sabor manzana con canela y le puse agua y me puse a cocinar mis hot-cakes. Fue un horror porque se tardan muchísimo en cocinar, diez minutos cada hot-cake, además son muy delgaditos, y hay que esperar mucho porque como no tienen huevo el único pegamento es la avena… Sabían buenos pero para comer el equivalente a un hot-cake masudo y gordo que no nos deje con hambre se necesitan unos cuatro hot-cakes de avena, de hecho más porque Alberto comió cuatro y se quedó con hambre. La próxima vez haré hot-cakes de avena pero con leche y huevo.

En esta sesión también hicimos “Arroz salvaje”. Es hacer arroz integral y combinarlo con hongos y calabaza sofritos previamente. A este revoltijo hay que agregarle un último toque con un aderezo de limón y aceite de oliva. Delicioso.

Tercera sesión Sukabumi: Aderezo mil Islas, Untable de Tofu, Salsa de miso y cacahuate, Humus. Esta clase sí que estuvo poderosa. Mi favorita por encima de todas: Salsa de miso y cacahuate. Hoy fui a comer a casa de Isolda, así que desde la una y media nos pusimos a cocinar. Paso por paso. Isolda picó el ajo y la cebolla. Yo piqué el jitomate y previamente lo exprimí para quitarle todo el jugo y las semillas que hacen daño, según el tip Sukabumi, es justo lo que hace daño cuando uno tiene problemas de gastritis. Esta receta es quizá la más rica. Lástima que en clase no sabía tan rica con galletas saladas. Pero Isolda tuvo una gran idea para hoy. Hicimos la salsa y la combinamos con brocheta de carne y papitas.

Salsa de Miso y Cacahuate:

½ Cebolla picada

2 Dientes de ajo

2 Jitomates

2 Cucharadas de miso

3 Cucharadas de mantequilla de cacahuate

1 ½ Cucharadas de Tahini (pasta de ajonjolí)

* Poquito cilantro picado (al gusto y al final)

1 taza de Agua

Pasos:

1. Poner al sartén cebolla y ajo, que tomen color.

2. Agregar jitomate con pimienta negra molida (que no se cueza mucho el jitomate).

3. Agregar el Tahini.

4. Agregar las cucharadas de mantequilla de cacahuate.

5. Agregar el agua (la salsa irá pidiendo la cantidad).

6. Agregar el miso.

7. Adornar con cilantro picado.

Y en la receta carnívora, ya que la salsa estaba burbujeante le agregamos la brocheta de carne, que preparamos en un sartén aparte con pimienta, sal y ajo. Las papas se ponen a un lado.

Descubrimos que la salsa sabe bien buena también si se acompaña con tostadas.

Frases Sukabumi:

“La diferencia entre el turbo-licuador y la licuadora es que la licuadora tiene un licuado menos fino, y con el turbo-licuador se puede machacar y licuar al mismo tiempo y así no se satura de líquido”.

“No es recomendable el arroz blanco, porque este almidón se queda como pegamento en el intestino.”

“El frijol es muy poderoso”.

“Con un cuchillo grande y uno chico tienes para todo lo demás”.

“A la cebolla para sacarle el sabor hay que tener paciencia”.

“El epazote es una hierba que hay que usar con cuidado para que no se cocine mucho”

“Demi Moore fue muchos años crudívora”.



P.D. La foto que puse no es ningún platillo Sukabumi. Así es la vida de injusta. El fin de semana Alberto y yo cocinamos la receta que viene en el suplemento del periódico Reforma. “Cebiche de mero”, y modestias aparte, nos quedó exquisito.

miércoles, febrero 03, 2010

sesión iv

Ayer fue la última sesión del primer curso de cocina creativa en Sukabumi: cuando cocines, no te fijes en las recetas, nada más cocina: libérate.

El menú fue hamburguesa vegetariana y mayonesa de soya. La idea central fue cocinar una hamburguesa de tofu pero muy rica: “hay muchas hamburguesas que he conocido y algunas no muy comestibles” dijo Pavol. Siempre con ese tono chistoso que tiene al decir las cosas, como si se pudiera conocer a las hamburguesas. Pero la hamburguesa que preparamos ayer fue deliciosa. Ya sé que casi suena a lugar común, pero es cierto: todo lo que se cocina en Sukabumi tiene un sabor inigualable. Soy fans.

Hoy mismo le platicaba a mi hermana sobre la discusión que hubo en clase sobre la leche de soya. Bueno en realidad hubo dos discusiones, la primera que la leche en general hace daño. Estamos acostumbrados a tomar leche a cualquier edad y aunque tomemos leche de soya no es bueno. Mi hermana se puso bien necia y dijo que se necesita tomar leche por el calcio y la verdad es que no supe qué decirle al respecto, pero se puso altanera y terminé diciéndole que fuera a la clase de cocina y expusiera su problema sobre el calcio. A veces es la experta en los temas y me choca. En conclusión no es bueno tomar leche todos los días y no podré dar un argumento de enciclopedia para decir por qué no es bueno, pero me hace lógica en la cabeza. Cualquier tipo de leche. De ahí se pasó al problema de la leche Ades. Sobre todo porque ayer usamos leche de soya para hacer mayonesa, y nos dijeron: No con leche Ades porque tiene muchos endulzantes, está muy procesada y nunca saldrá la mayonesa.

Primera razón Sukabumi por la cual no es recomendable tomar Ades: porque no sabe bien, porque “no me gusta”.

Pero sí es rica, la verdad es que la descubrí hace poco en su sabor de fresa y me gustó.

Pero la segunda razón Sukabumi es porque usan transgénicos.

Y según cuenta la leyenda cuando se le preguntó a Ades si era verdad que usaban transgénicos, Ades en su punto máximo de ética empresarial contestó: Sí ¿y qué?

La verdad es que ningún argumento fue lo suficientemente contundente como para dejar de tomar Ades. Si hubieran dicho Ades engorda más que cualquier leche, que pensándolo bien no lo dudaría, pues entonces tal vez me lo pienso dos veces antes de tomar un vaso de leche de fresa. En fin. Se pusieron serios en el asunto Ades.

Quizá lo más importante de la sesión fue que una chica que estudia filosofía y que va al curso de cocina hace compostas de gusanos y lombrices en unas cajitas de madera. Ella misma las hace y las vende. Esta composta tiene gusanos que comen los deshechos vegetales. No se le pueden echar los huesos que sobraron del pollo ni nada de eso; sí se le puede echar la cáscara de huevo, residuos de frutas y demás verduras. Mide alrededor de 60x50 cm y el único cuidado que requiere es oxigenar con una palita la tierra una vez a la semana y agregarla un poco de agua para que estén bien a gusto los gusanillos. Le platiqué de todo eso a mi hermana que es promundoverde y me dijo que qué pasaría con la Anubis, mi gata. Y eso no es problema porque la caja está cerrada, de tal manera que no la puede usar de arenero. Isolda me dijo que qué tal que las lombrices se alimentan a tal grado que crecen enormes y salen de su cajita y se comen a la Anubis. Estaría genial. Pero no. Eso no pasa, no son lombrices carnívoras, sólo vegetarianas. Y tienen un promedio de vida de semana y media así que no les da tiempo de mutar a lombriz mata gatos. Lo mejor de todo es que sería el hogar ideal para los gusanos que vienen con las lechugas. Para mí siempre es un problema colocar estos gusanos en algún lugar. Me dan un asco terrible pero no puedo matarlos. Me parece lo más miserable del mundo matar un gusano de lechuga. En la composta pueden convivir con otros seres tan repulsivos como ellos y alimentarse de cáscaras de huevo y ser felices.

Bueno, así está la cosa: esta vez pondré la receta que hicimos ayer.

Hamburguesa vegetariana

Tofu ½ kilo

Avena (al tanteo)

Cebolla (una grande)

Pimiento rojo (uno)

Ajo (4 o 5 dientes)

Zanahoria (dos)

Mostaza (varias cucharadas, eso ese ve ya que se tiene la mezcla)

*Mejorana

*Paprika

*Pimienta negra molida

*Miso

*estos ingredientes se ponen y se prueba la mezcla, se puede agregar más según se vea.

El ligador de la masa es la avena, por lo tanto se mete a la licuadora para que quede bien fina y se mezcle como si fuera harina. Lo que comúnmente se usa para pegar la masa es huevo, eso es lo que está en cierta forma sustituyendo la avena.

El pimiento, la cebolla, las zanahorias y los ajos se pican finamente, tan finamente que las zanahorias y las cebollas se recomienda usar el rallador. Mientras más picado mejor. Se le puede echar calabaza. Se revuelve todo con las manos en una bandeja grande, y si es posible se deja reposar la masa una hora para que quede más pegada.

También aprendimos a hacer mayonesa, una muy rica y que además sirve como base para realizar una multiplicidad de aderezos de todo tipo… pero siempre hay que dejar una receta secreta…

Frases célebres de la clase:

"Los dientes de ajo funcionan como un antibiótico natural que alarga la vida de la mayonesa"

"Y puede durar hasta 10 días en el refri, mientras no huela feo todo está bien"

"Sal al gusto"

"La sal es soluble en agua no en aceite, así que no sala tan fácilmente"

"La mayonesa en general pertenece a la familia de las salsas emulsionadas, básicamente es integrar violentamente con moléculas de oxígeno el agua y el aceite. Es un proceso fuerte de mezcla y es sensible a la temperatura"

"Si emulsiono en frío se corta en caliente"

"Es mejor licuar la avena que encontrarnos un trocito de ella en la hamburguesa"




¡¡¡Y al final comimos hamburguesas y tomamos cerveza!!!

miércoles, enero 27, 2010

sesión iii

Ayer cocinamos: Budín de papa con crema de tofu. Faltó la mitad de la clase pero al final tomamos cerveza y me la pasé muy bien escuchando historias de mudanzas.

Las recetas las pueden encontrar en Sukabumi: con lo que comemos creamos el mundo.

Este budín de papa ya lo conocía. En mi casa es un platillo que se hacía con queso manchego, jamón y crema… de mis preferidos. No lo sabía hasta que uno de los cocineros lo mencionó, entonces entendí de qué iba el budín de papa. Como siempre me sorprenden los nombres de los platillos. Esta es en especial una receta en la que uno se puede permitir cambiar e improvisar en cualquier momento.

La improvisación es justamente lo que más me gusta de la cocina, de hecho me gusta improvisar en todo momento. Me acuerdo de una improvisación en pleno tráfico. Venía yo bajando de Santa fe y decidí irme por otro camino, bajé del cerro por un montón de calles y curvas bien peligrosas y llegué a un barranco, tal cual, un barranco que no iba para ningún lado… tuve que perder como cuarenta minutos en volver a Santa Fe. Pero oh sorpresa, seis meses después cerraron Constituyentes por una obra y a todos nos mandaron por ese camino que llevaba al barranco y descubrí con asombro que muy cerca del barranco había un puente para pasar al otro lado y sentí felicidad, sólo necesitaba un agente de tránsito que me mostrara la vuelta. Así me pasa con la cocina, de pronto descubro que existen caminos que llevan a otras partes como el budín de papa o la crema de tofu con espinaca: sólo era cuestión de encontrar personas que te enseñen con el dedo índice esos puentes. Yo sabía la receta de las papas con queso y jamón. Cosas tan sencillas, tan evidentes como puede ser una receta de cocina se abren a la realidad de manera casi obscena. Ir a Sukabumi es ir a que te digan el blanco es blanco y uno se quede con la boca abierta. Porque para cocinar hay que usar la lógica y pensar en proporciones, saber un poquito de matemáticas, tener intuición, dejar que la estética vaya de la mano del sabor... no tener miedo.

En la cocina: siempre hay dos caminos. Una espinaca se puede hacer al vapor o se puede hervir; se puede echar a la licuadora o hacer con turbo licuador. El budín se puede hacer con papa o con camote blanco. La verdad es que me siento bien respecto a esta ley: siempre hay dos opciones en la vida, tomar clases de cocina o seguir improvisando en casa, pero a veces una no excluye la otra.

Aaaaaaaaaaa…

Eeeeeeeeeee…

¡Qué bueno que ocupo la tarde del martes en ese primer piso de la calle de Tajín!

Frases célebres en Sukabumi:

“Para toda verdura que nace debajo de la tierra hay que empezarla a hervir con agua fría por la onda de los almidones”.

“La tierrita de las setas se limpia con una brochita como si fuéramos arqueólogos”

“La papa se pone a cocer y se prueba, uno se da cuenta que ya está cuando se puede comer pero está un poquito dura”.

“Lo mejor es que las papas estén cortadas del mismo tamaño para que a la hora de la cocción queden parejitas”.

“Lo importante no es la receta es fijarse cómo va quedando”.

“Cuando se hace crema para un pastel, siempre hay que hacer una tercera parte del volumen que se prepara”.

“Hay personas a las que les da miedo el aceite: pero el cuerpo sabe qué hacer con el aceite”.

“La papa absorbe la sal y no sabe”.

“Cuando la papa absorbe el aceite queda una textura bien chida”.

“El veganismo ha sido un reto en mi vida”.

Hoy le platicaba a Ana que ir a mi clase de cocina es como ir a mi clase de yoga. Son dos actividades que me relajan mucho, me hacen sentir bien en la vida. Salgo con esa sensación de haber ocupado mi tiempo en algo productivo pero sobre todo de estar en un espacio que respeto profundamente.

miércoles, enero 20, 2010

sesión II


Ayer fue mi segunda clase de cocina en Sukabumi. Y estuvo súper aunque creo que me empaché con la crema de tofu. En nuestro recetario decía que haríamos: “Barra integral de jengibre”, pero el cocinero tuvo un pequeño lapsus al escribirlo y en realidad quería decir: “Pastel de chocolate con nuez”. Me acordé del buen Poncho, jajajaja, me acuerdo y me da risa... tiene un chiste en el que explica la función del “lapsus”. Dice más o menos así: El lapsus sale en el momento menos pensado para expresar un deseo escondido (como el pastel de chocolate) por ejemplo una pareja está cenando y de pronto el marido se voltea y le dice a su esposa: “hija de la chingada me arruinaste la vida” e inmediatamente se tapa la boca y dice “uuups yo sólo quería decirte que me pasaras la sal”. Así pasó ayer con nuestro recetario.

Frases célebres de la clase:

“Antes que nada se lava y se corta medio kilo de fresa, se le agregan 13 cucharadas de azúcar y se deja reposar, a su suerte, por lo menos unas seis horas en el refri”.

“En repostería tratamos de trabajar todo en frío: es más fácil”.

“Usar recipientes de cristal o acero”.

“Hoy trataremos de obtener un pastel decente, sabroso y consistente sin usar alimento animal”.

“El problema con los pasteles que no usan leche y huevo es que salen masudos”.

“Haremos una mayonesa dulce sabor chocolate”.

“La harina blanca hace más ligero el pastel”.

“Se cuela la harina antes de echarla porque se pueden encontrar un frijol”.

“Los rellenos van más dulces porque luego el pastel no sabe a pastel”.

“Quemarse con caramelo está cabrón”.

“Hay que comprar el tofu en las tiendas coreanas de la Zona Rosa”.

“Un cocinero decente tiene un turbo licuador”.

Y aprendí las tres razones para saber que el Bizcocho ya está listo:

-el clásico olor de “huele a pastel”

-se desprende de las orillas

-se mete un palillo en medio y sale seco

El bizcocho se deja enfriar mínimo cuatro horas o de un día para otro:

“La repostería no es para gente desesperada”.

Y en nuestra clase de dos horas “hicimos todo lo que no se debe de hacer”.

Después de agregarle los rellenos se tapan todos los desperfectos con el chocolate.

Me encantó escuchar que le dicen “bizcocho” al pan que se hornea. Mi abuela siempre dice “ya está el pan” no “ya está el bizcocho”.

Hicimos también los rellenos con harta azúcar, harta nuez y harto caramelo. La crema tofu sabía auténticamente a betún de chocolate, pero nada más de acordarme de la tantísima cantidad de aceite que necesita me dan ganas de ponerme a dieta. Mucho pero mucho carbohidrato la clase de ayer. Y yo comí dos rebanadas de un pastel que no se dejó reposar ni un solo minuto; que tenía dos capas de caramelo y mermelada que no estuvo nunca en el refri; y encima unas fresas que no reposaron seis horas… y me empaché porque me puse muy mal del estómago ayer en la noche y hoy. Pero a pesar de que era un pastel improvisado estaba buenísimo (no es la mejor foto de un pastel, pero estaba delicioso) y claro el buda dorado seguía atrás de todo esto. La próxima clase tomaré la foto del buda se me acaba de ocurrir.

miércoles, enero 13, 2010

Sesión I

Ayer comenzaron mis clases de cocina en Sukabumi: cocina consciente. Me la pasé uuuuuuJuJuy... Me divertí mucho cocinando con Oscar Alexanderson y Pavol Lachkovic, son excelentes cocineros y además tienen muy buen humor y me hicieron sonreír toda la clase.

:) Oh... sí

(!!!)

Cocinamos:

Medallones de calabaza con setas (no soy fan de las setas, pero la verdad es que ni sabía a setas)

Rollitos de verano ( mis favoritos)

Y los acompañamos con una salsa, también hecha ahí mismo:

Aderezo de miel al chipotle (es una salsa insuperable)

Todo sabía a un nivel superior pero la salsa… uffff qué salsa, qué delicia.

Frases célebres de la clase:

“Un cuchillo: mientras más filoso, más seguro”.

“El jengibre se pela con una cuchara”.

“El hongo shitake es el único que regenera las células madre”.

“La juliana debe quedar tan delgado y fino como un palillo de diente: delgadito y fino”.

“No hagan leña de zanahoria: palillo de diente”.

“El color determina el sabor”.

“Nunca en mi vida he visto una cebolla transparente”.

“En época de humedad la cebolla hace llorar más”.

“Hay que percibir la clase como un tip, ver por dónde van las cosas porque nada vale más que la experiencia”

El detalle que más me gustó de la clase:

Había un buda dorado con un pequeño altar, flores y cosas bonitas al fondo de la estancia… y no sé por qué eso lo hacía mágico, quiero decir, cocinar es bello pero tener a un buda de peso completo mientras se cocina… es diferente, tal vez porque en mi pensamiento mágico siento que todo lo que hacíamos ahí era sagrado. Lo curioso es que todos los que estábamos cocinando no decían nada del buda, hacían como si no estuviera. Pero así es: cocinamos y me sentí protegida por el buda dorado.

Hoy mismo fui a la tienda oriental que está en División del Norte y la calle de Londres. Compré todo para hacer rollitos de verano y estuve cocinando una hora. Se lleva su rato andar cortando la zanahoria y la calabaza, el jengibre y el ajo. Y sí, increíble pero me salieron deliciosos…

Modestias a un lado… casi como ayer en la clase.

Me sentí muy contenta con la nueva receta. Y Alberto me quiso un poquito más que ayer.

Claro que fue más complicado porque no tengo el cuchillo profesional que usé ayer para hacer la juliana finita finita, lo hice todo con mi cuchillo que es un cuchillo normal: un cubierto así a secas. Pobrecillo de mi cuchillo si viera los otros cuchillos que están en la clase se moriría de vergüenza. Lo hice lo mejor que pude. Con una zanahoria, una calabaza y dos hongos shitake me alcanzó para hacer: Once rollitos.

Mañana haré más porque tengo dos zanahorias y dos calabazas y un montón de hongos.

Sí… pienso que mañana haré más y me emociona la idea.

mmm… Me encanta cocinar

Grito desaforado: ¡¡¡La cocina hace mis días!!!

¡Ya quiero que sea mi siguiente clase!